martes, 31 de mayo de 2022

Cierra la puerta

Si andas por la vida dejando “puertas abiertas” por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción.

¿Noviazgos o amistades que no clausuran? ¿Posibilidades de regresar? (¿A qué?) ¿Necesidad de aclaraciones?  ¿Palabras que no se dijeron? ¿Silencios que lo invadieron?

Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver.

Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.

Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.

Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo.

Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.

Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable.

Sólo es costumbre, apego, necesidad. Por eso cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.

Paulo Coelho

Ciao.

 

lunes, 30 de mayo de 2022

Creo en las señales

A veces resulta bonito pensar que los que ya no están, nos mandan señales de una manera u otra. Tratan de decirnos algo, de recordarnos que no se han ido o, simplemente, quieren saludarnos.

Desde hace un tiempo me paro a pensar en las señales. Me gusta pensar que si una canción concreta suena en un momento concreto, es por algo. 

Que si veo una foto de casualidad en mi peor día, también es por algo. Incluso cuando llueve, y truena, también.

Quizá no tengo ni idea de todo esto. Quizá las cosas pasen sin sentido y no por todo eso que yo me imagino. Pero me gusta buscarle significado a cada una de esas señales, y pensar que los de allí arriba, de una manera u otra, siguen aquí.

Y eso es realmente bonito.

Chema Montserrat

Ciao.

 

domingo, 29 de mayo de 2022

Caminar por la montaña

Hay dos formas posibles de caminar por la montaña. Una es estando pendientes de encontrar las señales que nos confirmen que vamos por buen camino. Esta actitud de búsqueda nos permite contemplar la belleza y los matices del paisaje. Sin embargo, cabe otra posibilidad. Y es la de saber andar de forma prudente con la vista puesta sólo en nuestro propio paso por miedo a tropezar con los posibles obstáculos del camino. Ciertamente, también así se puede llegar al destino deseado, pero entonces resulta más difícil memorizar la ruta y para cuando quisiéramos hacer memoria, el único recuerdo que tendríamos sería el de nuestros pies y el polvo del camino. 

Hoy domingo, el Señor nos invita a recorrer nuestro itinerario espiritual y vital pendientes de las señales del camino al estilo de María, que conservaba y guardaba todas las cosas en su corazón. Sólo así nuestra oración podrá ser memoriosa y agradecida al tiempo que confiada en el futuro, porque reconoceremos que el Señor ha cumplido con nosotros sus promesas.

Ciao.


 

sábado, 28 de mayo de 2022

La dictadura de la libertad

Una reflexión de Álvaro Lobo Arranz sobre la verdadera libertad, y no la aparente y dictatorial...

Desde hace unos cuantos años, la libertad ha pasado a ser uno de esos conceptos que de tanto ser manoseados acaban por perder parte de su significado original. Lo puedes usar para una campaña electoral, para dejar a tu pareja o para dar un vuelco inesperado a tu vida sin dar demasiadas explicaciones. Puedes justificar cualquier cosa si eres medianamente hábil. En el siglo XXI tenemos que ser sí o sí libres, lo que eso signifique ya es harina de otro costal. Y es que da igual porque, por mucho que lo neguemos, paradójicamente ya hemos logrado erosionar la riqueza de una derecho esencial del todo humano, en ocasiones contaminado por el liberalismo económico –que no es lo mismo que filosófico–, en otras por una insatisfacción existencial y en alguna que otra por las cada vez más abundantes teorías conspiranoicas.

Y es que conviene matizar de vez en cuando, por no decir siempre. No son libres los presos que no pueden salir de su cárcel de ninguna manera. No son libres las mujeres que venden su cuerpo y viven 24/7 en un burdel para que ciudadanos anónimos se puedan «sentir mejor», ni los que son movilizados en contra de su voluntad. No son libres algunas víctimas de la violencia, ya sea física, comunitaria o verbal. No son libres los que padecen adicciones serias. No son libres los secuestrados ni los que no tienen un juicio justo. No son libres los que son víctimas de un contexto en el que no pueden votar, manifestarse en público o expresar su opinión con libertad. No son libres las personas que viven en países donde te detienen y condenan por tu religión, tu orientación sexual o por tu modo de vestir. No son libres los trabajadores explotados en fábricas ilegales y condiciones infrahumanas al otro lado del mundo. Etcétera, etcétera, etcétera. Nosotros, al menos la mayoría de los que leemos este artículo, somos bastante libres, otra cosa es que no lo queramos reconocer, que haya muchas cosas que nos gustan, que nos creamos manipulados en numerosas ocasiones por demasiados políticos y algunos medios de comunicación o que nos sintamos frustrados por una vida que no es ni tan guay ni tan fácil como hace años nos hicieron creer.

Lo que sí que está claro es que en este delirio libertario hemos reducido al mínimo un hermoso principio que no es, ni mucho menos, «hacer lo que te da la gana» –esta es una visión imposible, pero que es tan pobre como actual–, sino más bien la verdadera libertad apunta a buscar la mejor opción en cada momento. Esta es la libertad con mayúsculas. La libertad no es una falsa ilusión, es algo positivo y mucho más que un derecho esencial, por eso aspira a un gran ideal donde el ser humano puede crecer y siempre será algo bueno. Por eso, preguntémonos si nuestra idea de libertad es un medio para realizar algo que merece la pena, un fin en sí misma o simplemente se convierte en un absoluto que nos ciega. Preguntémonos si el ejercicio de nuestra libertad nos hace mejores personas y más generosos o nos hace, por el contrario, más egoístas. Preguntémonos si nuestro sueño de libertad nos acerca al prójimo, a la justicia y a la belleza o desemboca en la nada y en el simple placer. Preguntémonos si nuestra libertad sirve a la verdad o sirve a una determinada ideología. Preguntémonos si la bandera de la libertad que muchos deseamos ondear nos acerca a la igualdad y a la fraternidad para con todos los pueblos de la tierra. Y preguntémonos si nuestra visión de la libertad desemboca en el amor profundo, en la creación de algo bueno para el mundo y en el compromiso con la realidad o simplemente orienta toda nuestra existencia hacia nuestro insaciable ombligo.

