martes, 31 de julio de 2018
Lograr la paz interior
Escucha tu propio silencio.
Una forma de meditación consiste en escucharte profundamente.
Encuentra un tiempo y un lugar para sentarte tranquila y en silencio. Permite que tus oídos se abran y se relajen. Intenta captar el sonido más leve que seas capaz de escuchar, sigue escuchando. Continúa y escucha el latido de tu propio corazón. Sigue escuchando.
Aprende de tu respiración.
Cada vez que exhalas, te dejas ir y confías intuitivamente en que viene otra inhalación que te mantendrá viva. Sin embargo, muchas veces nos pasamos la vida entera codiciando, aferrándonos a las cosas, apretándolas tan fuerte que casi las estrangulamos y les quitamos la vida, incluso aquellas que no son esenciales o que nos perjudican.
Escucha tu respiración y hazle caso al mensaje que te transmite:
Déjalo ir que existe mucho más.
Observa tus pensamientos.
Intenta observar el punto donde un pensamiento termina y empieza el siguiente.
Empezarás a ver tus pensamientos uno tras otro.
Ahora intenta percibir el espacio que hay entre ellos.
Sé consciente de que ese espacio aumenta poco a poco, pero no te obligues a expandirlo, sólo obsérvalo. Cuánto más practiques ver ese intervalo entre pensamientos, más se irá estirando este espacio de forma natural. Así podrás ir vaciando tu mente para poder volver a llenarla de un modo consciente.
Sé consciente de tus sentidos.
Presta atención a todo lo que experimentas. Los cinco sentidos son tus ventanas al mundo, a su belleza, a una vida complaciente y llena de significado.
Tus ojos te traen el verde de las hojas o el perfil majestuoso de las montañas. Tus oídos te dan la música, los cantos de los pájaros, la voz de tu amado.
Tu olfato hace que algunos alimentos y personas te parezcan irresistibles.
Tu piel te permite deleitarte con la sensación del agua, con un abrazo.
El gusto te permite descubrir a qué sabe una fresa o una naranja.
Engrandece lo bueno.
Tus pensamientos tienen el poder de influir en tus comportamientos y experiencias.
Los pensamientos son energía que se transmite a los demás y que regresa a ti, aumentando o disminuyendo la alegría y el amor que hay en tu vida. Por lo tanto, concentra tu mente en pensamientos positivos, en tener siempre gratitud y en apreciar la belleza de los pequeños detalles cotidianos pero invaluables, como poder tener a diario tus alimentos.
Practica la aceptación perfecta.
Mantente atenta y dedicada al momento presente, comprometida con el aquí y ahora.
Para ser completa, no necesitas que suceda nada, sino que aceptes este momento tal como es, porque ahora mismo no existe nada más que debas tener. Esto no significa no tener desafíos, porque puedes practicar la aceptación y seguir trabajando para mejorar y actuar contra las cosas injustas o incorrectas, pero tómalo todo como un momento perfecto.
Cambia tus creencias.
Haz una lista de tus propios pensamientos respecto a quién eres tú.
Durante años has escuchado mensajes negativos que quedaron incrustados en tu mente. Si te han dicho que eres egoísta, sustituye ese viejo insulto por una verdad que te reafirme, como me amo a mí misma y extiendo este amor a todos los que me encuentro. Si te han lavado el cerebro para que creas que eres inútil, encuentra un pensamiento nuevo para programar tu cerebro: disfruto del tiempo y me relajo para llenarme de energía.
Repite tus nuevos mensajes positivos diez veces seguidas al menos tres veces al día, durante el tiempo que necesites, hasta que se vuelvan una creencia.
Del libro Tómese la vida con calma, de Tzivia Gover
Ciao.
lunes, 30 de julio de 2018
Las cosas que me interesan
No me interesa saber a qué te dedicas.
Quiero saber qué es lo que añoras y si te atreves a soñar o alcanzar lo que tu corazón ansía.
No me interesa saber qué edad tienes.
Quiero saber si te arriesgarás a parecer un loco por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.
No me interesa saber qué planetas están cuadrando tu luna.
Quiero saber si has tocado el centro de tu propia pena, si has estado abierto a las traiciones de la vida, o te has marchitado y cerrado por miedo a más dolor.
Quiero saber si te puedes sentar con dolor, tuyo o mío, sin moverte para esconderlo, diluirlo o arreglarlo.
Quiero saber si puedes estar con alegría, tuya o mía, y si puedes danzar libremente y dejar que el éxtasis te llene hasta las puntas de los dedos de tus manos y de los pies, sin advertirnos de ser cuidadosos, ser realistas o recordar las limitaciones de ser humano.
No me interesa si la historia que me estás contando es verdad.
Quiero saber si puedes desilusionar a otros por ser sincero contigo mismo, si puedes resistir la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma.
Quiero saber si puedes ser fiel y por lo tanto confiable.
Quiero saber si puedes ver belleza hasta en los días feos, y si puedes nutrir tu vida desde la presencia de Dios.
Quiero saber si puedes vivir con fallos, tuyos y míos, y ponerte a gritar a la luna llena plateada en la orilla del lago.
No me interesa saber dónde vives, ni cuánto dinero tienes.
Quiero saber si puedes tenerte en pie después de una noche de pena y desesperación, débil y amoratado hasta los huesos, y hacer lo que necesita estar hecho para los niños.
No me interesa saber quién eres, ni porqué estás aquí.
Quiero saber si te puedes parar en el centro del fuego conmigo sin encogerte.
No me interesa dónde, qué o con quién has estudiado.
Quiero saber si te sostienes desde adentro cuando todo se cae a tu alrededor.
Quiero saber si puedes estar solo contigo mismo y si verdaderamente disfrutas la compañía que mantienes en tus momentos de soledad.
Khalil Gibrán
Ciao.
domingo, 29 de julio de 2018
Kí (Aliento vital)
Ahora y siempre, es necesario retirarse a sí mismo entre las montañas profundas y los valles escondidos para reintegrar la unión al origen de la vida.
Aspira y déjate elevar hasta el final del universo; expira y trae el cosmos de vuelta contigo.
Después, aspira toda la fertilidad y la vitalidad de la tierra. Finalmente, une la respiración del cielo y la de la tierra con la tuya propia, llegando a ser la Respiración de la Vida misma.
Todos los principios del cielo y la tierra viven dentro de ti.
La vida misma es la verdad, y esto nunca cambiará.
Todo en el cielo y la tierra respira. La respiración es la cuerda que ata la creación. Cuando las incontables variaciones de la respiración universal pueden ser sentidas, las técnicas individuales del Arte de la Paz nacen.
Considera el flujo y reflujo de la marea. Cuando las olas rompen en la costa, ellas se encrestan y caen, creando un sonido. Tu respiración debe seguir el mismo patrón, absorbiendo el universo entero en tu vientre con cada inhalación.
Conoce que todos tenemos acceso a los cuatro tesoros: la energía del sol y la luna, la respiración del cielo, la respiración de la tierra y el flujo y reflujo de la marea.
Morihei Ueshiba
Ciao.
sábado, 28 de julio de 2018
Compañeros de camino
Solemos encontrar en la vida personas que se convierten en compañeros de camino.
