sábado, 31 de octubre de 2020

Vivir con constancia la Palabra


Constancia puede ser sinónimo de aceptación o de obediencia. Puede ser una adhesión total y un acuerdo total.
Vivir la Palabra de Dios es sinónimo de práctica cotidiana, de testimonio verdadero, de esfuerzo y perseverancia.
La Palabra de Dios es vida nueva, es transformación. Cada uno de nosotros es una Palabra pronunciada por Dios desde siempre. Él espera de nosotros una respuesta en libertad, sin presión y sin imposición.
La Palabra de Dios es Su presencia entre nosotros. Es la luz, fuerza y alimento para el alma. Vivir la Palabra de Dios con humildad nos libera del mal y nos hace victoriosos en las tentaciones.
Pongamos la vida de la Palabra en primer lugar y veremos qué no nos faltará el pan de cada día.

“El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” (Mt. 4,4 y Dt. 8,3)

Apolonio Carvalho Nascimento

Ciao.

viernes, 30 de octubre de 2020

¿Para qué rezar?


 "Al orar nos acercamos a Dios y encontramos fuerza para el camino...", destaca el P. Jorge Cela, S.J. en este artículo de su autoría que compartimos a continuación:

Una señora, encogida por sus muchos años, me preguntó con voz quebrada:

-Padre, si Dios sabe que estamos sufriendo por la pandemia, si Él lo puede todo, si Él es bueno y nos quiere, ¿Por qué no nos hace caso cuando le pedimos que nos libere de este virus?

Me acordé de lo que dice Jesús: “Su Padre sabe lo que les hace falta antes que lo pidan” (Mt. 6. 8).

Mi primera respuesta fue reconocer que Dios es más grande de lo que puedo entender. Si pudiera entender todo su pensamiento y su ser no sería Dios. Pero, aunque no lo entienda, sé que es bueno. Más bueno de lo que yo puedo entender. Así que me fío de Él.

Sé que, como es bueno, no nos cobra por hacernos favores. No es que no nos contesta porque todavía nos falta pagarle algo, o porque nos quiere castigar.

Él no es un mago que recorre el mundo haciendo milagros. Es un Dios que respeta las leyes de la creación, obra de sus manos, y la libertad humana que nos regaló.

Él nos ha dicho que la vida es un camino, a veces difícil, pero lo importante es que nos lleve a donde vamos. Si ponemos de nuestra parte, podemos hacerlo más suave. La solidaridad, el amor, la justicia, suavizan el camino.

Entonces, ¿para qué rezar?

La oración la necesitamos nosotros, no Dios. Jesús decía a quienes les hacía milagros: “Tu fe te ha salvado”. Al orar nos acercamos a Dios y encontramos fuerza para el camino, luz para no perdernos, alegría a pesar de las dificultades porque vamos con Él, paz y confianza de que llegaremos a puerto. La oración nos ayuda a fiarnos de Dios.

La oración nos recuerda que estamos llamados a hacernos presentes en el camino del que sufre, para acompañarlo, como Él nos acompaña. Como se han hecho presentes en la pandemia tantos profesionales de la salud; tantos voluntarios que han ayudado a quienes quedaron solos o desempleados; tantos que se comprometieron para encontrar una vacuna, para comunicar los procedimientos de defensa del virus.

Al rezar le decimos a Dios:

Padre nuestro: Tú que me acompañas porque me amas, hazme sentir hermano de todos y acompañarlos con amor.

Me fío de Ti, que sabes el camino y me guías para llegar a buen fin; de Ti que estás en el cielo: Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Tú, que compartes tu comida, que te haces pan para mi vida, que me das fuerza en el camino, danos hoy nuestro pan de cada día.

Tú que nos haces sentir amados y perdonados, enséñanos a amar y perdonar; perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden.

Tú, que alimentas mi esperanza señalándome la meta en el horizonte: No nos dejes caer en la tentación de cansarnos y líbranos del mal de la angustia y la desesperanza.

 P. Jorge Cela, S.J. (Coordinador de la Red de Centros Loyola en Cuba.)

Ciao.


Elogio de la discreción



Hay fragmentos que te entusiasman: «Reivindicar la fecundidad del secreto y rebelarse contra el exhibicionismo podían ser formas de resistencia». 

Vivimos una época de pasión por el autorretrato. Según los analistas, cada día la humanidad comparte un millón de selfis en la red.
En este afán por convertir la propia experiencia en espectáculo, algunos están dispuestos a arriesgar su vida: Se multiplican los accidentes mortales al perseguir una imagen impactante de uno mismo al borde de acantilados, en azoteas de rascacielos o rozando el abismo en cimas montañosas.
La misma sed de atención se manifiesta en la primera persona de los blogs, las redes sociales o la telerrealidad.
En medio de esta exuberancia, palabras como intimidad, reserva o discreción suenan antediluvianas y cobardes, y en cambio aplaudimos la presunta valentía de quien se lanza a exhibirse con más crudeza.
Frente a tantos obcecados perseguidores de la fama, el filósofo griego Crates de Tebas renunció a su elevada posición social y repartió sus riquezas para llevar una vida sencilla con lo mínimo indispensable.
Su hallazgo consistió en dejar de contemplarse a sí mismo a fin de recuperar la libertad interior y la osadía de pensar. En cierta ocasión escribió: «Mi patria es la pobreza y el anonimato». 
Para este antiguo disidente, reivindicar la fecundidad del secreto y rebelarse contra el exhibicionismo podían ser formas de resistencia, quizá más que nunca en esta sociedad narcisista e impaciente del yo y del ya.

Irene Vallejo, Alguien habló de nosotros.

Ciao.

jueves, 29 de octubre de 2020

¿Que no habrá en Navidad?


 ¿QUE NO HABRÁ NAVIDAD? ¡Claro que sí!

Más silenciosa y con más profundidad.

Más parecida a la primera en la que Jesús nació en soledad.

Sin muchas luces en la tierra pero con la de la estrella de Belén destellando rutas en su inmensidad.

Sin cortejos colosales pero con la humildad de sentirnos pastores y zagales buscando la verdad.

Sin grandes mesas y con amargas ausencias pero con la presencia de un Dios que todo lo llenará

¿QUE NO HABRÁ NAVIDAD? ¡Claro que sí!

Sin las calles a rebosar pero con el corazón enardecido por el que está por llegar

Sin ruidos ni verbenas, reclamos ni estampidas... Pero viviendo el Misterio sin miedo al "covid-herodes" que pretende quitarnos hasta el sueño de esperar.

Habrá Navidad porque DIOS está de nuestro lado y comparte, como Cristo lo hizo en un pesebre, nuestra pobreza, prueba, llanto, angustia y orfandad.

Habrá Navidad porque necesitamos una luz divina en medio de tanta oscuridad.

Covid19 nunca podrá llegar al corazón ni al alma de los que en el cielo ponen su esperanza.

¡HABRÁ NAVIDAD! !DIOS NUNCA FALLA!

Javier Leoz Ventura

Ciao.

miércoles, 28 de octubre de 2020

No dejemos...


