Nos tienta el ser dueños, nos atrae el asir, nos moviliza el poseer…
Y en el monte cuando subes nos dices: No se aferren, no se apeguen, no tengan.
Porque mi presencia está asegurada.
Mi compañía es una certeza, y mi persona, la única posesión válida.
Entonces descubrirán la plenitud, la verdadera alegría, la paz que nadie quita… Y serán fecundos.
Ahora, vayan, anuncien, proclamen…
Viviana Romero
Ciao.

No hay comentarios:
Publicar un comentario