lunes, 30 de abril de 2018

Contigo



«Hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lc 23, 43)
Una promesa que muchas gentes tienen que oír hoy. En cruces injustas, en cruces pesadas; en realidades atravesadas por el dolor, la soledad, la duda, la incomprensión o el llanto…

¿Cómo sonarán esas palabras, dichas desde la confianza de quien no tiene por qué mentir? 
Hoy estarás conmigo en el paraíso.

Hoy, porque los cambios, la nueva creación, la humanidad reconciliada, no tiene que esperar más.

HOY, ahora, ya…Tal vez si no llega ese hoy es por tanta gente que no decide, no opta, espera sentada…

Conmigo… ¿Contigo? Tengo que conocerte mejor, pues ese 'conmigo' me suena a promesa y despierta ecos de una plenitud que no termino de entender.

En el paraíso… Que no es un mítico edén, sino ese lugar en el que no habrá más llantos, en que las lanzas serán podaderas, el niño y el león jugarán juntos, habrá paz…

¿Quién es ese Jesús que me invita a 'estar con Él'?
¿Cómo estar hoy con Jesús en el mundo?
¿Hoy? ¿Cuál es mi HOY en cristiano?

Para leer:

El Señor y tú
Y para qué buscarle por las tierras,
con fatiga, con polvo,
por las tierras abiertas donde siempre es de día
o por las tristes tierras
que ya han muerto;
y para qué buscarle por los años,
desgarrando los días,
arrastrando la niebla,
las nieves del recuerdo,
las primaveras,
como espadas de oro,
si sé que está a mi lado,
si sé que tú le tienes...?
Como un ángel
que ya no se acordara
de que lo es,
y aún trajera el mensaje en su frente,
tú le tienes...
Detrás de ti se esconde,
vive en ese paisaje
que hay al final del hondo
corredor de tus ojos...

José María Valverde

Ciao.




domingo, 29 de abril de 2018

El viejo ermitaño


Me ha encantado este cuento.

"Un viejo ermitaño, se refugiaba en la montaña para dedicarse a meditar y hacer penitencia.
Un día una persona le preguntó:
- ¿Cómo puede tener tanto trabajo si vive en soledad?
Él contestó:
- “Tengo que entrenar a dos halcones y a dos águilas, tranquilizar a dos conejos, disciplinar una serpiente, motivar a un asno y domar a un león.
- No veo ningún animal por aquí, ¿Dónde están?

El ermitaño le dijo:
- Estos animales que he dicho los llevamos todos dentro.
Los dos halcones, se lanzan sobre todo lo que se les presenta, bueno y malo, tengo que entrenarlos para que se lancen sobre cosas buenas: Son mis ojos.

- Las dos Águilas con sus garras hieren y destrozan, tengo que entrenarlas para que se pongan al servicio y ayuden sin hacer daño: Son mis manos.

- Los conejos quieren ir donde ellos quieran, quieren esquivar las situaciones difíciles, tengo que enseñarles a estar tranquilos aunque haya sufrimiento, problema o cualquier cosa que no me gusta: Son mis pies.

- Lo más difícil es vigilar la serpiente, está encerrada en una fuerte jaula, pero ella siempre está lista para morder y envenenar a cualquiera que esté cerca, por ello tengo que disciplinarse: Es mi lengua.

- El burro es obstinado, no quiere cumplir con su deber, siempre está cansado y se niega a llevar su carga cada día: Es mi cuerpo.

- Por último necesito domar al león, quiere ser el rey, el primero , el vanidoso, el orgulloso, se cree el mejor: Es mi EGO. Como ve tengo demasiado trabajo por hacer."

Pidamos a Dios dominar todo lo que llevamos dentro, para que podamos ser el mejor testimonio, las mejores personas y sobre todo los mejores seguidores de Dios.

Ciao.

sábado, 28 de abril de 2018

Lo único seguro, es lo inseguro



Lo incierto nos pone incómodos. La vida no da garantías de nada…a nadie. Y aunque hay muchos que  se quedan helados frente a la incertidumbre y paralizados ante la idea de un futuro sobre el que no tienen el control, y del que muchos prefieren ni hablar, hay otros que en cada variable que les presenta la vida encuentran una nueva posibilidad; y si bien cada posibilidad es una incertidumbre, para ellos, cada incertidumbre es una oportunidad.

Para estas personas lo incierto, precisamente por ser inevitable, se convierte en el motor que los impulsa a nuevos desafíos. Les otorga el permiso para equivocarse y aprender del error.
Los libra de ser esclavos de las expectativas y de los resultados, alivianando su marcha y sus apegos.

Precisamente, la aceptación de su vulnerabilidad, de su propias limitaciones, los vuelve dóciles al aprendizaje al que nos arroja la incertidumbre: Ven la oportunidad de prepararse mejor, de buscar el mejor de los consejos, la oportunidad de conocer a otros con sus mismas inquietudes y de compartir experiencias. Entusiastas, innovadores y valientes, estos emprendedores se atreven a vivir lo incierto como un gran desafío personal; se atreven a arriesgar sus creencias, sus metas y su pensar, en pos de achicar la brecha entre lo que hoy es y lo que ellos sueñan que sea.  La conciencia de su propia vulnerabilidad los aleja de la postura necia de aquellos autosuficientes que creen no necesitar de nada ni de nadie porque… “Mirá lo que he logrado” .
Estos emprendedores comparten éxitos y fracasos por igual; ya que ambas instancias son oportunidades de acercarse, un poco  más, a sus sueños.

Su fortaleza no radica en los resultados que consiguen, si no en el camino que recorren y cómo lo hacen.  Los resultados sólo les señalan si el rumbo que llevan es el que ellos están buscando.
Su auténtica búsqueda va más allá de toda certeza. Precisamente los mueve el no apegarse a certezas y encontrar en  cada posibilidad  una excusa más para seguir buscando, para seguir creciendo y aprendiendo.

Hagamos las paces con la incertidumbre y hagamos que cada acierto y cada error valgan la pena, pase lo que pase.

Mercedes Funes

Ciao.

viernes, 27 de abril de 2018

Buscador de Dios



¿Y quien no le busca, alguna vez? ¿Quien no se llena de preguntas? 
Una preciosa reflexión que es también un desahogo, del Padre Daniel Cuesta SJ.

Tú que le has sentido dentro, busca y camina, sal a su encuentro, vuelve adonde le viste, camina y corre a su lado.

Buscador de Dios, porque un día te habló muy dentro, te trató como nadie lo había hecho, te puso un nombre nuevo y te descubrió quién eras.

No te importe que ahora no le sientas, no te asustes cuando te encuentres vacío, no temas si a veces dudas y piensas que todo fue un sueño.