Uno de los mejores legados que nos dejó Nelson Mandela fue reconocer que llegó a ser libre –siendo el capitán de su alma– aun encerrado en una celda, donde vivió ni más ni menos que 27 años. No se trata de reducir la libertad a algo espiritual o de ignorar las dificultades, peajes y cadenas que nos impone el mundo. Y hay leyes, normas y actitudes que nos pueden constreñir, incomodar e incluso doler demasiado, pero eso no implica que adoremos tanto una falsa idea de libertad que nos deslumbre y que precisamente nos impida vivir esa libertad con mayúsculas, pues una cosa es cuidarla y otra idolatrarla. Es demasiado preciada para utilizarla tan a la ligera. No obstante, cuidarla no solo implica luchar por ella, hacer un uso apropiado y no convertirla en un capricho de niño rico porque siempre la pudimos disfrutar. Se trata más bien de saber utilizarla con responsabilidad, sabiendo que todos aspiramos a ella –y la necesitamos– para poder vivir plenamente. Y si no, al menos no pervertirla y respetar de esta forma a tanta gente para la que esta bella palabra se convierte en un sueño por momentos inalcanzable.

Álvaro Lobo, SJ

Ciao.

 

viernes, 27 de mayo de 2022

Para gente que le gusta leer

Un hombre de unos 75 años viajaba en tren y aprovechaba el tiempo leyendo un libro... A su lado, viajaba un joven universitario también leía un voluminoso libro de Ciencias... De repente, el joven percibe que el libro que va leyendo el anciano es una Biblia y sin mucha ceremonia, le pregunta: 

- ¿Usted todavía cree en ese libro lleno de fábulas y de cuentos? 

-Sí por supuesto, le respondió el viejo, pero éste no es un libro de cuentos ni de fabulas, es la Palabra de Dios... - ¿Ud. cree que estoy equivocado? 

- Claro que está equivocado... Creo que Usted señor, debería dedicarse a estudiar Ciencias e Historia Universal... Vería como la Revolución Francesa, ocurrida hace más de 100 años, mostró la miopía, la estupidez y las mentiras de la religión... Sólo personas sin cultura o fanáticas, todavía creen en esas tonterías... Usted señor debería conocer un poco más lo que dicen los Científicos de esas cosas... 

- Y dígame joven, ¿Es eso lo que nuestros científicos dicen sobre la Biblia? 

- Mire, como voy a bajar en la próxima estación, no tengo tiempo de explicarle, pero déjeme su tarjeta con su dirección, para que le pueda mandar algún material científico por correo, así se ilustra un poco, sobre los temas que realmente importan al mundo... 

El anciano entonces, con mucha paciencia, abrió con cuidado el bolsillo de su abrigo y le dio su tarjeta al joven universitario... Cuando el joven leyó lo que allí decía, salió con la cabeza baja y la mirada perdida sintiéndose peor que una ameba... En la tarjeta decía: Profesor Doctor Louis Pasteur, Director General Instituto Nacional Investigaciones Científicas Universidad Nacional de Francia. 

(Hecho verídico ocurrido en 1892) "Un poco de Ciencia nos aparta de Dios. Mucha, nos aproxima". Dr. Louis Pasteur Moraleja: El mayor placer de una persona inteligente es aparentar ser idiota delante de un idiota que aparenta ser inteligente.

Ciao.


 

jueves, 26 de mayo de 2022

Explorar el mundo de los deseos

Hay realidades que nos alimentan sin que aparezcan en el exterior. Dimensiones vitales que están escondidas muy abajo, muy adentro, con las que no estamos acostumbrados a entrar en contacto, pero que son decisivas para encontrar el modo de vivir con dignidad, de amar con ternura, de caminar con confianza en el futuro.

 Nuestras raíces se encuentran en un lugar esencial de la persona: Su corazón. 

Descubrir el corazón como lugar primordial de los deseos, como el interior de donde brotan las fuentes de la vida... Entrar en contacto con esas raíces que se convierten en cauce por el que podemos apropiarnos de la vida, por el que recibir y asimilar los nutrientes necesarios para vivir.

Al explorar el mundo de los deseos se nos dirige la atención hacia la propia riqueza personal. Lo que sabemos que somos, las capacidades que se despiertan en nosotros, los r recursos de amor, de comunicación, de vida. 

Porque al compartir deseos es la riqueza de cada cual lo que ponemos en movimiento, es decir, la confianza esencial en que somos ricos para compartir, en que podemos enriquecernos enriqueciendo a la persona a la que deseamos. 

Es un clima de confianza esencial en que se nos pueden cumplir los deseos, en que somos estimables, amables por nosotros mismos, en que podemos tener confianza en Dios, en el mundo, en la vida.

Chema Montserrat

Ciao.

 

miércoles, 25 de mayo de 2022

El Profeta en su patria

Nadie es profeta en su patria, y, sin embargo, hay que serlo. 

Hay que levantar la voz para gritar que es posible desmantelar los rencores.

Hay que hacer callar al odio, y acostumbrarse al silencio, antesala de palabras que han de romper los candados que separan y dividen.

Hay que regresar a casa y remover certidumbres, desenmascarar inercias, mostrar que hay otros caminos para celebrar la vida.

Basta ya de laberintos en que se gastan los días inventando recorridos que a ningún lugar conducen.

Basta de duelos estériles entre esgrimistas de versos que conocen los discursos pero ignoran el amor.

Y aunque ataquen al profeta, por mostrar, en su regreso, que otra mirada es posible, seguirá plantando cara, porque lleva dentro el fuego que en su entraña puso Dios.

José María Rodríguez Olaizola, SJ

Ciao.

 

martes, 24 de mayo de 2022

Sonríe

Hoy no es día de detener tus pasos, ni hurgar en las heridas  o dejar caer los brazos. ¡No!

Hoy es tiempo de apretar los dientes, buscar la ilusión, luchar por algo y si el despertar duele, el caminar cansa y los sueños huyen, fuerza una sonrisa que la vida es espejo, tú eres la imagen, ella, tan solo el reflejo.

Ramón Merino

Ciao.

 

lunes, 23 de mayo de 2022

Parábola de la sal

El viejo maestro pidió a su joven discípulo, que estaba muy triste, que se llenase la mano de sal, colocase la sal en un vaso de agua y bebiese.

– ¿Cómo sabe? – le preguntó el maestro.

– Fuerte y desagradable – respondió el joven aprendiz.

El maestro sonrió y le pidió que se llenase la mano de sal nuevamente. Después, lo condujo silenciosamente hasta un lindo lago, donde pidió al joven que derramase la sal.

El viejo Sabio le ordenó entonces :

– Bebe un poco de esta agua.

