sábado, 30 de abril de 2016
Fracasar a lo grande también es difícil
El fracaso ocasional es una experiencia conocida, más o menos frecuente, entre quienes hacemos cosas.
No ocurre lo mismo cuando el fracaso es monumental. Fracasar estrepitosamente es difícil, porque supone dejar de hacer demasiadas cosas y ser consistente con dicha dejadez.
Como ocurre con el éxito clamoroso, habrá quien consiga llegar al extremo del fracaso. El camino será largo y estará plagado de abandonos como éstos.
• Fuera las prioridades: ¿Qué es lo que a mí más me importa? Me da lo mismo. Según se presente el día, eso hago.
• Fuera los planes: ¿Qué objetivos quieres que tenga, si soy un pobre desgraciado? Eso, los que nacen con suerte.
• Fuera la responsabilidad: La culpa de que yo esté así la tiene...
• Fuera la organización: ¡Anda ya! Me voy yo a complicar los cuatro días que vivimos…
• Fuera el enfoque: A mí sólo me gusta (cada uno que anote sus distracciones). Si no fuera por eso, la vida sería un asco.
• Fuera el segundo intento: Paso del tema. Esto es muy...
• Fuera el aprendizaje: Eso no sirve pa’ ná.
• Fuera la gente: Si a mi hermano le va mal, que se aguante. Lo tiene bien merecido. Nadie le mandó meterse en el lío que se metió.
• Fuera el presupuesto: Lo que pille, me lo gasto. El dinero está para eso.
• Fuera el cuidado del cuerpo: Qué pamplina. Me voy a quitar de comer lo que quiero, ¿Por qué? Si es de las pocas satisfacciones que tengo…
(Desde luego que son pocas. Con tanta renuncia, a ver cuántas satisfacciones puede uno tener…)
No sé a cuántas personas conoces que se comporten con esa completa y total dejadez. Yo la verdad es que gracias a Dios, conozco a pocas.
Las personas más “dejadas” que conozco, si bien lo son en algunas áreas, hay otras en las que muestran interés. Y, a su manera, hacen algo para alcanzar sus pequeñas o grandes metas.
Creo que la mayoría no nos situamos en los extremos del fracaso o del éxito. Hacemos cosas para seguir vivos y estar bien o un poquito mejor. Por eso es tan difícil fracasar estrepitosamente.
Habría que dejarse llevar sin rumbo, dejando de hacerse cargo de uno mismo. Y eso suena a estar más muerto que vivo. ¿No te lo parece?
Ciao.
viernes, 29 de abril de 2016
¿Qué te dice tu intuición?
¿Eres una persona intuitiva? ¿Escuchas tus corazonadas o sólo tomas decisiones apoyándote en la lógica?
Aquí tenemos a un componente de nuestra sabiduría: La intuición. La pobrecita tiene peor reputación que el razonamiento puro y duro. Y a veces acaba relacionada con lo mágico o lo absurdo. Pero hay que ver lo útil que resulta.
Hasta las personas menos intuitivas (entre quienes puedo situarme yo misma) solemos beneficiarnos de vez en cuando de los mensajes que nos lanza el subconsciente.
Tal vez tú también has pasado por situaciones como éstas:
• Acabas de conocer a alguien que te da “mala espina”. Unas sensaciones incómodas te ponen en guardia. ¿Son tonterías tuyas?
• Estás pensando en llamar a una persona y, antes de que lo hagas, el teléfono suena: ¡Vaya! ¡Eres tú! … ¿Fue una coincidencia?
• Te preparas para hacer algo. Una vocecita interior te dice: “No, no lo hagas.” Procedes igualmente y… ¡porras!… Todo sale mal. ¿Fue la mala suerte?
• Estás en un lugar nuevo. De repente, tienes la sensación de haber vivido antes esa misma situación. ¿Qué fue eso?
De acuerdo, hagámosle un sitio a las coincidencias y demás posibilidades. Pero, en algún momento, hemos de atribuirle el acierto a esa sabiduría que se escapa de los confines de la lógica.
Quien más y quien menos recibe mensajes de ese tipo, que no son procesados por la razón. Unas veces están acertados y otras no. Cosa que no les quita su valor. Tampoco acertamos siempre cuando analizamos las cosas concienzudamente, ¿o sí?
La propuesta que comparto contigo es que exploremos la intuición; que escuchemos sus mensajes. Tengamos en cuenta que nuestro subconsciente almacena mucha información.
Percibimos estímulos que no procesamos con nuestra mente consciente. Pero ahí están, dispuestos a entrelazarse en forma de ideas o soluciones en el momento menos pensado.
Ahora, vamos con lo bueno.
¿Cómo explorar o afinar la intuición?
Apuntemos varias opciones:
• Escribe. Te recomiendo la escritura como herramienta para estos menesteres. Aunque también puede servir la música u otra actividad creativa.
Es curioso. Cuando empiezas a escribir (en mi caso) una historia o lo que te ha pasado ese día, a veces saltan a la mente mensajes “ocultos”, sentimientos o impresiones que no sabías que estaban ahí.
• Medita. Pon en pausa tu inclinación a pensar y analizar. Quédate en silencio. Respira con calma o usa cualquier modalidad de meditación y observa las sensaciones que experimentas.
• Escucha tus corazonadas. Si tu “estómago” te dice: “No pases por ahí”, “No te fíes de esta oferta”, “Cuidado con este tipo”, hazle caso, por prudencia. Hay sensaciones físicas que nos alertan de los peligros.
Si la señal es clara, confía en tu intuición. Después, cuando lo derives a la razón, decides si fue (o no) una falsa alarma.
• Agudiza tu capacidad de escucha. Cuando nos comunicamos con otros, fluye la información. No todos los mensajes van directos al intelecto. Muchos los recibe el subconsciente y éste ata cabos (los gestos, el tono de voz, la “energía” de la persona…).
• Presta atención a lo que ocurre. Cuanto más atención prestes a una situación, más información absorbe tu subconsciente y, por tanto, más elementos tiene para combinarlos en forma de ideas y soluciones.
• Déjate sorprender. En cualquier momento puedes recibir un “flash” de inspiración. ¿No te ocurre a veces que tu creatividad despierta mientras friegas los platos?
Una vez más: No todos los mensajes de tu intuición serán útiles o acertados. Pero, si quieres utilizar esta capacidad, habrás de explorarla y desarrollarla un poco. (Y me incluyo.)
¿Para qué? ¿Qué beneficios tiene afinar la intuición?
Reduces el estrés (el más elemental). Dejas descansar tu parte consciente. Te relajas y entonces es cuando afloran los “tesoros ocultos”. Pruébalo con la meditación, con la escritura o con un largo paseo en solitario.
Conectas contigo. Cosa que te servirá para conocerte mejor y descubrir verdades que ignorabas que estuvieran ahí.
Tu creatividad crece. Si le dejas terreno, ya verás cómo se expande. ¿A quién no le viene bien ser un poquito más creativo?
Tienes una baza más para entender la realidad, para parir soluciones y para tomar decisiones. Una, para emplearla junto al sentido común y los pensamientos muy procesados.
Ya que tenemos intuición (poca o mucha), saquémosle partido, ¿no?
http://tusbuenosmomentos.com/
Ciao.
jueves, 28 de abril de 2016
Alimenta tu motivación
"Te esfuerzas para conseguir metas o para sacar adelante tareas pesadas. Y también te esfuerzas en el mero hecho de sustentar la vida". (diría Ayn Rand).
Pues, sí. La misma vida exige un esfuerzo continuo. No se mantiene por sí misma.
Eso te concierne a ti y a mi: Buscando alimento, abrigo o cuidándonos cuando nos enfermamos, entre otras muchas acciones.
Lo más valioso para nosotros reclama esfuerzo, empezando por la misma vida. Y ese esfuerzo se hace con más gusto cuando hay motivación.
Hasta ahora, hemos aprendido que la motivación no es constante. Unas veces está alta y, en los peores días, pegando al suelo.
Pero también hemos aprendido que nosotros mismos podemos influir en ella para hacerla despegar. Qué paradójico, ¿no? También se necesita esfuerzo para alimentar la motivación que haga llevadero el esfuerzo.
A estas alturas, conocemos un montón de técnicas, para emplearlas cuando nos convenga.
Repasemos algunas de ellas, muy útiles, para tenerlas frescas en nuestro repertorio:
• Aférrate a tus “porqués”. Define qué es lo que más te importa y date razones potentes para luchar por ello.
• Usa tus fortalezas. Conoce tus cualidades positivas, dales uso y poténcialas. Esto te dará un plus de confianza. Y, a más confianza, más motivación.
• Haz cosas que disfrutes. Una vida rebosante de obligaciones sin monotonía drena la motivación del más pintado. Ten amigos. Ten hobbies. Ten pasiones… Ten lo que sea que te guste y añada variedad, y esa pizquita de alegría, que es tan necesaria.
• Busca tus fuentes de inspiración. Rodéate de influencias positivas. Cada cual tiene las suyas: Personas, lugares, libros, música, situaciones, etc.
• Prioriza la motivación positiva a la negativa, para hacerte la vida agradable. Es preferible motivarte por lo que SÍ quieres conseguir, que motivarte para evitar lo que NO deseas. Aunque, en determinados casos, la segunda funciona bien. Hay que reconocerlo.
• Prioriza la motivación intrínseca a la extrínseca, porque tienes más campo de acción en lo que depende de ti.
La motivación extrínseca (por ejemplo, tener dinerillo a fin de mes o la aprobación del entorno) viene de perlas. Pero la motivación intrínseca suele ser más fuerte (por ejemplo, encontrarle sentido a lo que haces).