Sigue adelante, rastrea su presencia, ponte a tiro. Recuerda esos días en que lo intuiste, vive de ellos pero camina en su búsqueda.

No intentes retenerle, pues se te escapará. No te acostumbres a Él, pues siempre sorprende.
Cuando creas que ya lo sabes todo, vuelve a aquel momento en que buscabas a oscuras y deja entonces que te asombre, ilumine y desborde.

Buscador de Dios, no estás solo, Él va contigo. Junto a ti caminan otros con los que puedes compartir, dejarte enseñar y aprender.

Vuélvete hacia dentro y busca, sal hacia fuera y comparte. Confía y agradece, ora y camina. Busca siempre, aunque quizá cuando te canses y pares, Él te encuentre.

Dani Cuesta, SJ

Ciao.

jueves, 26 de abril de 2018

Examinar en cristiano


Todos sabemos lo que significa ser estudiante en tiempo de exámenes.
Vemos como por algunos días estamos más tensos, nos enfadamos con los demás con mayor facilidad, bajamos el límite de nuestra paciencia o nos sentimos más cansados.
Nos preocupan los resultados, ver recompensado el esfuerzo y, en ocasiones, el espíritu de competitividad puede con nosotros. Por todo ello la palabra examen no es muy popular, pero es imprescindible para una sana vida espiritual.
¿Porque examinar en cristiano significa ante todo una actitud de búsqueda que me lleva a preguntarme dónde ha estado hoy el Señor en mi vida?
Se trata de un diálogo con Jesús que me lleva a vivir de forma agradecida y a introducir a Dios en mi rutina.
Y así, poco a poco, me iré haciendo más sensible a las pequeñas llamadas del día a día para encontrar en todas ellas la voluntad de Dios en mi vida.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

miércoles, 25 de abril de 2018

22 frases de Carl Jung que te ayudarán a entenderte a ti mismo y a los demás


Carl Gustav Jung fue un famoso psicólogo y psiquiatra suizo. Fundó la psicología analítica, avanzando en la idea de las personalidades introvertidas y extrovertidas, los arquetipos y el poder del inconsciente. Jung publicó diversos trabajos durante su vida, y sus ideas han tenido influencia mucho más allá del mundo de la psiquiatría, extendiéndose hacia el arte, la literatura e incluso la religión.

Es decir, hablamos de un hombre que se conoce a sí mismo y al resto de los hombres. Dentro de sus trabajos podemos encontrar una serie de frases que lo demuestran, y cuando las leas te harán mucho sentido. Si las analizas en profundidad te ayudarán a entender mucho sobre ti mismo y sobre la gente con la que convives. Más allá de decirte algo que no sabes, estas frases te recuerdan lo importante que es conocerte y aceptarte como eres, ya que sólo así podrás hacer lo mismo con el resto.

 Te mostramos 22 de sus frases célebres:

1. “La vida no vivida es una enfermedad de la que se puede morir.”
2. “La soledad no llega por no tener personas a tu alrededor, sino por no poder comunicar las cosas que te parecen importantes a ti, o por mantener ciertos puntos de vista que otros consideran inadmisibles.”
3. “Un hombre que no ha pasado a través del infierno de sus pasiones, no las ha superado nunca.”
4. “No retengas a quien se aleja de ti. Porque así no llegará quien desea acercarse.”
5. “Muéstreme un ser humano sano y yo lo curaré para usted.”
6. “Las personas hacen lo que sea, no importa lo absurdo, para evitar enfrentarse con su propia alma.”
7. “Todo lo que nos irrita de otros nos lleva a un entendimiento de nosotros mismos.”
8. “Tendemos hacia el pasado, hacia nuestros padres y hacia delante, hacia nuestros hijos, un futuro que nunca veremos, pero que queremos cuidar.”
9. “Yo no soy lo que me sucedió, yo soy lo que elegí ser.”
10. “Si eres una persona con talento, no significa que ya hayas recibido algo. Quiere decir que puedes dar algo.”
11. “Aquello a lo que te resistes, persiste.”
12. “Podemos llegar a pensar que nos controlamos por completo. Sin embargo, un amigo puede fácilmente contarnos de nosotros algo de lo que no teníamos ni la menor idea.”
13. “El encuentro de dos personas es como el contacto de dos sustancias químicas: si hay alguna reacción, ambas se transforman.”
14. “La depresión es como una señora de negro. Si llega, no la expulses, más bien invítala como una comensal en la mesa, y escucha lo que te tiene que decir.”
15. “«Mágico» es simplemente otra palabra para definir el alma.”
16. “Nada tiene una influencia psicológica más fuerte en su ambiente y especialmente en sus hijos que la vida no vivida de un padre.”
17. “A menudo, las manos resolverán un misterio con el que el intelecto ha luchado en vano.”
18. “De una manera u otra somos partes de una sola mente que todo lo abarca, un único gran hombre (…)”
19. “Tu visión se hará más clara solamente cuando mires dentro de tu corazón… Aquel que mira afuera, sueña. Quien mira en su interior, despierta.”
20. “El sueño es una pequeña puerta oculta abriéndose a la noche cósmica que era el alma mucho antes de la aparición de la consciencia.”
21. “Uno no se ilumina imaginando figuras de luz sino haciendo consciente la oscuridad.”
22. “Hasta que no hagas consciente a tu inconsciente, va a dirigir tu vida y lo llamarás destino.”

Ciao.

martes, 24 de abril de 2018

El testamento de Don Quijote


Ayer 23 de Abril, día en que se recordó como cada año la muerte de Cervantes, nada mejor que hacer memoria de su inmortal Don Quijote, gracias a la creatividad de Pedro Sosa, que en la introducción de su último disco recrea este Testamento del Quijote. Y es que, no son solo molinos...

