viernes, 31 de marzo de 2017
¿Por qué permite Dios el mal y el sufrimiento?
¿Por Qué Permite Dios el Mal y el Sufrimiento?
La humanidad siempre se ha preguntado: Si Dios es bueno y justo, ¿Por qué permite el mal en este mundo? ¿Por qué no interviene para ponerle fin al sufrimiento?
Las personas han tratado de encarar estas preguntas inquietantes desde el comienzo de la historia. Para los humanos, parece obvio—si Dios es, como los cristianos lo proclaman, todo amor y todo poderoso, podría detener el mal y el sufrimiento en este mundo.
¿Por qué no lo hace? Los ateos y gnósticos con frecuencia señalan esta contradicción para respaldar su falta de creencia y escepticismo.
¿Cómo responde un creyente?
Tal vez los seres humanos tendemos a ver este problema con una perspectiva limitada.
“¿Por qué el mal?” es una pregunta justa, pero, ¿Por qué no darle a Dios la oportunidad de contestarla, de acuerdo con su perspectiva?
En su Palabra, Él responde esta pregunta fundamental: ¿Dónde, por qué y cómo se originan el dolor y el sufrimiento? ¿Quién es el verdadero autor de la maldad? ¿Cuál es el propósito de que esta maldad y sufrimiento continúen?
Y para ser justos, Dios también examina el papel que los humanos han jugado en la aparición del mal y el sufrimiento—y por qué continúan perpetuándolo.
En lugar de culpar a Dios (algo que se hace con frecuencia—¡aun llamamos a los desastres naturales, “actos de Dios”!), os invito a que todos tengamos una perspectiva diferente que nos va a explicar claramente, según la Palabra de Dios, las respuestas a estas preguntas tan cruciales.
Ciao.
jueves, 30 de marzo de 2017
Cuaresma, tiempo de conversión
La Cuaresma es tiempo para poner nuestras debilidades al frente. Los scouts aprenden que, cuando se va a la montaña de excursión, lo mejor es poner al frente del grupo a aquellos a los que les cuesta más andar por el monte. Los que tienen más dificultad son los que tienen que ir primero.
El motivo no es otro que el de evitar que el grupo se separe y llegar todos juntos a la cima. Porque para cuando fallen las fuerzas –cuando empiecen a tener calor, a preguntar cuánto tiempo falta y a quedarse rezagados– siempre habrá alguien que les empuje de nuevo hacia adelante.
Esta puede ser una buena imagen para nuestra Cuaresma, el tiempo litúrgico en que la iglesia nos invita a la conversión.
Pero ésta no se consigue cancelando nuestras debilidades –¡tarea infructuosa! –, sino haciendo posible que nuestro camino de fe avance con ellas. Y eso significa poner nuestras debilidades al frente: Reconocer nuestra fragilidad para dejarla conducir por nuestras fortalezas, nuestros talentos… y el Señor que, al frente de todo, sabrá cómo sacar fruto de nuestros puntos débiles.
Pero para eso no hay que esconderlos, sino hacerlos bien visibles. Porque se trata de llegar «enteros» al encuentro con Cristo Resucitado, de presentarnos ante él siendo nosotros mismos y no la persona que quisiéramos ser… ¡Ánimo con la subida!
Espiritualidad Ignaciana
Ciao.
miércoles, 29 de marzo de 2017
Diálogo del Padre contigo
Hijo mío amado, mi predilecto:
Te llevo siempre grabado en la palma de mi mano, aunque tú no lo sepas. No soy feliz si en mi Casa me faltas tú, oveja perdida. Desde siempre he pensado en ti, y todo lo mío es tuyo: Mi Alegría, mi cariño, mi ternura, mi perdón, el Cielo que te tengo prometido, mi Madre, mi Espíritu, mis hijos tus hermanos, la Naturaleza.
Déjate encontrar por Mí, pues en medio del Universo te he puesto a ti, porque me importas todo; por eso, que nunca se te olvide que te amo y te llevo en mi corazón.
Solo te pido una cosa, si tú quieres: Déjate modelar por Mí, déjate amar, querer, ayudar… Pues llevo soñando con esto toda la eternidad.
No te preguntes cómo vas a amarme, de qué manera lo vas a hacer, pregúntame mejor: ¿Cómo voy a dejarme amar por Ti, Señor? Hazte chiquito, bebé, niño chico y verás. No me importa tu edad, si eres feo o guapo: mi Reino no de este mundo pues no pienso como los hombres.
A todos llamo: Publicanos, prostitutas, políticos, presidiarios, amas de casa, empresarios… Tan terca de ti y tan lejos de Mí… Si quieres dejarte encontrar por Mí, ponte en Camino: Haz memoria de todo lo bueno que HOY te ha pasado (un gesto de cariño por parte de alguna persona conocida, una sonrisa, la belleza de mis flores, ese abrazo, una buena noticia…) y sabrás que soy Yo, pues Yo Soy el que está detrás de todo aquello que hace sonreír tu corazón.
Nunca pienses que eres mala persona. Da gratis lo que gratis recibes de mí en mi Nombre a tantos pequeños míos que por ser traviesos andan desperdigados sin conocerme. Se vaso de agua fresca para tantos corazones cansados y agobiados en tu hogar, en tu trabajo, en la calle, con tu esposa, tus hijos, tus padres y con todo el mundo; apaga las hogueras del odio y las indiferencias que veas y prende hogueras de Amor a tu alrededor: toma mi Espíritu y Yo haré el resto.
Si me quieres tener contento, ten contento a tu prójimo. Solo te pido, si tú quieres, que lo dejes todo en mis manos: Mi sueño es ocuparme de ti en todo, y te aseguro, hijo mío, que mi Corazón será tu descanso.
No desprecies a tus hermanos pues soy Yo quien me regalo; trátales como Yo te he amado. No busques verdades minúsculas, busca mi VERDAD con mayúsculas, pero no condenes en el horno crematorio de tu pecado a tu semejante: que para ser guardián de tu hermano te he llamado. Solo deseo, si tú quieres darme tu Fiat (hágase en mí), que vuelvas a ser PEQUEÑO.
Tu Papaíto del Cielo.
(Pedro de Ibros, OFS)
Ciao.
martes, 28 de marzo de 2017
Resistencia
Es difícil ya-en este contexto en el que nos movemos, (no en todos)- concebir un mundo sin conexiones inmediatas que permiten estar al día de lo que ocurre.
Tiene bastantes ventajas esto de la inmediatez y de la posibilidad de que cualquiera pueda publicar, opinar, y polemizar... Pero también tiene algunas trampas.
Entre las peores, la agresividad que se nos va colando. Cada año parece mayor la capacidad de olvidar a dónde condujeron -en muchos contextos- los radicalismos y descalificaciones del "otro".
Va gestándose, lenta pero implacablemente, un espíritu de combate, de linchamiento, una guerra de declaraciones, un fuego cruzado cargado con desprecios, revanchas e incomprensión de quien piensa distinto, cree distinto, ama distinto.
Por eso, hoy, más que nunca, hace falta resistir. Una resistencia firme, pero lúcida.
No añadamos más pesar a las cargas de un mundo desquiciado. Aplaquemos el retumbe de los tambores del odio.
No añadamos ni una brizna de amargura al coro de los desafectos. No nos dejemos embarcar en la flota de los furiosos.
La cólera solo nos hará naufragar. Y nosotros nacimos para volar. Echemos, pues, a volar la ternura. Y no nos dejemos envolver por quienes, cargados de odio o prejuicio, no quieran alzar el vuelo.
Quizás algún día consigamos que nadie elija quedarse en tierra.
José María Rodríguez Olaizola
Ciao.
lunes, 27 de marzo de 2017
Dios tiene una palabra para ti
Dios tiene una palabra para ti... Vivamos este día como si fuera el primero, y seremos felices.
El consejo que siempre oímos es vivir como si fuese el último día de nuestra vida, y eso nos trae a la mente vivir sin pensar en el futuro.
Nunca he visto a alguien vivir un buen día sabiendo que es el último.
Los que lo saben no tienen salud para disfrutarlo. Los que mueren de repente no sabían que era el último, y otros que lo vivieron como el último sólo consiguieron que fuera el último, pero pudieron tener mucho más días de no haberlo vivido así.Ahora tengo otra propuesta.