Mientras el agua se escurría por la barbilla del joven, el maestro le preguntó :

– ¿ Cómo sabe?

-Agradable – contestó el joven.

¿ Sientes el sabor a sal? – le preguntó el maestro.

– No – le respondió el joven.

El maestro y el discípulo se sentaron y contemplaron el bonito paisaje.

Después de algunos minutos, el Sabio le dijo al joven:

– El dolor existe. Pero el dolor depende de donde lo colocamos.

Cuando sientas dolor en tu alma, debes aumentar el sentido de todo lo que está a tu alrededor.

Tenemos que dejar de ser del tamaño de un vaso y convertirnos en un lago grande, amplio y sereno.

Parábola de la sal - Historia zen

Ciao.

 

domingo, 22 de mayo de 2022

"Solo te afecta si lo permites"

 

Existen personas que con sus actitudes tratan mal. No se trata de atacarlas, pero tampoco se trata de callarse. Ser educado no es aguantar. Con la misma tranquilidad con que el otro te ofende, tú puedes contestar. Dar la respuesta que te haga sentirte bien, porque tu ánimo es el de defenderte y protegerte. Recuerda que solo te afecta si lo permites.

Se trata de que la agresión vuelva a quien te la envió, no que se quede dentro de ti, convirtiéndose en malestar. En estas situaciones es útil usar la ironía, como una forma de expresión en la que aprovechas el mensaje que te ha dado esta persona para utilizarlo en su contra.

A continuación una poderosa reflexión que habla sobre los desafíos que la vida coloca frente a nosotros a cada momento y cómo resolverlos. Esta pequeña historia es atribuida a Mahatma Gandhi durante sus años de estudio de leyes en Londres, el líder indio debió enfrentarse a un antipático profesor. Más allá de su veracidad, deja una gran enseñanza. Lección de vida, valor e inteligencia: Solo te afecta si lo permites.

Cuando Mahatma Gandhi estudiaba Derecho en Londres, un profesor de apellido Peters le tenía mala voluntad, pero, el alumno Gandhi nunca le bajó la cabeza y eran muy comunes sus encuentros.

Un día Peters almorzaba en el comedor de la Universidad, Gandhi venía con su bandeja y se sentó a su lado.

El profesor muy altanero, le dice: 

- Estudiante Gandhi, «¡Usted no entiende! Un puerco y un pájaro no se sientan a comer juntos».

Gandhi le contesta: 

- ¡Esté usted tranquilo profesor, yo me voy volando! Y se cambio de mesa.

El profesor Peters lleno de rabia, porque entendió que el estudiante le había llamado puerco, decidió vengarse en el siguiente examen. Pero el alumno respondió con brillantez a todas las preguntas.

Entonces el profesor le hace la siguiente interpelación: 

- «Gandhi, si usted va caminando por la calle y se encuentra dos bolsas, una de sabiduría y otra de dinero, ¿Cuál de las dos se lleva?».

Gandhi responde sin titubear: 

- «Claro que el dinero, profesor»

El profesor sonriendo le dice: 

- «Yo, en su lugar, hubiera agarrado la sabiduría, ¿no le parece?

Gandhi responde: «Cada uno toma lo que no tiene, profesor».

El profesor ya histérico escribe en la hoja de examen: «Idiota» y se la devuelve al joven.

Gandhi toma la hoja y se sienta, al cabo de unos minutos se dirige al profesor y le dice: 

«Profesor Peters, usted me ha firmado la hoja, pero no me puso la nota».

Moraleja:

A veces la gente intenta dañarnos con ofensas que ni siquiera nos hemos ganado. Pero sólo nos daña el que puede y no el que quiere. Si permites que una ofensa te dañe, te dañará. Pero si no lo permites, la ofensa volverá al lugar de donde salió.

Cuando no te quedas con la ofensa dentro de ti, entonces utilizas las palabras ofensivas para devolverlas a quien te las envió.  Tu objetivo no es agredir al otro, sino proteger tu autoestima. Tienes derecho a defenderte de la ofensa recibida, no a hacer como si no hubiera pasado nada, porque si pasa, y el grado de malestar que sientas dentro de ti es el reflejo de lo que se quedó por expresar.

«Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino». 

Mahatma Gandhi

Ciao.

sábado, 21 de mayo de 2022

Todo

Todo lo que te molesta, te está enseñando paciencia.

Todo lo que te abandona, te está enseñando cómo amarte.

Todo lo que te enfada, te está enseñando a perdonar y tener compasión.

Todo lo que tiene poder sobre de ti, te está enseñando a recuperar tu poder.

Todo lo que odias, te está enseñando amor incondicional.

Todo lo que temes, te está enseñando a tener fuerza para superar tus miedos.

Todo lo que no puedes controlar, te está enseñando cómo dejar ir y confiar…

Chema Montserrat

Ciao.

 

viernes, 20 de mayo de 2022

Que tengas un poco de todo

QUE TENGAS DE TODO UN POCO...

Sensibilidad: Para no pasar indiferente ante las bellezas de la vida.

Coraje: Para dejar tu timidez a un lado y poder realizar lo que tienes en mente.

Solidaridad: Para no pasar indiferente ante el sufrimiento de la humanidad.

Bondad: Para no desviar los ojos de quien te pide una ayuda.

Tranquilidad: Para cuando llegue el fin del día, puedas dormir como un ángel.

Alegría: Para que la distribuyas, colocando una sonrisa en el rostro de alguien.

Humildad: Para que reconozcas aquello que no eres.

Amor Propio: Para que puedas percibir tus cualidades y te guste lo que veas por dentro.

Fe: Para guiarte y mantenerte de pie.

Sinceridad: Para que seas verdadero, gustes de vos mismo y vivas mejor.

Felicidad: Para que la descubras dentro de ti y la des a quien la necesite.

Amistad: Para que descubras que quien tiene un amigo, tiene un tesoro.

Esperanza: Para creer en la vida y sentirte un eterno niño.

Sabiduría: Para comprender que sólo existe el Bien.

Deseos: Para alimentar tu cuerpo, dando placer a tu espíritu.

Sueños: Para alimentar tu alma todos los días.

Amor: Para que tengas a alguien a quien amar y sentirte amado.

Para que desees tocar una estrella y sonreír por la luna.

Para que sientas que la vida es bella.

Para que descubras que existe un sol dentro de ti.

Para que seas feliz cada amanecer y sepas que… El Amor es la razón más grande para vivir.

AlmasLibres

Ciao.