«Por fin lo comprendes, amigo Sancho. A veces tenemos que agotar nuestros propios pasos para poder mirar atrás y ver con otros ojos el camino andado.
Es en ese momento en que vemos cerca el final, cuando ya sabemos que nuestra presunta eternidad es una falacia, ahí es cuando quizás ya tarde, recuperamos la mirada limpia del comienzo, esa misma mirada que nos ayuda a releer nuestra historia con las proporciones justas de pasión y compasión.
Puedo verlo en tus ojos, mi buen amigo. Ahora ya lo entiendes todo. Tú y yo desde siempre fuimos reflejo de la dualidad de la naturaleza humana. Esa a la que, por estar demasiado aferrada a la tierra o demasiado elevada en sus vuelos, le cuesta toda una vida encontrar la altura adecuada desde donde percibir la realidad en su justa medida.
Tarea complicada, porque esa realidad está fabricada, a partes iguales, de cordura y de ensueños.
Sólo ahora, cercana ya mi muerte, podemos mirarnos a los ojos y ver más allá de lo que siempre nos pareció evidente.
Hoy ya conocemos con certeza el secreto de aquellos que dedicaron su tiempo y su empeño a cambiar una realidad tantas veces ingrata y casi siempre injusta: No hay que ser extraordinarios para hacer cosas extraordinarias.
No hace falta un ejército numeroso. Pocas armas son necesarias. Sólo precisamos oír a nuestro propio corazón y dejarnos llevar por sus mandatos.
Todo gran reto no es más que la suma de muchos pequeños retos, asequibles para cualquier alma de buena voluntad que vislumbra la necesidad de sumarse a la mágica alquimia que transforma sueños y anhelos en la nueva realidad que convocamos. La fórmula es sencilla y los ingredientes están a la mano: Voluntad, amor y deseo.
Hoy, a fuerza de caminos y de luminosos tropezones, ya somos capaces de romper el velo de la costumbre y de lo cotidiano.
Hoy ya podemos darnos cuenta de que, detrás de aquella escena de derrota, había mucho más que unos huesos magullados, una lanza rota y un orgullo maltrecho.
¡Ay, mi buen amigo! Todos, incluido yo, pensábamos que había perdido la batalla, que habíamos perdido todas las batallas.
¿Quién podría imaginar, Sancho, que sólo así podríamos ganar la verdadera guerra? Porque sin darnos cuenta y a golpes de descrédito, fuimos grabando a fuego, en todos los que supieron de nuestras gestas, la olvidada y, a la vez, necesaria pregunta.
Una pregunta que fue anidando en las mentes y los corazones de los hombres. Y así, prendida en los entresijos del tiempo, de todos los tiempos, la pregunta se hizo sitio y acomodo en esas mentes y corazones.
Oculta, afilada, implacable, certera, sólida. Inerte, estática e inamovible.
Y, sobre todo, mi buen escudero, latente. A la espera de que surgiera, de nuevo, otro útero absurdo para ser devuelta a la vida de nuevo.
Sí, querido amigo, el absurdo. El único camino transitable para el caballero que un día de locura decidió luchar y defender lo evidente ante el resto de los hombres: Lo que fuimos, o pudimos ser y nos negamos a ser al día siguiente, un día parecido a este día.
La injusticia, que también parece eterna, y el dolor de los más débiles, es lo que sigue empapando, como el agua, la semilla oculta que fue nuestra herencia, pero que a la vez también es legado para los que vienen.
Quiera Dios, y nosotros trabajemos, para que esa semilla germine y muestre toda la potencia que siempre tuvo en sí: Alma y vida para este mundo nuestro.
Todos lo sabrán entonces, Sancho. Todos aquellos que ofrezcan su tiempo, su patrimonio ,sus labores y sus sinsabores, para intentar arrimar este nuestro presente, maltrecho y mal compuesto, a esas utopías que los antiguos soñaron, entenderán que, como nosotros, deberán perder muchas batallas para ganar finalmente la guerra.
Y no hay guerra que la Guerra de la Conciencia. Construirán, como buenos y nobles hidalgos, un presente amable desde el futuro antiguo que sueñan. Y quiera Dios que, el poco tiempo ocioso que les reste, lo empleen en aprender a volar pandorgas y cometas… Velas al viento para un tiempo nuevo.
Descubrirán cuál es la pregunta que nos salva, la que nos mueve, la que es simiente y placenta de toda revolución:
¿Son sólo molinos? ¿Realmente son sólo molinos de viento?»

Pedro Sosa (Testamento del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha)

Ciao.

lunes, 23 de abril de 2018

Dar la vida


Señor, dame la valentía
de arriesgar la vida por Ti,
el gozo desbordante
de gastarme en tu servicio.
Dame, Señor, alas para volar
y pies para caminar
al paso de los hombres.
Entrega, Señor,
entrega para “dar la vida”
desde la vida,
la de cada día.
Infúndenos, Señor,
el deseo de darnos y entregarnos,
de dejar la vida
en el servicio a los débiles.
Señor, haznos constructores de tu vida,
propagadores de tu Reino,
ayúdanos a poner la tienda
en medio de los hombres
para llevarles el tesoro
de tu amor que salva.
Haznos, Señor, dóciles a tu Espíritu
para ser conducidos
a dar la vida desde la Cruz,
desde la vida que brota
cuando el grano muere en el surco.

Compañía de Jesús en España

Ciao.

domingo, 22 de abril de 2018

La oportunidad de arrepentirse


Hay cosas que no te atreverías a decir a la cara a una persona, por miedo, por no herirla, porque tienes una serie de filtros que te evitan soltar lo primero que se te ocurre. Sin embargo, ese mecanismo parece que no existe cuando estamos en las redes. El no tener delante a la otra persona nos quita muchos filtros y a veces le das al botón de enviar antes de que ni siquiera tengas tiempo de pensar en cómo va a reaccionar el otro. Y quizás has tenido la experiencia de que en seguida te has arrepentido, cuando ya era demasiado tarde y el mensaje estaba enviado.

Quizás conscientes de esto, son muchas las redes que han ido habilitando la posibilidad de borrar mensajes enviados, también para el destinatario, la última de ellas, WhatsApp. Y fueron muchos los que vieron esto como un avance, si las redes nos vuelven más irreflexivos, al menos que tengamos la oportunidad de arrepentirnos y rectificar. Y, sin embargo, han tardado muy poco en empezar a salir apps y trucos para poder leer esos mensajes borrados, para enterarnos, en definitiva, de aquello que no iba destinado a nosotros en realidad.

Hay quién pensará que tenemos derecho a saber qué dicen esos mensajes. Pero no nos paramos a pensar en el por qué los ha borrado quien nos lo envió. Quizás sea una simple equivocación, pero también puede ser algo más de fondo, algo que no deberíamos saber, que nos puede hacer daño, que es fruto de la irreflexión del otro. Así que mejor moderar la curiosidad y pensárselo dos veces antes de quitar al otro su oportunidad de arrepentirse y aceptar que se ha equivocado, algo que a todos, reconócelo, nos puede pasar.

Alvaro Zapata, SJ

Ciao.

sábado, 21 de abril de 2018

Mi fe y mis dudas


He aquí la eterna encrucijada de la fe y la duda. El debate interior. La lucha entre creer y no creer. Pero tan bien explicado, con tanta hondura y contundencia al tiempo... Y tú, ¿Cuándo dudas? ¿Cuándo crees?