No dejemos a la soledad acompañar.
No dejemos al dolor retumbar el interior.
No dejemos a los sueños romperse a pedazos.
No dejemos a la tristeza borrar la sonrisa.
No dejemos a los recuerdos nublar el presente.
No dejemos caernos, a pesar, de la debilidad.
No dejemos de mirar hacia el mañana.
No dejemos a la desesperanza inundar.
No dejemos dormir el ánimo.
No dejemos a la imaginación dominar.
No dejemos perder la fortaleza.
No dejemos de caminar, aunque, encontremos obstáculos.
No dejemos de bañarnos con la fresca brisa del día.
No dejemos de manifestar amor.
No dejemos de volvernos victoriosos.
No dejemos de conectar con Dios.
No dejemos de reflexionar.
No dejemos de recordar los seres queridos.
No dejemos de sanar y perdonar.
No dejemos de mejorar nuestro entorno.
No dejemos de pasar el puente que llevará a la salud.
No dejemos arroparnos por el miedo.
No dejemos a la vida terminar abruptamente.
No dejemos a las ilusiones desvanecer.
No dejemos de trazarnos metas.
No dejemos de buscar el punto de apoyo.
No dejemos ahogarnos en la rutina.
No dejemos de ver, mas allá, de las estrellas.
No dejemos apagarnos por amenazas.
No dejemos de considerar lo verdaderamente importante.
No dejemos de aspirar a la felicidad.
No dejemos de cultivar la humildad.
No dejemos de contemplar la luz, luego de la oscuridad.

Leonardo Andujar Zaiter

Ciao.

martes, 27 de octubre de 2020

¡Lucha!


No te rindas. No te encierres. No te dejes vencer. Es tiempo de luchar...
A veces cuesta. A veces se nos van las ganas, la fuerza, las ilusiones. A veces confundimos las causas, y luchamos por lo imposible o lo estéril, aferrados a esperanzas inútiles.
A veces confiamos en la gente equivocada. Y otras veces nos rendimos, al sentir que ya no merece la pena luchar. Pero no nos dejemos abatir.
Quizás el reto es pelear por algo que lo merezca. No aferrarnos a lo que no puede ser y plantar batalla donde hay vida que sembrar.
Mandar a tomar viento las quimeras y los callejones sin salida, para recorrer los caminos de lo cierto y lo posible.

PastoralSJ

Ciao.

lunes, 26 de octubre de 2020

Debemos aprender...


Debemos aprender...

 ... Que siempre existen tres enfoques en cada historia: Mi verdad, tu verdad, la verdad.

... Que toma mucho tiempo llegar a ser la persona que deseo ser.

... Que es más fácil reaccionar que pensar.

... Que podemos hacer muchas más cosas de las que creemos poder hacer.

... Que no importan nuestras circunstancias, lo importante es cómo interpretamos nuestras circunstancias.

... Que no podemos forzar a una persona a amarnos..... Únicamente podemos ser alguien que ama. El resto depende de los demás.

... Que requiere años desarrollar la confianza, y un segundo destruirla.

... Que dos personas pueden observar la misma cosa, y ver algo totalmente diferente.

... Que las personas honestas tienen más éxito al paso del tiempo.

... Que podemos escribir o hablar de nuestros sentimientos, para aliviar mucho dolor.

... Que no importa qué lejos he estado de Dios, siempre me vuelve a recibir.

... Que todos somos responsables de nuestros actos.

... Que existen personas que me quieren mucho, pero no saben expresarlo.

... Que puedo hacer todo o nada con mi mejor amigo y siempre gozar el momento.

... Que a veces las personas que menos esperamos, son las primeras en apoyarnos en los momentos más difíciles.

... Que la madurez tiene que ver más con la experiencia que hemos vivido, y no tanto con los años que hemos cumplido.

... Que hay dos días de cada semana por los que no debemos preocuparnos: Ayer y mañana. El único momento valioso es ahora.

... Que aunque quiera mucho a la gente, algunas personas no me devolverán ese amor.

... A no competir contra lo mejor de otros, sino a competir con lo mejor de mí.

... Que puedo hacer algo por impulso y arrepentirme el resto de mi vida.

... Que la pasión de un sentimiento desaparece rápidamente.

... Que si no controlo mi actitud, me controlará a mí.

... A nunca decirle a un niño que sus sueños son ridículos, ¿Y si me cree?

... Que la violencia atrae más violencia.

... Que no importa que mi corazón esté herido: el mundo sigue girando.

... Que decir una verdad a medias es peor que una mentira.

... Que las personas que critican a los demás, también me criticarán cuando tengan oportunidad.

... Que es difícil ser positivo cuando estoy cansado.

... Que al final de la vida me doy cuenta que las únicas cosas que valieron la pena son: mi familia, mi fe, un grupo muy selecto de amigos y unas experiencias que me dieron crecimiento personal.

... Que es mucho mejor expresar mis sentimientos, que guardarlos dentro de mí.

Desconozco el autor.

Ciao.

domingo, 25 de octubre de 2020

Ocupar el primer puesto

¿Para qué ocupar el primer puesto?
Es una pregunta fundamental para escaparnos de la tentación de ejercer o desear tener un poder que no sea para servir, sino por el poder mismo. Es algo muy común (lamentablemente) dentro de la Iglesia. Todos queremos ser los primeros.
Es muy común también, encontrarnos con gente frustrada por no ocupar los primeros puestos: Porque no se les da la relevancia que esperan, porque tienen que respetar los mismos pasos que los demás para participar de tal o cual instancia o porque los demás no les responden con la admiración que esperan. Todos hemos estado en esta situación alguna vez. Para solucionar esta triste y penosa situación, quizás podamos asumirla con menos frustración si aceptamos primero que estamos en calidad de aprendices antes que de maestros. Todos estamos aprendiendo. Todos somos ignorantes de la mayoría de las cosas. 
Si lo asumimos con humildad, quizás podamos tener la paciencia suficiente para aprender, para respetar tiempos, procesos (propios y ajenos), para aprender a caminar con otros sin sentir la necesidad de estar disputando una carrera con nadie.

Ciao.

sábado, 24 de octubre de 2020

Mantener el deseo por vivir


Mantener firme deseo por vivir, despierta confianza y seguridad en cualquier persona.
Es esencial para darse al crecimiento personal y enrumbarse a conseguir debida aceptación.
La actitud con que asumamos la vida, empezaremos a construir y proyectar el destino.
Gozar de confianza y seguridad, ofrece un hombre que arraiga condiciones vitales a procurar el éxito en diferentes áreas.
Podrá saber restaurar si fuera necesario al tener voluntad de replantear algunos aspectos.
Sentirse sostenido en sí mismo, la verdad, cumple con facilitar nivel de equilibrio, a pesar, de cualquier sufrimiento, miedo o amenazas que pretendan interrumpir la autoaceptación.
En la confianza y seguridad bien afirmadas, las pruebas a suceder, no pasarán de ser simples sin comprometer la estabilidad.
Ganar la vida, cubrirá de la soledad filosófica (vacío existencial) y ayudará a plantear correcta mentalidad de quien eres.
El menosprecio no encontrará ningún espacio para crear raíces y producir grandes distorsiones que vayan a debilitar.
El firme deseo por vivir, forma a la persona en cumplimiento a salvarse de emociones debilitadas que resten posibilidades a seguir adelante y ser vencedores.
La confianza y seguridad motivan a generar sueños y deseos a lograr sin importar, los desalientos o dificultades atravesados.
Nunca será alcanzado el desistir del proyecto concebido por Dios y puesto al llamado individual sin desmayar a lo constante y a la perseverancia con fines de sumarse al gran esfuerzo.
¿Cómo anda el firme deseo por vivir?