Son aquellos con quienes compartimos proyectos, anhelos, deseos de un mundo más humano, es decir, deseamos juntos que Dios y su Reino se hagan presente en medio de nosotros. Trabajamos juntos, soñamos juntos y caminamos sabiendo que Dios, el gran compañero, también camina con nosotros.
Al acercarnos a la celebración de la fiesta de san Ignacio de Loyola nos alegra recordar que en la esencia de su espiritualidad, también la nuestra, resuenan los nombres de aquellos que fueron sus compañeros de camino.
Con los que llevó adelante el proyecto del Señor, con quienes construyó este sueño. Ellos se convirtieron en amigos en el Señor.
Hoy también nosotros vamos encontrando en nuestro camino hombres y mujeres con quienes seguimos haciendo vida este gran anhelo, escrito en lo más profundo de nuestro corazón. Con quienes hacemos camino y juntos buscamos y encontrados a Dios en todas las cosas y todas las cosas en Dios. Agradezcamos al Señor por aquellos/as que Él pone en nuestro camino, con quienes somos amigos en el Señor.
Espiritualidad Ignaciana
Ciao.
Son aquellos con quienes compartimos proyectos, anhelos, deseos de un mundo más humano, es decir, deseamos juntos que Dios y su Reino se hagan presente en medio de nosotros. Trabajamos juntos, soñamos juntos y caminamos sabiendo que Dios, el gran compañero, también camina con nosotros.
Al acercarnos a la celebración de la fiesta de san Ignacio de Loyola nos alegra recordar que en la esencia de su espiritualidad, también la nuestra, resuenan los nombres de aquellos que fueron sus compañeros de camino.
Con los que llevó adelante el proyecto del Señor, con quienes construyó este sueño. Ellos se convirtieron en amigos en el Señor.
Hoy también nosotros vamos encontrando en nuestro camino hombres y mujeres con quienes seguimos haciendo vida este gran anhelo, escrito en lo más profundo de nuestro corazón. Con quienes hacemos camino y juntos buscamos y encontrados a Dios en todas las cosas y todas las cosas en Dios. Agradezcamos al Señor por aquellos/as que Él pone en nuestro camino, con quienes somos amigos en el Señor.
Espiritualidad Ignaciana
Ciao.
viernes, 27 de julio de 2018
Tomar control de nuestras acciones
Todos los días, suceden acontecimientos que impactan la vida.Distintas situaciones, inciden en nuestras reacciones emocionales y conductuales.
Dichas experiencias positivas y negativas, provocan, grandes marcas que colocan la vida, en historias vivenciales.
Por eso, debemos convertirnos, celadores celosos para lo que vaya a acontecer, nunca asombre y termine destruyendo.
Tomar absoluto control de las acciones en la vida, vuelve fuerte ante cualquier imprevisto que busque poner a sufrir.
Muchos de los sufrimientos, resultarán evitables, si es bien consabido, llevar vida equilibrada, a pesar, de lo ocurrido.
Siempre será oportuno, dar una mirada a la vida actual.
De hacerlo, los sucesos traumáticos, apoyarán en sabias atenciones que proporcionarán estabilidad, independientemente, los agravios ocasionados.
De no acontecer así, catalogaremos la vida, sumamente desagradable y reflejaremos, posiciones que terminarán en eventual derrota.
El estado reflexivo es pertinente, a la hora de proponernos, el tipo de estrategia para seguir adelante.
Arrastrar emociones y conductas negativas, colocarán, en sentimientos de inferioridad y terminarán siendo difíciles a vencer.
Esas emociones y conductas negativas pasadas, el hombre, crea vínculo directo e inseparable al conseguir almacenarlas en el poder de la mente, siendo experiencias que reviven sus influencias en cualquier momento.
Encontrarse a sí mismo, implementa autocontrol de cuantas cosas pasadas que hoy todavía inciden, como si fuera ayer.
Mayores serán las consecuencias al no saber dominar experiencias arrastradas, porque en el instante, fue descuidado entender la vida, desde el crecimiento interior.
¿Llevas una vida marcada por el pasado?
Lonardo Andújar Zaiter
Ciao.
jueves, 26 de julio de 2018
De vacaciones, descanso y arrimar el hombro
Por estas latitudes andamos en tiempos de vacaciones. Y estos días he estado pensando en el descanso compartido.
Muchos pasamos las vacaciones -o una parte de ellas- en familia. Y es una tentación enorme convertir “mi descanso” en el único horizonte.
Estoy de vacaciones, este es mi tiempo de descanso, me lo he ganado y ahora me toca no dar golpe. Y ahí me quedo.
El problema es que por el camino uno puede olvidar que también los otros están de vacaciones, y también se merecen descansar. Porque alguien tiene que hacer la compra, la comida, limpiar la casa, lavar la ropa, la plancha, ¿Verdad? porque todo eso no se hace solo.
Y desgraciadamente, demasiadas veces la mayor parte de esa tarea recae tan solo una parte de la familia. Y digo yo que es comprensible que cuando somos niños se nos permita disfrutar sin más, quizás con algún pequeño encargo -que es bastante educativo-, del tipo tú vete a por el pan, tú pones la mesa, etc-.
Pero cuando nos vamos haciendo un poco mayores, ¿De verdad lo sigue teniendo que hacer todo mamá? ¿O papá? ¿O quien lo haga? (desgraciadamente aún en demasiados casos la mayoría recae sobre “mamá”).
Hay gente que, con 18 años se ve suficientemente mayor para marchar de viaje por Europa, disfrutar sin problema de la mayoría de edad recién conquistada, ser independiente y autosuficiente fuera. Pero sigue viviendo en casa a mesa puesta, a cuerpo de rey y sin dar un palo al agua.
No estaría de más que estas vacaciones, si son compartidas, cada uno hiciéramos todo lo posible para que no recaiga todo siempre sobre los mismos, y que sean, de verdad, vacaciones para todos en la familia, compartiendo el descanso y la responsabilidad, o sea, la vida misma.
José María Rodríguez Olaizola
Ciao.
miércoles, 25 de julio de 2018
Ten presente…
Ten presente…
Que siempre existen tres enfoques en cada historia: mi verdad, tu verdad y la Verdad.
Que toma mucho tiempo llegar a ser la persona que deseas ser.
Que es mas fácil reaccionar que pensar.
Que podemos hacer mucho más cosas de las que creemos poder hacer.
Que no importan nuestras circunstancias, lo importante es cómo interpretamos nuestras circunstancias.
Que no podemos forzar a una persona a amarnos, únicamente podemos ser alguien que ama. El resto depende de los demás.
Que requiere años desarrollar la confianza y un segundo destruirla.
Que dos personas pueden observar la misma cosa, y ver algo totalmente diferente.
Que las personas honestas tienen mas éxito al paso del tiempo.
Que podemos escribir o hablar de nuestros sentimientos, para aliviar mucho dolor.
Que no importa qué tan lejos he estado de Dios, siempre me vuelve a recibir.
Que todos somos responsables de nuestros actos.
Que existen personas que me quieren mucho, pero no saben expresarlo.
Que puedo hacer todo o nada con mi mejor amigo y siempre gozar el momento.