«Tuve que buscar durante mucho tiempo hasta encontrar un barco de la fe que fuese lo suficientemente estable como para poder llevarme a mí junto con todo el peso de mis preguntas críticas y mis dudas. Con el tiempo encontré tal barco y, a bordo de él, mi fe y  mis dudas poco a poco se han hecho amigas; tengo la impresión de que esas partes de mi espíritu y de mi corazón hicieron entonces un pacto de colaboración mutua y que el constante diálogo que mantienen entre sí visiblemente les produce alegría. Siempre que parece que las dudas enmudecen, se despiertan por sí mismas en mi fe dudas y preguntas críticas, por puro miedo a que esta tal vez se acerque a los tentadores acantilados del fundamentalismo y del fanatismo.

No obstante, cuando mi fe está debilitada, cuando no recibe el suficiente alimento de mi práctica de oración y meditación o cuando está cansada de la confrontación con las caricaturas de la fe con las que se encuentra constantemente, mis crecientes dudas no abusan de tales momentos para tomar triunfalmente las riendas; la parte dubitativa de mi alma sabe que una vida sin fe, sin ese compañero que a la vez es blanco de su crítica, le parecería aburrida. Las dudas no me llevan de la fe a la increencia; más bien profundizan mi fe, la hacen más madura y meditada»

Tomás Halik, en "¿Deshacerse de Dios?"

Ciao.

viernes, 20 de abril de 2018

Tómate tu tiempo


Vivimos en un mundo donde parece que todo suceda demasiado rápido. Las responsabilidades cotidianas, las relaciones sociales, nuestras ganas de crecer y seguir caminando, incluso siendo buenas, pueden crear en nosotros ciertas dinámicas vertiginosas, que nos sumen en un ritmo de vida veloz, trepidante y, en no pocas ocasiones, peligroso.
La vida, sin lugar a dudas, está hecha de tiempos donde es necesario apresurar el paso; sin embargo, es bueno que, habitualmente, busquemos un ritmo que propicie tiempos de silencio, espacios íntimos, que nos acerquen a Aquel que siempre nos acompaña en nuestro caminar.
Solo así aprenderemos a integrar las diferentes dimensiones de nuestra vida, y a ir ordenándolas, tratando de elegir siempre aquello “que más nos conduce para el fin que somos criados”.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

jueves, 19 de abril de 2018

¿Qué significa que el Padre está en el cielo?



En la oración que Jesús nos enseñó, lo primero que se dice de “nuestro Padre”, antes de pedirle nada, es que está en el cielo. Sin duda, esta imagen espacial indica que Dios está más allá de todos los esfuerzos humanos, de todas nuestras intuiciones, de todos nuestros deseos, de todos los productos de nuestro espíritu, por muy sublimes que sean. La realidad de Dios sobrepasa todo lo que el hombre puede alcanzar.

Y, sin embargo, este Dios que está en el cielo penetra los abismos. Comentando estas palabras referidas a María, “Dios ha mirado la humillación de su esclava”, Lutero dice: Dios nunca mira hacia arriba, porque no hay nada por encima de Él; tampoco mira a su alrededor, porque nada le iguala. Necesariamente tiene que mirar hacia abajo, y cuanto más abajo está uno, mejor le ve Dios. Luego, Lutero se explaya hablando de la humilde María, a la que Dios mira con amor precisamente por su pequeñez.

Tomás de Aquino, comentando estas palabras del Padrenuestro, dice: “Que estás en los cielos” indica la cercanía de Dios hacia nosotros, su prontitud para escuchar. E interpreta “estar en los cielos”, como “estar en los santos, en los cuales habita Dios”. Teniendo como referencia el salmo 118 (“los cielos proclaman la gloria de Dios”), Tomás de Aquino afirma que “los santos son denominados cielos”. En efecto, quienes proclaman la gloria de Dios son los santos.

Me parece profunda esta intuición de Santo Tomás: Dios está en los cielos, es decir, en aquellos que han hecho de su vida una vida conforme a la de Dios, una vida celestial. El todopoderoso, el que nada ni nadie puede retener, el Señor de la gloria, se hace presente en la persona justa. El cielo, más que un lugar, es una manera de ser, una actitud. ¿No dice el amante que su amada es un “cielo”? En los que se comportan divinamente, allí está Dios.

Así concluye Tomás de Aquino su interpretación de estas palabras del Padrenuestro: “Como a causa de su excelsitud algunos han afirmado que Dios no se preocupa de las cosas de los hombres, conviene tener presente que es alguien cercano, íntimo; de Él se dice que está en los cielos, es decir, en los santos, a los cuales se les llama cielos”.

Martín Gelabert Ballester, OP

Ciao.

miércoles, 18 de abril de 2018

Discernimiento


Los cristianos queremos tomar decisiones buscando encontrar la voluntad de Dios para nosotros, porque es aquello que nos hará más profundamente felices.
La herramienta que la espiritualidad ignaciana propone para ello es el discernimiento, que no consiste tanto en una serie de reglas, como en una actitud que debería ir incorporándose a nuestro modo de ser. El discernimiento implica una disposición de búsqueda, una escucha constante de la realidad. Es estar atentos a las pistas que nos sirven para tomar la decisión correcta.
Muchas de las decisiones importantes las consultamos, precisamente porque reconocemos esa importancia. Nos dejamos acompañar por aquellos en quienes verdaderamente confiamos, por quien tiene más experiencia, por aquellos a quien afectará la decisión, por quien tiene una visión más cercana al asunto…
Hay decisiones que podemos (y debemos) tomar solos. Pero hay otras para las que necesitamos la humildad de reconocer que no podemos solos. Implica reconocer que Dios se sirve de todos para llevar adelante su proyecto. Aunque a veces sea uno quien toma una decisión, debe hacerlo con otros. Y entonces reconocemos que parte de esa voluntad de Dios es discernir juntos.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

martes, 17 de abril de 2018

Tapando el sol con la mano



Un discípulo fue en busca del rabino Nahman, de Braslaw:
- No continuaré mis estudios de los textos sagrados – dijo. – Vivo en una pequeña casa con mis padres y hermanos y nunca encuentro las condiciones ideales para concentrarme en lo que es importante.
Nahman señaló al sol y pidió a su discípulo que pusiera la mano frente a su cara, de manera que quedara oculto. Y así lo hizo éste.
- Tu mano es pequeña y, sin embargo, ha conseguido cubrir totalmente la fuerza, la luz y la majestad del inmenso sol. De la misma manera, los pequeños problemas consiguen darte la disculpa necesaria para no seguir adelante en tu búsqueda espiritual.
Así como la mano tiene el poder de esconder el sol, la mediocridad tiene el poder de esconder la luz interior.
No culpes a los otros por tu propia incompetencia.

Cuentos Paulo Coelho:El Portal de los Líderes 

Ciao.

lunes, 16 de abril de 2018

Desde la desesperanza, la esperanza


Gracias enormes a Elisa Orbañanos por estas palabras, tan reales, tan necesarias, tan profundas y tan llenas de esperanza. Siempre necesarias. 
Pero cuando vienen de alguien como Elisa, cuya coherencia de vida y entrega radical a los más frágiles y vulnerables es un testimonio tan real y profundo, son más creíbles, si cabe. Gracias también a quienes las compartáis...