Conozco personas que estuvieron al borde de perder la vida, y al volver tienen una visión diferente de cada día.
La filosofía de vida es otra y viven mucho más felices.
Agradecen por cada momento y viven a plenitud dándole un valor extraordinario a cada segundo, pero pensando en que tendrán muchos más. Su futuro es importante, y el pasado ya no los inquieta.
Lo importante es lo que nos queda. Vivamos como aquellas personas que reviven de la muerte y lo ven como un regalo divino.
Ciao.
domingo, 26 de marzo de 2017
¿Por qué me quieres a Tu lado?
¿Por qué no dejas de creer en el hombre?
¿Por qué Tu mirada no se aparta de mí?
¿Por qué Tu Espíritu no deja de insistir y sigue sembrando horizontes?
¿Por qué Tu abrazo se antepone a mis excusas?
¿No ves que fracaso, una y otra vez, en esto de amar?
¿No ves que lastimo a mis hermanos y desconfío de ellos?
¿No ves que he elegido encerrarme y dejar de confiar?
Entonces, ¿Por qué insistes?
¿Por qué crees en mí aún más de lo que yo lo hago?
¿Por qué me quieres a tu lado?
Espiritualidad Ignaciana
Ciao
sábado, 25 de marzo de 2017
No caigas en la trampa
En la capilla, en el momento de comulgar, todas vamos hacia el altar en fila, recibimos al Señor, y volvemos por el lado contrario. Casi todos los días, repentinamente, en ese momento, se oye un sonido por toda la capilla como si alguien estuviese enredando con el cable del micrófono.
Y así, un día tras otro. ¡Pero si justo en ese momento nadie está tocando los micrófonos!
Finalmente descubrimos de qué se trataba: El suelo es de tarima, y una de las laminas está ligeramente levantada (casi inapreciable a la vista); por debajo están los cables de la megafonía y, cada vez que alguien pisa encima… Se oye por todas partes.
Una vez descubierto el motivo del sonido, procuramos evitarlo. Intentamos tener cuidado, pero ayer una monja se despistó, pisó en la zona, se oyó el sonido que le acompaña… y todas las que quedaban en la fila empezaron a dar una larga zancada para no caer en la “trampa”. ¿Te imaginas la escena?
Muchas veces nos pasa lo mismo. Sabemos dónde está el peligro, qué situaciones van a hacer que caigamos en la “trampa”: Que nos dejemos llevar por el mal genio, que demos demasiadas vueltas a las cosas hasta perder la alegría y la confianza, que salga una mala contestación de nosotros, que el trabajo se quede a medias, que volvamos a caer en aquello que tanto daño ya nos hizo una vez. Verás delante de ti la “trampa”, aquello que sabes que te va a quitar la paz al corazón.
Puedes elegir dar una zancada y no caer en ella; y si caes porque vas despistado, dar la mano a Cristo, dejar que te levante antes de que llegue la tristeza, no te quedes en ella. Cristo está a tu lado para sacarte, para levantarte de todos los agujeros en los que caigas, sólo tienes que dejarte y estar dispuesto a reírte del despiste, de tu humanidad.
Hoy el reto de amor es que des una zancada cuando veas una trampa, cuando veas aquello que va a quitar la paz a tu corazón y, si estás en ella, deja que Cristo te saque cuanto antes, con Él puedes volver sonreír.
¡VIVE DE CRISTO!
Joane
Ciao.
viernes, 24 de marzo de 2017
Ser paciente
En este mundo de polémicas, donde cada declaración se puede convertir en motivo de escándalo, pataleta, forofismos variados y demás, tengo claro que la mejor manera de hacer un servicio, de contribuir a forjar los puentes que hay que tender hoy, y de trabajar por la reconciliación (tan necesaria en tantos frentes) es ser paciente, no entrar a ese juego, y procurar ser lúcido al hablar, honesto al posicionarme, paciente en general y no olvidar llevar el evangelio por guía y bandera.
Aunque a veces leo cada cosa que me dan ganas de estallar... Pero entonces habrían vencido los cavernícolas de todo cuño.
José María Rodríguez Olaizola
Ciao.
jueves, 23 de marzo de 2017
Verdaderos sueños
A veces, es difícil levantarse de la cama, pero no por tener sueño, sino por carecer de ellos.
Porque los verdaderos sueños son los que nos hacen salir de nuestros lugares de comodidad y confort.
Permanecer en la “cama” puede suponer, muchas veces, resignar el sueño, tanto propio como ajeno.
En este tiempo de Cuaresma, la Iglesia nos invita a volver al sueño de Dios, a poner el corazón en su verdadero lugar.
No se trata sólo de prácticas externas, es decir, de hacer o cumplir determinados requisitos.
La cuestión es más profunda, pues se trata de actitudes, de sacudirse lo que queda de pereza existencial y somnolencia… Y arriesgarse a vivir el sueño de Dios.
Volver a caminar en dirección a la casa del Padre -término que expresa el Shub hebreo- es la invitación de este tiempo.
Espiritualidad Ignaciana
Ciao.
miércoles, 22 de marzo de 2017
Lo que más conduce
La espiritualidad del magis o del llamamiento continuo a buscar el servicio que mejor transparente la gloria de Dios (o la mayor gloria posible), es uno de los rasgos genuinos de la experiencia de los Ejercicios Espirituales.
Dos son las claves que están detrás del magis que San Ignacio propone y que nos dan pistas de su autenticidad:
La primera, el descubrimiento de un amor que ha llegado hasta límites insospechados y que está en el origen de ese querer hacer lo que sea por el Señor de todas las cosas. En la contemplación del Crucificado está la respuesta.
¿Cómo no dar la vida entera por un Dios que lo ha dado todo por mí?
La segunda, el deseo de buscar y escoger, entre las distintas posibilidades que la vida ofrece, lo que más conduce para el fin que somos criados y, por tanto, lo mejor para Dios y para su Reino.
No se trata, por consiguiente, de elegir lo bueno, sino lo mejor para Él, y en consecuencia, para nosotros (ya que se alaba, y reverencia a Dios sirviéndonos los unos a los otros).
Existen algunas premisas que pueden ayudarnos a ir disponiendo o preparando el corazón a escoger de esta manera:
Desear ir en adelante en el servicio de Dios. Ello no implica necesariamente darse más y más hasta la extenuación (pues a veces uno lo da todo), sino poner especial cuidado y atención en el modo en que uno se entrega (un campo donde casi siempre hay margen de mejora) y en las razones que impulsan nuestras elecciones. Tomar como fuente de inspiración el modo de proceder de Dios que, con su ejemplo, empuja al ser humano a poner todos los medios posibles para que nada se pierda en beneficio de todos.
Seguir al Señor pobre y humilde. El más del discípulo tiene en su horizonte el menos del descenso absoluto de Cristo.
El espíritu del magis es el de la persona que todo se lo debe a su Señor y el de aquella a la que le parece poco cualquier cosa que pueda hacer por Él porque, ¿Qué hay de comparable al hecho de ser llamado por Dios para formar parte de sus colaboradores y servirle en los hermanos haciendo que así brille su gloria?
Mª Dolores López Guzmán (Espiritualidad Ignaciana)
Ciao.
martes, 21 de marzo de 2017
Cuaresma, tiempo de esperanza
Solemos identificar el tiempo de Cuaresma únicamente con sacrificio, penitencia, ayuno, etc. Sin embargo la Cuaresma es también un tiempo de esperanza.
La esperanza como virtud cristiana se convierte en una manera de ver la realidad, a nosotros y a los demás.
Es además dinamizadora de nuestra vida, nos hace saltar con confianza hacia la conversión: De luchar por la salud en medio de la enfermedad, de construir la paz en medio de la violencia, de ver la vida más allá de la muerte.
El tiempo de Cuaresma nos prepara para el gran acontecimiento que transforma nuestra existencia: La Pascua del Señor.
Caminamos a través de las prácticas cuaresmales con la esperanza y la confianza plena en que el mal, la violencia, la discordia, el sufrimiento en el mundo y la muerte, no tienen la última palabra.
La palabra definitiva pronunciada por Dios, en Jesús, es la vida y esta en abundancia.