Leonardo Andujar Zaiter 

Ciao.

viernes, 23 de octubre de 2020

Aceptación



Existen tres actitudes posibles frente a aquello de nuestra vida, de nuestra persona o de nuestras circunstancias, que nos desagrada o que consideramos negativo.
La primera es la rebelión: Es el caso de quien no se acepta a sí mismo y se rebela: Contra Dios que lo ha hecho así, contra la vida que permite tal o cual acontecimiento, contra la sociedad, etc.
La rebelión suele ser la primera reacción espontánea frente al sufrimiento.
El problema está en que no resuelve nada; por el contrario, no hace sino añadir un mal a otro mal y es fuente de desesperación, de violencia y de resentimiento.
Quizá cierto romanticismo literario haya hecho apología de la rebelión, pero basta un mínimo de sentido común para darse cuenta de que jamás se ha construido nada importante ni positivo a partir de la rebelión, ésta solamente aumenta y propaga más aún el mal que pretende remediar.
A la rebelión tal vez le suceda la resignación: Como me doy cuenta de que soy incapaz de cambiar tal situación o de cambiarme a mí mismo, termino por resignarme.
Al lado de la rebelión, la resignación puede representar cierto progreso, en la medida en que conduce a una actitud menos agresiva y más realista.
Sin embargo, es insuficiente, quizá sea una virtud filosófica, pero nunca cristiana, porque carece de esperanza. La resignación constituye una declaración de impotencia, sin más. Aunque puede ser una etapa necesaria, resulta estéril si se permanece en ella.
La actitud a la que conviene aspirar es la aceptación. Con respecto a la resignación, la aceptación implica una disposición interior muy diferente.
La aceptación me lleva a decir “sí” a una realidad percibida en un primer momento como negativa, porque dentro de mí se alza el presentimiento de que algo positivo acabará brotando de ella.
En este caso existe, pues, una perspectiva esperanzadora. Así, por ejemplo, puedo decir sí a lo que soy a pesar de mis fallos, porque me sé amado por Dios; porque confío en que el Señor es capaz de hacer cosas espléndidas con mis miserias.
Puedo decir sí a la realidad más ruin y más frustrante en el plano humano, porque -empleando la forma de expresarse de Santa Teresita de Lisieux- creo que el amor es tan poderoso que sabe sacar provecho de todo, del bien y del mal, que halla en mí.
La diferencia decisiva entre la resignación y la aceptación radica en que en esta última -incluso si la realidad objetiva en la que me encuentro no varía- la actitud del corazón es muy distinta, pues en el anidan ya -podríamos decir que en estado embrionario- las virtudes de la fe, la esperanza y la caridad.
Aceptar mis miserias, por ejemplo, es confiar en Dios, que me ha creado tal y como soy.
Este acto de aceptación implica la existencia de fe en Dios, de confianza en Él y también de amor, pues confiar en alguien, ya es amarle.
A causa de esta presencia de la fe, la esperanza y la caridad, la aceptación cobra un valor, un alcance y una fecundidad muy grandes.
Porque, en cuanto hay algo de fe, de esperanza y de caridad, automáticamente hay también disponibilidad a la Gracia divina, hay acogida de esta Gracia y, más pronto o más tarde, hay efectos positivos.
La Gracia de Dios nunca se da en vano a quien la recibe, sino que resulta siempre extraordinariamente fecunda...

Jacques Philippe Monasterio de Sobrado

Ciao.

jueves, 22 de octubre de 2020

Maestro de las Tres Virtudes


Yo soy, dice Dios, Maestro de las Tres Virtudes.

La Fe es una esposa fiel.
La Caridad es una madre ardiente.
Pero la Esperanza es una niña muy pequeña.

Yo soy, dice Dios, el Maestro de las Virtudes.

La Fe es la que se mantiene firme por los siglos de los siglos.
La Caridad es la que se da por los siglos de los siglos.
Pero mi pequeña Esperanza es la que se levanta todas las mañanas.

Yo soy, dice Dios, el Señor de las Virtudes.

La Fe es la que se estira por los siglos de los siglos.
La Caridad es la que se extiende por los siglos de los siglos.
Pero mi pequeña Esperanza es la que todas las mañanas nos da los buenos días.

Yo soy, dice Dios, el Señor de las Virtudes.

La Fe es un soldado, es un capitán que defiende una fortaleza.
Una ciudad del rey,
En las fronteras de Gascuña, en las fronteras de Lorena.
La Caridad es un médico, una hermanita de los pobres,
Que cuida a los enfermos, que cuida a los heridos,
A los pobres del rey,
En las fronteras de Gascuña, en las fronteras de Lorena.
Pero mi pequeña esperanza es la que saluda al pobre y al huérfano.

Yo soy, dice Dios, el Señor de las Virtudes.

La Fe es una iglesia, una catedral enraizada en el suelo de Francia.
La Caridad es un hospital, un sanatorio que recoge todas las desgracias del mundo.
Pero sin Esperanza, todo eso no sería más que un cementerio.

Yo soy, dice Dios, el Señor de las Virtudes.
Yo soy, dice Dios, el Señor de las Virtudes.

La Fe es la que vela por los siglos de los siglos.
La Caridad es la que vela por los siglos de los siglos.
Pero mi pequeña Esperanza es la que se acuesta todas las noches y se levanta todas las mañanas
y duerme realmente tranquila.

Yo soy, dice Dios, el Señor de esa Virtud.

Mi pequeña Esperanza es la que se duerme todas las noches, en su cama de niña, después de rezar sus oraciones, y la que todas las mañanas se despierta y se levanta y reza sus oraciones con una mirada nueva.

Yo soy, dice Dios, Señor de las Tres Virtudes.

La Fe es un gran árbol, un roble arraigado en el corazón de Francia.
Y bajo las alas de ese árbol, la Caridad, mi hija la Caridad ampara todos los infortunios del mundo.
Y mi pequeña Esperanza no es nada más que esa pequeña promesa de brote que se anuncia justo al principio de abril.

Charles Péguy (Santa Cruz Eremitorio)

Ciao.

miércoles, 21 de octubre de 2020

Aprended a hacer el bien


"No os planteéis demasiadas preguntas sobre la utilidad de hacer el bien. Todo lo bueno que podáis hacer, bien sea con actos, con palabras, con sentimientos o con pensamientos, hacedlo, y dejad después que el tiempo termine su obra.
Incluso aunque lleguéis a olvidarlo, un día, sin saberlo vosotros, este bien os perseguirá para recompensaros.
Y añadiré aún esto: Aprended a hacer el bien sin decir nada, sin querer que se sepa que sois vosotros quien lo habéis hecho.
Así, no sólo sentiréis una alegría secreta, sino que despertaréis en los demás algo bueno: Se sentirán obligados a preguntarse quien es este ser magnífico que no quiere mostrarse, y esto les impulsará a actuar de la misma manera hacia los demás."