Que a veces las personas que menos esperamos, son las primeras en apoyarte en los momentos más difíciles.
Que la madurez tiene que ver más con la experiencia que hemos vivido, y no tanto con los años que hemos cumplido.
Que hay dos días de la semana por los que no debemos de preocuparnos, ayer y mañana. El único momento valioso es “ahora”.
Que aunque quiera mucho a la gente, algunas personas no me devolverán ese amor.
Que no debemos competir contra lo mejor de otros, sino competir con lo mejor de mí.
Que puedo hacer algo por impulso y arrepentirme el resto de mi vida.
Que la pasión de un sentimiento desaparece rápidamente.
Que si no controlo mi actitud, mi actitud me controlara a mí.
Que nunca debo decirle a un niño que sus sueños son ridículos, ¿que pasa si me cree?
Que es más importante que me perdone a mi mismo, a que otros me perdonen.
Que no importa si mi corazón está herido, el mundo sigue girando.
Que la violencia atrae más violencia.
Que decir una verdad a medias es peor que una mentira.
Que las personas que critican a los demás, también me criticarán cuando tengan la oportunidad.
Que es difícil ser positivo cuando estoy cansado.
Que hay mucha diferencia entre la perfección y la excelencia.
Que los políticos hablan igual en todos los idiomas.
Que es mucho mejor expresar mis sentimientos, que guardarlos dentro de mí.
Que al final de la vida me doy cuenta que las únicas cosas que valieron la pena son: Dios, mi familia, un grupo muy selecto de amigos y unas experiencias que me dieron crecimiento personal.
Para ser exitosos no tenemos que hacer cosas extraordinarias. Hagamos cosas ordinarias, extraordinariamente bien.
Y, si alguna vez no te dan la sonrisa esperada, sé generoso, y da la tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como aquel que no sabe sonreír.
Mahatma Gandhi
Ciao.
martes, 24 de julio de 2018
Revolución del alma
Nadie es dueño de tu felicidad, por eso no entregues tu alegría, tu paz, sale tu vida en manos de nadie, absolutamente nadie.
Somos libres, no pertenecemos a nadie y no podemos querer ser dueños de los deseos, de la voluntad o de los sueños de quien quiera que sea.
La razón de tu vida eres tu mismo.
Tu paz interior es tu meta de vida, cuando sientes un vacío en el alma, cuando piensas que aun te falta algo, incluso teniendo todo, vuelve tu pensamiento a tus deseos más íntimos y busca la divinidad que existe en ti.
No coloques el objetivo demasiado lejos de tus manos, abraza los que están a tu alcance hoy.
Busca en tu interior la respuesta para calmarte, tú eres reflejo de lo que piensas diariamente.
Deja de pensar mal de ti mismo, y se tu mejor amigo siempre.
Sonreír significa aprobar, aceptar, felicitar.
Con una sonrisa en el rostro las personas tendrán la mejor impresión de ti.
Trabaja, trabaja mucho a tu favor.
Deja de esperar la felicidad sin esfuerzos.
Critica menos, trabaja más.
Y, no te olvides nunca de agradecer.
Agradece todo lo que está en tu vida en este momento, incluso el dolor.
La grandeza no consiste en recibir honras, sino en merecerlas.
Aristóteles
Ciao.
lunes, 23 de julio de 2018
La Sal de la Vida
Un anciano maestro estaba ya cansado de escuchar las constantes quejas de su discípulo, así que pensó que debía enseñarle algo que le hiciera recapacitar.
Una mañana le pidió que le trajera sal y cuando regresó, el maestro le dijo que echara un puñado en un vaso de agua y que, a continuación se la bebiera.
—¿Cómo sabe ahora el agua? —preguntó el sabio anciano.
—Muy salada, —respondió el discípulo poniendo cara de asco.
Aguantándose la risa el maestro le indicó que repitiera la acción, pero en lugar de tirar la sal en un vaso lo hiciera en un lago. Caminaron sin prisas hacia un gran lago situado en medio de un vergel a las afueras de su aldea y cuando el discípulo cumplió la orden el venerable maestro le pidió que bebiese.
—¿A qué te sabe ahora? —le preguntó.
A lo que el aprendiz le respondió:
—Esta agua está fresquísima. No sabe nada a sal, es una delicia para el paladar.
Entonces el maestro cogiéndole las manos a su discípulo, le dijo:
—El dolor de la vida es pura sal. Siempre hay la misma cantidad, sin embargo su sabor depende del recipiente que contiene la pena. Por eso, cuando te aflijan las adversidades de la vida, agranda el sentido de las cosas. Deja de ser un vaso y conviértete en un lago.
Ciao.
domingo, 22 de julio de 2018
Oración Budista
Con nuestros pensamientos creamos nuestro mundo.
Nuestra mente es su fundamento,
y preceden a nuestras acciones.
Habla o actúa con una mente pura y la felicidad te seguirá
como una sombra que nunca te abandona.
Que pueda haber alegría en el mundo,
de abundante cosecha, y riqueza espiritual.
Que toda buena fortuna suceda,
y puedan ser cumplidos todos nuestros deseos.
Mientras perdure el espacio, mientras existan seres sintientes,
hasta entonces, pueda yo también permanecer,
para poder eliminar el sufrimiento del mundo.
Ciao.
sábado, 21 de julio de 2018
Vencer cuatro miedos de la Vida
Miedo a la soledad:
Hay dos opciones que se pueden considerar:
La primera es que el ego trabaja en su banal causa de hacerte creer que realmente estás solo, que tu estás unido a los demás, con el fin de sentirte protagonista de la vida y encontrar el reconocimiento, en todos los niveles que te imagines, en la familia, en la pareja, en el grupo de amistades, en el trabajo y en la sociedad.
La segunda opción es que el espíritu desea que recuerdes que eres parte de una Totalidad. Que tú siempre estás unido a la energía integradora de Dios, que se manifiesta en una llama interior que tú posees, una luz que debes expandir. Cuando le das fuerza a esa luz interior, comienzas a mirar con los ojos de tu corazón y empiezas a ser consciente de que siempre tienes compañía. Es la compañía con tu ser interior y con tu Creador Supremo. Llegarás a comprender que la soledad es una maravillosa oportunidad de la vida para compartir contigo mismo; y justamente en este momento, empezarán a aparecer aquellas personas que vibrarán con tu misma sintonía e intensidad.
Miedo a la escasez:
Superar el miedo a estar escaso, sin dinero u oportunidades para ser cada vez más abundante requiere de un trabajo contigo mismo. Debes darte la oportunidad para considerar que tus emociones sientan ese “deseo de merecer lo mejor para tu vida”. El sentimiento de víctima, es una señal de que el fantasma del miedo esta invadiéndote.
Hay una palabra de siete letras que, cuando la repites, empieza a dar claridad al estado de abundancia que hoy tienes. Esta palabra es “GRACIAS”.
Cuando agradeces por todo cuanto tienes en este momento y por lo que llegará a ti, comienzas a ser perceptible de todas las cosas que Dios te ofrece cada día.
Gracias Dios por abrir los ojos este día de hoy, por poder respirar un día más.