Espiritualidad Ignaciana
Ciao.
lunes, 20 de marzo de 2017
Líneas de fuerza de la Cuaresma cristiana
Todas las actitudes de espíritu cuaresmal, se polarizan en estas líneas de fuerza:
Cuaresma cristocéntrica:
Cristo es el centro de todo en la cuaresma. Cristo en su estado de sufrimiento y muerte a causa del mal y al servicio de nuestra conversión, de nuestro perdón, de nuestra liberación del mal. El objetivo que debemos perseguir en toda la vivencia de la cuaresma, es entrar en comunión con este Cristo, asimilar su estado de dolor y de muerte: purificarnos del mal, de nuestro propio pecado, de los fallos y defectos que merman en nosotros la verdad y la gracia, que disminuyen y frenan el amor, la alegría y la paz; solidarizarnos con el Cristo que sufre en todos los que sufren, y ayudar a éstos a que resurjan de sus sufrimientos a la paz y la alegría profunda de la resurrección de Cristo.
Cuaresma Pascual:
Vivir la cuaresma es caminar hacia la pascua; pasar por la muerte de Cristo hecha en nosotros mortificación o muerte al pecado, conversión, penitencia y confesión, hasta purificar y aumentar el amor que nos hace vivir resurgiendo según la resurrección de Cristo a una vida nueva llena de esperanza, de luz, de alegría, de los frutos del amor.
Cuaresma eclesial:
Cuaresma vivida en “iglesia” para sentirnos más “iglesia”, más comunidad de Cristo en el mundo de hoy. Hemos de hacer comunidad, familia, grupo animado por la fe y la esperanza, que se apoya con amor y se abre y se da al servicio de los demás hombres.
Cuaresma sacramental:
Los sentidos cristo- céntrico, pascual y eclesial, confluyen en los sacramentos. Los sacramentos del bautismo y confirmación, confesión y eucaristía, son núcleos vivos de la cuaresma cristiana.
Debemos revisar qué conciencia tenemos de nuestro bautismo. Redescubrir el bautismo con que fuimos injertados en la muerte y la resurrección de Cristo y llenados de su Espíritu. Reajustar nuestra conducta a los dones y las exigencias del bautismo.
Debemos revisarnos acerca del sacramento de la confesión. Estamos abandonando este sacramento, porque lo tenemos ignorado en su verdad honda y viva. Y lo tenemos ignorado porque no nos han dado una buena catequesis acerca de él, y porque, tal como hemos venido practicándolo, se nos queda pequeño, incómodo y hasta superficial, vacío.
Si descubriésemos en profundidad este sacramento, y si, decididos a vivirlo desde una viva actitud penitencial que nos lleve a la confesión, encontrásemos la posibilidad de tener unas confesiones que nos llenen, daríamos, a nuestra vida cristiana la profundidad y la paz honda de la re-conciliación y la re-vigorización en el entrañable amor del Espíritu de Cristo- salvador.
La eucaristía es otro sacramento que necesita una reforma, no sólo de normas y rúbricas, sino de celebración en la fe consciente y en la vida comprometida al amor. La notable afluencia de gente a las misas de los domingos, que nos ha mantenido tranquilos en nuestra adormecida pastoral sacramental, se ve ahora —si se mira con lucidez— como una rémora, que está impidiendo hacer renovación viva la reforma oficial de la misa. En la mayoría de nuestros templos y capillas, apenas si hacemos otra cosa que aplicar materialmente las nuevas normas y ritos; y no todos, porque la falta de iniciación y de vitalidad de la fe, impide en muchos sitios dar vida al rito de la paz, por ejemplo. ¿Saldremos algún día de la rutina de las “misas” sin eucaristía fraterna y viva? Si queremos lograrlo, habrá que buscar el modo de dedicarnos mucho más a la evangelización y a la catequesis que a los sacramentos; o, para decirlo mejor, dedicarnos a la evangelización y la catequesis, como etapas indispensables de una pastoral sacramental responsable.
Cuaresma viva y actual:
Hemos de dar a nuestra cuaresma de hombres de hoy el realismo de nuestra propia vida: la necesidad, el hambre, el cansancio, la escasez, la tristeza y cualquier sufrimiento cotidiano, son pasos adentro por la “cuaresma” de esta vida a la resurrección final.
Para integrarlo todo en la cuaresma del año litúrgico, es preciso que el sufrimiento cotidiano de la vida —necesidades, cansancio, soledad, insatisfacción, enfermedad, tristeza, etc.— llegue a ser de verdad “paso”, andadura, camino hacia la plenitud gozosa de la vida que debemos ir construyendo ya, y que debemos buscar y esperar más allá de todo. Para esto, hemos de hacer de los sufrimientos diarios el terreno y el tejido de nuestra existencia cristiana, de nuestro vivir en Cristo camino del Padre; hemos de descubrir y sentir en el sufrir diario, en la tristeza, en el cansancio del corazón y en la soledad, la propia ausencia del Señor y el silencio de Dios; y tenemos que aceptar esas cosas como camino, como marcha dura, como roturación de esta corteza de nuestra condición carnal, como purificación, como aproximación a la paz y la dicha en el amor de Dios. Camino purificador que podemos andar con el Espíritu de Cristo, en la dolorosa oscuridad de la fe, pero con el gozo sereno y firme de la esperanza.
El mundo de hoy necesita que nosotros vivamos con verdad la cuaresma cristiana, hasta dar un testimonio que tenga fuerza de ungüento para sus llagas modernas. El hambre, el odio, la guerra, la injusticia, la explotación, el materialismo... todas las taras que destrozan la vida de los hombres por la piel del mundo, en todas sus latitudes, bajo cualquier régimen, necesitan el mensaje de paz, amor, justicia y salvación, que brotará de la fe y la vida de los cristianos, por la fuerza del Espíritu del Cristo al que hay que convertirse y unirse en cuaresma.
Teófilo Cabestrero, cmf
Ciao.
domingo, 19 de marzo de 2017
Palabras de Cuaresma
CUARESMA: Cuarenta días de preparación intensiva para recibir el Bautismo en la Vigilia Pascual. Para los ya bautizados, la Cuaresma es el tiempo oportuno para refrescar las exigencias asumidas en el Bautismo y dar pasos hacia el Señor y no quedarnos parados... Por eso la Cuaresma es el tiempo principal de catequesis, tanto de los catecúmenos (los que se van a bautizar), como de los ya bautizados. A eso respondían las tradiciones: ejercicios espirituales, charlas cuaresmales, Vía Crucis, devociones diversas, cofradías...
ORACIÓN: Las cosas de Dios hay que hacerlas con Dios y con la ayuda de Dios. Por eso, si quieres ser creyente, hay que pedir fuerzas a Dios, tienes que orar, tienes que pedir. El encuentro con Dios no depende sólo de nuestras fuerzas.
PENITENCIA: No se trata de que te maltrates. La penitencia principal es la vida ordinaria bien hecha, hecha a conciencia, con plenitud. ¿Quién te maltrata más que la vida, o que alguna gente del entorno cotidiano? (¡Vaya penitencia que son algunos!). Además, « lo de cada día »: Los viajes, los desplazamientos, el ir corriendo, el trabajo, lo imprevisto... ¡Eso puede ser penitencia si lo vives con hondura y con sentido! Tu corazón te dirá si necesitas hacer algo más.
AYUNO: Privarse de comida para descubrir lo que sí es esencial. Estamos acostumbrados a mucha golosina, a mucho capricho... Al final salimos un poco « caprichosillos »... personas de «lo que me gusta», de «lo que me apetece». El ayuno ayuda a eliminar lo que no es esencial, para descubrir el valor de lo esencial. Tenemos tanto, que a veces ya no diferenciamos lo esencial de lo que no es... No te privas (ayunas) de cosas para «fastidiarte», sino para caminar hacia lo esencial de la vida, para descubrir lo. Como te privas de comprar algunas cosas porque estás ahorrando para comprar algo más esencial, y no te puedes permitir lujos. Eso mismo aplícalo a la vida del Evangelio, a Dios... Ayuna de comida, ayuna de caprichos, ayuna de tonterías para descubrir lo que vale la pena en la vida... Con tanta tontería a lo mejor pierdes el norte de la vida.
ABSTINENCIA: Es una práctica que consiste en privarse de determinados alimentos (tradicionalmente era la carne) para recordarnos que hay que tener control, que hay que saber decir «no» en la vida a cosas que no son evangélicas... Todo es pedagogía para caminar hacia lo importante, lo central. Quizás hoy la carne no es la abstinencia más significativa y hay otras abstinencias más duras: fumar, beber, comprar tales marcas, quitar horas a la TV, gastar menos en bares o restaurantes... El corazón y tu sinceridad te dirán si puedes y debes cambiar la carne por otras cosas.