Omraam Mikhaël Aïvanhov (1900-86)

Ciao.

martes, 20 de octubre de 2020

Una oración... Padre Nuestro de certezas


Padre Nuestro, que estás en el cielo con todos los que nos dejaron y ya llegaron.
Que estás en la Tierra con los que peregrinan todavía, y con nosotros, aunque no te merezcamos.
Tu nombre es santo, aunque lo olvidemos, para bien de todos, sin exclusiones, y Tu gloria siempre fue, es y será que los pobres vivan.
Tu Reino es vida y verdad, justicia y paz, y viene y crece y está presente, querámoslo o no, lo aceptemos o no.
Y Tu voluntad, aunque nos descoloque e irrite, es buena y liberadora, y aunque la olvidemos,
se hará aquí, en la Tierra, como en el Cielo.
Nuestro pan no nos faltará, aunque no almacenemos, si sabemos acoger y compartir, si lo pedimos y lo trabajamos.
Tu perdón llegará hasta nosotros, aunque por necedad y orgullo no te lo pidamos, y nos hará perdonar también a todos, si es que tenemos algo que perdonar.
Si caemos, es porque nos da la gana y no te hacemos caso. Aun así, Tu nos levantas y curas.
Y la tentación, contigo al lado, es oportunidad de crecimiento, brisa de vida, ocasión para ser más hijo, hija, hermano y hermana, nunca mal y agobio.

Amén.

Ciao.

lunes, 19 de octubre de 2020

Se llama respeto


Antes de cortar la rama de un árbol o quitar una flor, avísale al espíritu del árbol o de la planta lo que vas a hacer, así puede retirar su energía de ese lugar y no sentir tan fuerte el corte.

Cuando vayas a la naturaleza y quieras tomar una piedra que estaba en el río, pregúntale al guardián del río si te permite llevar una de sus piedras sagradas.

Si tienes que subir una montaña o peregrinar por la selva pide permiso a los espíritus y guardianes del lugar. Es muy importante que te comuniques aún si no sientes, no escuchas o no ves. Ingresa con respeto a cada lugar, ya que toda la Naturaleza te escucha, te ve y te siente.

Cada movimiento que realizas en el microcosmos, genera un gran impacto en el macrocosmos.

Cuando te acerques a la vegetación agradece por la medicina que tiene para ti.

Honra la vida en sus múltiples formas y sé consciente que cada ser está cumpliendo su propósito, nada fue creado para llenar espacios, todo y todos estamos aquí recordando nuestra misión, recordando quiénes somos y despertando del sueño sagrado para regresar al Hogar...

Aprendizajes De Vida

Ciao.

domingo, 18 de octubre de 2020

La silla


El silencio no se vive en función de una lectura erudita. El silencio es quedarse sosegado en el asiento, en una silla. Es dejar que todo, sobre todo nuestro ego, se detenga, se pare, se asiente de modo que todo se aquiete: Las frustraciones, las inseguridades, las dudas, la soledad del aislamiento, los temores, los miedos, las cobardías, todo sobresalto, toda agitación.
¡Qué manera tan sencilla de sumergirse en el fecundo silencio, en la gratuidad de la vida! Sentarse es abandonar, despojarse, vaciarse, menguarse, empequeñecerse.
La silla, un mueble para aprender a vivir.
El ego es inhóspito, el silencio es hospitalario, acogedor y receptivo.
La silla, una pausa iluminadora como un amanecer. El ego es lo que de enemistad y de hostilidad tiene la vida
La silla tiene alma de serenidad, de calma, de silencio. El ego es lo que de sobresalto tiene la vida, el gesto hosco que nos distancia.
La silla separa del ajetreo, del crujir, de las idas y venidas, de las vueltas y revueltas, del ir y venir.
Hacia la paz se va en una silla a lo largo de los años, y una hoguera íntima nos alienta.
Si la silla sustituye a la prisa, viene la calma. Si el ego sustituye al amor, viene el conflicto.
Cuando el ego se instala y se fija y se calcina definitivamente nos volvemos ego, sólo ego, ambición, desamor. Es el reino del ego helador y congelador.
La silla nos devuelve la única verdad íntima que se halla adentro. La silla, un espacio para estar con el infinito, con el amor, con la paz que nos inunda y fluye en calma.
En la silla nos volvemos presa del adentro. Volverse silla es volverse quietud y paz.
La silla nos guía al adentro; el ego al afuera, es un estorbo, es distanciamiento, es separación, es un callejón sin salida.
La silla nos invita a dar un paseo por el alma. En la silla nos habita el silencio, nos volvemos habitantes del silencio. Nadie nos cuida y nos pastorea tan amorosamente como la sobriedad de una silla.
De un silencio peatonal, viajero, volvemos a un silencio más sosegado y quieto .... La silla ....                 
 Monasterio de Sobrado

Ciao.

sábado, 17 de octubre de 2020

El verdadero amigo


El verdadero amigo, aporta y enseña en la vida.
Aporta abundantemente sin nunca desmeritar la relación.
Enseña valores y aspectos fundamentales que lleven a bien calificar, el presente y futuro.
El amigo sincero, resulta un ser humano desprendido sin importar, las necesidades que tocaran suplir.
Provee lo mejor de sí sin pensar, pudiera quedar vacío, por lo tanto, a disponer en los demás.
Entiende, es mejor, dar que recibir.
Fundamenta la relación interpersonal, en lo espiritual y facilita, el complemento a la vida.
Posiblemente, creamos tener muchos amigos, pero, si llegáramos analizar, obtendremos en la lista de conclusiones, escasos serán, los llamados amigos.
Solamente, los llamados amigos, reúnen condiciones para hacerse sentir, durante la vida.
La amistad genera estrecho contacto en intimidad y permite, incuestionable familiaridad.
Ese contacto de confidencialidad, entrega lo máximo en el más amplio sentido.
El amigo goza de libertad a ofrecer sentimientos que colocarán en elevado grado espiritual al saber brindarse a los demás.
Aunque sabrá prácticamente todo, también, terminará tomando en cuenta, el más profundo secreto.
La verdad, resulta experiencia formidable, satisfacer sobremanera, el poder ser cómplice de una relación altamente justificable.
El amigo goza de tal influencia que hace afectivamente interesante, trascender con marcado significado.
Ahora, corresponderá a ti, dar el primer paso o tomar la iniciativa, para construir relación eficaz que sirva de fortaleza perdurable, a través, de la sinceridad durante la larga vida.
¿Tienes un verdadero amigo en la vida? 

Leonardo Andujar Zaiter 

Ciao.

jueves, 15 de octubre de 2020

El valor de los suspensos

En pocas afirmaciones estamos casi todos los españoles de acuerdo, una de ellas es que nuestro sistema educativo no acaba de funcionar. Y no porque los educadores no inviertan horas, esfuerzo y creatividad en mejorarlo, sino porque hay un caos estructural que nuestra visión cortoplacista no logra reconocer. 

Dependiendo de quién gobierne, el debate oscilará hacia la concertada, la religión, las humanidades y, como ocurre ahora, hacia el número de suspensos. Jamás se dialoga sobre lo que necesitaremos mañana como sociedad.

Resulta que la última propuesta del Ministerio de Educación pretende permitir obtener el título de la ESO y de Bachillerato con varios suspensos. Este buenismo ingenuo siempre penalizará a los que intentan hacer las cosas bien, el peaje que pagaremos todos será el derecho a poder suspender sin asumir las consecuencias, y por tanto obviamos una pedagogía que aprende del fracaso y del esfuerzo. 