 

jueves, 19 de mayo de 2022

Leche, Manteca y Harina

Hace un tiempo leí la historia de un sacerdote que asistió a un desayuno para hombres en una zona rural.

El grupo le había pedido a un viejo granjero, que hiciera la oración antes del desayuno.

El granjero comenzó:

- Señor Dios, odio el suero de leche...

El sacerdote abrió un ojo para mirar al granjero y preguntarse: 

- ¿Qué está haciendo?

El granjero siguió diciendo en voz alta:

- Señor, odio la manteca de cerdo...

Ahora el sacerdote estaba cada vez más preocupado.

Sin perder el ritmo, el granjero continuó: 

- Y Señor, sabes que aborrezco la harina blanca cruda...

El sacerdote una vez más abrió los ojos y miró a su alrededor y vio que él, no era el único que se sentía incómodo con las palabras del granjero.

Entonces, el granjero agregó:

 - Pero Señor, cuando los mezclas, todos juntos y los horneas, me encanta el pan calentito, que se obtiene como resultado...

- "Entonces, Señor Dios, cuando surgen cosas que no nos gustan, cuando la vida se pone difícil, cuando no entendemos lo que nos estás diciendo, ayúdanos a relajarnos, a confiar y a esperar hasta que hayas terminado de mezclar todo eso. Probablemente será incluso hasta mejor que ese delicioso pan..."

En esta historia, hay una gran enseñanza, cuando se trata de situaciones complicadas y difíciles, como las que estamos viviendo hoy en el mundo entero. Mantente fuerte, porque nuestro Dios Todopoderoso está mezclando varias cosas, que realmente no nos gustan, pero algo bueno, grande y bello está produciendo y lo veremos cuando Él termine de mezclar todo eso. 

El Señor solo nos pide Paciencia ante la adversidad.

Ciao.

 

miércoles, 18 de mayo de 2022

De juicios y condenas

Gracias a Pablo Guerrero SJ por recordarnos a quién seguimos.

Hace años un sacerdote anciano, acrisolado en muchas batallas, al escucharme criticar a alguien me dijo sonriendo: «No juzgues a los demás solo porque pecan de manera diferente a como pecas tú».

Desde entonces, esta máxima me ha acompañado y creo que me ha ayudado a ser un poco mejor persona. Sin duda es una frase tan sencilla como profunda. Nos habla de empatía, de compasión, de fijarse en las personas y no en las categorías, nos habla de respeto, de ternura, de miradas cordiales, de corazón humilde…

Y, evidentemente, nos habla de la realidad. ¡Con qué inmisericorde certeza juzgamos al otro! Pero, a la vez, ¡Con qué elegancia y seguridad me absuelvo y absuelvo a los de mi partido! ¡Con qué facilidad nos dejamos convencer por ese pequeño fariseo y por ese pequeño narcisista que llevamos dentro! (pequeños o no tan pequeños).

No seguimos a una doctrina, ni a unas categorías, ni a una ley, ni a un catecismo… Seguimos a una persona que tuvo un sueño, el sueño de Dios. Seguimos al que nos mostró el verdadero rostro del Padre y nos invita a trabajar por el Reino. Seguimos a Alguien que no entendía mucho de leyes (de sábados) de lo que entendía era del corazón. Entendía de curar, de escuchar, de reconstruir, de abrazar… Seguimos al Rey de reyes que vino a salvar a los pecadores, a los de corazón pobre, a los que se saben los últimos…

Y le seguimos para ayudarle a seguir curando, escuchando, reconstruyendo, abrazando…

Creo que hoy, más que nunca, necesitamos de esa Iglesia que cura, escucha, reconstruye y abraza. Porque en el mundo, y por ello también dentro de la Iglesia, hay enfermedad, incomunicación, destrucción y división.

Vivimos en tiempos recios y, por ello, apasionantes. Y lo que salvará al mundo, lo que nos salvará a todos y cada uno de nosotros, no será un juicio, sino el amor.

«No juzgues a los demás solo porque pecan de manera diferente a como pecas tú». Porque el otro, mi prójimo, pecador como yo, puede decir de sí mismo, y con verdad, lo que el papa Francisco nos recordaba: «Soy un pecador en el que el Señor ha puesto sus ojos».

Pablo Guerrero, SJ

Ciao.


 

martes, 17 de mayo de 2022

El valor de la memoria

Qué importante, y qué necesaria es la memoria. Que nos hace viajar por nuestra propia historia.

Hay días en que miro atrás y descubro que voy acumulando recuerdos. Y si esto pasa cuando uno es joven, qué no será a los ochenta... Supongo que en cierta medida empezamos a ser adultos cuando podemos mirar atrás, y vamos teniendo memorias; empezamos a sentir que hay heridas (unas bien cicatrizadas, otras que aún escuecen); que hay situaciones joviales que, al evocarse, no pueden menos que suscitar una sonrisa; que hay rostros que en algún momento fueron tan cercanos y ahora se desdibujan un poco, pero aún me hacen vibrar. Entonces palabras como gratitud, arrepentimiento, olvido, nostalgia, madurez, historia, empiezan a cobrar sentido...

Es hermoso este tiempo en el que los recuerdos aún no pesan, pero ya son reales. Es muy hermoso el saber que uno va cargando las maletas con un equipaje que incluye nombres, abrazos, errores, lecciones, perdones, fracasos y éxitos, caricias, opciones, luchas, oraciones, dudas, pequeñas historias que van entretejiendo una historia grande. Es hermoso saber que en mi vida hay todavía tanto por escribir, y al tiempo empieza a haber algo ya escrito, que me convierte en quien soy, una persona única, distinta, especial, con mis virtudes y mis defectos, mis manías y mis encantos, parte de mi mundo grande.

https://pastoralsj.org/

Ciao.

 

lunes, 16 de mayo de 2022

La amistad

“Se habla, con razón, de lugar y espacio: Porque la amistad, el contacto, la vida en contacto con el mundo, crean espacio donde encontrar a Dios; y más que esto: El amor y la amistad desarrollan en nosotros el sentido que nos hace percibir a Dios presente entre nosotros en la plenitud de su fuerza”. 

Estas palabras del jesuita belga Egide van Broeckhoven, nos ponen delante de uno de los elementos principales de la espiritualidad: La amistad. Son muchos los místicos que hablan de la amistad como relación espiritual o medio para encontrar a Dios en el mundo. 