LIMOSNA: No ayunas para tener para mañana o para almacenar. Ayunas para dar, para compartir, para abrirte a los demás. Dios, cuando entra en la vida de la gente, toca el bolsillo (como a Zaqueo, Lc 19). Es que cuando hacemos importante a Dios en la vida, nada vale más que Dios. ¡Ni el dinero ni la comida!
CUMPLIMIENTO PASCUAL: Es la expresión que recoge el mandamiento de la Iglesia: confesar y comulgar al menos una vez al año. Se señalaba el tiempo pascual como el mejor momento, tras los ejercicios cuaresmales. Se trata de una ley de mínimos, no de máximos. Lo ordinario es participar activamente y plenamente en la Eucaristía, debidamente dispuestos. El cumplimiento pascual se entendió en muchas capas del pueblo como ley de mínimos: «una vez y ya basta, ya he cumplido para todo el año»; además favorecía esta perspectiva el lastre de un cierto rigorismo que venía a decir que hay que ser muy buenos para recibir al Señor. Todo sumado, resultó que lo ordinario para muchos cristianos fuera «asistir a misa» (no «participar» en la Eucaristía) y no comulgar. También se difundió la idea de que para comulgar había que confesarse antes siempre. Era una dificultad añadida que excusaba un poco, porque no siempre había oportunidad de confesarse. La confesión antes de la Eucaristías normativa cuando uno es consciente de que no ha vivido las exigencias cristianas, ha pecado, ha roto o abusado del amor de Dios. Hoy posiblemente estemos pasando a la acera opuesta, y en algunos casos, ir a comulgar no es un gesto de comunión con Dios, con Cristo, con su proyecto de vida, con las exigencias que el amor a Dios y al prójimo nos piden, sino un gesto que se hace sin más, casi falto de valor.
DÍA DE DOLORES: El viernes anterior al Domingo de Ramos. Se conmemoraba antes de la reforma litúrgica conciliar los Dolores de la Virgen, que se celebraban de manea más solemne, aunque solapada, en las procesiones de Semana Santa con el «paso» de la Dolorosa o Virgen de los Dolores. Hoy ya no se celebran los Dolores de María en este viernes, por mucho que algunos mantengan la tradición. Litúrgicamente, Nuestra Señora de los Dolores tiene su día propio de celebración el 15 de septiembre, después de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, el 14 de Septiembre.
Alvaro Ginel
Ciao.
sábado, 18 de marzo de 2017
Ecos de Sabiduría
La Cuaresma nos trae la vieja imagen del desierto. Generaciones de cristianos, siguiendo al Pueblo de Dios y acompañando a Cristo, han sentido su llamada en su camino de búsqueda de Dios hasta convertirlo en elemento básico de sabiduría cristiana.
Lugar para el encuentro con Dios
El desierto es uno de los conceptos bíblicos de más hondo significado. Pertenece a la sabiduría básica del hombre espiritual. Se hizo camino obligado para el pueblo de Dios hasta la tierra prometida y lugar del encuentro con Dios. Moisés, Elías, Juan el Bautista y el mismo Jesús, fueron hombres del desierto. El desierto es ese espacio hostil, que obliga a la lucha tanto como a la confianza, y se convierte en pedagogía de Dios para avanzar, agudizando la mirada vigilante e interiorizada de la fe, a fin de reconocer la presencia de Dios y denunciar toda idolatría.
Espacio de misericordia
En la mentalidad del pueblo de Dios, el desierto era el ámbito reservado a los malditos y a los desheredados. Sin embargo, en su paso errante y obligado por él, es donde experimentará las más grandes manifestaciones de amor por parte de Dios. Allí es don-de Dios estableció su Alianza con su pueblo y donde éste la pondrá a prueba una y otra vez hasta que que-de sobradamente confirmada. La misericordia de Dios brillará deslumbrante sobre la ingratitud del pueblo. Y el desierto será testigo privilegiado de esa acción salvífica, misericordiosa, de Dios. A los prodigios iniciales de la liberación y de la alianza se va sumando la superación de las pruebas y de las tentaciones, a través de las cuales el pueblo experimenta cómo el amor de Dios se expresa en términos entrañables de noviazgo y de bodas místicas: "En el desierto me mostré bondadoso con el pueblo. .. Cuando Israel buscaba un descanso, me aparecí a él de lejos. Yo te he amado con un amor eterno; por eso te sigo tratando con bondad’’ (Jer 31, 2-3). Los profetas recordarán al pueblo aquella experiencia como un momento añorado: "¡Yo ¡a voy a enamorar, la llevaré al desierto y le hablaré al corazón!" (Oseas, 2, 14). Juan el Bautista es el hombre del desierto por excelencia; cuerpo endurecido, ojo escrutador, voz que clama la conversión: su existencia se hace camino para el Señor. Jesús, después del bautismo, vivirá en el desierto una experiencia de prueba que le llevará a la plena aceptación de su propia identidad y de la misión encomendada. La misma Iglesia tendrá su experiencia de desierto. Aparece en el Apocalipsis. La mujer-iglesia es llevada al desierto, lugar que Dios le ha preparado como refugio, purificación, prueba y superación de la persecución: toda una experiencia de salvación que la iglesia ha de vivir en fidelidad.
Florecerá el desierto
En la historia de la espiritualidad, el desierto ha protagonizado diferentes, e incluso contrapuestas, experiencias. A destacar, la de los esenios, comunidad judía de ascetas, que vivieron junto al mar Muerto en el s. II antes de Cristo. El historiador Plinio dejó constancia de su estilo de vida. Los escritos que nos han dejado en Qumrán han servido para mejorar nuestra comprensión de la Biblia. Ascesis y soledad buscaron también en el desierto muchos cristianos, que, a partir del siglo II y IV, huyendo del mundo, soñaban con la profecía de Isaías: "florecerá el desierto" (Is 41,17-20). Poco a poco, esta experiencia se llenará de un nuevo sentido, cuando muchos empezaron a buscar en la soledad un lugar para la intimidad con Dios. San Bernardo invitaba a ello: "El que desee oír la voz de Dios que se retire hacia ¡a soledad. Esta voz no se deja oír en las plazas". Y San Bruno: "¡qué delicia ofrece la soledad y el silencio del ermitaño... Aquí, el ojo adquiere esa mirada sencilla que hiere de amor al Esposo!” El movimiento eremítico, los Padres y Madres del desierto egipcio, y en general el monacato cristiano, que se fue extendiendo de Oriente a Occidente, responden a este nuevo sentido: el modelo cristiano del mártir se continúa en el nuevo modelo del monje, el hombre del desierto.
Nuestros desiertos
Para la sabiduría cristiana, el desierto se ha convertido en símbolo y paradigma, Cada cual tiene ante sí un desierto que cruzar, que puede adoptar muchas formas. La sabiduría estará en cruzarlo, superando cuanto tiene de tentación y amenaza. Surge, por ejemplo, ante la experiencia de envejecer, de caer enfermo, de padecer las consecuencias de un accidente. Cruzar este tipo de desierto se hace largo y penoso: olvidamos la claridad del cielo; la fatiga y el dolor ejercen un pesado lastre. Aceptar ese hecho, sin embargo, puede despertar en nosotros un oasis. Otras veces, es el desierto de la falta de amor, la soledad: la distancia que nos separa de otros seres humanos se nos hace infranqueable. Aunque estén cerca, falta comunión; hay una ruptura dura y dolo-rosa. Los otros piensan, viven y aman "de otra forma". Todo ello, en sentido positivo, puede dar lugar al oportuno desapego del otro, a renunciar a poseerlo, y que en esa renuncia se nos dé la alegría de "ser con él". Hay quien, en el crepúsculo de las ideas y de los sueños, llega a experimentar una especie de ausencia de Dios, el sin sentido de muchas cosas, la aridez de la fe, que alguien llamaría "Noche oscura". Parece que Dios se retira, se oculta, que nos abandona. Pe-ro no es así. Lo que nos abandonan son nuestras ilusiones y fantasías; la fe no se pierde, por el contrario se comienza a profundizar en ella al perder nuestras "creencias".