Bajar el listón progresivamente no ayuda a los más vulnerables -hay otras formas mejores-, más bien invita al conjunto del alumnado a reducir trabajo y a resaltar con hechos que los resultados no tienen mucha importancia, perdiendo así su mérito y su valor.

El error no está solo en rebajar el nivel, quizás conviene mejorarlo. Aunque es políticamente incorrecto afirmarlo, a menudo nos olvidamos de los mejores alumnos -también de los que tienen alguna discapacidad y de todo lo que no huela a uniformidad-. En nuestro sistema educativo no tenemos en cuenta la importancia de la excelencia, y confundimos la igualdad con el igualitarismo, apoyar al alumno con ahorrarle el trabajo. Tenemos miedo a una sana competitividad que permita brillar a los buenos estudiantes, por eso solo pensamos en los mínimos y no en los máximos.

Si queremos tener una buena sociedad el día de mañana -de esto va la educación-, debemos formar también personas que se conviertan en la punta de lanza en sus respectivos ámbitos. No vale solo con hacer que todo el grupo tenga un buen nivel -algo que no se consigue rebajando la exigencia-, necesitamos que algunos destaquen para que nos hagan avanzar sirviendo más y mejor al conjunto de la sociedad. No se trata de que todos tengan un diploma porque sí, sino que el título que tenga cada uno certifique unos esfuerzos y unas capacidades mínimas, de lo contrario será un papel mojado y seguiremos divagando en la mediocridad generación tras generación.

Álvaro Lobo, SJ

Ciao.


 

miércoles, 14 de octubre de 2020

5 formas de enseñar a los niños a distinguir entre el bien y el mal



Cuando enseñamos a los niños a ser personas capaces de distinguir el bien del mal, colaboramos para hacer del mundo un lugar mejor.
Aprender a actuar correctamente es un aprendizaje continuo a lo largo de nuestra vida. Sin embargo, el desarrollo de la empatía y la gratitud puede establecerse desde que somos pequeños con el apoyo de los padres de familia y maestros.

De acuerdo con el libro Elegir correctamente: Un libro sobre lo que está bien y lo que está mal, de Ediciones Dabar, cuando enseñamos a los niños a ser compasivos, empáticos y amorosos no sólo les estamos enseñando qué está bien y qué está mal, sino que estamos que estamos contribuyendo a que se conviertan en personas responsables. Y con eso estamos haciendo del mundo un lugar mejor.

Te compartimos 5 consejos que podemos poner en práctica en el día a día para enseñar a los niños a actuar de la mejor forma posible.

1. Enseña la “Regla de Oro”:
La frase “no hagas a otros lo que no quieres que te hagan” es una forma muy sencilla de resumir la empatía. Pide a los niños que se pregunten “¿Cómo me sentiría si alguien me hiciera esto a mí?” Si la respuesta es triste o enojado, entonces sabrán que no deben hacerlo.

2. ¿Qué es lo que tu héroe haría?:
Los niños suelen admirar a personajes que consideran buenos y amables. Por eso, hazlo que se pregunte “¿qué es lo que haría mi héroe?” Si la persona que más admira no actuaría de esa forma, quizá él tampoco debería hacerlo.

3. Aprender a perdonar y pedir perdón:
Perdonar a alguien significa dejar de estar enojado con él o con ella. Enseña a los niños que a veces necesitamos perdonar a los demás y pedirles a los demás que nos perdonen. Recuérdales que podemos encontrar la fortaleza para perdonar si nos acercamos a Dios.

4. Enseña a reparar las faltas:
Es importante que un niño tenga presente que si hizo algo malo, debe disculparse y tratar de corregirlo. Pero lo más importante es aprender de sus errores, entender por qué estuvo mal lo que hizo y no volverlo a hacer.

5. Sentir y actuar:
Los niños deben aprender que no porque se sientan mal deben actuar mal. Pide que respiren profundo, que cuenten a 10 y que le pidan a Dios que les ayude a calmarse.

PEDAGOGÍA TEOLÓGICA PARA LA INFANCIA

Ciao.

martes, 13 de octubre de 2020

Un signo


 ¿Qué más signo, Señor, nos hace falta?

Los pobres, en su hambre, señalan el amor como camino.

Los niños, en sus juegos, eligen lo sencillo como escuela.

Los profetas, gritando, reclaman tu verdad y tu justicia.

Las víctimas de guerras aspiran a la paz como horizonte.

Los presos de un espejo envuelven en sonrisas la tristeza.

Los ídolos de barro sepultan bajo fango la belleza.

Los que se hacen preguntas intuyen tu palabra en el silencio.

Los muertos, en su sueño, piden la eternidad como respuesta.

¿Qué más signo, Señor, necesitamos, para volver el tiempo sementera, para apostar la vida al evangelio, para buscar la tierra prometida, para elegir tu senda?

José María Rodríguez Olaizola, SJ

Ciao.


lunes, 12 de octubre de 2020

“No busques agua, quédate con sed”


“No busques agua, quédate con sed” .Tu sed atrae a Dios porque tu anhelo por Dios es el anhelo de Dios por ti.
Este es el camino más directo de vuelta a Dios porque es la atracción magnética del alma por la Fuente. Como una polilla atraída por las llamas, somos atraídos a Dios por el fuego de nuestro anhelo.
Cuanto más brillante el fuego, más fuerte el anhelo. Y este anhelo te purifica. Te consume hasta que no queda nada dentro de tu corazón más que Dios".

Rumi: Místico y Poeta Persa S XII

Ciao.

domingo, 11 de octubre de 2020

Como una gallinita bajo sus alas


"Teresita al bajar las escaleras vio a una gallinita blanca que tenía a todos sus polluelos recogidos bajo sus alas, se paró a contemplarlos, y comenzó a llorar de emoción, luego  por la noche en su celda a Sor Inés de Jesús le explicó: ”He llorado al pensar que Dios escogió esta comparación para hacernos creer en su ternura."  ¡Eso es lo que ha hecho conmigo durante toda mi vida!¡Me ha escondido totalmente bajo sus alas…!... Al separarnos lloraba…(…) Mi corazón rebosaba de amor y gratitud.”
Jesús te ha tenido durante toda tu vida “bajo sus alas”, amándote con toda ternura y  no ha dejado ni un instante de arroparte con Su Amor, aunque tú te alejaras, aunque creyeses tantas veces que estaba lejos.
Teresita hoy te invita a contemplar el amor y la ternura de Jesús contigo a lo largo de toda tu vida, cómo Él ha estado siempre contigo y a llenar tu corazón de agradecimiento y de amor. 

Santa Teresita del Niño Jesús (Últimas conversaciones, ”Cuaderno amarillo”,7.6.1)

Ciao.

sábado, 10 de octubre de 2020

Abandonar en Dios cada preocupación nuestra


Generalmente, hablamos de entregar todo en manos de Dios con la resignación de quien está delante de lo inevitable.
Esta actitud, no es errada pero, es como si no tuviésemos otra salida.
Hoy, propongo entregar a Dios realmente todo: Nuestro éxito, nuestra seguridad, todo lo que está bien, todas las facilidades, todo el bienestar, la salud, el buen trabajo que tenemos, la familia unida, los hijos saludables, nuestros proyectos bien realizados.
Todo, sin dejar nada fuera. Entregar todo, es decir, también nuestras preocupaciones y nuestros dolores.
Cuando nos abandonamos al amor de Dios, encontramos todo cubierto por Su luz.

