lunes, 16 de junio de 2008

Demos un golpe de cincel, cada día


Cuando vemos una escultura en piedra o mármol, nos damos cuenta de, la de golpes de cincel que ha tenido que dar el escultor, para poder ver terminada la obra.
El acabado es majestuoso, pero en su principio, esa escultura, era solo un gran bloque de mármol o granito, en que nada se podía ver o intuir, antes de comenzar su autor a esculpirla.

Nosotros somos los escultores de nuestra propia vida, y debemos ir haciendo nuestra escultura interior, a golpe de cincel.
Cada golpe, nos irá limando los salientes y defectos, que afean nuestra vida. Si somos grandes escultores y nos conocemos bien, el final será una gran obra, sin aristas, bella y bien formada, a la cual todos podrán admirar.

ALEXIX CARREL
, dijo un pensamiento sencillo, pero lleno de luz: "El hombre, toda persona, no puede hacerse sin sufrimiento, pues es, a la vez el mármol y el escultor."

Si amigos, demos un golpe de cincel cada vez, e intentemos que sea dado con el mayor tino posible, como si tratáramos de esculpir un bello diamante, con la mayor perfección, con el mayor acierto, sea cual sea la obra que hagamos, ya que al hacerla, estamos esculpiendo nuestra vida.

No olvidemos que somos, como dijo Carrel, mármol y escultores al mismo tiempo, y que ese tallado, aunque será un poco dificultoso, hará que consigamos lo que al principio nos habíamos propuesto: Dar forma a nuestra vida, para ser contemplada por los demás.


Ciao.

1 comentario:

DE LA MANO DE TERESA DE JESUS dijo...

Y si nos tenemos paciencia que hermosa escultura que puede llegar a salir, ya que nuestro modelo no es cualquiera. Pongamos los ojos en EL y saldra una escultura maravillosa.

Un abrazo grande