Gracias por la cama donde duermo, por las situaciones que parecen adversas, pero me dejan sabiduría.
Gracias Dios, por la sonrisa que me regalo esa persona que no conozco.
Gracias Dios, por Tener trabajo, por la comida caliente, por la taza de café.
Agradece y, en poco tiempo, todos tus deseos comenzaran a materializarse.
Miedo a la enfermedad:
La enfermedad es un desequilibrio de tu estado de conciencia.
Cuando empiezas a sentirte débil, está claro que perdiste tu fortaleza interior.
“Enfermedad”, es una palabra compuesta del latín “in-firmus”, que significa “sin firmeza”.
Si comienzas a erradicar las auto-culpas, estarás dejando las cárceles del saboteo mental y te liberarás de estas ataduras.
El filosofo Platón dijo: “Mente sana en cuerpo sano”.
Piensa positivo respecto de ti mismo.
La enfermedad se contagia, perjudicando a otro ser, como se puede contagiar la salud.
Reconcíliate con el pasado, perdona íntimamente en tu alma todos los sucesos de dolor y llena tu corazón de alegría, perdón y paz.
Permanece también en silencio, porque Dios te hablará en este espacio de meditación.
El remedio para la enfermedad es el amor. Te darás cuenta que, de todos los medicamentos, el amor también crea adicción.
Conviértete en un “adicto al amor”, llénate de amor, ya que nadie puede otorgar lo que no tiene, da amor y recibirás a cambio amor.
Estarás cada vez mas sano y lleno de vitalidad.
El mundo necesita que estés saludable, para poder cumplir tu rol de ser un gestor de cambios en este planeta, que necesita curar su alma.
Si hay algo de lo que podemos estar seguros es que, cuando Dios lo disponga, partiremos de esta vida, no antes, ni después. Cuando el médico nos da la primera palmada para que comencemos a respirar, se activa la cuenta regresiva, ese tic-tac que nos indica que vamos yendo hacia el día en el que debamos parar.
Es por eso que la vida es un constante pre-parar, es decir, una invitación a trascender en cada instante vivido, hasta que llegue tu turno de parar.
Miedo a la muerte:
Cierra tus ojos un momento e imagina que hace una semana que has muerto y que estás en el cementerio visitando tu propia tumba. Miras tu lápida y lees tu nombre, tus fechas de nacimiento y de partida de este mundo. A continuación, piensa en cual es la frase que escribiría la humanidad acerca de ti, en tu propia lápida: ¿Qué dirían de ti?
¿Que fracasaste en muchas de las áreas de tu vida?
¿Que la gente agradece que hayas partido, porque les hiciste la vida amarga?
O, qué sienten profundamente tu partida y que dejaste un espacio vacío en la humanidad, que nunca nadie podrá llenar.
¿Qué diste? ¿Qué cediste? ¿Qué donaste? ¿A quién ayudaste? ¿De qué te privaste?
Escribe en un papel que es lo que deseas que quede grabado en la piedra, cuando partas de este mundo. Trabaja, día tras día, para acercarte a este enunciado que declaras.
El miedo a la muerte se supera, cuando tu meta es proyectarte en la trascendencia de tu entrega, bondad, generosidad, desprendimiento, altruismo, amor al prójimo, capacidad de despojarte, sin condiciones, sin esperar retribuciones, que vivirás en la memoria y los corazones de quienes hiciste contacto en la vida e hiciste felices.
(Antigua Sabiduría Tolteca)
Ciao.
viernes, 20 de julio de 2018
Cree en ti
Cree en ti, y en tu visión de futuro.
Rodéate de aquellos que creen en ti y que ayudarán a alcanzar tu meta.
Mantén vivo tu sueño a pesar de los desafíos que acechan en tu camino.
Siempre habrá algunos que intenten robar tu sueño con críticas o risas, no entienden aquello que te impulsa a llegar más allá.
No hay derrota en la inercia, pero tampoco hay éxito.
Sólo si corres los riesgos que los demás temen, podrás alcanzar la excelencia.
Los cambios pueden ser aterradores, pero a través de ellos podrás crecer.
Sólo si te desafías con lo que parece imposible podrás saber cuánto puedes alcanzar; sólo una es la clave del éxito: Persevera hasta triunfar.
Es posible que debas cambiar mucho, pero la buena noticia es: ¡Que puedes hacerlo!
La semilla de la excelencia está dentro de ti, aliméntala y no habrá nada que no puedas hacer.
Ciao.
jueves, 19 de julio de 2018
Utopía
Un niño leía un libro y encontró una palabra que no entendía. Se acercó a su papá y le preguntó:
-¿Me puedes decir qué es utopía?
Después de meditar por un instante el papá le respondió:
-Utopía es algo parecido a un arco iris. Es hermoso pero inalcanzable.
Caminas hacia él un metro y se aleja un metro de tí; caminas otros cien metros y se aleja cien metros más; caminas kilómetros y se aleja kilómetros.
-Entonces la utopía no sirve para nada- le dijo el niño con tono de decepción.
-Por el contrario- le contestó el papá
- Sirve para caminar.
Ciao.
miércoles, 18 de julio de 2018
Mi alma me habló
Mi alma me habló y dijo: "No te alegres con el elogio y no te angusties con el reproche".
Antes de que mi alma me aconsejara yo dudaba del mérito de mi trabajo.
Ahora me doy cuenta de que los árboles florecen en primavera y dan sus frutos en verano sin esperar elogio, y dejan caer sus hojas en otoño y quedan desnudos en invierno sin temor al reproche.
Mi alma me habló y me hizo ver que no soy más que el pigmeo ni menos que el gigante.
Antes de que mi alma me hablara yo veía a la humanidad dividida en dos clases de hombres: Una débil, de la que me compadecía, y una fuerte, a la que seguía o resistía desafiante.
Pero ahora aprendí que soy como ambos y estoy hecho de los mismos elementos. Mi origen es su origen, mi conciencia su conciencia, mi pretensión su pretensión y mi peregrinaje su peregrinaje.
Mi alma me habló y me dijo: La linterna que llevas no es tuya y la canción que cantas no fue compuesta en lo profundo de tu corazón, porque aunque sostengas la luz no eres la luz, y aunque seas un laúd con las cuerdas tensas no eres el ejecutante.
Mi alma me habló, hermano, y me enseñó muchas cosas. Y tu alma también te ha hablado y también te ha enseñado. Porque tú y yo somos uno y no hay diferencia entre nosotros, salvo que yo proclamo lo que hay en mi ser íntimo, mientras que tú lo guardas como un secreto de tu intimidad. Pero en tu reserva hay una especie de virtud.
Khalil Gibran Khalil
Ciao.
martes, 17 de julio de 2018
Codicia
Cavando, para montar un cerco que separara mi terreno de el de mi vecino, me encontré enterrado en mi jardín, un viejo cofre lleno de monedas de oro.
A mí no me interesó por la riqueza, me interesó por lo extraño del hallazgo, nunca he sido ambicioso y no me importan demasiado los bienes materiales, pero igual desenterré el cofre.
Saqué las monedas y las lustré. Estaban tan sucias las pobres...