También Ignacio nos propone hablar con Dios “como un amigo habla a otro”. Y es que hablar de amistad, aunque a veces parezca infantil, consiste en entrar en la intimidad del otro, de Dios y, desde ahí, construir una relación de amor, una relación espiritual, que mete en juego lo más profundo de cada uno.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao

 

domingo, 15 de mayo de 2022

La mayoría silenciosa

Quizás ya no son tiempos para un silencio que parece indiferente o derrotado. 

Llevo años pensando que, en muchas cuestiones, hay una mayoría silenciosa que es paciente, sensata, y muy capaz del matiz en tantos temas que en la agenda pública están polarizados. Sin embargo, estoy empezando a pensar que el polemismo actual es desgastante y lentamente va limando a esa mayoría. Porque, poco a poco, muchas personas, sometidas a discursos contundentes, a escenarios apocalípticos y a planteamientos maniqueos, terminan despeñándose por el abismo de la ira, de la violencia (verbal, al menos) y del enfrentamiento personal. Casi cualquier discurso se construye por oposición. Los hashtag en redes sociales a menudo van cargados de inquina. Toda cuestión pública termina convertida en excusa para repetir los enfrentamientos habituales entre grupos perfectamente alineados. En la Iglesia también pasa.

Hay que defenderse de esto. Y solo se me ocurren dos caminos. O empezamos a hablar o dejamos de escuchar.

Empezar a hablar implica atreverse a decir cosas que pueden granjearte las iras de los defensores de lo políticamente correcto. Y hay corrección política en todos los bloques ideológicos -solo que cada uno defiende la suya-. Implica reconocer que, sobre muchas cuestiones, no hay una única manera legítima de ver la realidad. Implica dar la cara en defensa de lo que crees justo, pero saliendo de la lógica de que hablar es polemizar.

Dejar de escuchar es silenciar a los estridentes. No leer panfletos. Bloquear trolls. Y negarte a asumir cualquier discurso que te suene a la enésima prueba de los dobles raseros habituales.

José María Rodríguez Olaizola, SJ

Ciao.

 

sábado, 14 de mayo de 2022

El narcisismo espiritual

Qué peligro tan grande el que aquí describe Álvaro Lobo Arranz.

El narcisismo espiritual, una enfermedad de la que no estamos a salvo nadie, ya seamos adolescentes, cristianos viejos o místicos de los que ya casi no quedan. Un riesgo que aparece en el momento en el que uno experimenta por sí mismo en qué consiste la propia fe –no la de sus padres- y comprende que los cristianos seguimos a un Dios vivo, que quiere comunicarse con nosotros y que podemos sentir su presencia a través de la oración, de los sacramentos y del servicio entre otras muchas formas -siempre y cuando pongamos los medios, dicho sea de paso-.

¿En qué consiste esta enfermedad? Muy sencillo. Encasillarnos en aquellos lugares, modos de rezar y momentos de nuestra vida en los que sentimos a Dios con más fuerza y aumentan de esta forma nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor. Y es que todos tenemos espacios donde encontrarnos con Dios de forma clara y evidente, y en consecuencia también tenemos lugares donde parece que sencillamente ha desaparecido, que no está o que incluso ni se le espera. Y es aquí donde está el riesgo, en convertir esos espacios cálidos y agradables en una estación termini que nos impide crecer, avanzar y hacer de nuestra vida un camino junto al Señor. 

¿Qué hubiese pasado si Moisés hubiese decidido quedarse junto a la zarza porque estaba muy cómodo? ¿O por qué no la propia tentación de los discípulos cuando quieren hacer tres tiendas y olvidarse así del resto del mundo? Es como si un matrimonio redujese su relación a los primeros pasos de un noviazgo, ¡Difícilmente podrán prosperar!

¿Y por qué esta enfermedad es más común hoy en día en algunas comunidades o en muchos cristianos de a pie? Quizás porque sin querer nos hemos dejado contaminar por el consumismo de nuestra cultura y consideramos las cosas de Dios como un lugar donde sentirnos bien, coleccionar experiencias guays y creernos mejores personas, de la misma forma que uno va a un spa, a esquiar o de vacaciones al fin del mundo. Frente a esta tentación conviene dar gracias a Dios por sentir su presencia desbordante, pero sobre todo mirar hacia delante y descubrir que la fe es un camino –a veces tortuoso– de búsqueda continua y no un oasis ni un resort donde únicamente vale sentirnos bien con los nuestros o con nosotros mismos. Y sobre todo aceptar que nuestra oración quizás no es buena oración si no nos acerca profundamente a Dios, a su Reino y, por tanto, al resto del mundo.

¿Y entonces qué hay de malo en el narcisismo espiritual? Pues sencillamente que nos buscamos a nosotros mismos y no tanto a Dios como a veces nos parece creer, y que por nuestros frutos nos conocerán. Y quizás lo peor, no creceremos en la fe y no seremos capaces de descubrir el sueño que tiene Dios para cada uno de nosotros. En definitiva, una cómoda, dulce y sibilina forma de engañarse, de no madurar y de anestesiar nuestro deseo profundo que nos lleva a encontrarnos con Dios.

Álvaro Lobo, SJ

Ciao.

 

viernes, 13 de mayo de 2022

Personas que marcan nuestro corazón

Las personas van y vienen, a lo largo de la vida conocemos a tantas que es imposible recordarlas a todas.

 Pero también de vez en cuando hay algunas que quedan bien marcadas en nuestros corazones. Estas personas por alguna razón, llegaron y tal vez su estancia no fue larga, pero su legado es inmenso. Llegan en el momento correcto, con las palabras correctas, las palabras que necesitábamos…

Tal vez no sean más sabios que nosotros, pero lo que saben lo enseñan bien. De cuando en cuando hay personas que te marcan la vida. Llegaron cuando tenías un problema, llegaron cuando estabas más feliz y necesitabas compartir esa felicidad con alguien, te guiaron cuando tuviste dudas, o simplemente se rieron de tus bromas, (aunque no fueran chistosas),  sabías que sin importar nada, siempre te ibas a sentir cómodo con ell@s.

Y cuando se van de tu vida siempre dejan un gran vacío emocional. Gracias a esas personas que pasan a veces por nuestras vidas...

Chema Montserrat

Ciao.

 

jueves, 12 de mayo de 2022

¿Qué nos enseña el deporte en el fracaso?


¿Qué nos enseña el deporte en el fracaso? ¿Qué nos enseña el vivirnos limitados? 