• ¡Empieza! Si no puedes motivarte ni a la de tres, comienza a hacer lo tuyo. Así, a la brava, sin ganas. Confía en la inercia. La motivación no llega siempre al principio. A menudo lo hace cuando ya estás en marcha.
• ¿Y si no llega? Si no llega, algo habrás avanzado mientras tanto. Puede que incluso lo acabes. Curiosamente, eso mismo (terminar cosas) es otro buen alimento para la motivación.
¡Uy! Si será por técnicas para reanimar la motivación… Además, está tu creatividad para moldearlas, alternarlas o sacarte ideas de la manga que funcionen en tu caso.
Lo cierto es que, te guste o no, necesitas esforzarte para continuar vivo. Aunque la misión sea tan simple como ir a prepararte un bocadillo justo cuando no quieres levantarte del sillón.
Asúmelo. Te esperan numerosos momentos de esfuerzo.
Pero, mira por dónde, ya conoces muchos truquillos para que los esfuerzos (grandes o pequeños) se tornen llevaderos. Ya sabes de motivación. Sabes de hábitos. Y, si te falta un barniz, échale un ojo al blog para empezar a practicar.
¡Venga! Echémosle ganas a la vida.
Ciao.
miércoles, 27 de abril de 2016
Faltan líderes...
“Faltan líderes” .“Faltan ejemplos que animen a la juventud”. “Nuestros políticos no son capaces de convencernos”.
Muchos de estos titulares sobrevuelan nuestros periódicos y telenoticias.
El pasado día 9 celebrábamos que el Papa Francisco cumplía dos años de Pontificado. Quizás él ha sido capaz de unirnos a muchos, de cambiar esta perspectiva negativa de que nadie parece ser ejemplo de nada, pero me hacía pensar que yo sigo al Papa Francisco porque me muestra el camino de algo mucho más grande que él mismo.
Para San Ignacio, siempre fue necesario que la mirada no estuviera puesta ni en él ni en ninguna otra persona: Siempre en primer lugar a Dios. Los cristianos lo somos porque cada día buscamos que el modo de Jesús sea el nuestro.
Tenemos ejemplo, tenemos esperanza, sólo nos falta seguir siguiéndolo.
Espiritualidad Ignaciana
Ciao.
martes, 26 de abril de 2016
El amor al prójimo
«La juventud quiere amistad y amor». Bajo este título, al principio del año 2000, la prensa informó que un notable científico pedagogo había llegado a la conclusión de que la juventud del nuevo milenio desea «amistad, amor y amabilidad».
El científico llama a esto una vital actitud positiva, pero en seguida debe admitir que «no llegamos a esto sin un cambio de mentalidad».
Él constata que hoy en día muchos jóvenes apenas entienden lo que significa concretamente «responsabilidad social» y se interesan poco por la fidelidad y el amor al prójimo.
Ahí está la clave de la cuestión: Querer amor no basta cuando uno lo quiere sólo para sí mismo. El verdadero amor es el que da. Y sobre esta base crece una relación estable que va mucho más lejos que lo que el científico llama «responsabilidad social».
Jesucristo viene a nuestro encuentro con esta clase de amor; amor tan grande que lo llevó hasta morir en la cruz del Gólgota por todo aquel que en él cree.
En consecuencia, los que en él creen reciben el perdón de sus pecados y la paz con Dios.
En el Salmo 109:4-5 el Espíritu profético describe así los sentimientos del Señor: “En pago de mi amor me han sido adversarios… Me devuelven mal por bien, y odio por amor”.
Quien acepta ese amor y confiesa sus pecados a Jesús le pertenece y puede decir: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19).
Este vínculo de amor abraza a todos aquellos que le pertenecen, y los une a él en una unión indisoluble y eterna.
Ciao.
lunes, 25 de abril de 2016
"Yo he venido a jugar"
Seguramente has visto alguno de esos concursos de televisión en los que vas acumulando premios.
Llegado a un punto, el concursante tiene dos opciones: Plantarse y quedarse con el dinero que ha ganado o continuar jugando para llevarse el mayor premio aun a riesgo de perder todo lo ganado.
Frente a esta situación, algunos lo tienen claro y dicen: ¡YO HE VENIDO A JUGAR!
¡La vida nos regala tantas cosas! Y aun así hay motivaciones profundas que nos llaman a jugárnosla, a arriesgar aquello que hemos ganado: Un status, posesiones, seguridades…
Es lícito, puedes no dar más pasos, puedes plantarte, puedes conformarte con lo que tienes, puedes recortar lo que Dios quiere para ti y que se adapte a tus planes, puedes vivir al 95%
Pero Dios quiere más para ti, quiere que lo pongas todo en juego… Amando… Sirviendo... ¿Te plantas?¿O has venido a jugar?
Espiritualidad Ignaciana
Ciao.
domingo, 24 de abril de 2016
Tú y tu loco mundo interior
Hay sucesos que transcurren en tu vida privada o dentro de tu cabeza que no trascienden al exterior. Son parte de ese mundo que los demás no podemos ver.
Es un mundo variado. Los conocimientos, ideas razonables y costumbres sanas se mezclan con locas fantasías, miedos u otras experiencias internas que no quisieras mostrar al público.
¿Qué pasaría si los demás se dieran cuenta de cómo eres en realidad? ¿Qué pasaría si supieran de todos tus defectos, de tus temores, de tus errores, de tus incoherencias, de aquello que imaginas en secreto…?
Para de temblar. Aquí tienes una pregunta muy liberadora:
¿Tú sabes realmente qué pasa en el mundo interior de las personas sensatas e inteligentes que conoces?
También tú te sorprenderías si descubrieras lo que pasea por sus cabezas o algunos de sus vicios íntimos.
Tú te imaginas cómo es una persona por lo que ves en el exterior (su apariencia o cómo se comporta). Pero hay una parte enorme que no ves.
Por lo tanto, no hay lugar para que tú compares lo que conoces (tú y tu loco mundo interior) con lo que NO conoces (ellos y su no-menos-loco mundo interior).
De puertas afuera
Muchos de nosotros nos comportamos en público siguiendo una serie de normas que hemos ido aprendiendo.
Sabemos qué conductas son apropiadas cuando almorzamos en un restaurante, cuando vamos al médico o cuando contestamos el teléfono. Cada situación social tiene sus reglas y solemos seguirlas. Cuando alguien no las sigue, el resto se incomoda o se sorprende.
Por todo eso que hemos aprendido, bien por imitación o porque nuestros padres y maestros nos enseñaron, todos tenemos una idea de cómo deberían ser las cosas en un momento y en un lugar dados.
Tú subes en un ascensor con otras personas y no te esperas que uno de ellos se ponga allí mismo a orinar, porque eso no entra dentro de lo apropiado para la situación.
De puertas adentro
Lo que transcurre en el mundo privado e íntimo de cada cual es otra historia. Ese mundo no está tan encorsetado en reglas. Y ninguno de nosotros, simplemente observando, puede saber cómo es el mundo de otro.
Te subes en el ascensor con unas cuantas personas. Ves que se comportan de manera educada. Pero no sabes qué piensan.
No sabes que uno de ellos está planeando estafar a su suegro. No sabes que otro está jugando un partido de fútbol en su cabeza. No sabes quién está martirizado por el picor que nota en sus zonas pudendas. O quién se siente motivado, culpable, enamorado o cabreado con la vida.
Y ellos tampoco saben qué pensamientos edificantes o qué locuras se manifiestan en tu mundo interior.
¿Te sientes un fraude?
Quizás sueles comportarte de manera correcta en público. Como muchos hacemos, muestras tu lado más agradable.
El lado desagradable suele manifestarse frecuentemente en privado. Pero ahí está. No sólo el tuyo, sino el de todos.
Está lo correcto y agradable. Y están lo incorrecto, lo bochornoso, las majaderías, las insensateces… que transcurren por nuestros respectivos mundos interiores.
¿Quieres comprobarlo? Fácil. Tan sólo tienes que compartir una de esas rarezas que te avergüenzan con alguien cercano que no la conozca y con quien tengas mucha confianza.
Acerca a alguien a ese insondable mundo interior tuyo y permite que otra persona te muestre sus rarezas inconfesables. Descubrirás que, después de todo, eres una persona “normal”. Un ser humano.
Ciao.
sábado, 23 de abril de 2016
¿En qué vas a sumar hoy?
Cada día que despiertas tienes la oportunidad de realizar pequeños avances allá donde tú decidas. Avances que se sumarán a los que ya has hecho y que mañana serán la base desde donde sigas sumando.
Las pequeñas sumas suelen ser fáciles de hacer: Un abrazo que refuerza una relación, una monedita más en la hucha, un ratito haciendo ejercicio… Quizás su mayor inconveniente es que, como son tan fáciles, no les damos importancia y nos las saltamos.
En un día común y corriente, como éste mismo, perdemos la perspectiva. No advertimos el poderoso alcance de las acciones pequeñas. Olvidamos que, gracias a ellas, construimos con el tiempo cosas valiosísimas.
Por eso es necesario que lo recordemos a menudo. Las pequeñas acciones realizadas consistentemente nos cambian la vida.
Los giros inesperados que suponen enormes cambios positivos (o negativos) son menos frecuentes.
Pero, con estas pequeñas sumas, sí que podemos contar a diario. Tal vez sean imperceptibles en un día dado, muy poquita cosa. Lo que no impide que con el tiempo se transformen en algo grande.
Y hoy tenemos unas cuantas oportunidades para sumar: un pasito aquí; un ajuste allá; una pequeña mejora en el otro lado. Con las acciones que realicemos estaremos progresando, moviéndonos en la dirección que queremos.
¿En qué vas a sumar tú? ¿Qué oportunidades vas a aprovechar HOY para darle forma a la vida que quieres?