Resumiendo los rasgos característicos de esa sabiduría espiritual del desierto, diríamos:
- Llamada a buscar un marco de silencio y soledad para recorrer nuestro camino interior.
- Vivir el sentido de paso, de purificación y de provisionalidad.
- Aprendizaje de la propia pobreza, apoyados en el Absoluto.
- Confianza para caminar a ciegas y en austeridad, siempre abiertos a la solidaridad.
- Cambio de corazón para, en libertad, ser capaz de ofrecer vida.
Anastasio Canto, cmf
Ciao.
viernes, 17 de marzo de 2017
Del Gólgota a la Vida
Parece que el tiempo corre cada vez más de prisa. Navidad, Carnaval, Cuaresma, Semana Santa se suceden y hasta se solapan. Vivimos en un mundo que nos contagia de sus prisas y en el que tenemos el peligro de cegarnos con tantos estímulos atrayentes.
Nos puede pasar como al ciego de Betsaida, que, en un primer intento de curación, le respondió a Jesús: “Veo hombres, algo así como árboles que se mueven” (Mc.8,24).
Hoy sabemos que algo se mueve a nuestro alrededor, pero apenas le ponemos rostro. Vivimos en un bosque de máscaras, que caminan y danzan grotescamente a un mismo compás y otros tropiezan con nuestros intereses.. Unos gritan, otros molestan; pero no son más que árboles, no son más que máscaras.
No hemos descubierto que son seres humanos que están junto a nosotros sin rostro, sin vida, sin personalidad.
Las prisas del egoísmo nos han enseñado a distinguirlos por el modo de vestir, por su corbata, por el espiral del humo de sus cigarrillos, por su clase social.
La experiencia del ser desconfiado le enseña a clasificarlos, a ponerles un número a cada uno, y así resulta más fácil. Pero, si no paso por el “Gólgota” no sabré nada de ellos, ni siquiera los años que tienen en realidad... Es muy difícil conocer con exactitud la vida de los árboles. Su corteza nos da cierta idea. Y con las personas nos pasa lo mismo si no pasamos de la muerte a la vida, de la muerte a la Resurrección.
Hermano del “Gólgota”, permíteme compartir contigo mis sentimientos. Tú y yo necesitamos un nuevo impulso en estos días de reflexión. Necesitamos un segundo milagro de Jesús como hizo con el ciego.
“El Cristo” abrirá los ojos para pasar de la corteza a lo interior. Veremos a las personas en profundidad, con sus alegrías y con su sufrimiento existencial. Podremos ver a amigos, a conocidos, a los que diariamente se cruzan en el camino como realmente son, como personas sencillas, empequeñecidas por los problemas, con necesidad de ser comprendidas, con deseos de superación, con necesidad de ser amadas y de amar, con sus cualidades y sus limitaciones.
A veces luchamos por la justicia, queremos cambiarlo todo en este mundo, pero la experiencia nos dice que no podemos cambiar a nuestros semejantes con discursos ni argumentos. Sólo ellos pueden transformase a sí mismos. La Historia nos demuestra que se malgastaron siglos para intentar cambiar a los otros con violencia, pero no obtuvieron resultado. Este ha sido el error de la historia. Sólo si el hombre cambia desde su interior, cambiarán los demás.
Hemos de pasar constantemente del Gólgota a la Vida y abrazar a los seres humanos y a las cosas, sin quererlos dominar.
Vivir quiere decir agradecer a la luz y el amor, el calor y la ternura que, de forma sencilla, envuelven a los seres humanos y a las cosas. Vivir es vivir y compartir con nuestros semejantes. Vivir como seres humanos sencillos, es ser feliz. La felicidad está cerca; es hacer las cosas sencillas con amor extraordinario. El amor es la llave que tenemos para abrir las puertas del Paraíso.
Juan de Dios Regordán Domínguez
Ciao.
jueves, 16 de marzo de 2017
Actitudes de espíritu propias de la Cuaresma cristiana
Vivir la Cuaresma como entrada en la resurrección de Cristo, a través de la participación y asimilación de sus sufrimientos y su muerte, incluye una serie de actitudes de espíritu, entre las que cada comunidad y cada creyente debe discernir las que ha de encarnar sobre todo, según el estado de su fe.
Citemos algunas:
Búsqueda sincera del verdadero Dios viviente; realista y profunda; superando ideas falsas y purificando la fe. Hasta aceptarle en su auténtico papel en la propia vida personal, familiar, social;
descubrir a Jesucristo como “salvador” efectivo, como única solución definitiva de la propia existencia, de la existencia de todos y de toda la historia.
Conocerle mejor y aceptarlo más vivamente; sincera conversión; con todas las consecuencias; cambio de mentalidad y de vida en lo que haga falta.
Abrir el alma, la fe, la esperanza, el amor y la vida, al dinamismo de la muerte y resurrección de Cristo; y, a su luz y con su fuerza, purificar, quemar, arrancar lo que sea preciso arrancar en el propio vivir egoísta; sellar el encuentro con Dios en Cristo y con los hermanos, en los sacramentos de la pascua de Cristo.
Confesión hecha a fondo; redescubrimiento y renovación del propio bautismo; eucaristía viva y fraterna; vitalizar las “prácticas religiosas”, el culto: sinceridad y vida: encuentro siempre nuevo con Dios, con Cristo, con los hermanos; llevar a la vida diaria la fe y la vivencia de los sacramentos y del culto.
Amar de verdad, servir, ayudar, solidarizarse con los demás, especialmente con los que sufren y con los más necesitados; vivir al impulso del Espíritu de Cristo que es el amor sin límites, y comprometerse en la acción de promover a los hombres hacia la libertad, la justicia, la paz, la dicha y la verdadera existencia que corresponde a la dignidad humana; hacer que, a través de nosotros, actúe en el mundo la muerte y la resurrección de Cristo.
Vivir todo eso de forma que nuestra fe, nuestro amor y nuestra acción, nos sitúen responsablemente en la Iglesia responsable y servidora del mensaje y el amor de Cristo.
Procurar no agriar más las distancias y divisiones dentro de la Iglesia, no contribuyendo ni a la parálisis de la Iglesia cómodamente situada, ni a la disgregación de la Iglesia en grupos sectarios; siendo, más bien, fermento de unidad futura en la fraternidad de la Iglesia que vive pobre para los pobres en el incesante don de sí por el Espíritu del amor sin límites.
Teófilo Cabestrero, cmf
Ciao.
miércoles, 15 de marzo de 2017
Resonancias
Dijo Jesús a la muchedumbre: -«¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín o debajo de la cama, o para ponerlo en el candelero?»
Trato de imaginar la escena: También a mí se me invita a estar entre esa muchedumbre de hombres y mujeres de hoy –estudiantes, niños, políticos, gobernantes, prostitutas-.
Por un momento, me hago la idea de que esas palabras de Vida me las dice el Señor a mí: ¿Qué me quieres decir, Señor, ahora? ¿Qué es lo que Dios quiere para mí? –le pregunto al Señor-
Señor, el día de mi Bautismo encendiste en mi alma la luz de la Fe, para inaugurar una relación nueva, única, personal, íntima contigo, y a su vez hacer partícipes de ella a otros.
¿Soy evangelizador, misionero de la Luz recibida en mis relaciones sociales, en mi trabajo, en mi tiempo de ocio? ¿O me comporto como un cristiano de celemín, de sacristía, de esos que prefieren su comodidad –de los que piensan “que lo hagan otros, que para eso están”- a vivir comprometidos con los demás?
Si se esconde algo, es para que se descubra;
El Don recibido, escondido en mi corazón, es para darlo a los demás: -Da gratis lo que gratis recibes de Mí. Señor, que descubra tu Amor a tantos que, quizás por mi culpa, he dejado tirado en la cuneta de la vida.
La santidad consiste en poner en práctica, POR AMOR, las virtudes en mis relaciones humanas. La virtud descubre al hermano que camina en tiniebla el verdadero amor: Al Amor, pues hace brillar la paz, la alegría, el amor allí donde reinaban las tinieblas de la guerra, la tristeza y el odio. En hacer brillar el Bien con aquellos hermanos que “nos hacen la puñeta”.