Apolonio Carvalho Nascimento

Ciao.

viernes, 9 de octubre de 2020

24 pequeñas maneras de amar


Cuando a la gente se la habla de que «hay que amarse los unos a los otros» son muchos los que se te quedan mirando y te preguntan: ¿Y amar, qué es: Un calorcillo en el corazón? ¿Cómo se hace eso de amar, sobre todo cuando se trata de desconocidos o semiconocidos? ¿Amar son, tal vez, solamente algunos impresionantes gestos heroicos?

Un amigo mío, Amado Sáez de Ibarra, publicó hace muchos años un folleto que se titulaba «El arte de amar» y en él ofrecía una serie de pequeños gestos de amor, de esos que seguramente no cambian el mundo, pero que, por un lado, lo hacen más vividero y, por otro, estiran el corazón de quien los hace.

Siguiendo su ejemplo voy a ofrecer aquí una lista de 24 pequeñas maneras de amar:

– Aprenderse los nombres de la gente que trabaja con nosotros o de los que nos cruzamos en el ascensor y tratarles luego por su nombre.

– Estudiar los gustos ajenos y tratar de complacerles.

– Pensar, por principio, bien de todo el mundo.

– Tener la manía de hacer el bien, sobre todo a los que no se lo merecerían teóricamente.

– Sonreír. Sonreír a todas horas. Con ganas o sin ellas.

– Multiplicar el saludo, incluso a los semiconocidos.

– Visitar a los enfermos, sobre todo si son crónicos.

– Prestar libros aunque te pierdan alguno. Devolverlos tú.

– Hacer favores. Y concederlos antes de que terminen de pedírtelos.

– Olvidar ofensas. Y sonreír especialmente a los ofensores.

– Aguantar a los pesados. No poner cara de vinagre escuchándolos.

– Tratar con antipáticos. Conversar con los sordos sin ponerte nervioso.

– Contestar, si te es posible, a todas las cartas.

– Entretener a los niños chiquitines. No pensar que con ellos pierdes el tiempo.

– Animar a los viejos. No engañarles como chiquillos, pero subrayar todo lo positivo que encuentres en ellos.

– Recordar las fechas de los santos y cumpleaños de los conocidos y amigos.

– Hacer regalos muy pequeños, que demuestran el cariño pero no crean obligación de ser compensados con otro regalo.

– Acudir puntualmente a las citas, aunque tengas que esperar tú.

– Contarle a la gente cosas buenas que alguien ha dicho de ellos.

– Dar buenas noticias.

– No contradecir por sistema a todos los que hablan con nosotros.

– Exponer nuestras razones en las discusiones, pero sin tratar de aplastar.

– Mandar con tono suave. No gritar nunca.

– Corregir de modo que se note que te duele el hacerlo.

La lista podría ser interminable y los ejemplos similares infinitos. Y ya sé que son minucias. Pero con muchos millones de pequeñas minucias como éstas el mundo se haría más habitable.

José Luis Martín Descalzo 

Ciao.

jueves, 8 de octubre de 2020

¿Has olvidado a tu Ángel de la Guarda?


¿En algún o varios momentos de tu vida has olvidado a tu Ángel de la Guarda? Aquí hay ocho razones contundentes para que siempre lo tengas presente.

1. Te acompaña desde la concepción:
Cada ser humano desde el momento de su concepción tiene un Ángel de la Guarda. Dice el Catecismo en el numeral 336: “Desde su comienzo hasta la muerte, la vida humana está rodeada de su custodia y de su intercesión”. Asimismo, añade una frase de San Basilio Magno: “Nadie podrá negar que cada fiel tiene a su lado un Ángel como protector y pastor para conducir su vida”.
Con estas afirmaciones se entiende que la misión del Ángel de la Guarda es la de velar por cada uno, protegiéndonos de los peligros y alentando nuestra vida en Cristo. Por ello San Juan María Vianney (el Cura de Ars) indicaba: “Qué feliz es ese Ángel de la Guarda que acompaña al alma cuando va a Misa”.

2. Su existencia no es un invento, se fundamenta en la Biblia:
La existencia de los ángeles, una verdad de fe. En la Biblia, desde el Antiguo Testamento hay numerosas citas que hablan de los ángeles que custodian, como en Éxodo (23, 20-21): “Yo voy a enviar un Ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado. Respétalo y escucha su voz”.
De igual manera en el Nuevo Testamento, Jesús dice (Mt. 18,10): “Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus Ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial”.

3. Son compañeros cercanos de los santos:
Muchos santos han dado testimonio de la inseparable relación que tuvieron con sus Ángeles Custodios. Entre ellos tenemos a San Francisco de Sales, Santa Teresita del Niño Jesús, San Pío de Pietrelcina, San Josemaría Escrivá, entre otros.
Se dice que Santa Francisca Romana (1384-1440), patrona de los conductores, tuvo la fortuna de ver a su Ángel de la Guarda, quien velaba por ella día y noche. La santa lo describe así: “Era de una belleza increíble, con un cutis más blanco que la nieve y un rubor que superaba el arrebol de las rosas”.
“Sus ojos, siempre abiertos tornados hacia el cielo, el largo cabello ensortijado tenía el color del oro bruñido. Su túnica llegaba al suelo y era de un blanco algo azulado y, otras veces, con destellos rojizos. Era tal la irradiación luminosa que emanaba de su rostro, que podía leer maitines en plena media noche”.

4. Protege en los momentos difíciles:
En el siglo IV San Basilio Magno decía que "todo fiel tiene a su lado un Ángel como protector y pastor, para llevarlo a la vida". Por su parte, San Bernardo de Claraval enseñaba que los Ángeles Custodios son demostración de que "el cielo no descuida nada que pueda ayudarnos", por lo cual pone "a nuestro lado estos espíritus celestes para que nos protejan, nos instruyan y nos guíen".
En una ocasión San Juan Bosco narró que el día de la fiesta del Ángel de la Guarda, recomendó a sus muchachos que en los momentos de peligro invocaran a su Ángel Custodio. En aquella semana dos jóvenes obreros estaban en un andamio altísimo alcanzando materiales y de pronto se partió la tabla y ambos se vinieron abajo.
Uno de ellos recordó el consejo del santo y exclamó: “¡Ángel de mi guarda!”. Cayeron sin sentido y cuando sus compañeros fueron a verlos, encontraron que uno había muerto, pero el que había invocado al Ángel Custodio recobró el conocimiento y subió la escalera del andamio como si nada le hubiera pasado. Luego el muchacho contó que al invocar a su ángel sintió que le ponían por debajo una sábana, que lo bajaban suavemente y que después de eso ya no recordaba más.

5. Son poderosos servidores de Dios:
El Catecismo en el numeral 329 especifica que “con todo su ser, los ángeles son servidores y mensajeros de Dios. Porque contemplan ‘constantemente el rostro de mi Padre que está en los cielos’ (Mt 18, 10), son ‘agentes de sus órdenes, atentos a la voz de su palabra’ (Sal 103, 20).
San Bernardo Abad en uno de sus sermones indicó que “ellos, los que nos guardan en nuestros caminos, no pueden ser vencidos ni engañados, y menos aún pueden engañarnos. Son fieles, son prudentes, son poderosos: ¿Por qué espantarnos? Basta con que los sigamos, con que estemos unidos a ellos, y viviremos así a la sombra del Omnipotente”.