Visto así el día, con oportunidades y sumas que celebrar, dan más ganas de ponerse manos a la obra con las cuestiones importantes en las que cada uno de nosotros trabaja, ¿No?
Pues, ¡Adelante! Porque el día de hoy vamos a sumar (donde a cada cual le interese).
Ciao.
viernes, 22 de abril de 2016
Sé bueno contigo: ¿En qué consiste eso?
Sé bueno contigo: ¿En qué consiste eso? ¿En qué se concreta la propuesta: Sé bueno contigo?
En acciones como éstas, que vamos a recordar para tenerlas siempre a mano. A continuación, siete muy descriptivas.
1. Cuida de lo básico
Está muy repetido lo de cultivar buenos hábitos que todos conocemos (dormir lo necesario, comer equilibrado, hacer ejercicio, buscar cauce para el exceso de estrés, arreglarse para estar presentable, etc.).
Pero vale la pena recordarlo, en tanto que persiste la confusión de que “cuidar de ti” es hacer lo que te más te apetece en ese momento. Y no. Cuidar de ti es hacer lo que más te conviene, que puede que no sea la opción más fácil o placentera de las que hay disponibles.
2. Reserva un pequeño espacio para ti
¿Cualquier día? No, hoy mismo. Regálate un ratito en el que hagas una actividad con la que te sientas bien.
De un lado está lo básico (del punto 1) y, del otro, estos detalles que te regalas exclusivamente para disfrutarlos: una breve siesta después de comer, unos minutos de lectura, un paseo…
La finalidad es relajarte y sentirte a gusto. Otro buen regalo, ¿no? Y no necesitas de nadie más para dártelo.
3. Date el reconocimiento que mereces
Lo mismo que agradeces las buenas acciones que otros realizan, agradece las tuyas.
Reconoce y alégrate de lo que hoy has hecho (o estás haciendo) bien. Los demás podrán (o no) darse cuenta o celebrar tus buenas acciones.
Eso es independiente de que tú, que has sido testigo de tu buen hacer, te dediques aunque sea una sonrisa de satisfacción. Y es un pequeño gesto de ésos que sirven para mantener una buena relación contigo mismo.
4. Demuestra respeto por ti mismo
Todos estos regalos de los que estamos hablando (y los que vas a leer) están relacionados con el respeto. Para ser bueno contigo, has de partir de ahí: de tratarte con la consideración que te mereces.
¿Qué implica esto en un día cualquiera?
Implica apreciar la persona que eres sin compararte con otros. Implica pensar por ti mismo y darle valor a tu propio criterio. Implica tomar decisiones y responsabilizarte de las mismas. Implica cumplir con la palabra que te das a ti mismo. Etc.
Es decir, todos esos actos que sabes que son una muestra de respeto hacia los demás, dirigidos hacia ti mismo (que mereces el mismo respeto).
5. Haz las paces contigo
Todos cometemos errores. En nuestro haber hay acciones (u omisiones) de las que no nos sentimos orgullosos. Algunas de ellas NO se pueden enmendar.
En tu lote, como en el de todos, habrá errores, oportunidades que dejaste ir, fracasos variados de lo que ya aprendiste lo necesario.
¿Qué es lo que sigue? El perdón. El mismo perdón que concedes a una persona que se arrepintió del mal que hizo y tú se lo otorgaste para quedar en paz.
Ése es el mismo perdón que tú te mereces por lo que ya no se puede cambiar. No más culpas. No más reproches. No más autoflagelaciones. Date la paz y la libertad necesarias para seguir adelante.
¿Y lo que sí se puede cambiar? Eso abre otras posibilidades: Piensa en qué puedes hacer al respecto y ponte manos a la obra.
6. Olvídate de la perfección
La perfección es un ideal. Por tanto, poco realista y poco saludable, si vives pendiente de lo que te falta para llegar a ser perfecto.
El humano tiene fortalezas y debilidades. El humano acierta y se equivoca. Así es y ha de aceptarse como es. Lo cual no es obstáculo para que cambie y/o mejore lo que crea oportuno.
Así que, si eres humano, sé bueno contigo liberándote de la presión de ser perfecto.
7. Construye la vida que quieres
Utiliza todo lo tuyo en darle forma a la vida que tú quieres. Comienza por el día de hoy. Usa tus cualidades, tus aciertos, lo que has aprendido de tus errores…
Celebra el conjunto de recursos de los que dispones y ponlos a funcionar. Date la enorme satisfacción de convertir en realidades tus aspiraciones.
Acciones como éstas siete que hemos recordado van implícitas en la propuesta: “Sé bueno contigo”. Como ves, son la mar de enjundiosas. Por eso las vamos desgranando en las prácticas cotidianas que lees por aquí.
http://tusbuenosmomentos.com/
Ciao.
jueves, 21 de abril de 2016
¿En qué ocasiones estás siendo muy duro contigo?
¿En qué ocasiones estás siendo muy duro contigo?
Ser exigente contigo mismo denota interés y responsabilidad. Quieres hacer tu parte bien y, día a día, te esfuerzas por avanzar en lo que más te importa.
Bienvenida sea entonces la autocrítica. Pero sin excesos. Lo mismo que no te pasas con la sal en las comidas, trata de no pasarte con la dosis de autocrítica.
Como les sucede a otras personas, a mí se me va la mano a veces con la dosis. Y, cuando me percato, he de recordarme que el resultado no es mejor ni más sano porque le eche más sal. Digo, más autocrítica.
Si bien es al contrario. Una vez más, el exceso es contraproducente. ¿Y en qué ocasiones podemos hablar de un exceso?
Veamos ejemplos.
1. Cuando muy pocas veces estás contento con tus avances. Esto pasa al darle más importancia a lo que te ha faltado por hacer que a lo que has hecho.
Es natural. Lo “imperfecto” resalta sobre lo que está bien y no siempre puedes cumplir con tus planes. Pero esto no es excusa para ignorar lo que sí has hecho.
2. Cuando le quitas importancia a lo que haces bien. Dices que fue la suerte o que cualquier otro podría haberlo hecho igual.
3. Cuando no te arriesgas, por miedo a no dar la talla. No quieres hacerlo mal o que te rechacen, así que te garantizas tu propio rechazo. (Qué ocurrencias tenemos los humanos…)
4. Cuando te comparas con otros. Y, naturalmente, sales perdiendo en la comparación. Pierdes tú y pierde cualquiera que se compare para competir, en lugar de hacerlo para aprender.
5. Cuando a la opinión de cualquiera le das más importancia que a la tuya. Lo haces con personas con experiencia y conocimiento de causa. Pero también lo haces con otros, cuyo criterio tiene el mismo valor que el tuyo. Y eso, ¿por qué?
6. Cuando te acuestas con tus problemas. Problemas, remordimientos y cualquier equipaje nocturno incompatible con una plácida noche de sueño. Eres muy duro al no concederte unas horas de pausa para que tu mente se relaje un poco.
7. Cuando eres muy crítico con otras personas. Cosa que suele ser un reflejo de lo duro que eres contigo mismo. Si de ti esperas un nivel altísimo, es natural que esperes que otros sean así de responsables.
Pero ocurre que, con ese grado alto de exigencia, te estás pasando de frenada. Te sales de la responsabilidad, para llegar al perfeccionismo. Y, por bien vista que esté esta cualidad, las hay mejores.
¿Qué tal si estamos atentos para evitar ocasiones así, en las que actuamos con una severidad excesiva?
Ciao.
miércoles, 20 de abril de 2016
Persevera y decídete a alcanzar tus metas
¿Por qué existen tan pocos seres excepcionales y tantos mediocres? Hay una única explicación. Independientemente del perfil genético o de las cualidades de cada individuo, hay una característica común a cada uno de algunos hombres que dejaron su marca en la historia.
Todos y cada uno de estos pusieron su corazón en lo que estaban haciendo y se comprometieron con el objetivo que se habían determinado. No les importó las contras, las dificultades o los problemas que pudieran tener que enfrentar, sabían a donde querían llegar y nada iba a detenerlos hasta lograrlo. Difícilmente alguno de nosotros podremos ser alguien con ese renombre o perfil. Es complicado que personas comunes y corrientes alcancen notoriedad, fama o poder.
Pero hay algo que definitivamente deberíamos copiar. La perseverancia. Y seguro que conocemos muchas personas que toman decisiones arriesgadas sin escuchar los consejos de su seres más cercanos. Confían en su intuición y tiran para delante confiando en su proyecto.
No son decisiones improvisadas, ni producto de la emoción. Son elecciones meditadas y conscientes, en la que estaban involucradas su pensamiento, su voluntad y su emoción.
Ponen todo su corazón en esta decisión y por eso la pueden sostener a lo largo del tiempo.
Los antiguos asociaban el corazón con el alma de las personas. Y el alma es un concepto tripartido. Se compone de la mente, que origina los pensamientos; de la voluntad, el impulso para tomar acciones en relación al pensamiento y de la emoción, el sentimiento y la pasión necesaria para llevar a cabo esas acciones.
¿Quieres mantener tus decisiones a lo largo del tiempo y alcanzar las metas que te propusiste? Propóntelo en tu corazón, pone en ese objetivo toda tu mente, toda tu voluntad, y toda tu pasión.
Ciao.
martes, 19 de abril de 2016
Decide olvidarte de tu pasado
¿Cuántas veces hemos leído temas, escuchado predicaciones o consejos que han hablado a nuestra vida sobre olvidar nuestro pasado? Muchas quizá, pero lastimosamente muchas veces seguimos atados a él?
¿Por qué no olvidas de una vez por todas esos episodios de vida?, si, se que marcaron tu vida, se que fueron cosas muy importantes quizá, o a lo mejor fue un difícil episodio que causo en ti mucho dolor, pero por una vez por todas? ¡Deja ya de recordar el pasado!