Mientras las apilaba sobre mi mesa prolijamente, las fui contando...
Constituían en sí mismas una verdadera fortuna. Solo por pasar el tiempo, empecé a imaginar todas las cosas que se podrían comprar con ellas.
Pensaba en lo loco que se pondría un codicioso que se topara con semejante tesoro. Por suerte, por suerte... No era mi caso...
Hoy vino un señor a reclamar las monedas, era mi vecino. Pretendía sostener en un miserable que las monedas las había enterrado su abuelo, y que por lo tanto le pertenecían a él.
Me dió tanto fastidio que lo maté...
Si no lo hubiera visto tan desesperado por tenerlas, se las hubiera dado, porque si hay algo que a mí no me importa son las cosas que se compran con dinero, eso sí, no soporto la gente codiciosa...
Jorge M. Bucay
Ciao.
lunes, 16 de julio de 2018
En mi debilidad
En mi debilidad
En mi miedo,
Tu seguridad.
En mi duda,
Tu aliento.
En mi egoísmo,
Tu amor.
En mi rencor
Tu misericordia.
En mi "yo"
Tu "nosotros".
En mi rendición
Tu perseverancia.
En mi silencio,
Tu voz.
En mi ansiedad,
Tu pobreza.
En mi tempestad
Tu calma.
En mi abandono
Tu insistencia.
En mi dolor,
Tu alivio.
En mi debilidad,
Tu fuerza.
José María R. Olaizola, SJ
Ciao.
domingo, 15 de julio de 2018
Entrar a la vida
Entrar a la vida, y sentirse vivo en las pasiones y también en la espera...
En los aciertos y en los desaciertos... En el éxito y en el fracaso...
Muchos escapan cuando llega el momento de entrar... La puerta siempre está frente a nuestros ojos sólo que es mejor por conveniencia quedarse detenido y no abrirla...
¿Por qué digo por Conveniencia?
Porque cuando pensamos en lo que vivimos, cuando algo no resultó como esperamos, cuando nos pegaron justo en el corazón y el sacudón nos dejó debilitados... Es preferible cuidarnos y resguardarnos antes de volver a intentarlo... Y entonces paraditos ahí, firmes nos decimos: Mejor no me arriesgo de nuevo... ¿Y si vuelvo a sufrir? ¿Si pasa lo mismo?
Y qué grave error porque sólo aprenden a vivir aquellos que se entregan sin temor, que se animan a entrar a la vida reconociendo que al pasar esa puerta serán los verdaderos protagonistas de esa historia.
Entra... Vive... Renace... Levántate... ¡Todo es posible!
Ciao.
sábado, 14 de julio de 2018
Twitter se escribe en piedra
Quizás vaya llegando el momento de no ser inquisidores de pasados ajenos en las redes. Eso es lo que viene a sostener Alvaro Zapata en este artículo, por desgracia tan actual...
Con el reciente cambio de gobierno de cuando en cuando salta un nuevo nombre a la palestra: Un nuevo cargo político.
Desde la semana en la que apenas contuvimos el hipo por los nuevos ministros, se han sucedido las noticias sobre nuevos secretarios de Estado, subsecretarios, directores generales... Personas que en poco tiempo han pasado a tener una responsabilidad pública, muchas veces desde el anonimato. Y a veces para sumergirse en el anonimato burocrático de nuevo, después de algunos días, o incluso horas.
Anonimato del que volverán a salir si proponen alguna medida interesante o polémica, o algún escándalo les salpica, si se descubre algo en sus redes sociales que pueda ser reprobable, por ejemplo.
El ministro de Cultura, en sus seis días de mandato, vivió un constante reflote de tuits antiguos, de varios años atrás que recontextualizados incluso tenían su gracia.
Es ya un clásico en Twitter bucear en los tuits antiguos del ahora presidente del Gobierno y aplicarlos al nuevo contexto.
Sin embargo, indagar en publicaciones antiguas en redes tiene su riesgo. No olvidemos que los que estábamos ya en Twitter hace nueve, diez años, apenas sabíamos lo que hacíamos, porque acabábamos de llegar y estábamos aprendiendo. Y nuestro público era mucho menor.
Así que quién más quién menos publicó mensajes de los que seguramente hoy se avergüenza. Pero claro, han pasado muchos años, y es bastante probable que nuestra percepción de las redes y lo que publicamos en ellas haya cambiado sustancialmente.
Por eso me sorprende que se aplique tanto la lupa a las cuentas de políticos, buceando en mensajes que descontextualizados pueden dar un mensaje distinto al que se pretendió al publicarlos. Y por eso no me extraña que algunos opten directamente por borrar los mensajes antiguos o incluso sus cuentas, cuando se ven expuestos a la opinión pública.
No porque tengan mensajes de un contenido reprobable, quizás, sino para evitar que se les atribuya palabras y pensamientos de siete, seis o cinco años atrás, sin darles el beneficio de la duda de haber cambiado de opinión o de forma de ver las cosas.
En este momento lo escrito en las redes queda grabado más indeleblemente que en piedra, puesto que la red siempre tiene una copia de seguridad, un backup remoto que guarda buena nota de todo lo que escribimos, pero sin darle contexto, ni explicación. Y eso debe ser tenido en cuenta. Porque, aunque lo escrito no cambia, las personas sí. Y es mejor no perderlo de vista, no dejar de dar la oportunidad de rectificar y comprender el cambio que la persona ha tenido. Porque somos más que lo que publicamos.
Alvaro Zapata, SJ
Ciao.
viernes, 13 de julio de 2018
Vivir en la era de la velocidad
Hoy conseguimos las cosas a golpe de “click”: Tenemos cualquier información en milisegundos; podemos hablar con un amigo en la otra punta del mundo en pocos segundos; si queremos preparar una deliciosa comida (precocinada eso sí) necesitamos sólo unos minutos; podemos trasladarnos a miles de kilómetros en cuestión de horas y en pocos días nos llega a casa alguno de los infinitos productos que podemos comprar por Internet. Estamos en el tiempo de la inmediatez.
Uno podría pensar que estos avances nos deberían dejar más tiempo para las cosas realmente importantes, pero ¿No parece que es al contrario, que ya no tenemos tiempo para nada?
Me da la sensación de que esta aceleración de nuestra sociedad se nos contagia como los bostezos: Rápidamente y sin poder evitarlo.
Cuando llegué a vivir a Madrid la primera vez me pareció raro que la gente bajara las escaleras del metro corriendo, si a los cuatro minutos iba a venir otro tren. Ahora cuando voy bajando las escaleras del metro soy yo el que acelera al escuchar el sonido del metro llegando. Y al estar acostumbrados a un mundo en el que todo es tan veloz, cuando algo tarda un poco más de la cuenta nos ponemos nerviosos. Nuestra cultura tiende a hacernos impacientes y queremos que todo esté listo “ya”. Con tanta velocidad nos hemos acostumbrado al rápido microondas, pero hay cosas que necesitan ser cocinadas a fuego lento.
No creo que haya que renunciar a los muchos avances de nuestro tiempo, pero tampoco podemos rendirnos y dejamos llevar dejando que la vida se nos vaya de las manos. Hay una imagen, muy simbólica, que me ayuda a pensar sobre esto.