Cuando la injusticia desborda. Cuando el mal y la perversión parecen haber tomado el control y el poder, con toda impunidad. Cuando la crueldad hace añicos la esperanza. Cuando hasta las entrañas duelen. Cuando la paz nos es arrebatada y sentimos que no nos queda derecho a la alegría. Cuando el desgarro no deja sitio para el amor.
En plena desolación, dejemos a Dios actuar. No levantemos muros de rabia que nos aíslen. No respondamos con un odio que nos seque el corazón.
Que la maldad no nos vende los ojos ni plante en nosotros semilla negra. Que la reacción desde la desazón es instintiva y legítima, pero derriba más que construye. Aunque no haya respuesta. Aunque nada calme el dolor. Que no nos venzan, que aún tenemos camino por recorrer. Que no apaguen también nuestra luz.
Dejemos que la reconciliación germine. Seamos instrumentos de paz, cimientos de puente. Que de esta muerte venga nuestra resurrección. Desde nuestro ser ceniza, hagamos de la vida bienaventuranza.

Elisa Orbañanos

Ciao.

domingo, 15 de abril de 2018

Miradas



Es curioso: Somos lo que miramos. Somos como miramos. Algunos dicen: “Dime cómo miras y te diré quién eres”. Es la mirada. Ese lenguaje universal más allá de las palabras. Diariamente vivimos “de” ellas. Inmersos “en” ellas. Amando o condenado. Dándolas y recibiéndolas.

No hay que engañarse. Todos hemos hecho algún que otro Máster en miradas, así que de esto sabemos un rato: Hay miradas que matan; que cierran puertas y te dejan helado; miradas que arañan y te desgarran las entrañas; miradas que te hieren el corazón y te dejan sin palabras; que viven en el “no” y te entristecen todo el día.
Hay miradas que condenan por el hecho de ser diferente; miradas que delatan, envidian y que no soportan el bien ajeno. Miradas de muerte. Impersonales e indiferentes. Superficiales e interesadas. Borrachas de soberbia. Calculadoras. Gélidas. Sin Luz y sin Dios. A años luz del pobre. Pero también sabemos que hay miradas que curan y reconfortan; miradas que son oasis y sombra acogedora; que arropan y bendicen; miradas balsámicas que tapian brechas y derrochan consuelo y comprensión.
Miradas llenas de amor hacia el otro, que hacen la vida más fácil. Miradas que no llevan cuenta del mal, que viven en “Cor 13” y todo lo aguantan y todo lo esperan. Miradas que sientan bien y que embellecen a sus destinatarios, haciéndolos mejores y sacando lo mejor de ellos.

¿Quién no ha experimentado alguna vez el sentirse especial ante la mirada de otro? ¿Acaso hay alguien que no se haya sentido atrapado, vulnerable, irremediablemente lleno de paz o loco de amor ante una mirada? ¿Verdad que no es lo mismo vivir mirando de una manera que de otra?

¿El referente y modelo?: El Maestro de la Mirada. ÉL nos amó primero, porque nos miró primero. Y así Dios nos mira como nadie nunca nos ha mirado o nos mirará jamás. Sacando lo mejor de nosotros en cada instante. Llenándonos de posibilidades insospechadas, su mirada nos convierte en maravillosas obras de arte. Que esta mirada de Dios sobre nosotros guíe la nuestra hacia el mundo. Mirada que lo hace todo nuevo, que no desgasta o da las cosas por sabidas. Mirada que recupera la novedad de todo y de todos; que recoge de las cunetas las miradas perdidas, despistadas o derrotadas de tantos hermanos caídos que necesitan, con urgencia, de las miradas de Dios. MIRO, luego AMO.

Gerardo Villar, SJ

Ciao.

sábado, 14 de abril de 2018

¡La Alegría!


Hay algo que, leyendo la vida de los discípulos después de Jesús, descubrimos como inherente a la Resurrección: La Alegría. 
La Alegría de saber que hay esperanza, porque ni la muerte ni la injusticia tienen la última palabra.
La Alegría de sabernos incondicionalmente amados.
La Alegría de ser llamados a permanecer en un amor que nos hace plenos en el darnos a los demás.
La Alegría de la amistad, de la cercanía, del pan compartido, del lavarnos los pies entre nosotros, y buscar ser los primeros en hacernos los últimos.
La Alegría de saberse sostenido y confiar en un Amor que no claudica, que se sostiene hasta el final. E incluso más allá del final.
La Alegría de alegrarnos con Aquél a quien amamos.
Una alegría que descubrimos cuando nos animamos a ver la vida en clave de Resurrección.

Ciao.

viernes, 13 de abril de 2018

Vivir la Pascua

La Pascua es un tiempo precioso para poder disfrutar de la alegría: Nos felicitamos la Pascua con una gran sonrisa, estamos más propensos a disfrutar e incluso puede que nos dé por rezar más, pues es más fácil comunicarse con el Resucitado victorioso que con el Crucificado fracasado.
Pero nos damos cuenta que tantas veces nos movemos a impulsos: En Cuaresma toca estar triste, en Semana Santa llorar, y en Pascua ir con la sonrisa puesta… Pero no por lo que vivo y siento, sino porque es “lo que toca”.
Ante esto, San Ignacio nos invita a que pidamos alegrarnos con la alegría del Resucitado: Alegrarme no por una cosa mía, sino por algo bueno (¡buenísimo!) que le ha pasado a otro.
Es en esa clave desde la que podemos des-centrarnos, salir de nuestros criterios, que a veces son los peores sepulcros, y dejarnos contagiar de la alegría que me trae Jesús.
Esa es la resurrección cotidiana, la que me permite salir cada día a encontrarme y alegrarme con el otro.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

jueves, 12 de abril de 2018

Aunque el esfuerzo parezca inútil



A veces nos instalamos en una visión descorazonada de la realidad. Nos basamos en estadísticas que nos presentan cómo la religión va perdiendo peso en nuestra sociedad. Nos desanimamos al ver cómo la secularización va ganando terreno a nuestro alrededor. Vemos cómo la cadena de transmisión de la fe, parece que se va rompiendo poco a poco… Y así caemos en una especie de desánimo o desesperanza que, sin fe, sería muy difícil de soportar.

En medio de todo ello, nos proponemos llevar a cabo alguna actividad pastoral para tratar de transmitir aquella fe que a nosotros nos transmitieron y también, para luchar contra esta situación social que no nos gusta. La mayoría de las veces, al comenzar un grupo de catequesis o de jóvenes pensamos que seremos capaces de marcar a los chavales que se han apuntado. Que les ayudaremos a plantearse preguntas que harán que su vida cambie por completo. Que seremos capaces de hacerles descubrir a Jesús como horizonte de sus vidas etc.