6. Acuden velozcemnete cuando se les llama:
Santo Tomás de Aquino detalló en la Summa Theologica que “la rapidez de movimiento del ángel no se mide por la cantidad de su poder, sino de acuerdo con la determinación de su voluntad”.
Los ángeles no están obligados por un cuerpo material como nosotros, para que puedan moverse muy rápido, a la velocidad de “pensamiento”. Si se le pide al ángel Custodio que ayude a alguien más, este estará de vuelta inmediatamente.

7. La veneración a los Ángeles Custodios es legítima:
En el 2002 la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos declaró en el Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia que la devoción popular a los Santos Ángeles “es legítima y buena”.
Sin embargo, precisó, el fiel debe tener cuidado con algunos pensamiento erróneos, como: “creer que el mundo y la vida están sometidos a una lucha incesante entre Ángeles y demonios, en la cual el hombre resulta arrollado por poderes superiores a él, ante los que no puede hacer nada; o interpretar de una manera esquemática y simplista, casi infantil, algunas acontecimientos de su vida atribuyendo al Maligno incluso las pequeñas contradicciones, y por el contrario, al Ángel Custodio los éxitos y logros”.
También hay que rechazar, señala, “el uso de dar a los Ángeles nombres particulares, excepto Miguel, Gabriel y Rafael, que aparecen en la Escritura”.

8. Se les puede invocar en todo momento y lugar:
Se les puede invocar en todo momento. Sin embargo, la tradición de la Iglesia recomienda saludar e invocar al Ángel de la guarda durante el día, especialmente con las siguientes oraciones:

Ángel de Dios,
que eres mi custodio,
pues la bondad divina
me ha encomendado a ti,
ilumíname, guárdame, defiéndeme
y gobiérname. Amén.

Oración II

Ángel de mi guarda,
dulce compañía,
no me desampares
ni de noche ni de día.
No me dejes solo
que me perdería.
Hasta que amanezca
en los brazos
de Jesús, José y María
Amén.

Redacción ACI Prensa

Ciao.

miércoles, 7 de octubre de 2020

Apóstol


Vamos, amigo, no te calles ni te achantes, que has de brillar como fuego nocturno, como faro
en la tormenta, con luz que nace en la hoguera de Dios.
Vamos, amigo, no te rindas ni te pares, que hay quien espera, anhelante, que compartas
lo que Otro te ha regalado.
¿Aún no has descubierto que eres rico para darte a manos llenas?
¿Aún no has caído en la cuenta de la semilla que, en ti, crece pujante fértil, poderosa, y dará frutos de vida y evangelio?
¡Vamos, amigo!
Ama a todos con amor único y diferente, déjate en el anuncio la voz y las fuerzas, ríe con la risa contagiosa de las personas felices, llora las lágrimas valientes del que afronta la intemperie.
Hasta el último día, hasta la última gota, hasta el último verso. En nombre de Aquel que pasó por el mundo amando primero.

Desconozco el autor.

Ciao.

martes, 6 de octubre de 2020

Dichosos los perseguidos


Dichoso tú si eres perseguido por causa del reino, si tu vida destapa la mentira, si tus manos apoyan a los débiles, si por seguirme tienes que pasar por cañadas oscuras de soledad y lágrimas.
Dichoso tú si eres perseguido por causa del reino, si no edulcoras el evangelio para llevarte bien con todo el mundo, si no te callas cuando tienes que alzar la voz.
Dichoso tú si eres perseguido por causa del reino, si tienes que beber en alguna ocasión el cáliz de la amargura por ser fiel a mí cuando lo más fácil habría sido huir, si cantas canciones que deponen las armas y sueltas al aire miles de palomas que presagian la paz.
Porque tu recompensa será grande en el cielo y ya en la tierra sentirás que tu corazón se llena de paz en medio de las dificultades y tormentas.

(Fermín Negre)

Ciao.

lunes, 5 de octubre de 2020

La importancia de bendecir con amor...


Al Bendecir se crea un escudo de luz de protección divina sobre la persona a la que estás bendiciendo, es crear una conexión divina...
Bendice tu día, tu pareja, tus hijos, tu familia, tus amigos, a tu mascota todo lo que haces, tu dinero, sea mucho o poco la bendición teda frutos...
Detente un segundo y bendice a la persona que está cerca de ti, puedes hacerlo mentalmente, observala y verás que hay un ligero cambio en su rostro...
Bendice tu cuerpo sin importar que en este momento esté sano o enfermo, Bendicelo y llénalo de luz, de amor, misericordia y perdón para que esté sano...
Bendice todas tus relaciones, sin importar si te encuentras solo, porque tú mismo te complementas y te proteges de todo mal...
Bendice tu trabajo, te paguen poco o te paguen mucho, porque al bendecirlo lo llenas de luz divina y de esa forma te estás preparando para algo mejor y para los grandes éxitos...
Bendice tu existencia sin importar que hayan habido experiencias malas y dolorosas, eso simplemente son los escollos para superar y crecer y superarte ante todo obstáculo que te pone en camino la vida...
Así que Dios te bendiga y te proteja y el Espíritu Santo te llene de sabiduría y conocimiento y te guíe en cada paso de tu hermosa existencia en este mundo...
Yo os bendigo a vosotros que estáis leyendo este mensaje. Bendigo todos vuestros proyectos y anhelos, dando gracias a Dios porque Él siempre está con nosotros.

Ciao.





domingo, 4 de octubre de 2020

Ley de correspondencia


Quien insulta, se insulta.
Quien desprecia, se desprecia.
Quien odia, se odia.
Quien maldice, se maldice.
Quien critica, se critica.
Quién miente, se miente.
Quien acusa, se acusa.
Quien maltrata, se maltrata.

Pues todo aquello que de nosotros sale a nosotros regresa, a nosotros pertenece y a nosotros afecta.
Todo lo que haces, piensas o dices del resto del mundo, te define en este momento y a ti vuelve, convirtiéndose en un círculo, en una rueda que no es fácil de romper, así como en un gran engaño, debido al hecho de creer que toda esa visión pertenece sólo al exterior.
Porque lo que ves fuera, a tu alrededor, es justo lo que llevas dentro.
Todo aquello externo a lo que tu mente presta atención, que enjuicias o valoras, es exactamente lo que existe en tu interior.
Si quieres conocerte, pon atención a tu entorno, a todo lo que tu mente observa cada día a tu alrededor y estarás frente a un retrato de ti mismo, frente a un dibujo exacto de tu interior. Porque lo que es fuera, también es dentro.
Porque lo que de ti surge está hecho justo para ti, ahora, en este momento. Y conociendo esto, que la vida es una rueda y que todo está en nosotros, sólo podemos vislumbrar una solución para romper este círculo, para cambiar el mundo y para cambiar nuestro destino, que es dirigiéndose al cimiento de la mente, al lugar de donde emerge y se manifiesta nuestro yo: El pensamiento.
Y para ello es necesario observarlo, estudiarlo y controlarlo. O al menos, encender una luz de alarma, un dispositivo que nos avise que entra en nuestra mente un pensamiento que no nos conviene, inadecuado, perjudicial para nosotros. Y en cuanto seamos avisados, localizarlo, reconocerlo y desecharlo.
Sólo desde el interior, desde dentro, se puede modificar todo, se puede mejorar el entorno; sólo el interior dirige el camino, porque todo está en ti, todo depende de ti y sólo a ti volverá.