Es la de un tren de alta velocidad, esos que circulan a más de 300 kilómetros por hora. Puedo mirar por la ventana y ver la estela que deja el paisaje al paso del tren, aunque a esa velocidad no me deja percibir los detalles.
Pero si cierro los ojos puedo llegar a quedarme plácidamente dormido y olvidar que circulamos a la misma velocidad que los coches de Fórmula 1.
El reto sería buscar maneras de encontrar esa serenidad en medio de nuestras frenéticas vidas, de taladrar en profundidad nuestra cotidianidad para poder sumirnos en el ritmo tranquilo de Dios; encontrarnos con Él para que sea el centro de nuestra vida y caminar a su lado.
Ojala seamos capaces de captar los detalles del paisaje de nuestra vida para descubrir en todo la huella del Señor. Y que aunque vivamos en este mundo en el que todo se mueve tan rápido podamos cerrar los ojos y saber que Él nos lleva de su mano.
Javi Montes, SJ
Ciao.
jueves, 12 de julio de 2018
Innovación y Evangelio
Seguramente si repasas hoy tu día, habrás leído, escuchado o dicho una de las palabras de moda: Innovación. Esta palabra se vincula con todos los ámbitos: Empresarial, educativo, social, industrial...
Por eso hoy me hago esta pregunta: ¿Cuál es la innovación del Evangelio? ¿Qué destaca de innovadora la vida de Jesús que nos pueda inspirar?
Y para mí hay una innovación por encima de otra: La pasión por las personas y, de manera especial, por los más necesitados.
Esa pasión de Jesús se muestra en cada pasaje del Evangelio, en cada palabra que sale de su boca, en cada gesto que hace tambalear todas las tradiciones, en cada acción que lucha por levantar, sanar y empoderar a cada ser humano con el que se encuentra. No hay un atisbo de dogma, de regla, de norma... Más allá de que todo lo que hagamos, vivamos y deseemos sea por y para las personas, para su bien y su felicidad.
¿En qué puede valer esto a nuestra vida y a cualquier ámbito educativo, empresarial, social...?
Que estaremos innovando, si tenemos pasión por las personas en nuestra acogida, nuestros gestos, nuestra mirada, nuestras palabras... Nos desvivimos por ellos y les hacemos sentir hermanos e hijos de un mismo Dios.
Que estaremos innovando, si entendemos que no se puede innovar haciendo planes, protocolos, técnicas, sin pasión por los demás. Al que tiene pasión por los demás, no hace falta que le digan cómo hacerlo, su interés buscará la manera para lograr el mejor bien al prójimo.
Por eso los cimientos de la innovación están llenos de pasión por los demás.
En la primera carta de san Pablo a los corintios se nos dice: «Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres, tener el don de la profecía, repartir limosnas… Si no tengo amor no soy nada.»
Hoy podríamos hacer una pequeña adaptación: ya podría yo tener los mejores medios, las mejoras técnicas, los mejores programas de innovación... Si no tengo amor, no innovo nada.
Agus Couto Picos
Ciao.
miércoles, 11 de julio de 2018
¿En dónde podemos escuchar a Dios?
"No es necesario que sea en forma de libro. No es éste el único modo en que yo te hablo. Escúchame en la verdad de tu alma. Escúchame en los sentimientos de tu corazón. Escúchame en el silencio de tu mente.
Óyeme en todas partes. Cada vez que tengas una pregunta, simplemente debes saber que ya la he contestado. Luego abre los ojos a tu mundo. Mi respuesta puede hallarse en un artículo ya publicado, en el sermón ya escrito y a punto de ser pronunciado, en la película que se está rodando, en la canción que ayer se acabó de componer, en las palabras que está a punto de decir un ser querido, en el corazón de un nuevo amigo que estamos a punto de hacer.
Mi verdad está en el susurro del viento, en el murmullo del arroyo, en el estampido del trueno, en el tamborileo de la lluvia. Es el tacto de la tierra, la fragancia del lirio, el calor del sol, la atracción de la luna.
No te dejaré, no puedo dejarte, puesto que eres Mi creación y Mi producto, Mi hija y Mi hijo, Mi propósito y … YO mismo.
Acude a mí, pues, cada vez y en cualquier circunstancia en que te alejes de la paz que YO SOY… YO estaré ahí con la verdad. Y la luz. Y el AMOR."
Conversaciones con Dios I (Neale Donald Walsh)
Ciao.
martes, 10 de julio de 2018
Lo entrego todo…
Desde este momento entrego todos mis problemas al poder divino, pues no hay nada que quede sin solución.
Entrego mis angustias a la confianza y me permito entender que todo tiene su cauce.
Entrego mis miedos a la fe, la más poderosa energía que disuelve dudas y temores. Mi fe es grande, constante y solo rinde frutos buenos.
Soy consciente de mis decisiones y no voy contra de ellas, si no que fluyo con ellas y aprendo lecciones importantes.
Entrego al Universo lo que no son mis deseos, lo que me duele, lo que me lastima, lo que me hiere, lo que no necesito y lo que no me hace feliz.
Sé que todo eso en polvo de estrellas se convierte y lo único que queda es su destello iluminando mi camino de infinita bondad y crecimiento.
Nada malo me acontece pues todo lo contrario a mis necesidades y anhelos lo transformo mediante paciencia y gratitud creando bienestar en mi vida.
Así es, así sea, hecho está.
Ciao.
lunes, 9 de julio de 2018
No tengáis miedo
Hay momentos en los que todo se te cae encima. Sin dramatizar, sin estridencias, quietamente. Sientes que se hunde el terreno en el que construyes tus ilusiones y esperanzas. Te pesa la soledad. Dudas sobre lo que haces, pero no ves muchas alternativas.
Y en esas ocasiones te asaltan preguntas que ni siquiera querrías formular: «¿Qué estoy haciendo con mi vida?» «Todo esto, ¿Para qué?» «¿Qué tengo que realmente merezca la pena?»
Es habitual oír a gente de nuestro entorno que se siente abrumada por estos momentos de angustia. A veces hasta nos faltan palabras para expresar tal desazón. Sólo nos queda decir algo así como «estoy mal», o simplemente callar. Piensas entonces que nadie puede sentirse tan mal como tú, tan solo, tan abatido...
Pero eso es parte de la vida. Del camino de todos los hombres y mujeres que deciden construir algo, soñar algo, amar algo... Porque cuando apostamos por alguna causa que nos llena, al mismo tiempo nos enganchamos al vagón de la incertidumbre, aceptamos ser vulnerables y exponer nuestro ser profundo. Y en esos momentos necesitamos saber que no vamos solos. Nunca.
Pastoral SJ.
Ciao.
domingo, 8 de julio de 2018
Caminos hacia Dios: Las heridas
Las heridas son puertas entreabiertas al misterio de la vida. Allí donde el dolor abre la carne hay gritos de parto que advierten el deseo de vivir.
Cada herida se torna, entonces, el anuncio de una reparación, el deseo de un alivio, la esperanza de una cicatriz.
Las heridas de una cruz que Dios no da, sino que ayuda silencioso a cargar, nos revelan el ardiente anhelo de una pascua que nos murmure al oído que las lágrimas limpian los ojos para ver mejor el sentido de nuestra historia magullada.