Sin embargo, en muchas ocasiones, cuando llevamos un tiempo de andadura con el grupo nos llevamos una gran decepción. En primer lugar por la asistencia de los chavales. Puesto que, normalmente, por muy exigente que se quiera ser… la mayoría de las veces el deporte, los cumpleaños y otros eventos, pasan por encima del que debiera ser su compromiso. En segundo lugar, porque aunque parezca que a veces se conecta con ellos, da la impresión de que no acaban de profundizar y su relación con Jesús y el Evangelio se queda en la superficie, sin cambiar para nada su vida. La situación se recrudece al llegar un día en el que has preparado muchísimo la reunión y te encuentras con que sólo han venido un par de chavales, uno de ellos con mucho interés y el otro, sencillamente obligado por su familia.
Y ante ello te preguntas ¿Merece la pena desgastarse por esto? O ¿quizá sea mejor dejarlo?

Creo que esta situación, en lugar de sumirnos en la desesperanza, debería remitirnos al tiempo de Adviento en el que nos encontramos. En concreto, a mí me gusta relacionarlo con la lectura en la que Isaías dice que «brotará un renuevo del tronco de Jesé y de su raíz florecerá un vástago». Puesto que nos ubica mejor ante la realidad, al recordarnos que Dios no viene en forma de planta invasora que arrasa los campos, sino que lo hace con el modo discreto de un pequeño tallo. Y aquí, creo que todos deberíamos mirar atrás y ver que venimos de una historia en la que alguien apostó por nosotros. Que muchos de nosotros también en su día estuvimos en algún grupo en el que el catequista no tiró la toalla pese a los desánimos que le producía ver que su mensaje no llegaba prácticamente a nadie. Y que, pese a que los tímidos resultados que aquellas reuniones y catequesis tuvieran en la mayoría de sus miembros, a ti en concreto, te cambiaron la vida y te hicieron ser la persona que eres hoy.

Con todo ello, no quisiera dar la impresión de estar en contra de los planes pastorales y a favor de mantener heroicamente obras e instituciones que podrían llevarse de otra manera. Sino que creo que deberíamos dejar que Dios actúe a su modo en los grupos en los que nosotros colaboramos.
Quizá, al mirarlos desde su mirada individual y llena de esperanza, encontremos fuerza para tirar adelante cuando sólo vemos la realidad a través de nuestro deseo de grandes números y nuestro derrotismo desesperanzado.

Dani Cuesta, SJ

Ciao.

miércoles, 11 de abril de 2018

Pecado



¿Quién no ha metido la pata  hasta el fondo alguna vez? Con uno mismo, con sus seres queridos,  hasta con Dios… Y sin que haya mucha excusa ni explicación.
¿Y qué hacer ante ello?  Hay mucha gente que “lo soluciona” por su cuenta con Dios. Hay otra mucha que, como insistimos tanto en que Dios nos perdona todo ha perdido la capacidad de percibir el mal causado… Hay quien lo identifica únicamente con incumplir normas, y quien cree que llamamos pecado a cosas que no lo son.
A veces hay que detenerse y pensar en aquello que, en nuestras vidas, supone una barrera en la relación con Dios, con nuestro mundo, con sus gentes o incluso con nosotros mismos. Aquello con lo que destruimos el sueño de Dios para nosotros.

Pastoral SJ

Ciao.

martes, 10 de abril de 2018

Nuestros caminos



No es raro que en ocasiones concibamos nuestra propia vida como un camino. Es más, pensar en ella como tal siempre resultará sugerente.
Los caminos esconden belleza, fatiga, tranquilidad, encrucijadas… Y en ellos nacen tanto espacios de soledad como puntos de encuentro donde poder agradecer, admirar, esforzarse, y caer en la cuenta de quiénes somos y adónde vamos.
Sin embargo, y en no pocas ocasiones, nuestra vida es un camino que no elegimos nosotros.
Un camino que jornadas atrás nos deslumbraba con su belleza puede convertirse en un paraje temible, inquietante, extraño. Algo similar debió experimentar San Ignacio cuando, yendo hacia Bolonia, perdió el camino, “y caminó un gran trecho con miedo, porque cada vez que se movía creía que caía en el río.” (Autobiografía [91]).
También nosotros somos sacudidos por temblores de incertidumbre, agitados por la sensación de vértigo que provocan las circunstancias de nuestra propia vida.
Pero, ¿Cómo actuamos? ¿De verdad dejamos al Señor Jesús venir y preparar el camino de nuestra vida tal y como Él lo sueña?

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

lunes, 9 de abril de 2018

¡Resurrección YA!


¡La vida ya está llamada a ser Pascua!

¿Cuándo voy a empezar a vivir resucitado?
¿Tengo que esperar a morir para asomarme a tu gloria?
¿Es el único paso posible?
Tal vez, pero, por otra parte, ¿No hay en la vida muchas cosas pequeñas –o inmensas- que van muriendo y naciendo de nuevo, distintas, mejores, reconciliadas?
¿Y no hay sepulcros esperando vaciarse? En mí y en otros.
La vida ya está llamada a ser pascua, a vivirse en esa tensión insalvable entre la entrega y la acogida, el dolor y la dicha infinita, la vida entregada y la VIDA recibida…

Pastoral SJ

Ciao.

domingo, 8 de abril de 2018

Entre la muerte y la Vida, también ahora


Una preciosa y real certeza, ese baile entre vida y tormenta, entre furia y paz, entre muerte y pascua, que sigue tan presente.... Una reflexión de Santi Obiglio

No es que no sea real tu Resurrección, Señor. El Sepulcro, las vendas, la noche, las dudas… No es que no sea verdad tu Resurrección.
Sepulcro, vendas, oscuridad, fieras. Todos signos de muerte, experiencias de muerte que hoy todavía tengo, tenemos.
¿Y la Vigilia Pascual? ¿Y el bautismo? ¿Y tu Resurrección histórica? ¿Y la Pascua celebrada y actualizada en cada misa, en cada reconciliación, en cada sacramento, sacramental…? No es que no sean reales. Aunque a veces pareciera.