¿No te das cuenta que el tratar de revivir esas malas experiencias lo único que hacen es ponerte triste y melancólico?, no ayuda a nada y lejos de ayudar te esta afectando en tu vida espiritual.
“Que si no hubiera pasado”, “que si hubiera pasado”, son frases que te rondan por la mente a cada momento y que te hacen trasladarte al pasado, ese que no hizo nada por ti y que lejos de llenarte de gozo verdadero, quizá fue una de las cosas que marcaron tu vida negativamente.
Por tal razón necesitamos OLVIDARNOS DE LAS MALAS EXPERIENCIAS DEL PASADO, no puedes seguirte culpando por algo que Dios ya te perdono, no puedes seguir pensado que cosa hubiera pasado si eso hubiera o no seguido, ahora eres una nueva persona, ya no eres el mismo de antes, Cristo te ha cambiado y aun cuando tu pensabas que no ibas a poder cambiar, hoy vez tu vida y ni si quiera crees lo que Dios ha hecho en ti, y es que nuestro Dios es un escultor de primera, sus obras son perfectas al finalizarlas.
Tu estas en ese proceso, Dios quiere dar acabados a tu vida, pero para ello necesitamos desprendernos de las cosas que esta obstaculizando esos acabados, tu pasado es uno de ellos. Tu sabes muy bien que Dios te perdonó y decidió para ti lo mejor, ante eso: ¿Por qué culparte?, ¿Por qué martirizarte?, tranquila, tranquilo, ¿No te das cuenta que tu vida actual es mucho mejor?, que eso sea un motivo mas para sonreír y darte cuenta que ya no puedes seguir viendo hacia atrás, que tu objetivo esta adelante y por el tienes que luchar.
Este día Dios nos dice: OLVIDA TU PASADO HOY, Él quiere hacer cosas hermosas con nosotros, pero necesitamos depositara ante sus pies ese pasado que no nos deja tranquilos, hoy Él te recuerda que YA FUISTE PERDONADO.
¿Por qué no lavas tu rostros? Date cuenta ya que no eres el mismo, hay algo diferente en ti, tus ojos brillan de una forma especial, cuando antes pasaban todo el tiempo con tristeza, ahora tu rostro deslumbra con una sonrisa real y no una fingida como la de antes. Hoy tú eres libre, cuando antes estabas atado a muchas cosas negativas.
¿Te das cuenta que vale la pena no volver a ver mas hacia atrás? Hoy te invito a que de una vez por todas olvidemos ese mal pasado que hasta este día nos atormentaba, pero que con la ayuda del Señor y rindiéndonos a El este día depositamos a sus pies, para que El sea en nosotros transformando nuestro pensamientos y recuerdos, y renovando nuestra mente y visión, para que nuestro único objetivo este hacia delante y nunca mas atrás.
Erique M.
lunes, 18 de abril de 2016
Valores Sólidos
En una ocasión Marshall Field dio doce recordatorios para ayudar a las personas a obtener valores sólidos para la vida cotidiana:
1. El valor del tiempo.
2. El éxito de la perseverancia.
3. El placer del trabajo.
4. La dignidad de la nobleza.
5. El valor del carácter.
6. El poder de la bondad.
7. La influencia del ejemplo.
8. La obligación del deber.
9. La sabiduría del ahorro.
10. La virtud de la paciencia.
11. La mejoría del talento.
12. El gozo de existir.
¿Puedes establecer hoy el núcleo de los principios de tu sistema de valores?
Para algunos, puede que sean los Diez Mandamientos. Para otros, los dichos de Jesús. Los valores sólidos son como las piedras sin manchas, lisas por completo. No importa lo que edifiques con ellas, puedes estar seguro que de seguir las leyes básicas de construcción, la estructura será sólida y todas tus decisiones permanecerán firmes.
Salmo 32:8: “Tú me dijiste: “Yo te voy a instruir; te voy a enseñar cómo debes portarte. Voy a darte buenos consejos y a cuidar siempre de ti.”
Isaías 48:17 “Yo soy el Señor tu Dios; yo te enseño lo que es para tu bien, yo te guío por el camino que debes seguir”
Ciao.
domingo, 17 de abril de 2016
El ataque del mundo contra la familia cristiana
La iglesia está en el mundo, y no puede escapar a esta condición. Pero cuando el mundo se cuela dentro de la iglesia, la “sal” de la misma pierde su sabor. Y eso es lo que está sucediendo a medida que el mundo hace más y más profundas incursiones dentro de la iglesia. Pero más grande aun es la amenaza contra nuestras familias cristianas.
Los educadores seculares han determinado sacar hasta con la raíz toda idea de Dios o normas que exijan la buena conducta moral. Las teorías de la evolución se enseñan desde la cuna hasta la tumba. La liberación femenil intenta ignorar la Biblia y su autoridad. Los homosexuales han salido de sus escondites y se han dedicado a “proclamar” su estilo de vida, demandando que se les dé reconocimiento y que se enseñe este estilo hasta a los niños. Las drogas y el alcohol siguen invadiendo las escuelas, colegios, las comunidades y los hogares.
A consecuencia de estos ataques combinados, los hogares están siendo quebrantados en una manera u otra en cantidades alarmantes.
Hace unos años, el mundo practicaba y sufría estos males, pero la iglesia estaba exenta por lo general. El divorcio era un escándalo, y su consecuencia el estigma social. El culpable era disciplinado y excomulgado, lo cual era evidencia de una preocupación espiritual por estos males.
Ese no es el cuadro que estamos viendo hoy. En las congregaciones, los divorcios y las separaciones van en aumento. A consecuencia de esto, muchos hogares son debilitados. Esta tendencia tiene que ser refrenada o la iglesia dejará de ser la iglesia en una manera significante.
Queremos dar unas sugerencias en cuanto a lo que los cristianos pueden hacer para combatir estas tendencias que están amenazando nuestros hogares.
1. Hay que darse cuenta que para que su luz brille en un mundo tan oscuro, usted tiene que ser diferente —y estar dispuesto a pagar el precio por ser diferente. ¡Pero vale la pena! Será conocido como una persona que tiene suficiente carácter para sostener lo que cree. Y lo mejor de todo es que Dios le bendecirá, no sólo en esta vida sino en la venidera.
2. Permita que Dios vuelva a tener la preeminencia en su vida. Esto equivale a que usted ponga a Dios y su reino en primer lugar, en todas las cosas.
3. Establezca una norma inalterable de que su familia participe en las actividades de la iglesia, incluyendo todas las reuniones o servicios de adoración.
4. Permita que cada miembro de su familia encuentre un ministerio dentro de la iglesia, y que lo cumpla fielmente. Los cristianos que trabajan en servicio de Dios son gente feliz.
5. Restaure al padre como la cabeza de la familia, según la voluntad de Dios, y que como cabeza tenga la responsabilidad de educar a los niños con su debida disciplina y dirección. Para esto es crucial ser buen ejemplo.
6. Hay darle prioridad a Dios, no por buscar algún momento, sino por establecer un tiempo específico en que él pueda ser honrado y venerado en el hogar. Los devocionales en los hogares pueden ser útiles para este efecto. Esto permitirá al mismo tiempo que la familia se una más y se solidifique más. En esto el padre puede dirigir, pero no monopolizar.
7. En un nivel más profundo, aparte cierta hora específica para ejercer su propio desarrollo espiritual. Esto puede hacerse mejor al escuchar como Dios habla en su palabra, y por hablar con él por medio de la oración. Esto es muy útil para fortalecerse espiritualmente.
8. Fortalezca también los lazos de unión entre los miembros de la familia, planeando actividades que los acerquen más los unos a los otros. Para esto se puede apartar una noche que sea exclusiva para estas actividades.
9. Anime a su congregación a que se cuente con la orientación necesaria para fortalecer la familia. Los sermones, o aun mejor, las series de conferencias pueden ser muy útiles. Hay varios materiales audiovisuales que tratan de temas importantes de la familia, los cuales pueden ser utilizados en clases bíblicas de la iglesia.
10. Y en el caso de que haya hermanos que desobedezcan las enseñanzas bíblicas que tienen que ver con las relaciones matrimoniales, hay que permitir que la congregación, dirigida por ancianos o líderes consagrados, expulsen de la congregación a los disidentes que rehúsen arrepentirse. Las infecciones tienen que ser controladas, y la pureza de los cristianos, que han sido llamados a ser santos, tiene que conservarse a toda costa.
http://www.sitiodeesperanza.com/
Ciao.
sábado, 16 de abril de 2016
¿Podemos celebrar el fracaso?
Quizá lo que provoca e impacta de la expresión es que no se limita a decir que hemos de asumir el fracaso, integrarlo.
¡Se habla de celebrarlo! ¿Podemos realmente llegar a celebrar el fin de una relación en la que pusimos lo mejor de nosotros mismos, que se frustre un proyecto que nos ilusionó, la decepción cotidiana de que nuestros actos no alcancen lo que habíamos imaginado de ellos?
En la vida de Ignacio de Loyola descubrimos también no pocos momentos de fracaso, alguno de ellos muy sonado: El cañonazo de Pamplona, la prohibición de quedarse en Jerusalén como era su deseo, el fracaso del primer grupo de compañeros… Pero la cuestión al final no fue tanto qué le pasó, sino cómo vivió esos momentos.
Desde su rehabilitación en Loyola, Ignacio decide que quiere vivir con Jesús esas encrucijadas.
De esa manera es como va descubriendo que, también a través del fracaso, Dios le va llevando hacia su sueño para él, un sueño que inunda de aire y de agua esos momentos áridos y difíciles, un sueño que cuida con inmensa alegría de nuestra pequeñez.