Cuando las heridas son de muerte, cuando lo que es deja de ser, comienza la nueva vida, esa que verdea en los bordes de la herida y nos regala la esperanza de que posible siempre reescribir la propia historia con el lápiz de Dios.
Emmanuel Sicre, SJ
Ciao.
sábado, 7 de julio de 2018
Construye tus sueños...
No te detengas, construye nuevos sueños...
Piensa que cada día es el más importante de tu vida y entrégale toda tu fuerza y tus deseos.
Lo que hoy no conseguiste, con ánimo y cariño, seguro que podrás lograrlo mañana.
No bajes los ojos nunca, y habrá siempre una estrella, un sueño que seguir, una esperanza esperando tu mirada.
Sí alguna vez tus sueños se derrumban, busca un poco de luz en tu ventana y prométete a ti mismo un arco iris y vuelva a comenzar.
No te detengas, construye nuevos...
Piensa siempre que en tu camino nada es imposible y tu con fe y esperanza podrán siempre lograrlo.
Ciao.
viernes, 6 de julio de 2018
Vacaciones
Llega el verano, empiezan las vacaciones y, con todo ello, el tiempo de hacer maletas.
Primero, hay que seleccionar que se lleva. Y después, calcular el peso máximo permitido, adecuarse a las medidas reglamentarias de las maletas para no recibir una penalización más tarde…
En el peor de los casos, estos meses pueden significar también traslados más duraderos: Cambios de residencia, ir a vivir a un nuevo país por motivos de trabajo (o en búsqueda de él), un intercambio de estudios… Por lo que las maletas se convierten en cajas y el trabajo se multiplica.
Puede resultar pesado y agotador, pero ambos casos pueden ser una oportunidad para hacer un pequeño examen de nuestra vida.
¿Qué es para mí esencial? ¿De qué cosas puedo desprenderme? ¿Qué he ido acumulando en los últimos años?
Estas y otras preguntas nos pueden ayudar a recorrer nuestro último periodo y a empezar renovados el viaje que continua.
Espiritualidad Ignaciana
Ciao.
jueves, 5 de julio de 2018
Magia
Ya desde chicos hacen esfuerzos por contarnos de que se trata. La magia que hacen los magos en los circos, la magia que hacen en las películas y en los dibujitos… Magia que juega con nuestra ilusión, magia como algo increíble, extraordinario, fuera de lo común, desconocida de la lógica.
Pero, en realidad, la magia no es nada de todo eso. No hace milagros, no hace aparecer conejos o desaparecer cartas. No es un hechizo o brujería.
Y, entonces, ¿Qué es? Se trata de algo increíble… La magia aparece cuando abrimos nuestro corazón, cuando somos auténticos, cuando nos damos, simplemente cuando amamos. Esta en las cosas cotidianas, en lo simple.
La magia del amor, la magia del sentir, la magia de dar y darse, la magia de ser, de entregarse, ¡Se trata simplemente de la magia de vivir!
¿A dónde está? Buscar la magia en aquellos que inspiran, que aman sin medidas, que luchan sin dejarse abatir; no se trata de una vida mágica sino de vivir con magia y en la magia.
Aquellos que sientan magia, que tengan magia, serán capaces de desnudar su alma humana de las mascaras y armazones, porque en definitiva, de eso se trata.
La magia trae luz, ilumina los nuevos comienzos, es una nueva historia. Mueve el corazón, lo alborota y revoluciona.
Encontrarla y transmitirla exige de nuestro compromiso, de nuestra voluntad y ganas. Puede que no nos resulte fácil, quizás sea cuestión de buscar inspiración en aquellos que si la tienen, en momentos felices donde se respiro magia, en la luz, o simplemente en el dejarse llevar…
Después de un tiempo, quienes se acostumbran a esta, entienden que nada es igual. La incorporan a su forma de ver las cosas y de sentir; porque todo es mucho más maravilloso con magia de por medio.
Hagamos de la magia un hábito, una forma de ser. Dejemos que la magia nos interpele, nos brinde herramientas para vivir en la cotidianidad, para hacer de algo extraordinario, ordinario.
¡Dejemos que la magia ablande nuestros corazones!
Clarita Alesandria
Ciao.
miércoles, 4 de julio de 2018
Un mundo roto, un mundo de desesperanza
Un mundo roto, un mundo que desespera…
Si algo caracteriza al tiempo en que vivimos es la “rapidez”, todo debe ser ya, al instante, como por arte de magia, lo pido y aparece, donde tarde unos segundos, ya no sirve o al menos me pone nervioso.
Nos desesperamos porque mi “celu” anda lento, o envio un mensaje y la otra persona no me contesta, ¡Me desespero!
Hay una frase de esas que decían las abuelas: Espera, espera y no desesperes.
La desesperanza es algo unido a esto, muchas veces nos “desesperanzamos” por no conseguir “ya” las cosas y olvidamos que el tiempo es el condimento esencial en la vida.
Saber esperar, saber cuándo es el momento oportuno para dejar descansar la masa. Siempre es necesario el tiempo de la espera, del reposo, del descanso en manos de quien hizo todo, hasta Él, el último día descansó. Eso es la esperanza, saber esperar.
Jesús muchas veces nos habló de esto, y sus discípulos no entendían. La pregunta del cuándo sugiere ese frenesí del ya y Él como siempre nos abría las puertas de la esperanza; el Reino ya, pero todavía no.
Desesperanza, una palabra cargada de significado para nuestros días, cuantos desesperanzados vemos día a día, en nuestros trabajos, en nuestras universidades, en nuestros amigos. Ya no espero, todo me va mal, son frases que escuchamos a diario y que muchas veces nosotros mismos repetimos.
Nos frustramos fácilmente y perdemos de vista “la esperanza”. Salgo mal en un examen y ya comienzo a pensar en que: Esto no es lo mio, pierdo de vista el horizonte, y me desespero, ya no espero, se me nublan las decisiones.
Sin embargo a lo que Dios me anima es a la Esperanza, a ver ese “fracaso o frustración” como una oportunidad para seguir esperando y seguir profundizando a consciencia cuales son mis decisiones. Esperar y con grande ánimo, eso es Esperanza, animarme a vivir el tiempo, un tiempo donde todo tiene su razón de ser (eclo 3).
Hay muchos que en la Biblia nos enseñan a luchar contra la desesperanza, Moisés es uno de ellos: Esperando contra toda esperanza, su frase para seguir confiando en ese camino prometido por Dios. Andar, caminar, hacer, realizar, todo necesita que nos pongamos en movimiento, ese es el ejercicio de la esperanza. María, siempre confió y no se “desesperanzó”, siguió firme junto a Jesús y supo esperar, esperar la Resurrección.
Ojalá nosotros también sigamos el consejo de nuestras abuelas: Espera, espera…. Y no desespera. Que recuperemos la esperanza para no desesperanzarnos y olvidarnos de vivir en plenitud.