No cabe duda que en el deporte no siempre se gana. Todos, antes o después, experimentamos la tristeza de salir derrotados, de perder, de lesionarse en el mejor momento, de fracasar… Nadie hace deporte ni compite buscando el fracaso, pero siempre se encuentra ahí. 

Viviéndolo en el deporte uno se va preparando para la vida, para aquellos momentos en los que aparece sin esperarlo. El deporte, al fin y al cabo, no es una realidad trascendente de nuestra vida, pero nos prepara para vivir de otro modo al fracaso en las realidades que sí que lo son, incluso desde la vida espiritual. 

Aprendemos así a acoger la debilidad, la frustración… No somos perfectos, y el deporte nos enseña a ser más humildes, más humanos. Además, nos hace creer en la capacidad de perdonar, en la tolerancia, el aceptar al prójimo como es. Al fin y al cabo, nos hace crecer en compañerismo porque nos da la clave para aprender a perdonar: El haberse asomado a las propias debilidades o incapacidades puede ser buen punto de apoyo desde el que aceptar la realidad de que los otros fallan, de que mis compañeros son limitados, como yo.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

 

miércoles, 11 de mayo de 2022

¿De qué sirven las respuestas para las que no hay preguntas?

¿De qué sirven las respuestas para las que no hay preguntas? Y tristemente, el mundo ha dejado de hacerse algunas preguntas necesarias.

«Vi una vez en las paredes de una estación del metro de Praga la pintada: "¡Jesús es la respuesta!", que posiblemente había escrito allí alguien que volvía desbordante de entusiasmo de alguna concentración evangélica. Solo que algún otro añadió acertadamente bajo su proclamación: 'Pero, ¿Cuál es la pregunta?'. 

Esto me recordó el comentario del filósofo Eric Voegelin de que el mayor problema de los cristianos actuales no es que no sepan las respuestas correctas, sino más bien que han olvidado las preguntas que habían sido planteadas y a las que se dirigían estas respuestas.

Las respuestas sin preguntas –sin esas que en su origen las provocaron, pero también sin aquellas otras que despiertan subsiguientemente a cada respuesta– son como árboles sin raíces. ¡Y cuántas veces, sin embargo, son propuestas nuestras 'verdades cristianas' como árboles talados, ya sin vida, en los que no puede anidar ave alguna!»

Tomáš Halík, Paciencia con Dios

Ciao.

 

martes, 10 de mayo de 2022

La casa de los padres

* Es la única casa * a la que puedes ir decenas de veces sin invitación.

 * La única casa * donde puedes poner la llave en la puerta y entrar directamente.

 * La casa * que tiene ojos amorosos que miran fijamente la Puerta hasta que te ven.

 * La casa * que te recuerda tus días sin preocupaciones, la estabilidad y tu felicidad durante tu infancia.

 * La casa * en la que tu presencia y la mirada en los rostros de tu madre y tu padre es para ti una bendición y tu conversación con ellos es una recompensa.

 * La casa * que si no vas, el corazón de sus dueños se encogerá.

 * La casa * en la que se encendieron dos velas para iluminar el mundo y llenar tu vida de felicidad y alegría.

 * La casa * donde la mesa del comedor es pura para ti y no tiene hipocresía.

 * La casa * que si llega la hora de la comida y no comes, el corazón de sus dueños se romperá y enfadará.

 * La casa * que te ofrece todas las risas y felicidad.

 * Oh niños *, averigüen el valor de estas casas antes de que sea demasiado tarde.

  * Afortunados son aquellos que tienen la casa de sus padres para ir. *

 KHALIL GIBRAN

Ciao.

 

lunes, 9 de mayo de 2022

Buen Pastor

Das la vida en el esfuerzo diario, por alcanzarnos refugio, seguridad, alimento.

A menudo, cegados por los rayos de la tormenta, y ensordecidos  por el fragor de los truenos, nos desorientamos,

hasta acabar en parajes inhóspitos, donde lobos hambrientos pelearán por los despojos de cada historia que pudo ser tanto y se queda en nada.

Pero tú no desistes, sales a buscarme, te adentras por la tierra agreste, plantas cara a las fieras y repites,

con voz familiar y cercana, mi nombre, para llevarme, al fin, a la vida prometida donde el presente es encuentro, y el futuro eternidad.

José María Rodríguez Olaizola

Ciao.

 

domingo, 8 de mayo de 2022

Cuidemos los cristianos modales, por favor

Pues sí. No está de más que alguien nos lo recuerde de vez en cuando. Gracias a Borja Miró por esta mirada serena.

Uno enciende la tele y los echa de menos. Puede que movido por el optimismo decida entonces sintonizar la radio. Tampoco. En ese caso está el recurso de acudir a la prensa o de salir a la calle, pero no hay manera de encontrarlos. Los buenos modales simplemente se han esfumado. Y quizás podríamos afirmar incluso que se los ha desterrado. Porque no sucede tan solo que cada día nos comportemos con peores formas, sino que incluso las personas que aún tratan de mantener un cierto código de cortesía son denominadas despectivamente como cursis o repipis, cuando no atacadas por relacionarse con gestos y palabras 'clasistas'.

Lo sorprendente es que nos pasa también en ocasiones dentro de la Iglesia, en nuestros grupos y parroquias. Y es verdaderamente incomprensible, porque al contemplar a Jesús en los Evangelios uno no puede dejar de apreciar que el Señor era un hombre suave en el trato, correcto en sus palabras, cuidadoso con sus gestos. No se trata de añorar anacronismos y empezar a tratarnos todos como si nuestra vida transcurriera entre las paredes de un enorme Downton, pero quizás sí que podamos hacer nuestra aquella oración del Padre Arrupe en la que le pedía al Señor "su modo de tratar a los demás, su delicadeza, la amabilidad con que atraía a las multitudes"

Puede que una tarea de los cristianos en nuestra sociedad, ahora que la cosa va cada vez más de minorías, de ser levadura que fermenta la masa, sea la recuperación de la buena educación en el trato con los demás, tan poco como saludar al entrar en un lugar, ceder el paso o el asiento, dar los buenos días o no olvidarnos de dar las gracias. Porque el cuidado en la atención a las personas que nos rodean, aunque sean desconocidas, no tiene que ver con el estatus social, modas o esnobismos, sino que es la expresión externa del cariño y el respeto profundo que los cristianos estamos llamados a tener ante todos, en la medida en que rezar el padrenuestro nos hermana, y que nuestro modelo de conducta es Jesús.