Si se hace algo a ocultas, es para que salga a la luz;
¿Cómo es mi relación con Dios? ¿Le dejo actuar en mi vida? Dios quiere hacer su obra en mi vida, hacer que cada día me parezca más a su Hijo. Todo esto lo hace por medio de su Hijo en mi interior: va conformando mi persona a la Persona de Cristo: pensar como Jesús pensaba, hablar como Jesús hablaba, actuar como Jesús ¡ACTUA!, AMAR como Dios ME AMA. Hoy se me invita a preguntarme: ¿Y yo, pongo al servicio de mi prójimo los dones que recibo de Dios?
Atención a los que estáis oyendo:
En lo que podríamos considerar como la segunda parte del Evangelio de hoy, se me invita a escuchar de nuevo la Palabra, a acogerla y ser testigo de ella.
Al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.
Al que tiene a Dios como su único Bien y su Todo, recibirá en esta vida cien veces más.
Al que no tiene AMOR, PAZ, ALEGRÍA, FE, ESPERANZA, LUZ se le quitará hasta lo que tiene: odios, violencia, tristeza, desesperación.
¡Señor, quítame mi egoísmo; Señor, quítame mi rencores; Señor, quítame mi codicia!... Y Tú y yo, terminemos de completar la lista negra de cosas malas de las que el Señor puede liberarnos.
Pedro de Ibros, OFS
Ciao.
martes, 14 de marzo de 2017
La aceptación de sí mismo
“No liberes al camello de la carga de su joroba; podrías estar liberándolo de ser camello” .
“He comprobado que cuando realmente nos amamos, es decir, cuando nos aprobamos exactamente tal como somos, todo funciona bien en la vida” .
“Mirarse a sí mismo claramente es muy difícil, porque deseamos escapar de nosotros mismos”.
Aceptarse a sí mismo es el valor de los valores. Es la decisión más importante que debe tomar todo ser humano a cada instante, en todas las etapas de su vida. Exige aprendizaje y durará toda nuestra existencia.
Hay que tener en cuenta estos tres elementos:
- Libertad: Implica acceder a las experiencias personales, supone autonomía y confianza en las propias capacidades.
- Creatividad: Proyectamos nuestra propia existencia como un quehacer irrepetible, repleto de sugerencias, sin servilismo ni esquemas despersonalizantes.
- Diálogo: Nos abrimos a los demás, nos ayuda a madurar, a ser más comprensivos con los demás y con la realidad
La autoaceptación se aprende: Es tarea nuestra animar, alentar, evitar descalificaciones, burlas, sarcasmos, no dejar públicamente en ridículo a un niño ante sus hermanos o sus compañeros de clase,... Sólo así no se dejarán arrastrar por el qué dirán, qué pensarán de mí,...
Sólo el niño que ha sido aceptado incondicionalmete por sus padres será capaz de aceptarse tal como es.
Unos padres auténticos deben demostrar que quieren al hijo por sí mismo, no porque proyecte o deje de proyectar sus propias expectativas o frustraciones, esperando que el hijo realice algún día los proyectos que ellos no fueron capaces de alcanzar.
Conclusión: Nosotros mismos somos el primer valor con que nos encontramos en la vida. Es inútil querer realizarnos sin querer reconocer lo que de verdad somos. Eso significa aceptar el fondo de inautenticidad que todos llevamos dentro, aceptar nuestros errores,...
Somos lo que somos ante nosotros mismos y no lo que aparentamos ante los demás. Recibe un abrazo de Paz.
Ángel-Dandy
Ciao.
lunes, 13 de marzo de 2017
Somos
Somos lo que vemos, lo que escuchamos, lo que comemos, lo que acariciamos o rechazamos.
De nuestros sentidos corporales dependerá el significado que demos a nuestra vida. Por eso es bueno reconocer la sensibilidad que nos abre al mundo y ponerla al servicio de lo que más queremos.
Si meditamos cómo usamos nuestros sentidos puede que nos demos cuenta de que no siempre están bien ordenados. Y en ocasiones los empleamos, no para amar, sino para despreciar o hacer el mal.
Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio nos proponen impregnarnos de Jesús, meternos de lleno en su vida y su obra. Para “imitar en el uso de los sentidos a Cristo” [248] y así, desde Él y con Él, crecer en nuestra apertura al mundo. Ojalá que nuestro oído, nuestra mirada, nuestro gusto, nuestro olfato y nuestro tacto sean para dar vida.
Espiritualidad Ignaciana
Ciao.
domingo, 12 de marzo de 2017
Una Cuaresma para dar frutos
Un árbol es bueno cuando da frutos buenos. Y para que llegue a darlos, el árbol requiere muchos cuidados.
Lo primero que hay que hacer es preparar la tierra para plantarlo; ha de estar la tierra bien regada, sin malas hierbas ni piedras que impidan a sus raíces extenderse y agarrar profundamente la tierra.
Después, es necesario tener una gran paciencia para permitirle crecer a su ritmo.
También es necesario darle tiempo para reponer fuerzas, para recobrar la salud. En una palabra, hay que estar pendientes de él con un gran cuidado. Al árbol hay que darle también sus oportunidades.
Hay que podar las ramas secas para que la savia pueda llegar sin dificultad hasta las ramas más pequeñas y más alejadas del tronco.
Hay que apuntalarlo para que resista las tempestades. Si es frágil y está mal cuidado, resistirá poco y será arrancado de cuajo. HAY QUE PRESERVARLO DE LOS BICHOS QUE SE COBIJAN EN ÉL Y LE destruyen quitándole las fuerzas.
Hay que preocuparse de él en todo momento.
¡Entonces sí que será capaz de dar los frutos esperados, sabrosos y nutritivos!
Nosotros somos parecidos a los árboles. Nuestros frutos son nuestras obras y nuestras palabras. Si permanecemos plantados en la Palabra de Jesús, en su Evangelio, entonces daremos frutos -nuestras obras y palabras- en las cuales se podrá saborear la Palabra de Jesús. Si nos preocupamos de que nuestras raíces estén asentadas en Jesús; entonces nuestros frutos serán frutos de amor y no de odio.
Reflejos de Luz
Ciao.
sábado, 11 de marzo de 2017
¿Qué debe cambiar?
Pensamos en cambiar el mundo, a las personas, las circunstancias de la vida… ¿Qué es lo más importante?
Siendo joven era un revolucionario y mi oración a Dios era:
– “Señor, dame la energía para cambiar al mundo.”
Al llegar a los cuarenta y darme cuenta de que la mitad de mi vida se había ido sin que yo hubiese cambiado una sola alma, modifiqué mi oración:
– “Señor, dame la gracia para cambiar a todos aquellos con quienes tengo contacto, solamente mi familia y mis amigos y estaré satisfecho.”
Ahora, que ya soy un anciano y mis días están contados, mi única oración es:
– “Señor, dame la gracia de cambiarme a mi mismo.”
¡Si hubiera orado de esta forma desde el principio, no hubiese desperdiciado mi vida!
Carolina García Cano
Ciao
viernes, 10 de marzo de 2017
Tener todo en la vida
¿Triunfo, amor, sabiduría?… Todo lo que deseas está al alcance de tu mano.
El verdadero Triunfo es lograr la familia que anhelas, es mostrar la bondad que recibes, y tener verdaderos amigos.
La verdadera Sabiduría es aprender a escuchar y saber cuando opinar, es comprender los problemas y saberlos resolver, y poder brindar al mundo lo que realmente sabes.
La verdadera Creencia es pedir y saber que nos escucha, es saborear los momentos que comparto con El, es poder cerrar los ojos y sentir a Dios junto a mi.
La verdadera Amistad es sentir la hermandad que une a personas de sangres diversas, es saber que su mano siempre estará contigo, es saber brindarle tu ayuda en todo momento, es sentirte más valiente en los momentos difíciles que con ellos compartes, es saber compartir ideas y mejorar tu carácter. es tener ese apoyo en los momentos importantes.
El verdadero Amor es poder oler el aire que respira tu pareja, es encontrar la otra mitad de tu alma, es sentir necesaria su presencia, y mas que nada saber esperar a su llegada.
Ciao.
jueves, 9 de marzo de 2017
¿Cómo me pides tanto, Señor?
¿CÓMO ME PIDES TANTO, SEÑOR?
¿Sonreír al que me estropea la vida,
perdonar a quien me afrenta
ayudar a quien me arruina
y asistir a quien me olvidó un buen día?