Espiritualidad ignaciana
Ciao.
viernes, 15 de abril de 2016
Busca dentro de ti
Busca dentro de ti la solución de todos los problemas, hasta de aquellos que creas mas exteriores y materiales.
Dentro de ti está siempre el secreto, dentro de ti están todos los secretos.
Aún para abrirte camino en la selva virgen, aún para levantar un muro, aún para tender un puente, has de buscar antes, en ti, el secreto.
Dentro de ti están tendidos ya todos los puentes, están cortadas dentro de ti las malezas y lianas que cierran los caminos. Todas las arquitecturas están ya levantadas, dentro de ti.
Pregunta al arquitecto escondido, él te dará sus formulas. Antes de ir a buscar el hacha de más filo, la piqueta más dura, la pala más resistente, entra en tu interior y pregunta.
Y sabrás lo esencial de todos los problemas y se te enseñara lo mejor de todas las formulas, y se te dará la más sólida de todas las herramientas.
Y acertarás constantemente, puesto que dentro de ti llevas la luz misteriosa de todos los secretos...
Ciao.
jueves, 14 de abril de 2016
La omisión
Podemos definir OMISIÓN como "El bien que podemos hacer y no hacemos" y es tal vez uno de los más grande errores que cometemos.
Justificamos nuestra indiferencia diciendo "eso no tiene que ver conmigo" o "yo no tengo la culpa" y otras frases que adormecen nuestra conciencia ante aquello que, pudiendo hacer, no hicimos.
Las lágrimas que vimos rodar en el rostro de quien camina a nuestro lado y que no enjugamos, por no querernos involucrar.
El papel tirado en el suelo que no recogemos, porque fue otro quien lo tiró.
El pedazo de pan que no compartimos, porque lo obtuvimos con nuestro propio esfuerzo, nadie nos lo regaló.
No trabajar ni un minuto más, porque el contrato dice el tiempo exacto por el cual nos pagan.
La discusión que no quisimos evitar, para no meternos en problemas.
La herida que no quisimos curar, porque no fuimos nosotros quien la provocamos.
La palabra de aliento que nunca regalamos a quien encontramos afligido, por temor, vergüenza o por “el qué dirán”.
El tiempo que le negamos a alguien que necesitaba hablar, diciéndole lo ocupados que estamos y lo mucho que hay por hacer.
La ofrenda que no dimos, porque no queremos contribuir a la mendicidad o la ociosidad.
La mano que no estrechamos para que otros no piensen mal y no sentirnos juzgados.
La respuesta airada al que nos hirió, porque claro, si callamos y no nos vengamos, creerán que somos idiotas, que pueden herirnos y pisotearnos siempre que lo deseen.
La sonrisa que robamos a aquel que encontramos en el camino, porque no tiene nada que ver con nosotros.
La oración que no elevamos, el perdón que no ofrecimos, la carta que alguien esperó y nunca escribimos.
La visita a ese enfermo que quedó en el olvido y tanto, pero tanto bien, que pudiendo hacer, por mil excusas y razones que inventamos, no hicimos...
Esa es la rutina en la que a diario vivimos, ese es el camino que se nos presenta cada día pero que no elegimos; porque nos dejamos llevar por lo que dicen y hacen los demás; pensamos en el bien propio e ignoramos lo que siente, piensa y necesita el resto de la humanidad...
Vivimos creyendo que con hacer lo que nos toca y no hacer mal a nadie, ya somos buenos y nos hemos ganado el cielo.
No nos damos cuenta que si sólo hacemos lo que no nos cuesta, somos igual que los demás.
Jesucristo hizo realidad el amor y no se conformó con sanar y predicar; sino que inventó una nueva definición del amor, algo que le da su inigualable valor.
Él fue capaz de amar al extremo de dar su vida por amor.
“Aún estamos a tiempo, hay mucho bien que, sin darnos cuenta, podemos realizar. Podemos esforzarnos un poco más y expresar amor a quien lo necesita; eso es lo que nos hace semejantes a Dios”.
Ciao.
miércoles, 13 de abril de 2016
Confesión de fe
Son muchos los que opinan que creer en Dios es cosa de viejecitas o ignorantes, pero eso no es del todo cierto.
Hay una gran cantidad de personas muy reconocidas en los campos de la Ciencia, la Medicina, las Matemáticas y otras disciplinas que no han dudado en hablarnos de su fe en Dios.
Johannes Kepler (1571 - 1630) Astrónomo, matemático y físico alemán: En su lápida fue grabado el siguiente epitafio, compuesto por él mismo: Medí los cielos, y ahora las sombras mido. En el cielo brilla el espíritu. En la tierra descansa el cuerpo.
Nicolás Copérnico (1473 - 1543) Artífice del renacimiento de la astronomía: ¿Quién que vive en íntimo contacto con el orden más consumado y la sabiduría divina, no se sentirá estimulado a las aspiraciones más sublimes? ¿Quién no adorará al Arquitecto de todas estas cosas?
Isaac Newton (1643 - 1727) Descubridor de la Ley de Gravitación Universal: Lo que sabemos es una gota, lo que ignoramos un inmenso océano. La admirable disposición y armonía del Universo, no ha podido sino salir de un plan perfectamente diseñado por nuestro Creador.
Alexander Volta (1745 - 1827) Inventor del electróforo: Yo confieso la fe santa, apostólica, católica y romana. Doy gracias a Dios que me ha concedido esta fe, en la que tengo el firme propósito de vivir aún después de la muerte.
André Ampére (1775 - 1836) Fundador del electromagnetismo: Cuán grande es Dios, a su lado toda nuestra ciencia no es nada.
Carl Gauss (1777 - 1855) Matemático, astrónomo y físico: Cuando suene nuestra última hora, será grande e inefable nuestro gozo al ver a quien en toda nuestra existencia solo hemos podido vislumbrar.
Agustín Cauchy (1789 - 1857) Célebre matemático: Soy cristiano, creo en la divinidad de Cristo, como la mayoría de los grandes astrónomos, científicos y matemáticos del pasado.
Secchi (1803 - 1895) Prestigioso astrónomo: De contemplar el cielo, a contemplar a Dios hay un trecho muy corto.
Ciao.
martes, 12 de abril de 2016
Imperfecto...
Yo no soy perfecta...
Soy imperfecta en el amor; porque sólo amo a los que me gustan, cuando debería amar a todos.
Soy imperfecta en mis razonamientos, porque sólo entiendo lo que me conviene, y a veces pienso que la razón me pertenece.
Soy imperfecta en la comunicación; porque creo que sólo lo mío es importante, cuando hay tanto que escuchar.
Soy imperfecta en mi manera de ver; porque sólo le presto atención a lo que para mí es bello, aún sabiendo que todo tiene su lado hermoso.
Soy imperfecta en mi manera de creer; porque creo lo que me interesa, y no sé esperar confiadamente.
Soy imperfecta en mi madurez; porque me aferro sólo a lo que tengo y conozco, aún sabiendo que desprendiéndome de esas cosas, será más fácil caminar hacia la grandeza.
Soy imperfecta a la hora de bendecir al prójimo; porque me avergüenza que sepan que tengo fe, aún sabiendo que cada vez que lo hago, sea de la forma que sea, mi corazón se llena de gozo y de vida.
Señor, ayúdame a superar mi imperfección y tú amigo, trátame como a un igual.
No me catalogues, no soy un objeto.
No me etiquetes, no soy mercadería.
No me juzgues, no soy tu acusado.
No me acuses, no eres mi fiscal.
No me condenes, no eres mi juez.
No me enmarques, no soy un espejo ni un cuadro.
No me definas, soy un misterio.
No me minimices, soy más complejo de lo que crees.
No me divulgues, no soy un producto o una cosa.
No me vulgarices, soy alguien muy especial.
No me apuntes, no soy un blanco de tiro.
No me idolatres, no soy un ídolo.
No me calumnies, tengo el derecho a la verdad.
No me difames, tengo el derecho de ser quien soy.
No me encierres en esquemas, soy más libre de lo que te imaginas.
No creas demasiado en mí, soy falible.
No dudes siempre de mí, soy más verdad que error.
Recuerda siempre que:
Soy una persona como tú.
Soy humano como tú.
Soy limitado como tú.
Soy hijo de Dios como lo eres tú.
“Señor, yo no quiero esta discapacidad en mí, quiero ver con tus ojos”
Ciao.
lunes, 11 de abril de 2016
La crisis de la humanidad
En este último tiempo he escuchado hablar tanto de la crisis, que recurrí al diccionario para ver qué significaba.
Crisis: «Una crisis es un cambio brusco o una modificación imprevista en el desarrollo de algún suceso. Dichas alteraciones pueden ser físicas o simbólicas. Crisis también es una situación complicada o de escasez».
¿A qué le llamamos crisis?
Aplicamos esta palabra a muchas situaciones: Cuando algo anda mal en política, en economía, en la familia, en el matrimonio… También hablamos de crisis en asuntos relacionados con la enfermedad, ansiedad, etc.
Como vemos, hay muchos tipos de crisis, pero por nuestra reacción, podría parecer que la única crisis que existe es cuando nuestro dinero se ve afectado.
No hace mucho tiempo, varios países del mundo han sufrido una crisis económica que no se había experimentado durante varias generaciones.
Pero si me permiten, les diré que hoy tenemos crisis mucho más graves que la económica: Crisis de valores, de moral, de ética, de inseguridad, de pánico.
Cada día vemos a ladrones que con toda impunidad matan para robar un móvil o unas pocas monedas. Cada año, cientos de policías son asesinados y todos los días vemos en los periódicos y en la televisión, hechos delictivos y criminales. Miles de familias están sufriendo las consecuencias de la inseguridad.