Quizás el punto sea pasar menos horas empapándonos de las formas que nos ofrece las televisiones, y dedicar un ratillo cada día a dejar en la oración que nos calen las formas de Jesús en su Evangelio. 

Cuidemos entonces los buenos modales. Cuidemos los cristianos modales, por favor.

Borja Miró, SJ

Ciao.

 

sábado, 7 de mayo de 2022

El arte del rastreo

Una sugerente reflexión de Jaime Tatay Nieto SJ sobre el creyente como rastreador de Dios.

Para la etología –la ciencia que estudia el comportamiento animal– rastrear es intentar averiguar algo siguiendo señales o indicios. Por ejemplo, la presencia de otros animales a partir de las señales que dejan.

Según el etnólogo sudafricano Louis Liebenberg, que estudió las técnicas de caza de los indígenas bosquimanos del desierto de Kalahari en la década de 1990, el rastreo desempeñó un papel esencial en el desarrollo de la inteligencia humana. Para Liebenberg, más que una técnica de caza o depredación el rastreo fue, en su origen, un arte, una manera de prestar atención, una forma del pensamiento.

Otro autor que ha reflexionado sobre el significado del rastreo es Baptiste Morizot. El pensador francés afirma que los humanos, como primates frugívoros (que se alimentan de frutos), desarrollamos más la visión que el olfato. Y luego nos convertimos en cazadores y rastreadores. Es decir, evolucionamos para encontrar cosas, como los animales carnívoros, que no estaban en un lugar fijo. Y, a falta de un fino olfato, tuvimos que desarrollar el ojo de lo invisible, el ojo de la mente y de la imaginación.

Hoy día las técnicas de rastreo han adquirido muy mala prensa al asociarse principalmente con el ámbito digital y la capacidad de observar a las personas por medio de los poderosos instrumentos que la tecnología pone al alcance de los estados y de las empresas. La observación constante, unida a la capacidad de acumular información sirve para identificar patrones de comportamientos que permiten a su vez conocer con precisión los hábitos y las preferencias de consumo personales.

El rastreo resuena también con la imaginación religiosa, que siempre ha tratado de detectar la presencia de los espíritus, los dioses o –en el caso de las religiones monoteístas– del único Dios. No resulta exagerado afirmar que un creyente es un «rastreador de Dios».

Ahora bien, en el caso del cristianismo el propio Jesús alude claramente al carácter elusivo de la divinidad al afirmar que «a Dios nadie lo ha visto jamás» (Jn 1, 18). Reconociendo su existencia, nos advierte de antemano de la incapacidad humana para verlo.

Sin embargo, aunque a menudo parece que busquemos a Dios a ciegas y no dispongamos las capacidades adecuadas, contamos con una gran ventaja: la experiencia de aquellos que nos han precedido en el camino de la fe y nos han transmitido sus aprendizajes. Los personajes que pueblan la Biblia inician búsquedas no tan diferentes a las nuestras de las que estamos llamados a aprender.

La expresión «signos de los tiempos», tan utilizada en las últimas décadas en círculos cristianos, hace referencia a las señales que Dios deja en una determinada época –en forma de grandes acontecimientos políticos, sociales o económicos– invitando a interpretarlas. Comprender el significado profundo de esos acontecimientos precisa del discernimiento para decidir qué hacer.

Pero la presencia de Dios no se manifiesta solo en grandes eventos históricos, sino sobre todo en pequeños signos cotidianos que requieren de un adiestramiento constante para ser interpretados de forma correcta. Así lo advirtió Jesús: «Mirad la higuera y todos los demás árboles. Cuando veis que echan brotes, sabéis que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que el reino de Dios está cerca» (Lc 22, 29-31).

Por último, no podemos olvidar que el gran rastro que Dios ha dejado es su propio Hijo. Como si de una semilla plantada en el mundo se tratase, Jesús es el fruto que podemos ver, oler y tocar. Él es el signo visible de la gracia invisible de Dios. Él es quien nos conduce a Dios. Por ello, seguir sus huellas es garantía de seguir el rastro adecuado.

Jaime Tatay, SJ

Ciao



 

viernes, 6 de mayo de 2022

¿Esclavizados?

Un mundo como el actual ofrece muchas posibilidades, y es necesario pararnos a pensar qué nos ayuda y qué nos esclaviza. Cuando pensamos en esto último, no es raro que la primera imagen que nos venga en mente sea aquella de los aparatos tecnológicos porque, si nos desordenan, nos quitan tiempo para hacer otras cosas. Aún sabiendo la importancia de examinar esto, ¿No puede haber otras cosas, pero sobre todo, otros sentimientos, situaciones o acciones que sin darnos cuenta nos atan o nos encierran en nosotros mismos? 

San Ignacio en una de sus reglas recomienda “mucho mirar lo que hace provecho, para admitir, y lo que hace daño, para lanzarlo” . No es tarea fácil detectar qué es lo que nos ata o nos encierra en nosotros mismos. Pero Jesús nos recuerda que podemos pedirle ayuda para “salir de mi propio amor, querer e interés”, y vivir más plenamente colocando el centro de nuestra vida fuera de nosotros, en el Señor.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

 

jueves, 5 de mayo de 2022

Como una noria

La vida puede llegar a ser como una noria, unas veces arriba y otras abajo. Y aunque creas que en algún momento puedas llegar a estar siempre arriba, en algún momento tendrás que bajar. Lo peor de todo es cuando te bajan de golpe y ni siquiera te das cuenta de ello hasta que es demasiado tarde.

Hay muchos momentos de gran felicidad. Te da un subidón y sientes que todo va bien y eres ¡Feliz! pero de repente, como si de un niño/a fueras, te quitan ese dulce tan rápido que solo te queda pensar si lo has soñado o no. Si lo llegaste a vivir... Si verdaderamente fuiste feliz y sentiste todo eso aunque fuera por poco tiempo.

Entonces solo en ese momento, miras hacia arriba y piensas si te volverías a subir a esa noria de nuevo. Da tantas vueltas, gira tan deprisa y pasa tanta gente, que al final lo más fácil es verla desde abajo.

Pero solo tú tienes el poder de controlar esa noria. Nadie la puede controlar por ti. Solo tú decides si subir o no.

¿Te atreves a subir de nuevo?

Chema Montserrat

Ciao. 