¿CÓMO ME PIDES TANTO, SEÑOR?
¿Amar al que tal vez nunca me amó,
abrazar al que, ayer, me rechazó,
llorar con el que, tal vez,
nunca yo encontré consuelo en la aflicción?
¡Cómo, Señor! ¡Dime cómo!
Cuando ya es difícil amar al que nos ama
Caminar con el que queremos
Dar al que conocemos
o alegrarnos con el que nos aplaude
¡Cómo, Señor! ¡Dinos cómo hacerlo!
Cuando nos cuesta rezar por los nuestros
o prestar nuestra mejilla
a quien ya nos da un beso
Cuando nos cuesta ser felices
con aquellos que con nosotros conviven
¿CÓMO NOS PIDES TANTO, SEÑOR?
Ayúdanos a estar en comunión permanente con Dios
y entonces, Señor,
tal vez ni nos parezca tanto ni un imposible
ser cómo Tú eres y llevar a cabo lo que Tú quieres:
AMOR SIN CONDICIONES.
Amén.
Javier Leoz
Ciao.
miércoles, 8 de marzo de 2017
"Déjalo estar”
"Déjalo estar”, “no intentes que todo cambie”. Ni siquiera cambiar tú a otros. A veces toca simplemente estar ahí: Estar al lado, acompañar en esos momentos en los que todos necesitamos a alguien cerca. Escuchar, callar, dejarse mirar y mirar al otro con compasión, con ternura, con ganas de dejarse tocar por un gesto, por una palabra. O, quizás, por ese tan sólo “estar”.
Cuaresma es tiempo de intentar cambiar el corazón y poner delante de Dios todo aquello que somos, con verdad y generosidad. Pero Cuaresma es, sobre todo, tiempo de reconocer que necesitamos del Otro para esa transformación.
No está todo en nuestras manos ni en nuestro esfuerzo.
San Ignacio nos recuerda en los Ejercicios Espirituales que la manera de acompañar debe ser desde la libertad total para que el Padre se encuentre con nosotros [EE 15]. Ojalá seamos capaces de dejarnos acompañar y transformar por ese Dios que se comunica a través de tanta gente y que nos invita en estos días a ser transparentes y poner verdad en nuestras vidas.
Espiritualidad Ignaciana
Ciao.
martes, 7 de marzo de 2017
Palabra de Vida Marzo 2017
«¡Reconciliaos con Dios!» (2 Co 5, 20).
En muchos lugares del planeta hay guerras sangrientas que parecen interminables y que afectan a familias, tribus y pueblos.
Gloria, de 20 años, cuenta: «Nos enteramos de que habían quemado un pueblo y muchas personas se habían quedado sin nada. Junto con mis amigos, organicé una recogida de cosas: colchones, ropa, alimentos; fuimos allá, y tras 8 horas de viaje encontramos a la gente destrozada. Escuchamos sus relatos, les secamos las lágrimas, los abrazamos, los consolamos…
Una familia nos confió: «Nuestra niña estaba en la casa que nos quemaron y nos parecía haber muerto con ella. Ahora encontramos en vuestro amor la fuerza de perdonar a los hombres que lo han provocado».
También el apóstol Pablo vivió su propia experiencia: precisamente él, el perseguidor de los cristianos (cf. Hch 22, 4ss.), se encontró en su camino, de un modo completamente inesperado, con el amor gratuito de Dios, quien luego lo envió como embajador de reconciliación en su nombre (cf. 2 Co, 5, 20).
Así se convirtió en testigo apasionado y creíble del misterio de Jesús muerto y resucitado, que ha reconciliado al mundo consigo para que todos puedan conocer y experimentar la vida de comunión con Él y con los hermanos (cf. Ef 2, 13ss.). Y, a través de Pablo, el mensaje evangélico llegó y fascinó incluso a los paganos, considerados los más alejados de la salvación: ¡reconciliaos con Dios!
También nosotros, a pesar de errores que nos desaniman o de falsas certezas que nos convencen de que no la necesitamos, podemos dejar que la misericordia de Dios –¡un amor exagerado!– nos cure el corazón y nos haga por fin libres de compartir este tesoro con los demás. Así contribuiremos al proyecto de paz que Dios tiene sobre toda la humanidad y sobre la creación entera, y que supera las contradicciones de la historia, como sugiere Chiara Lubich en un escrito suyo:
«[…] En la cruz, en la muerte de su Hijo, Dios nos dio la prueba suprema de su amor. Por medio de la cruz de Cristo, Él nos ha reconciliado con Él. Esta verdad fundamental de nuestra fe conserva hoy toda su actualidad. Es la revelación que toda la humanidad espera: sí, Dios está cerca con su amor a todos y ama apasionadamente a cada uno. Nuestro mundo necesita este anuncio, pero lo podemos hacer si antes lo anunciamos una y otra vez a nosotros mismos, para así sentirnos envueltos por este amor incluso cuando todo nos llevaría a pensar lo contrario […] Todo nuestro comportamiento debería hacer creíble esta verdad que anunciamos. Jesús dijo claramente que antes de llevar la ofrenda ante el altar deberíamos reconciliarnos con una hermana o hermano nuestro si tienen algo contra nosotros (cf. Mt 5, 23-
24) […] Amémonos como Él nos amó, sin cerrazón ni prejuicios, sino abiertos a acoger y apreciar los valores positivos de nuestro prójimo, dispuestos a dar la vida unos por otros. Este es el mandato por excelencia de Jesús, el distintivo de los cristianos, tan válido hoy como en los tiempos de los primeros seguidores de Cristo. Vivir esta palabra significa convertirnos en reconciliadores»1.
Viviendo así, enriqueceremos nuestros días con gestos de amistad y reconciliación en nuestra familia y entre las familias, en nuestra Iglesia y entre las Iglesias, en cualquier comunidad civil o religiosa a la que pertenezcamos.
Letizia Magri
Ciao.
lunes, 6 de marzo de 2017
¿Qué le da valor a las cosas?
Es la gente la que le da valor a las cosas, y no las cosas las que le dan valor a la gente.
¿De que serviría un hogar si nos pudiéramos compartir juntos, con el marida o la mujer, y los hijos?
Son ellos los que le dan la vida y el valor a una casa ¿Verdad?
Tu y yo haremos bien en comprender que dentro de cien años o más no tendrá la menor importancia el saldo actual de nuestra cuenta bancaria, ni que clase de coche conducimos hoy en dia, ni tan siquiera lo importante que podemos ser.
Pero el mundo probablemente será muy distinto sí influimos para bien en la vida de quienes tenemos a lado.
Esto es un ejemplo en lo que podríamos influir. Más que el valor sentimental, valora a la persona que te lo dio:
Aquel enorme regalo que en algún momento te regaló la tía X o tu querida abuela pero que no pega en nada con la decoración de tu casa y tú lo quieres conservar porque según tú tiene un valor sentimental muy grande por el cariño que le tienes a la persona que te lo regaló y lo guardas en lo más hondo de tu armario y lo tienes ahí por el resto de la eternidad es un hecho que realmente lo conservas porque el recuerdo y el cariño a la persona que te lo regaló te da pena destruirlo.
Es más valioso honrar a la persona y visitarla en vida, demostrándole tu interés y cariño, siendo afectuoso con ella, que tratar de recordarle cada vez que haces limpieza y vuelves a guardar lo que en su momento te regaló.
Eso me parece que tiene mucho más valor. Compartir más momento con amigos o la persona que tienes a lado tuyo. Esa es mi opinión.
“El valor de las cosas no está en el tiempo que duran sino en la intensidad con que suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables.”
Ciao.
domingo, 5 de marzo de 2017
El árbol es bueno cuando da frutos buen
Un árbol es bueno cuando da frutos buenos. Y para que llegue a darlos, el árbol requiere muchos cuidados.
Lo primero que hay que hacer es preparar la tierra para plantarlo; ha de estar la tierra bien regada, sin malas hierbas ni piedras que impidan a sus raíces extenderse y agarrar profundamente la tierra.
Después, es necesario tener una gran paciencia para permitirle crecer a su ritmo. También es necesario darle tiempo para reponer fuerzas, para recobrar la salud.
En una palabra, hay que estar pendientes de él con un gran cuidado. Al árbol hay que darle también sus oportunidades.