Hoy tu Resurrección me invita a aceptar la verdad de esta lucha entre la vida y la muerte que hoy todavía se da. Siento que solo así tu Pascua puede ser real.
¡Porque los signos de muerte están tan visibles! Y afirmar tu triunfo, esquivando la mirada, cerrando los ojos al dolor que todavía hoy sufrimos, es quitarle toda su consistencia, es dejar tu victoria sin ninguna autoridad, porque la evidencia, en parte, contradice.
Pero: En parte, sólo en parte… Esto es lo más real, lo más verdadero. Que no es cierto que todo es muerte, que todo es tinieblas, que todos son fieras, que todo es sepulcro, que todo es vacío. No es cierto que todo en mi vida está roto, que todo en el mundo está quebrado. Cerrar los ojos al dolor es tan falso como cerrar los ojos a la vida, también evidente, también imposible de ocultar, también imposible de callar.
La vida que tocamos en cada amanecer, en cada flor, en cada niño jugando, en los ojos profundos y en las arrugas sabias de cada abuelo, en la fuerza de los jóvenes, en la frescura de sus amistades y en el entusiasmo de sus búsquedas de sentido y de ideales, abiertos siempre a la esperanza de que la vida puede dar más; en la madurez del amor de tantos varones y mujeres fecundos: En amor mutuo -entregados sinceramente el uno por el otro; en progreso, en fe enraizada en generaciones y concretada -explícita o implícitamente, en historias de perdón y solidaridad.

Ese en parte es el que hoy María Magdalena, Pedro y el otro discípulo, yo y tantos cristianos nos atrevemos a mirar y a compartir como Buena Noticia.
Con el coraje de ver el dolor, pero también con el coraje de abrirse a la vida, que entre tanta muerte, traen y manifiestan tu resurrección y tu victoria.
Hoy, tu Pascua, nos cura la ceguera y regala al mundo esta mirada nueva: Los cristianos, sostenidos en tu resurrección, nos animamos a entrar en el sepulcro –la muerte–, y con esperanza abrirnos a la vida, y a Ti, que quieres venir a rescatarlo todo.

Santi María Obiglio
Ciao.

sábado, 7 de abril de 2018

Apariciones



¿Dónde? ¿Cómo? ¿En qué "aparece" hoy Dios? 

Celebramos su presencia, su resurrección, su espíritu.
Aparece el amor, aparece la esperanza, aparece la alegría, en rostros amados y amantes, en historias incompletas, en risas compartidas...
Aparece un Dios vivo que late en tantos latidos, que gritan y baten formando una sinfonía que ha de llenar el mundo...

Pastoral SJ

Ciao.

viernes, 6 de abril de 2018

Mar, ¿A dónde vas?


Preciosa reflexión de una gran amiga.

Agua, ¿Dónde vas?
Riendo voy por el río a las orillas del mar.
Río arriba voy buscando fuente donde descansar.
Chopo, y tú ¿Qué harás?
No quiero decirte nada yo...¡Temblar!
Cuatro pájaros sin rumbo en el alto chopo están...
(Federico García Lorca)

Uno pierde su individualidad, se sumerge en un mar de armonía. No deja de ser uno mismo, imprescindible para el resultado total, pero al mismo tiempo se hunde en el grupo.
Diez mil sonidos y una sola voz... ¡La vida!
Un poema que nos da claves para vivir. El reforzamiento el ego, en que nos educa la sociedad del mercado, nos induce a crearnos caretas, personajes ficticios tras los que vivimos parapeteados. Nos creemos el ombligo del universo.
Desvirtuamos nuestro ser profundo que no está en competición con nadie. Sólo somos una voz, que cobra sentido cuando unida a miles de voces más, canta la canción de la vida, que es una canción coral de amor.
Sin el coro no somos nadie. Desentonamos, no logramos avanzar como personas ni como sociedad.
Cuando nos armonizamos con los demás, construimos puentes, pozos, catedrales, educación...
Es sólo un adelanto de lo que llegaremos a ser, perdidos en la luz y el mar de Dios... Escuchemos, Él nos habla de miles formas...

Ciao.

jueves, 5 de abril de 2018

Sobre los trolls cristianos


A veces, leyendo noticias de Iglesia, comentarios sobre determinadas personas, instituciones, declaraciones, etc. te encuentras con algo muy frecuente: Hay algunas personas (creo que no muchas, desde luego no una mayoría) que han encontrado en Internet (en algunos foros, blogs, secciones de comentarios, etc) un espacio que les permite hablar "en nombre de..." (la verdad, la fidelidad, Dios, lo que las cosas deben ser, etc) cuando en realidad solo están hablando en su propio nombre –que es muy legítimo, pero mucho más limitado–.
En sus comentarios se suelen mezclar insultos, generalizaciones, críticas gruesas, y el reparto de medallas o palos en función de que lo que se dice o se hace coincida con sus sensibilidades, gustos y opiniones –y ahí no se libra ni el papa de sus diatribas–.

No debemos caer en la trampa de entrar al juego de polémicas innecesarias –cuando hay conflictos reales que necesitan de discusiones y diálogos mucho más necesarios–. Tampoco deberíamos callar por miedo. Ni tampoco tendríamos que pensar que quienes así se comportan son una mayoría o una multitud. Son pocos, con muchos pseudónimos, y los mismos en todas partes. Se siguen. Se contestan unos a otros. Aburren a las piedras.

Lo mejor es ni leerlos. Y seguir trabajando, con obras y palabras, aprendiendo de los aciertos y rectificando en los errores –que todos tenemos de ambos–, por el evangelio, en este mundo, en esta sociedad y en esta Iglesia.

José María Rodriguez Olaizola, SJ

Ciao.

miércoles, 4 de abril de 2018

Renunciar a ‟SER BUENO"


Cuando cometo un error y me siento culpable, es el personaje, el yo pequeño el que se siente así.
Cuando vivo colgado del pasado, angustiado por aquello que no hice o nostálgico por la felicidad que no volverá, lo vivo desde el personaje.
Cuando soy ‟bueno" para que tú me quieras -mamá, papá, superior, novia, esposo, jefe- lo hago desde una careta que no es mi verdadero yo.
El día que rompa todos los modelos que me han metido en la cabeza y renuncie a ese ‟yo mental", incluso a ese Dios-idea que me han enseñado de niño como un lastre de obligaciones o una construcción del super-ego y me hace sentirme siempre mal y culpable, habré dado mi gran paso para la liberación.
¡Qué distintas suenan entonces la palabras del maestro Jesús! ‟El que quiera salvarse a sí mismo se perderá, y el que pierda su vida por causa mía, se salvará". 
¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si se pierde o se disminuye a sí mismo?" 
Hoy de una vez voy a tirar ese espantapájaros que no me deja ser.
Y si llega el dolor y no puedes con él, recógelo todo y ponlo en una canasta. Sal al camino sin más y entrégalo como un ramillete de flores o de frutas. Se convertirá en ofrenda.
¿Y hay algo más alegre que el puro goce de regalar?