Ciao.

sábado, 3 de octubre de 2020

Pon Tu mano en mis ojos


Pon barro y saliva, y tu mano humana y divina, en mis ojos para que tengan vista.

Pon tu mano en mis ojos miopes, para que puedan mirar más allá de la costumbre, la familia y la comunidad, y ver al hambriento, al sediento, a los siempre pobres.

Pon tu mano en mis ojos endurecidos por el paso de los años y los fracasos, para que se transformen mis ojos emocionados, capaces de llorar.

Pon tu mano en mis ojos cansados, que no alcanzan a distinguir bien cosas y personas, para que adquieran juventud y claridad en este mundo convulso y cambiante.

Pon tu mano en mis ojos enfermos, mal acostumbrados y poco cuidados, para que recuperen la salud y puedan ver sin engaño en plenitud.

Pon tu mano en mis ojos heridos por tantos golpes, luces y fogonazos que han recibido de la vida cuando intentaban verla en profundidad.

Pon tu mano en mis ojos vacilantes, que no saben detenerse y reconocer lo que ante ellos emerge con novedad dejándome siempre perplejo y vacilante.

Pon tu mano en mis ojos superficiales, que pasan rápida y febrilmente por todo lo que encuentran y se les ofrece, pero evitan encuentros y compromisos.

Pon tu mano en mis ojos ciegos, clausurados a la Vida y a la Luz, para que vuelvan a ver la vida y tus signos con paz, amor y movimiento.

Pon barro y saliva, y tu mano humana y divina, en nuestros ojos para que tengan vista.

Amén ...

Florentino Ulibarri

Ciao.









viernes, 2 de octubre de 2020

Podemos cambiar el mundo


 Todo lo que hemos vivido a lo largo de este año, nos ha llevado a comprender que es necesario un cambio. Un cambio en el mundo, en la manera nuestra de hacer uso de los recursos. 

Cambio en nuestras relaciones; nos a llevado a comprender lo importante que somos los unos para los otros. Este tiempo nos ha sacado de la espiral de la inercia y, en el mejor de los casos, nos ha confrontado con nosotros mismos, con la fragilidad de nuestra vida; pero también, con la grandeza del ser humano en la lucha por la vida. Este tiempo nos ha llevado a comprender, quizás, que cada uno de nosotros tiene un rol importante en el cambio que todos necesitamos.

Ante esto, podemos traer a la memoria aquella frase del P. Arrupe: “No me resigno a que, cuando yo muera, siga el mundo como si yo no hubiera vivido”, tan actual y necesaria en este tiempo. 

Efectivamente necesitamos un cambio, pero ese cambio no puede ser delegado a “los otros”, el artífice del cambio soy yo, es cada uno de nosotros; con su historia, sus talentos, sus fragilidades... Nos ha tocado vivir un momento importante en la historia, y no podemos, no debemos resignarnos, a que el mundo continúe como si “yo”, nosotros no existiéramos. 

Este es el tiempo propicio para el cambio. Tú y yo somos los artesanos de un mundo mejor.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

jueves, 1 de octubre de 2020

Palabra de Vida Octubre 2020


 «Todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado» (Lc 14, 11)

Con frecuencia los Evangelios nos muestran a Jesús aceptando gustosamente invitaciones a comer, pues son ocasiones de encuentro para trabar amistad y consolidar relaciones sociales.

En este pasaje del Evangelio de Lucas, Jesús observa el comportamiento de los invitados: Hay una pugna por ocupar los primeros puestos, reservados a las personalidades; se palpa el ansia de destacar los unos por encima de los otros.

Pero Él tiene en mente otro banquete: El que se ofrecerá a todos los hijos en la casa del Padre, sin «derechos adquiridos» en nombre de una presunta superioridad.

Es más: Los primeros puestos estarán reservados precisamente a quienes elijan el último lugar, al servicio de los demás. Por eso proclama:

«Todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado».

Cuando nos ponemos nosotros en el centro, con nuestra avidez, nuestro orgullo, nuestras pretensiones y nuestras quejas, caemos en la tentación de la idolatría, es decir, de adorar a falsos dioses, que no merecen honor ni confianza.

Por eso, Jesús parece invitarnos ante todo a bajarnos del «pedestal» de nuestro yo para no poner en el centro nuestro egoísmo, sino a Dios mismo. ¡Él sí que puede ocupar el puesto de honor en nuestra vida!

Es importante hacerle sitio, profundizar en nuestra relación con Él, aprender de Él el estilo evangélico del humillarse. Ponernos libremente en el último lugar es elegir el lugar que Dios mismo eligió en Jesús. Este, siendo el Señor, eligió compartir la condición humana para anunciar a todos el amor del Padre.

«Todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado».

Partiendo de esta enseñanza, aprendamos también a construir la fraternidad, es decir, la comunidad solidaria de hombres y mujeres, adultos y jóvenes, sanos y enfermos, capaces de construir puentes y servir al bien común.

Como Jesús, también nosotros podemos acercarnos a nuestro prójimo sin miedo, ponernos a su lado para caminar juntos en los momentos difíciles y gozosos, valorar sus cualidades, compartir bienes materiales y espirituales, animar, dar esperanza, perdonar. Alcanzaremos el primado de la caridad y de la libertad de los hijos de Dios.

En un mundo enfermo de arribismo, que corrompe a la sociedad, esto es en verdad ir a contracorriente, es una revolución plenamente evangélica.

Esta es la ley de la comunidad cristiana, como escribe también el apóstol Pablo: «Con humildad, considere cada cual a los demás como superiores a sí mismo» (cf. Flp 2, 3).

«Todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado».

Como escribió Chiara Lubich: «¿Te das cuenta? En el mundo, las cosas siguen un orden completamente distinto. Rige la ley del yo [...] Y sabemos cuáles son las dolorosas consecuencias [...]: Injusticias y prevaricación de todo tipo. Sin embargo, el pensamiento de Jesús no se dirige directamente a todos estos abusos, sino más bien a la raíz de la que brotan: el corazón humano. [...] Para Él, es necesario precisamente transformar el corazón y asumir, en consecuencia, una actitud nueva, necesaria para establecer relaciones auténticas y justas. Ser humildes no quiere decir solamente no ser ambiciosos, sino además ser conscientes de nuestra nada, sentirnos pequeños ante Dios y ponernos en sus manos, como un niño. [...].

»¿Cómo vivir este humillarse? Practicándolo, como Jesús, por amor a los hermanos y hermanas. Dios considera hecho a Él lo que haces a los demás. Así pues, humillarse: servirles. [...] Y el ensalzamiento llegará ciertamente en el mundo nuevo, en la otra vida. Pero para quien vive en la Iglesia, ya se da este cambio radical de las situaciones. Pues quien manda debe ser como el que sirve. Así pues, la situación ya ha cambiado. De este modo, allí donde se viven las palabras en las que hemos profundizado, la Iglesia es ya para la humanidad un signo del mundo futuro».

LETIZIA MAGRI

Ciao.