Hay que podar las ramas secas para que la savia pueda llegar sin dificultad hasta las ramas más pequeñas y más alejadas del tronco.
Hay que apuntalarlo para que resista las tempestades. Si es frágil y está mal cuidado, resistirá poco y será arrancado de cuajo.
HAY QUE PRESERVARLO DE LOS BICHOS QUE SE COBIJAN EN ÉL Y LE destruyen quitándole las fuerzas.
Hay que preocuparse de él en todo momento. ¡Entonces sí que será capaz de dar los frutos esperados, sabrosos y nutritivos!
Nosotros somos parecidos a los árboles. Nuestros frutos son nuestras obras y nuestras palabras. Si permanecemos plantados en la Palabra de Jesús, en su Evangelio, entonces daremos frutos -nuestras obras y palabras- en las cuales se podrá saborear la Palabra de Jesús.
Si nos preocupamos de que nuestras raíces estén asentadas en Jesús; entonces nuestros frutos serán frutos de amor y no de odio.
Reflejos de Luz
Ciao.
sábado, 4 de marzo de 2017
El chisme...
Me llamo chisme. No respeto la justicia. Lesiono sin matar.
Rompo corazones y arruino vidas.
Soy traicionero y malicioso y gano fuerza con el tiempo.
Mientras más mencionan, más me creen.
Florezco en cualquier nivel de la sociedad.
Mis víctimas quedan indefensas.
No pueden protegerse de mí porque no tengo nombre ni cara.
Perseguirme es imposible. Mientras más lo intentan, más los eludo.
No soy amigo de nadie. Una vez que ataco una reputación, nunca es igual.
Destruyo gobiernos y arruino matrimonios.
Destruyo carreras, proyectos, compromisos y causo noches de insomnio, males cardiacos e indigestión.
Promuevo la sospecha y genero pesadumbre.
Mi nombre: Me llamo Chisme.
Chisme de oficina. Chisme de tienda. Chisme de fiestas. Chismes de personas. Chismes de pasillos.
Provoco encabezados, dolores de cabeza y pérdida de tiempo.
Antes de que repitas la historia pregúntate a ti mismo:
¿Es cierto?, ¿Es justo?, ¿Es necesario?
Si no, cállate.
Ciao.
viernes, 3 de marzo de 2017
8 palabras para decir Cuaresma
La Cuaresma en un tiempo de preparación para la Pascua. Se recuerda así el camino histórico de Jesús hacia Jerusalén seguido por sus discípulos. Al mismo tiempo, se actualiza el camino pascual de los discípulos desde Jerusalén al mundo entero. Y se hace la memoria de nuestro camino bautismal en el hoy de nuestra vida cristiana.
Vamos viviendo la peregrinación de la fe en la celebración litúrgica de la vida cotidiana. En el tejido y la trama de nuestras biografías somos invitados a seguir haciendo el tránsito de la decepción a la esperanza, del abandono a la entrega a la misión, de la superficialidad a la profundidad, de la cerrazón a la confianza, de la dispersión a la integración.
CAMINO:
Como en la itinerancia de los discípulos tras las huellas de Jesús por Galilea, como el caminar de los discípulos de Emaús, el tiempo de cuaresma se inspira en la idea de camino, con sus etapas, con su meta, sus caminantes ... Hay que moverse de un punto a otro. Como en toda peregrinación. Desde la experiencia del camino de la vida evocamos los caminos del pueblo de Israel: La liberación de Egipto, el regreso del exilio.
CANSANCIO:
El camino va asociado al cansancio. La peregrinación exige actividad, esfuerzo, decisión y resistencia. El camino cargado con nuestras preocupaciones produce fatiga. Nos movemos cargados con muchas inquietudes, con muchas preguntas sin respuesta evidente; caminamos con las heridas que nos va dejando la vida; heridas en nuestra ilusión y entusiasmo. Tenemos que aprender el arte del desapego interior y exterior. El cansancio del camino nos enseña a centramos en lo esencial.
COLOQUIO:
El camino de cuaresma es una oportunidad de coloquio. En primer lugar, coloquio con los otros caminantes. Se trata de profundizar la comunicación pero también coloquio con Dios en la oración. Es tiempo para escuchar más intensa y profundamente la palabra de Dios. Dejamos reposar ante Él nuestras preguntas, nuestras quejas y lamentaciones. Le miramos a Él con los ojos escandalizados de tanta desgracia en un mundo abrazado por su gracia y, sin embargo, cargado de violencia y desesperanza.
CONVERSIÓN:
Significa cambio de mirada, cambio de mentalidad. Dejar de ver la vida con los ojos cansados de la desesperanza y comenzar a verla con la mirada de la esperanza de Dios sobre cada uno de nosotros."Era preciso que el Mesías padeciera ... "La conversión es al mismo tiempo pastoral, social, personal. Se trata de convertimos a 10 mejor de nosotros mismos: Mirarnos con ojos de amor. Conversión implica volver la mirada a 10 mejor de los hermanos, de sus dones y deseos, verlos con ojos de amor; contemplarlos desde las promesas de Dios, pues ésta es la identidad más profunda de cada persona.
COMENSALIDAD:
En el camino histórico de Jesús con sus discípulos es muy significativo que se sienta a la mesa con los excluidos, los mal vistos. Se hace ver en malas compañías. Las frecuenta. La hospitalidad es un rasgo de la cultura en la que desarrolla Jesús su misión personal y su formación de los discípulos que han de continuar su obra. Compartir la mesa con los pecadores y con los piadosos es un signo de la misión histórica de Jesús. Vivió su historia personal en clave de comunión y de liberación.
CENA EUCARÍSTICA:
En el camino de Jerusalén a Emaús como iniciación a la fe pascual, los discípulos invitan al viajero para que entre en su casa; le invitan a cenar. Y la cena normal tras el cansancio del camino se convierte en cena eucarística; Jesús, bendice el pan y se les abren los ojos. Reconocen en el viajero conversador la presencia de Jesús mismo ya resucitado. Sigue siendo el mismo Jesús histórico; pero no es lo mismo; ahora es el glorioso. La Eucaristía es sacramento de la presencia.
COMUNIDAD:
Por los caminos de Palestina Jesús va formando la comunidad de los discípulos, como núcleo más visible de la comunidad del reino. De labios de Jesús y en su compañía, los discípulos van experimentando: Soy requerido, soy necesario. Tengo mucho que decir y que aportar. Ni yo ni nadie está de sobra en la comunidad de discípulos del reino. El maestro te llama. Cuenta conmigo para ser testigo de la esperanza mesiánica. En el camino de cuaresma somos llamados con insistencia a sentimos comunidad de discípulos experimentar que todos somos Iglesia. Y ello implica, pasar de la pasividad a la creatividad, de la ausencia a la presencia en la comunidad eclesial, de la actitud: “iglesia son ellos” a la actitud “iglesia somos todos”.
CONTAR LO VIVIDO:
Otro ingrediente del camino cuaresmal hacia la Pascua es la narración de lo vivido; nosotros seguimos el camino cuaresmal de la experiencia de la pascua. Hacemos del camino cuaresmal y camino pascual. Recorremos la Vía Crucis sabiendo que el crucificado es el resucitado, y está presente en nuestra vida personal y comunitaria. No recorremos el camino de un héroe del dolor, que termina en el fracaso. Hacemos y compartirnos la experiencia de la presencia del resucitado por su Espíritu en nuestra vida, llena de ocupaciones y preocupaciones. El camino cuaresmal, como el camino de Emaús, lleva a contar la propia experiencia de encuentro personal con el resucitado.
Bonifacio Fernandez, cmf
Ciao.
jueves, 2 de marzo de 2017
Cuando no veas...
Cuando no veas...
ni poder,
ni reconocimiento,
ni fuerza,
ni éxito,
ni alabanzas…
Entonces,
has llegado al lugar donde conversar con Dios
y dejar que Él haga lo suyo contigo.
Y tú,
escucha,
adora y
confía…
Ciao.
miércoles, 1 de marzo de 2017
Miércoles de Ceniza 2017
La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno.
Cuando el sacerdote nos pone la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar.
La Cuaresma son cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón. Es un tiempo de pedir perdón y perdonar.
¿Sabías que…?
Las cenizas que nos pone el sacerdote provienen de las palmas quemadas el Domingo de Ramos del año anterior.
La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo.
Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad.
Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por los demás.
Ciao.
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