Mirar el mundo, es una invitación de Dios, mirar para acoger la realidad y trabajar en favor de la justicia, la paz y el amor. Dios nunca ha dejado de mirarnos y de hacer por nosotros, por ello envió a su Hijo y por ello nos sigue acompañando a través de su Espíritu. Dejémonos tocar por las realidades y actuar con misericordia en todo momento.
Que mi mirada, Señor, sepa ver más allá.
Que descubra Tu amor y tu grandeza en el latir de cada realidad.
Que me duela el sufrimiento del prójimo,
Y consiga así reconocer en el desconocido a un hermano a quien abrazar.
Que mis ojos acaricien Tus destellos que aparecen en mi caminar.
Que sienta tu presencia, aún en la ceguera y también en la oscuridad.
Que no me quede en visiones que creen saberlo todo.
Que me duela el mundo, tanto como te duele a Ti.
Que mire con un corazón compasivo, como Tú me miras a mi.
Álvaro Lobo, SJ
Ciao.

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