 

miércoles, 4 de mayo de 2022

12 Recordatorios


12 Recordatorios...

1. El pasado no puede cambiarse. 

2. Todo mejora con amor. 

3. La opinión de los demás NO te define. 

4. La felicidad es diferente para cada persona. 

5. Hay aprendizajes que duelen. 

6. La intuición es real. 

7. El tiempo tiene poderes curativos. 

8. Siempre podemos volver a levantarnos. 

9. Hace falta cerrar ciclos para empezar otros. 

10. Lo que das, siempre vuelve. 

11. Se persiguen sueños, NO personas.

12. Algunas veces lo que no pasa en años, sucede en tan solo un instante.

Ciao.

 

martes, 3 de mayo de 2022

Punto de apoyo

Dame un punto de apoyo desde el que pueda vendar mis resquemores, soltar del hombro el desconsuelo y todavía de noche, sentir el día amaneciendo.

Dame un punto de apoyo, que me libre para siempre del retrato del pasado,

que me suelte con ternura de lo mal llamado ‘mío’, que me abra a lo desconocido sin esquemas previos.

Dame un punto de apoyo, para ser en el mundo valedor de la alegría,

indicio de ese amor con que nos amas, aval de un corazón sin coraza ni envoltura.

Seve Lázaro, SJ

Ciao.

 

lunes, 2 de mayo de 2022

Palabra de Vida Mayo 2022

«Os doy un Mandamiento nuevo: Que os améis los unos a los otros» (Jn 13, 34).

Estamos en el momento de la Última Cena. Jesús, sentado a la mesa con sus discípulos, acaba de lavarles los pies. Dentro de unas horas será arrestado, condenado a muerte y crucificado. Cuando el tiempo se acorta y la meta se acerca, se dicen las cosas más importantes: El «Testamento».

En este contexto, en lugar de la institución de la Eucaristía, el Evangelio de Juan relata el lavatorio de los pies. Y a la luz de este hay que entender el Mandamiento Nuevo. Jesús actúa primero y enseña después, y por eso su palabra es autorizada.

El Mandamiento de amar al prójimo ya estaba presente en el Antiguo Testamento: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Lv 19, 18). Pero Jesús ilumina un aspecto nuevo de este, la reciprocidad: Es el amor mutuo lo que crea y distingue a la comunidad de sus discípulos.

Este tiene su raíz en la misma vida divina, en la dinámica trinitaria que el ser humano está habilitado a compartir gracias al Hijo. Lo ejemplifica Chiara Lubich con una imagen que nos puede iluminar: «Jesús, cuando vino a la tierra, no vino de la nada, como cada uno de nosotros, sino que vino del Cielo. E igual que un emigrante, cuando va a aun país lejano, se adapta al nuevo entorno pero lleva consigo sus usos y costumbres y sigue hablando su lengua, también Jesús se adaptó en la tierra a la vida de los hombres, pero, por ser Dios, trajo el modo de vivir del Cielo, de la Trinidad, que es amor, amor recíproco».

«Os doy un Mandamiento nuevo: Que os améis los unos a los otros».

Aquí entramos en el núcleo del mensaje de Jesús, que nos lleva a la lozanía de las primeras comunidades cristianas y que a día de hoy puede seguir siendo el distintivo de todos nuestros grupos y asociaciones. En un ambiente en que la reciprocidad es una realidad viva, experimentamos el sentido de nuestra existencia, encontramos la fuerza para seguir adelante en los momentos de dolor y de sufrimiento, nos sentimos sostenidos en las inevitables dificultades y saboreamos la alegría.

Cada día nos enfrentamos a muchos desafíos: La pandemia, la polarización, la pobreza, los conflictos. Imaginemos por un instante lo que sucedería si consiguiésemos poner en práctica esta Palabra en el día a día: Nos encontraríamos ante nuevas perspectivas, se abriría ante nuestros ojos el proyecto de la humanidad, motivo de esperanza. Pero ¿Quién nos impide reavivar esta Vida en nosotros y reactivar a nuestro alrededor relaciones de fraternidad que se extiendan hasta llenar el mundo?

«Os doy un Mandamiento nuevo: Que os améis los unos a los otros».

Marta es una joven voluntaria que ayuda a las personas detenidas a preparar los exámenes universitarios. «La primera vez que entré en la cárcel me encontré con personas llenas de miedos y fragilidades. Intenté entablar una relación ante todo profesional y luego de amistad, basada en el respeto y la escucha. Pronto comprendí que no era yo la única que ayudaba a los presos, sino que también ellos me sostenían a mí. Una vez, mientras ayudaba a un estudiante para un examen, perdí a una persona de mi familia, y a él le confirmaron la condena en el tribunal de apelación. Los dos estábamos en muy malas condiciones. Durante la clase me daba cuenta de que él incubaba un gran dolor, que fue capaz de contarme. Llevar juntos el peso de aquel dolor nos ayudó a seguir adelante. Al final del examen vino a darme las gracias, y me dijo que sin mí no lo habría conseguido. Por un lado yo había perdido a alguien de mi familia, pero por otro lado sentía que había salvado una vida. Comprendí que la reciprocidad permite crear relaciones verdaderas, de amistad y de respeto».

LETIZIA MAGRI

Ciao.

 

domingo, 1 de mayo de 2022

La verdad saliendo del pozo

Aquí os dejo una bonita leyenda escrita por Jean-Léon Gerôme , del libro “La verdad saliendo del pozo”…

"Cuenta la leyenda, que un día la verdad y la mentira se cruzaron.

-Buen día. Dijo la mentira.

-Buenos días. Contestó la verdad.

-Hermoso día. Dijo la mentira.

Entonces la verdad se asomó para ver si era cierto. Lo era.

-Hermoso día. Dijo entonces la verdad.

-Aún más hermoso está el lago. Dijo la mentira.

Entonces la verdad miró hacia el lago y vio que la mentira decía la verdad y asintió.

Corrió la mentira hacia el agua y dijo... 

-El agua está aún más hermosa. Nademos.

La verdad tocó el agua con sus dedos y realmente estaba hermosa y confió en la mentira.

Ambas se sacaron las ropas y nadaron tranquilas.

Un rato después salió la mentira, se vistió con las ropas de la verdad y se fue.

La verdad, incapaz de vestirse con las ropas de la mentira comenzó a caminar sin ropas y todos se horrorizaban al verla.

Es así como aún hoy en día la gente prefiere aceptar la mentira disfrazada de verdad y no la verdad al desnudo."

Ciao.