¿Dónde se origina la crisis?
Nos han hecho creer que la crisis, está en la economía, en el sistema bancario, o en los gobiernos.
La crisis no está en un sector, ni la genera él. La crisis está en el ser humano, en la sociedad.
Si no, miremos los grandes sucesos acontecidos en los últimos años:
• El holocausto nazi. Las bombas atómicas lanzadas sobre Japón.
• Los 46 millones de abortos por año. Es como si en un año desapareciéramos todos los habitantes de este país y esto según datos oficiales.
• Países enteros controlados por el narcotráfico o el terrorismo.
• Más de la mitad de la población del mundo sobrevive con uno o dos dólares diarios.
• El cambio climático, trayendo devastaciones por todo el planeta.
• La trata de personas, el tráfico de órganos, las violaciones, los miles de adultos y niños que mueren de hambre, por día.
Si todo esto no te demuestra que el ser humano está en crisis, ya me direis…
Y estos datos son solamente acontecimientos, sucesos. Esto no es la crisis en realidad. Esto es tan solo algunas de las consecuencias y evidencias de que el ser humano vive inmerso en una terrible, destructiva y progresiva crisis.
¿Qué podemos hacer entonces?
• Tratar de cambiar el sistema ¡Imposible!
• Protestar… Millones lo han hecho y pocas veces han logrado ser escuchados.
• Muchos líderes mundiales se reúnen para dar soluciones. Firman tratados de todo tipo, pero luego no los cumplen y todo sigue igual.
¿Dónde está la solución?
• Creo personalmente que la solución está en cada uno de nosotros. No podemos dar lo que no tenemos.
• No puedo dar sanidad, si estoy enfermo.
• Si en mí hay un virus, infectaré todo lo que toque y lo que tengo a mi alrededor.
• Si no puedo ver, no puedo ser guía de ciegos.
• Cómo puedo ser un buenos padres y pretender que nuestros hijos sean unas buenas personas, si en nuestro corazón hay odio, resentimiento, amargura, egoísmo, codicia y tantas cosas negativas.
La única solución está en dejar que Dios transforme nuestra vida y como consecuencia cambie nuestra manera de pensar y de actuar.
Todos nosotros sufrimos a lo largo de la vida situaciones de todo tipo. Pequeñas y grandes crisis, que también podríamos interpretar como pruebas que Dios pone en nuestro camino, para que nos acerquemos a Él y fortalecer nuestra fe.
Por cierto, en chino crisis significa «Oportunidad».
Si tienes fe, no deberías preocuparte por las crisis, ya que esta palabra «no existe» en el vocabulario de la fe. Aunque quizás suene demasiado sencillo, yo te sugiero que, a partir de ahora, cambies la palabra CRISIS, por CRISTO. Las dos empiezan igual, pero te aseguro que el final es muy distinto.
«No le digas a Dios lo grande que es tu problema, dile a tu problema lo grande que es Dios».
Ciao.
domingo, 10 de abril de 2016
20 Tips sobre la misericordia
«Será un Año Santo de la Misericordia» así lo declaró el Papa Francisco el pasado 13 de marzo y se ha llegado el momento. El Año de la Misericordia comienza a correr el 8 de diciembre, en la fiesta de la Inmaculada Concepción de María, y concluirá el 20 de noviembre de 2016, con solemnidad de Jesucristo.
«Estoy convencido de que toda la Iglesia tiene gran necesidad de recibir Misericordia, porque somos pecadores, y en este Jubileo podremos encontrar la alegría del perdón de Dios, que dará consuelo a cada hombre y a cada mujer de nuestro tiempo» dijo el Pontífice.
Para vivir entonces este tiempo, es importante conocer un poco más de la misericordia y la forma en que se puede aplicar a nuestro diario vivir.
A continuación algunos tips:
1. Misericordia es la capacidad de acoger en el corazón las miserias ajenas –materiales, emocionales y espirituales-, con ánimo de aliviarlas.
2. Entender por qué una persona es cómo es, comprender los motivos de sus acciones y encontrar una disculpa para sus errores, forma parte de la misericordia.
3. El perdón es un acto de la misericordia que lleva a pasar por alto una ofensa, sin dejar que queden en el corazón odio o resentimiento. La sinceridad del perdón se manifiesta al procurar olvidar el agravio.
4. Aprender a perdonar forma parte de la inteligencia emocional de una persona y es indispensable para alcanzar la paz interior.
5. Practicar la justicia y vivir la misericordia son inseparables, e indispensables para ayudar a las personas y a la sociedad.
6. Compasión es hacer propio el padecimiento de alguien, cargar sobre los hombros el dolor y sufrimiento de una persona, sentir con sus sentimientos.
7. Ser misericordioso es actuar con bondad, haciendo el bien, aunque no exista correspondencia. “Devolver bien por mal”.
8. Ser indulgente con los errores y comprensivo con las limitaciones de otros son maneras de manifestar la misericordia.
9. La misericordia maneja el enojo y la impaciencia a través de la mansedumbre.
10. Que Dios y los demás nos traten con misericordia dependerá de que actuemos con misericordia con otros.
11. Aliviar las necesidades materiales de los demás es urgente. Dar tiempo, sonrisas, y cariño a otros es importante.
12. La solidaridad, consecuencia de la fraternidad humana, es una manera de expresar la misericordia con acciones de ayuda a cualquier ser humano necesitado.
13. La misericordia no hace distinción de personas.
14. Por la misericordia llevamos unos las cargas de los otros, ayudando a sobrellevar el peso de la vida.
15. La misericordia es necesaria para ganarse la confianza de los demás. Aún a riesgo de que se alguien se aproveche de la buena voluntad.
16. La misericordia es compatible con la corrección al que se equivoca. Y con la defensa de la verdad.
17. Misericordia es no juzgar ni condenar, sino entender y acoger.
18. La misericordia no es debilidad, sino fortaleza.
19. La misericordia se practica con prontitud, diligencia y alegría. No hay misericordia cuando se practica por cumplir o de mala gana.
20. La misericordia es un rasgo propio de Dios, que debemos vivir los hombres por estar hechos a su imagen y semejanza.
Regino Navarro
Ciao.
sábado, 9 de abril de 2016
Enciende los focos
Si fuese ministro de educación, crearía una nueva asignatura: La de arte dramático.
Y es que en la vida hay que saber ser un buen actor: Simular las emociones, disfrazar sentimientos, saber mentir y actuar conforme piensas sin que te de vergüenza.
¿Sabes lo que eso significa? Viviríamos en un lugar donde todo el mundo actúa conforme a su modo de pensar y tendríamos mucha inteligencia emocional.
A menudo, esperamos que otros actúen conforme piensan y sienten, siendo la vergüenza la que interfiere entre nosotros; hay que quitarla, borrarla del mapa.
Esto es la vida, un escenario abierto al mundo en el que tú y yo somos los protagonistas, esperan que hagamos un número inolvidable, no decepcionaremos a nadie.
Ciao.
viernes, 8 de abril de 2016
Pruebas
Existen pensamientos que conllevan a la desesperación de pensar que la persona que amas no te ama, imaginación de engaño, celos imaginarios, que solo te traen llanto, es una manera equivocada de amar, ama de una forma limpia y que al final puedas decir que hiciste bien las cosas.
A pesar de tantas pruebas que te ponga la vida, recuerda que este sentimiento tiene que estar totalmente apartado de las cosas negativas. Controla tus pensamientos y dile a tu corazón que se tranquilice, no se puede vivir así, el amor es enormemente bello.
Te sientes feliz cuando lo ves, al tocarte, sientes una corriente y con un abrazo suyo, es como ver el amanecer.
No te rindas, lucha para que este amor perdure, al final todo tendrá su recompensa.
Ciao.
jueves, 7 de abril de 2016
Educar en la intimidad
No se puede educar a granel, al por mayor, en general; solo se puede educar en la intimidad: De persona a persona, de tú a tú, de un interior a otro.
De la primera forma se adiestra, se instruye, se adoctrina; pero para educar hace falta una conexión personal que únicamente se establece cuando se abre la intimidad.
Por otra parte, hay que tener en cuenta que la puerta de la intimidad se abre desde dentro, no desde fuera, por lo que solo uno mismo puede abrirla a los demás.
Razón por la cual, cuando se franquea desde fuera, siempre se produce cierta violencia, algo semejante a una invasión o un allanamiento de morada.
La llave de esa puerta es el consentimiento; de otra forma, se fuerza la cerradura, se asalta la intimidad y, entonces, se pierde la confianza y, de resultas, se desvanece la posibilidad de educar.
Para educar, por tanto, hay que poder acceder a la intimidad del otro, a la vez que hay que respetarla. Si la tenemos vetada, poco podremos hacer; si la invadimos sin el consentimiento debido, ese poco se convierte en nada.
Los padres de hijos adolescentes saben bien que estos son muy celosos de su intimidad y que han de respetarla, que no pueden inmiscuirse donde no se les deja entrar so pena de que se corte ese fino hilo que los une con sus hijos.
Muchos divorcios entre adultos y adolescentes tienen su origen en una desacertada irrupción en la intimidad de quienes la acaban de descubrir y la guardan celosamente, sobre todo ante sus padres.
(Publicado por Vicente Huerta)
Ciao.
miércoles, 6 de abril de 2016
30 Reflexiones para caminar por la vida
1.-No hay momentos perfectos, siempre podría haber sido mejor. Pero el mejor momento es ahora.
2.- Haz que todas tus decisiones sean buenas, unas por conseguir lo previsto, otras por lo que te enseñan.
3.-No hace falta tener experiencia para tomar iniciativas. Siempre hay un primer paso.
