viernes, 1 de octubre de 2010

Leído en prensa: La hija de la muerte



Hay noticias de vez en cuando, que no dejan de parecerme insólitas por su contenido, y esperanzada por el titular.
Hace una par de días, mientras que repasaba la prensa por internet, cosa que hago a diario varias veces al cabo del día, me encuentro con esta noticia, que después un amigo me manda vía mail.

El titular: LA HIJA DE LA MUERTE.

Me quedé pensando en de qué, se podría tratar, cuando al leer la noticia, me encuentro con una triste información pero a su vez llena de esperanza para los que luchamos todos los días por la cultura de la vida.
La noticia, había sido publicada por el periódico El Mundo Digital en su apartado de Mundo, el pasado día 29 de septiembre.
Os dejo la noticia:


ITALIA |
Pesa 800 gramos: La hija de la muerte

Irene Hdez. Velasco (Corresponsal) | Roma


Desde hace algo más de tres semanas Edil está muerta, clínica e irreversiblemente muerta.
Oficialmente pasó a mejor vida el pasado día 6, después de que los médicos del Hospital Santa
Ana, en Turín, no pudieron hacer nada contra el tumor maligno que la joven tenía alojado en el
cerebro. Sin embargo, y después de exactamente 22 días muerta, Edil dio ayer a luz. Trajo al
mundo a una niña que tan sólo pesa 800 gramos, pero que se encuentra en relativo buen
estado.
A pesar de haber expirado, Edil ha seguido durante todo este tiempo enchufada a un respirador,
ha seguido siendo alimentada por sonda y ha seguido recibiendo inyecciones para controlar su
presión sanguínea.
Los médicos han continuado atendiéndola como cuando estaba viva, por la sencilla razón de que en su vientre muerto había vida: un feto en el sexto mes de gestación al que confiaban en poder salvar.
Edil era somalí, tenía 28 años, otros cinco hijos y hacía tiempo que se encontraba mal, muy mal.
Un cuñado suyo residente en Turín la convenció para que se trasladará a esa ciudad del norte
de Italia en busca de ayuda médica.
Edil, con las pocas fuerzas que le quedaban y su embarazo avanzado, realizó el viaje, y se presentó ante los médicos del Centro Traumatológico de Turín.
Estaba prácticamente ciega, a causa del enorme tumor que tenía en el cerebro. Los médicos la
sometieron a una larguísima y delicada intervención de neurocirugía que llegó a devolverle algo
de visión, pero no pudieron hacer mucho. El cáncer se encontraba en un estado tan avanzado
que el día 6 de este mes cayó en coma irreversible, tras cesar de manera definitiva toda su
actividad cerebral.

Muerte cerebral:

Edil fue trasladada entonces al centro de reanimación del Hospital Santa Ana, donde los
doctores no pudieron sino que certificar su muerte cerebral. Pero, antes de declarar oficialmente
muerta a la joven y de desenchufarla del respirador, decidieron hacerle una resonancia
magnética, para ver en qué condiciones se encontraba el feto que llevaba dentro.
"Considerando el avanzado estado de la gestación y la posibilidad real de hacer venir al mundo a la niña, decidimos hacer ese examen, y el resultado mostró que el feto no había sufrido daños
incompatibles con la vida", señala Evelina Gollo, la responsable del departamento de
reanimación.
El problema era que el feto aún era demasiado pequeño para poder provocar su nacimiento. Así
que los médicos decidieron seguir adelante con la terapia de Edil y continuar manteniendo sus
constantes vitales de manera artificial, convencidos de que aunque sería ya inútil para la madre,
tal vez sirviera para salvar la vida de su hija. El lunes el feto entró en la 28 semana de gestación.
Los médicos realizaron una nueva resonancia magnética y comprobaron que estaba creciendo
bien pero, dado su bajo peso, decidieron esperar a que se desarrollara más para hacerlo nacer.
Sin embargo el martes la situación se precipitó. El estado de Edil se deterioró
considerablemente, hasta el punto de que los médicos empezaron a temer por las condiciones
del feto.
Decidieron intervenir y realizar un parto por cesárea. Y fue así como nació una niña
que tan sólo pesa 800 gramos, que en general se encuentra en bastante buenas condiciones y
que se llamará como su madre: Edil.

Tras el parto, los médicos desconectaron las máquinas que que mantenían artificialmente con
vida a Edil. Ahora, por fin, puede descansar en paz.

Ciao.

2 comentarios:

Angelo dijo...

Lo leí ayer. Impresionante. Vamos a tener que coger todos estos testimonios y empezar a crear un libro. Cuantas lecciones de amor por la vida.
Gracias.Un beso

Miriam dijo...

Precioso testimonio de amor