Néstor Manzur, SJ
Ciao.
martes, 3 de julio de 2018
Soñar
Hay muchas formas de vivir… Si, existen aquellos que eligen centrar su foco en lo que ya pasó; existen también los revolucionarios y revoltosos, que solo pueden anticiparse al porvenir, existen los que viven y ya, el hoy, el día a día. Pero también existen aquellos que sueñan, que dejan todo, que se entregan, que proyectan. Y a mi, en particular, los que más me gustan son estos últimos…
No se trata de vivir de los sueños sino de vivir soñando, no es ser infantil, pensar en imposibles o irreales… Sino trabajar con el corazón y en el corazón aquello que uno anhela, trabajar para que ello suceda, dejarse ver, entender que lograr eso que queremos solo depende de cuánto nos demos.
Quizás muchos se priven de soñar porque en su trasfondo está mostrar el corazón, porque soñar es eso, dar el corazón y darse desde el corazón. Soñar es reconocer que somos capaces de lograr aquello en lo que pongamos nuestro empeño, pero, es también mostrarnos débiles y sujetos a un corazón que late por lo que siente...
¿Qué es lo que quieres alcanzar? ¿Cuáles son tus anhelos más profundos? ¿Cuáles tus deseos más preciados? ¿Qué te frena y no te deja alcanzarlos? Cumplirlos puede que resulte todo un desafío; pero, en realidad, el reto más grande está en entender que aquello que proyectamos no es inalcanzable, porque para los sueños eso no existe, no hay imposibles.
El desafío más grande está en dejarse ver desde la fragilidad del alma, dejarse encontrar por uno y empezar a soñar…
Sí, es verdad, soñar no garantiza el “éxito” pero supone el vivirlo con el corazón; y en definitiva, ¿Qué mejor que eso? ¡Hagamos camino al soñar!
Clarita Alesandria
Ciao.
lunes, 2 de julio de 2018
Hermoso Padre Nuestro
Padre Nuestro, que estás en las flores, en el canto de los pájaros, en el amanecer y en el atardecer, en el corazón latiendo; que estás en la compasión, la caridad, la paciencia y el gesto de perdón.
Padre Nuestro, que estás en mí, que estás en ese que yo amo, en ese que me hiere, en aquel que busca la verdad y en todos y cada uno de mis hermanos.
Santificado sea por siempre Tu nombre por todo lo que es bello, bueno, justo y misericordioso.
Venga a nosotros Tu Reino de paz y justicia, fe, esperanza, caridad, luz y amor.
Hágase Tu real voluntad, porque mis ruegos reproducen más mi orgullo, que mis necesidades reales. Tu sabes lo que es lo mejor para mí.
Perdóname todas mis ofensas, mis errores, mis faltas. Perdona cuando se vuelve frío mi corazón; cuando no fluyo en tu Amor.
Perdóname, así como yo pueda y deba perdonar a aquellos que me ofenden, incluso cuando mi corazón esté herido.
No me dejes caer en las tentaciones del ego, en los errores, los vicios, la crítica, la destrucción, el miedo y el egoísmo.
Y libra mi vida de todo mal, de toda violencia, de todo infortunio, de toda enfermedad. Líbrame de todo el dolor, de toda tristeza y de toda desilusión.
Pero, aún así, cuando tales dificultades sean necesarias como un gran aprendizaje, que yo tenga la entereza, la fuerza y el coraje de decir: ¡Gracias, Padre, por esta lección!
¡Que así sea!
Ciao.
domingo, 1 de julio de 2018
Palabra de Vida Julio 2018
«Mi gracia te basta, que mi fuerza se realiza en la flaqueza» (2 Co 12, 9).
En su segunda carta a la comunidad de Corinto, el apóstol Pablo se mide con unos cuantos que ponen en cuestión la legitimidad de su actividad apostólica. Pero no se defiende enumerando sus méritos y sus logros; al contrario, pone de manifiesto la obra que Dios ha cumplido en él y a través de él.
Pablo alude a una experiencia mística suya de profunda relación con Dios (cf. 2 Co 11, 1-7), pero para compartir acto seguido su sufrimiento por una «espina» que lo atormenta. No explica de qué se trata exactamente, pero se entiende que es una dificultad grande que podría limitarlo en su tarea de evangelizador. Por ello, confiesa haberle pedido a Dios que lo libere de ese impedimento. Pero la respuesta que recibe del mismo Dios es perturbadora.
«Mi gracia te basta, que mi fuerza se realiza en la flaqueza».
Todos experimentamos continuamente las debilidades físicas, psicológicas y espirituales nuestras y de los demás, y vemos a nuestro alrededor una humanidad a menudo afligida y extraviada. Nos sentimos débiles e incapaces de resolver esas dificultades, incluso de hacerles frente, y como mucho nos limitamos a no hacer mal a nadie.
Sin embargo, esta experiencia de Pablo nos abre un horizonte nuevo: reconociendo y aceptando nuestra debilidad, podemos abandonarnos plenamente en brazos del Padre, que nos ama tal como somos y quiere ayudarnos en nuestro camino. Y de hecho, más adelante en esta carta, afirma: «Cuando soy débil, entonces es cuando soy fuerte» (2 Co 12, 10).
A propósito de esto, Chiara Lubich escribió: «[…] ante tal afirmación, nuestra razón se rebela, pues hay una contradicción flagrante o simplemente una audaz paradoja.
En realidad esta expresa una de las verdades más altas de la fe cristiana. Jesús nos la explica con su vida y sobre todo con su muerte. ¿Cuándo cumplió la obra que el Padre le había encomendado? ¿Cuándo redimió a la humanidad? ¿Cuándo venció al pecado? Cuando murió en la cruz, reducido a nada, después de gritar: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.
Jesús fue más fuerte precisamente cuando era más débil. Jesús habría podido dar origen al nuevo pueblo de Dios solo con su predicación, o con más milagros, o con algún signo extraordinario.
Pero no. No, porque la Iglesia es obra de Dios, y es en el dolor –y solo en el dolor– donde florecen las obras de Dios. Así pues, en nuestra debilidad, en la experiencia de nuestra fragilidad se esconde una ocasión única: la de experimentar la fuerza de Cristo muerto y resucitado […]».
«Mi gracia te basta, que mi fuerza se realiza en la flaqueza».
Es la paradoja del Evangelio: A los mansos se les promete en herencia la tierra (cf. Mt 5, 5); María exalta en el Magnificat (cf. Lc 1, 46-55) el poder del Señor, que puede expresarse totalmente y definitivamente –en la historia personal y en la historia de la humanidad– precisamente en el espacio de la pequeñez y de la total confianza en la acción de Dios.
Comentando esta experiencia de Pablo, Chiara sugería además: «[…] la opción que los cristianos debemos hacer es de signo absolutamente contrario a la que se hace normalmente. En esto vamos en verdad a contracorriente. En general, el ideal de vida del mundo consiste en el éxito, el poder, el prestigio… Pablo, al contrario, nos dice que hay que gloriarse en la flaqueza […] Fiémonos de Dios. Él actuará sobre nuestra debilidad, sobre nuestra nada. Y cuando Él actúa, podemos estar seguros de que realiza obras que valen, que irradian un bien duradero y responden a las necesidades auténticas de los individuos y de la colectividad».
Letizia Magri
Ciao.
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