4.-Tener mucha experiencia no garantiza ser inteligente. Puede que la mirada de quien no sabe aporte la solución.
5.- Casi siempre que piensa que no puedes hacerlo deberías intentarlo. Puede que te sorprenda.
6.- Enseñan más los errores que los éxitos. Escuecen y pueden ser valiosos si tú sabe aprender de ello.
7.- Los errores y los fracasos ocurren, no te bloques por miedo. Si fracasas no te quedes en el agujero, levanta la cabeza y sal.
8.- No te quejes de los obstáculos que encuentres, híncales el diente y busca la solución. Compadecerse y quejarse es un deporte más fácil que levantarse y seguir.
9.- La duda es humana, te acompaña siempre. Es tu freno de mano, utilízala pero no te rindas.
10.- La eficacia hace funcionar las empresas, la ineficacia las crea.
11.- Si no sabes, pregunta. No pidas perdón porque no sabes.
12.- Celebra tus éxitos. Siempre hay éxitos, algo que sale bien, por muy ínfimo que sea. Si celebras pequeños hitos tu confianza te ayudará a conseguir otros más complejos.
13.- Solo tienes una vida, no la desperdicie, aprovéchala. Actúa, ama, da las gracias, crea, aprende… vive. Si no lo hace solo serás un zombi
14.- No te ancles en una idea, si no puedes cambiar el mundo, cambia tu perspectiva y la dirección de tus pasos.
15.- Todo fluye, todo cambia, aprende la flexibilidad. Ser flexible no es ser chaquetero ni voluble, es como el junco con el viento, ondea pero sigue allí.
16.- No intentes pensar en correr más rápido que tus piernas, sino nunca llegarás a dar el primer paso. Paso a paso se da la vuelta al mundo.
17.- Tu vida es producto de lo que piensas y de tus creencias. Lo que esperas llegará sobre todo si piensas mal. Te saboteas a conciencia.
18.- Cada mañana, tú eliges de que pie te levantas. Mírate en el espejo y decides tu sonrisa o tu boca de culo de gallina.
19.- Lo que está escrito en tu cara determina como serán tus relaciones con los otros.
20.- No trates a los demás como a ti mismo, trátalos como ellos desean que los trates. Como tratas a los demás tienen más importancia que lo que haces.
21.- Las emociones son contagiosas, para bien y para mal. Controla las malas y da riendas a las buenas.
22.- Ayuda a los demás pero no olvides ayudarte a ti mismo. Si no estás bien, ellos tampoco estarán bien.
23.- Sonríe y agradece, las brumas se despejan.
24.- Apasiónate por lo que haces, vivirás más tiempo. La pasión alarga el tiempo.
25.- Tus ideas son tuyas, no las impongas. Ellos también tienen derecho a sus ideas. Haz y ellos comprenderán.
26.- Tu norte no es lo que piensa de ti los demás, no puedes depender de que dirán quien a lo mejor ni hablan de ti.
27.- Haz deporte, anda, corre, sube y baja. Lo que sea pero muévete.
28.- Cuida de los tuyos, de tu familia, de tus amigos. Si les das tiempo ellos te darán miel para el corazón.
29.- Cada mañana date diez minutos de meditación, un baño de luz.
30.- Ámate para poder amar a los demás. El mundo no te debe nada, solo te dio la vida.
Ciao.
martes, 5 de abril de 2016
Dios de la Vida...
Dios de la Vida...
Que podamos reconocer que estamos unidos con toda la humanidad y que por eso debemos trabajar
por la justicia, la paz, la unidad y la esperanza.
Que seamos conscientes de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones y que de esta manera
podamos contribuir a la convivencia y a la paz.
Que no tengamos miedo a cuestionarnos, a preguntarnos, y a buscar... Pues la vida nos irá enseñando cada día una lección de amor y de dignidad.
Que sepamos acoger y ser hospitalarios y que compartamos sonrisas al estrechar las manos pues así formaremos redes de solidaridad y fraternidad.
Que sepamos disfrutar de la naturaleza y aprendamos a cuidar, con responsabilidad, todo nuestro planeta que crezcamos en la vivencia de la ternura y la compasión para que podamos ayudar a quien vive en soledad que aprendamos a agradecer todos los gestos, pequeños o grandes, la cercanía, la comprensión, la caricia, que recibimos de quienes convivimos.
Que nuestro espíritu esté abierto para descubrir a Dios que habita en nuestra existencia; y que nuestra oración sea encuentro de sabiduría y de entendimiento de los caminos de Dios para nuestras vidas.
Que nuestras vidas este año sean levadura y semilla,
Que sembremos y compartamos nuestra humanidad,
Que abonemos la tierra de nuestras vidas con actitudes de generosidad.
Y que la bendición del Dios de la vida, que es misericordioso y compasivo nos acompañe siempre.
Ciao.
lunes, 4 de abril de 2016
«No les dejo mi libertad, sino mis alas»
"Les dejo a mis hijos no cien cosechas de trigo
sino un rincón en la montaña, con tierra negra y fértil,
un puñado de semillas y unas manos fuertes
labradas en el barro y en el viento.
No les dejo el fuego ya prendido
sino señalado el camino que lleva al bosque
y el atajo a la mina de carbón.
No les dejo el agua servida en los cántaros,
sino un pozo de ladrillo, una laguna cercana,
y unas nubes que a veces llueven.
No les dejo el refugio del domingo en la Iglesia,
sino el vuelo de mil palomas, y el derecho a buscar en el cielo,
en los montes y en los ríos abiertos.
No les dejo la luz azulosa de una lámpara de metal,
sino un sol inmenso y una noche llena de mil luciérnagas.
No les dejo un mapa del mundo, ni siquiera un mapa del pueblo,
sino el firmamento habitado por estrellas,
y unas palmas verdes que miran a occidente.
No les dejo un fusil con doce balas,
sino un corazón, que además del beso sabe gritar.
No les dejo lo que pude encontrar,
sino la ilusión de lo que siempre quise alcanzar.
No les dejo escritas las protestas, sino inscritas las heridas.
No les dejo el amor entre las manos,
sino una luna amarilla, que presencia cómo se hunde
la piel sobre la piel, sobre un campo, sobre un alma clara.
No les dejo mi libertad sino mis alas.
No les dejo mis voces ni mis canciones,
sino una voz viva y fuerte, que nadie nunca puede callar.
Y que ellos escriban, ellos sus versos,
Como los escribe la madrugada cuando se acaba la noche.
Que escriban ellos sus versos;
por algo, no les dejo mi libertad sino mis alas..."
Gloria Inés Arias de Sánchez
Ciao.
domingo, 3 de abril de 2016
Entreguémonos totalmente desde nuestra imperfección
En esta vida que Dios nos regala es muy importante hacer buen uso de nuestros talentos. Recibimos muchos dones, muchas capacidades y muchos carismas. Pero muchas veces no los explotamos, no los utilizamos para amar más y mejor; para ser más santos, para ser más de Dios. Muchas veces los usamos egoístamente para nuestro bien, sin entregarlos a los demás.
La gran tentación es no invertir en nada por el temor al fracaso. Y, para evitar el fracaso, no arriesgamos.
Sin embargo, el que se despoja es el que multiplica sus talentos. El que arriesga lo suyo, comparte lo suyo y regala lo que es, es el que recibe en abundancia.
Muchas personas perfeccionistas terminan por postergar sus acciones, como medida de autoprotección; así, si no hago, no me equivoco. Sin embargo, lo importante es estar en movimiento, intentar lo que nos proponemos aunque fallemos; y aprendiendo de nuestros errores, volverlo a intentar. Lo importante es no dejar de intentarlo por temor a no estar a la altura. Dejamos de estar a la altura cuando lo dejamos de intentar.
La tendencia al perfeccionismo nos lleva a querer hacer todas las cosas de forma perfecta y si no es así, no las hacemos; nos quedamos en la inacción. Nos asusta el fracaso. El miedo al fracaso es muy común, mucho más común de lo que quisiéramos. Nos lleva a no arriesgarnos, para no cometer errores. Así acabamos enterrando nuestro talento bajo la tierra; pensamos que, al no usarlo, no se pierde. Lo guardamos celosos para que no se pierda y devolvérselo íntegro a Dios. Pero es como el agua estancada, que no sirve para nada. Actuando de esta manera los dones que Dios nos regala se quedan inertes; como la luz escondida debajo del celemín, que no ilumina ningún camino.
¿Cómo invertimos los talentos que Dios nos ha dado, qué dones tengo que aún no he puesto al servicio de la vida? Muchos, la vida nos los va mostrando nuestros talentos y nuestras capacidades a medida que caminamos.
Somos importantes para Dios; Él tiene una misión para nosotros. Tenemos que poner nuestros talentos en acción, aunque, a veces, no nos lleven por el camino que nos gustaría seguir, sino por otros que tenemos que seguir.
Parece evidente que donde está nuestra fuerza está nuestro camino.
Si tenemos un don para curar, seguramente nuestra misión tendrá que ver con los enfermos. Si tenemos un don para educar, es muy probable el cumplimiento de nuestra misión tenga que ver con la educación. Pero hay ocasiones en las que nuestra debilidad, nuestras heridas, son las que marcan el camino a seguir. Que el camino pasa, precisamente, por esos momentos de nuestra historia difíciles de asumir y aceptar. Nuestras heridas se convierten en las huellas que tenemos que seguir para realizar nuestra misión. Así son los renglones torcidos de Dios; el camino al que nos llama. Así es la vida muchas veces. Dios nos educa desde nuestra indigencia- Nos pide lo que no tenemos y hace de nuestra limitación un camino de salvación. Nuestras debilidades, que tantas veces rechazamos, son el camino de nuestra salvación. En la debilidad, que es lo contrario a un talento, que es una carencia, que es ausencia de un bien, se encuentra nuestra plenitud. Es el camino que Dios nos muestra para que nuestra vida sea fecunda.