Pedro Miguel Lamet

Ciao.

martes, 3 de abril de 2018

Me pregunto si te preguntas


Alguien dijo una vez que las preguntas tienen una fuerza que no encontramos en las respuestas. A nada que nos paremos, podemos comprender que esta afirmación tiene mucho de cierto; que sólo mientras nos preguntamos algo, late en nosotros una fuerza, un interés que se apaga en cuanto se sacia nuestra curiosidad.
Preguntarse en la vida es lo que nos mantiene en búsqueda… ¿Cómo son nuestras preguntas?

En primer lugar, no todas las preguntas son iguales. Si estas leyendo esto es que te manejas bien por Internet. Comprenderás entonces que te hable de las wiki-preguntas… A veces nos surge una pregunta, algo nos interroga, queremos saber… Y nos basta con una búsqueda rápida para satisfacer esa pregunta. Pocas curiosidades aguantan en nuestra mente más de un rato, en seguida son satisfechas con mucha más información de la que podemos asimilar. 
Este tipo de cuestiones, las wiki-preguntas, tienen un peligro: Y es que a costa de ser respondidas en cuestión de segundos, acostumbran a nuestros deseos a moverse a esas velocidades.
Este año me pasó algo curioso que conecto con esto: Los Reyes me regalaron una flauta celta. Aquello me hizo mucha ilusión y el mismo día de Reyes, antes de acostarme busqué por Internet, me pregunté ¿cómo puedo aprender a tocar un Irish whistle? Ese día ya tenía a mi disposición 15 métodos distintos para aprender a tocar… Ahí estaba la trampa: El deseo de aprender a tocar no había permanecido en mí ni 5 minutos antes de ser satisfecho. No había ahondado en el deseo, no me dio tiempo… Por eso, me costó tanto mantenerme fiel una vez que había empezado y aquello sonaba a rayos. Me aburría y no me acordaba de por qué narices había empezado con aquello.

Esta anécdota nos sirve para situarnos ante otro tipo de preguntas, las importantes, las que no pueden ser respondidas con un clic. Son preguntas que operan a un ritmo distinto y tienen que ver con el núcleo escondido de las personas y de la vida.
¿Qué quiero hacer con mi vida? ¿Por qué hay algo que siempre muerde por dentro diciendo que podría entregarme más y mejor? ¿En qué cambia mi vida si existe ese Dios que se entrega en el mismo don en que se esconde?

Esas preguntas son difíciles de formular. A veces quedan ahí, en un rincón de nuestra vida, pero mientras permanecen vivas son como unas brasas que se vuelven a encender cada vez que la vida las sopla. Esas preguntas nos hacen humanos y son tan importantes como el aire que respiramos… A veces también igual de olvidadas.
Por eso no podemos acabar de otra forma más que preguntándonos: ¿Siento vivas en mí las preguntas radicales? Creo que si lees esto es porque buscas… ¿Cuáles son las tuyas?

Charlie Gómez-Vírseda, SJ

Ciao.

lunes, 2 de abril de 2018

Palabra de Vida Abril 2018


 «En verdad, en verdad os digo: El que cree, tiene vida eterna» (Jn 6, 47).

Esta frase de Jesús forma parte de un largo diálogo con el gentío que vio el signo de la multiplicación de los panes y que lo sigue, aunque solo sea para seguir recibiendo de Él alguna ayuda material. Jesús, a partir de su necesidad inmediata, poco a poco va llevando el discurso hacia su misión: ha sido enviado por el Padre para dar a los hombres la verdadera vida, la eterna, es decir, la misma vida de Dios, que es Amor. Él se acerca a todos los que se le cruzan por los caminos de Palestina sin eludir las peticiones de comida, de agua, de curación ni de perdón; es más, comparte cualquier necesidad y devuelve la esperanza a cada uno. Por eso puede pedir luego un paso más, puede invitar a quienes lo escuchan a acoger la vida que nos ofrece, a entrar en relación con Él, a darle confianza, a tener fe en Él.
Comentando precisamente esta frase del Evangelio, Chiara Lubich escribió: «Jesús aquí responde a la aspiración más profunda del hombre. El hombre ha sido creado para la vida; la busca con todas sus fuerzas. Pero su gran error es buscarla en las criaturas o en las cosas creadas, las cuales, siendo limitadas y pasajeras, no pueden dar una verdadera respuesta a la aspiración del hombre… Solo Jesús puede saciar el hambre del ser humano. Solo Él puede darnos la vida que no muere, porque Él es la Vida»

«En verdad, en verdad os digo: El que cree, tiene vida eterna».

La fe cristiana es ante todo fruto de un encuentro personal con Dios, con Jesús, que no desea otra cosa que hacernos partícipes de su misma vida. La fe en Jesús es seguir su ejemplo y no vivir replegados en nosotros mismos, en nuestros miedos, en nuestros programas limitados, sino más bien dirigir nuestra atención a las necesidades de los demás: Necesidades concretas a causa de la pobreza, la enfermedad o la marginación, pero sobre todo la necesidad de escucha, de comunión y de acogida. De este modo podremos comunicar a los demás, con nuestra vida, el mismo amor que hemos recibido como don de Dios. Y para fortalecer nuestro camino, Él nos ha dejado también el gran don de la Eucaristía, signo de un amor que se da a sí mismo para dar vida al otro.

«En verdad, en verdad os digo: El que cree, tiene vida eterna».

Cuántas veces al día damos confianza a las personas que nos rodean: Al profesor que enseña a nuestros hijos, al taxista que nos lleva a nuestro destino, al médico que debe tratarnos… No se puede vivir sin confianza, y esta se consolida con trato, la amistad, la relación que se afianza con el tiempo.
Entonces, ¿Cómo vivir la Palabra de vida de este mes? Siguiendo con su comentario, Chiara Lubich nos invita a reavivar nuestra elección y adhesión total a Jesús: «… Y ya sabemos cuál es el camino para llegar allí: …Poner en práctica con especial ahínco esas palabras suyas que nos recuerdan las distintas circunstancias de la vida.
Por ejemplo: ¿Nos encontramos con un prójimo? «Ama a tu prójimo como a ti mismo» (cf. Mt 22, 39). ¿Tenemos un sufrimiento? «Quien quiera venir en pos de mí… Tome su cruz» (cf. Mt 16, 24), etc. Entonces las palabras de Jesús se iluminarán y Jesús entrará en nosotros con su verdad, su fuerza y su amor. Nuestra vida será cada vez más un vivir con Él, un hacer todo junto con Él. Y ni siquiera la muerte física que nos espera podrá asustarnos, porque con Jesús ya ha dado inicio en nosotros la vida verdadera, la vida que no muere»

Letizia Magri

Ciao.

domingo, 1 de abril de 2018

¡Y al tercer día, Resucitó!



“¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?” ¡HA RESUCITADO!

¡Feliz Domingo de Resurrección! ¡Cristo ha vencido a la muerte! ¡Aleluya, aleluya!

Ciao.