Debemos, pues, arriesgarnos y entregarnos hacia aquello que pretendemos obtener o conseguir; ya sea estudiar, solicitar un trabajo o arriesgarnos en el amor. Debemos luchar por lo que deseamos, aun a riesgo de fracasar. Porque Dios, en nuestra debilidad, nos soporta, nos ayuda y nos lleva a la plenitud.
(AB. Meditaciones)
Ciao.
sábado, 2 de abril de 2016
Enseña a tus hijos el valor del esfuerzo
Si hay algo que forme el carácter, la autonomía y fomente la seguridad en una persona, ese es el valor del esfuerzo. Lo cual no significa que todo sea difícil o costoso; al contrario, debemos aprender a disfrutar de aquello que debemos hacer. Tú, como papá o mamá tienes un gran trabajo en este tema. Les damos las claves para hacerlo.
Nada en la vida llega de buenas a primeras, todo requiere un esfuerzo y tú como adulto lo sabes, pero es posible que el amor de padre te impida exigir un poco a los hijos porque no quieres verlos pasar por ninguna dificultad -lo que es completamente natural-.
Sin embargo, esta actitud sobreprotectora podría tener el efecto contrario: “Cuando los padres hacemos lo posible por facilitarles la vida a los hijos, lo que logramos es complicársela” dice Ángela Marulanda, la reconocida autora y educadora familiar.
Así que no les facilites el camino, enséñales mejor a levantarse cuando caigan, así estarán preparados para afrontar el mundo real, y esto requiere no hacer por tu hijo/a lo que él o ella estén en capacidad de hacer, lo cual aplica a ¡todas las edades!
El esfuerzo, plataforma de virtudes y valores:
¿Qué se entiende por esfuerzo? Antes de entrar en materia, es preciso tener claro el término. El coach Regino Navarro lo define como el “Comportamiento del ser humano que lleva a superar la tendencia a lo fácil y lo cómodo. Además es el convencimiento traducido en obras, de que todo lo que vale la pena sólo se consigue esforzándose”.
Vemos entonces que al enseñar esfuerzo, se están transmitiendo intrínsecamente otros valores primordiales en la formación humana.
Los más relacionados son: Generosidad, colaboración, desprendimiento, disciplina, fortaleza, lucha, obediencia, paciencia, perseverancia, sacrificio, sufrimiento, templanza, tolerancia y autocontrol.
Enseñarles a los hijos las ventajas de esforzarse por sus deseos y motivaciones, es una tarea que debe comenzar desde los primeros meses de vida y más ahora cuando la sociedad se rige por el placer, la comodidad, el “tener” primero que el “ser”, y en donde el esfuerzo parece no tener cabida.
“Los padres tienen que dar ejemplo, predicando y practicando continuamente la virtud del esfuerzo, incluso navegando contracorriente en las actividades normales de la vida, para poder dejar cara al futuro, una marca indeleble en los hijos”. Sugiere el autor Francisco Gras en su Blog Escuela de Padres.
El esfuerzo trae consigo muchas ventajas para la formación del carácter y desenvolvimiento en la edad adulta. Por ejemplo, el esfuerzo prepara a la persona para valerse por sí misma en las situaciones adversas, otorgándole así una mayor tolerancia al fracaso y una mejor aptitud ante los entornos que requieren retos y dificultades. Además, el esfuerzo brinda seguridad en la persona, autoestima y autoaceptación.
Esta última, debido a que la comparación con los demás es inútil, ya que el esfuerzo produce la satisfacción de lo que ha logrado es fruto de su propia valentía. Además se es consciente que el camino fácil siempre deja un sinsabor.
10 Claves para educar en el esfuerzo:
Para que los hijos vivan el esfuerzo hay que evitar la sobreprotección y practicar la autoridad asertiva que no es otra cosa que poner límites con amor. Las siguientes son diez ideas para poner en práctica:
1. Dales responsabilidades además de los deberes escolares. Puede ser algún encargo de la casa como el arreglo de su habitación, la organización de su ropa o la colaboración en las comidas, pero que sea acorde a su edad.
2. Actividades que impliquen concentración. Surge muy buen efecto invitarlos a realizar actividades lúdicas que requieran concentración y perseverancia por un tiempo prolongado, como son los rompecabezas o juegos de raciocinio.
3. El deporte es una de las mejores escuelas del esfuerzo; es vivirlo en carne propia. Lo más importante es que los niños lo disfruten y no sea una imposición de los padres. (Ver también: Más deporte y menos videojuegos)
4. Enséñales el buen uso del dinero una vez tengan la edad para comprender el concepto. El dinero es además una herramienta para practicar el desprendimiento y la generosidad, un buen ejercicio sería donar parte de su mesada a una causa social.
5. Invítalos a conocer otros estilos de vida. Por ejemplo que hay niños que tienen menos juguetes que ellos, incluso no tienen unos padres ni una escuela como la suya. Todo esto les hace ver la vida desde otra perspectiva; a valorar lo que tienen.
6. Motívalos a proponerse metas de cualquier índole, y a disfrutar del proceso para conseguirlas.
7. Sé firme en los límites y hábitos. Es la única forma de crearles consciencia y disciplina.
8. No repongas lo que han dañado o perdido. A cierta edad ya deberían tener la precaución de velar por sus pertenencias (juguetes, útiles escolares, ropa) y si cada que las pierden o las dañan los papás las consiguen de nuevo, no aprenderán la lección y seguirán haciéndolo sin recato.
9. ¡No les des todo! Así tengas los medios para hacerlo. Esa moderación se aprende en casa.
10. Por último, el ámbito escolar es un escenario perfecto para desarrollar este valor, pues continuamente se presentan oportunidades que deben ser aprovechadas para reiterar la importancia de esforzarse por un buen objetivo.
Educar en el valor del esfuerzo es uno de los mejores regalos que los padres les pueden dar a sus hijos, así les están preparando para que sean adultos exitosos y felices.
Fuente: La Familia.info
Ciao.
viernes, 1 de abril de 2016
Palabra de Vida Abril 2016
«Todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí» (Mt 25, 40) .
¿Por qué estas palabras de Jesús nos son tan queridas y resuenan a menudo en las palabras de vida que elegimos para cada mes?
Quizá porque forman el núcleo del Evangelio. Son las que el Señor nos dirigirá cuando al final nos encontremos delante de Él. Sobre ellas versará el examen más importante de la vida, para el cual podemos prepararnos día a día.
Jesús nos preguntará si hemos dado de comer y de beber a quien estaba hambriento y sediento, si hemos acogido al forastero, si hemos vestido al desnudo, visitado al enfermo y al preso… Se trata de pequeños gestos que, sin embargo, valen la eternidad. Nada es pequeño si se hace por amor, si se lo hacemos a Él.
Pues Jesús no solo se acercó a los pobres y marginados, curó a los enfermos y consoló a los que sufren, sino que los amó con predilección, hasta llamarlos hermanos e identificarse con ellos con una misteriosa solidaridad.
Hoy Jesús sigue estando presente en quien sufre injusticias y violencia, en quien busca trabajo o vive en situación precaria, en quien se ve obligado a salir de su patria a causa de las guerras. ¡Cuántas personas sufren a nuestro alrededor por muchas causas e imploran, aun sin palabras, nuestra ayuda! Son Jesús, que nos pide un amor concreto, capaz de inventar nuevas «obras de misericordia» que respondan a las nuevas necesidades.
Nadie está excluido. Si una persona anciana y enferma es Jesús, ¿Cómo no procurarle el alivio necesario? Si le enseño el idioma a un niño inmigrante, se lo enseño a Jesús. Si ayudo a mi madre a limpiar la casa, ayudo a Jesús. Si llevo esperanza a un preso, si consuelo a quien está afligido o perdono a quien me ha herido, me relaciono con Jesús. Y, cada vez, el fruto será no solo dar alegría al otro, sino sentir nosotros mismos una alegría aún mayor. Cuando damos, recibimos, sentimos una plenitud interior, nos sentimos felices porque, aunque no lo sepamos, nos encontramos con Jesús: El otro, como escribió Chiara Lubich, es el arco bajo el que hay que pasar para llegar a Dios.
Así evocaba ella el impacto de esta palabra de vida desde el inicio de su experiencia: «Todo nuestro antiguo modo de concebir y de amar al prójimo se derrumbó. Si Cristo estaba en cierto modo en todos, no podíamos hacer discriminaciones, no podíamos tener preferencias. Se hicieron añicos los conceptos humanos que clasifican a las personas: Compatriota o extranjero, viejo o joven, guapo o feo, antipático o simpático, rico o pobre.
Cristo estaba detrás de cada uno, Cristo estaba en cada uno. Y cada hermano era realmente “otro Cristo” […].
Al vivir así nos dimos cuenta de que el prójimo era para nosotros el camino para llegar a Dios. Es más, el hermano se nos presentó como un arco bajo el cual era preciso pasar para encontrar a Dios.
Así lo experimentamos ya desde los primeros días. ¡Cuánta unión con Dios sentíamos por la noche, en la oración o en el recogimiento, después de haberlo amado todo el día en los hermanos!
Y, ¿Quién nos daba ese consuelo, esa unión interior tan nueva, tan celestial, sino Cristo que vivía el “den y se les dará” (Lc 6, 38) de su Evangelio? Lo habíamos amado todo el día en los hermanos y ahora Él nos amaba a nosotros».
Fabio Ciardi
Ciao.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





























