sábado, 30 de noviembre de 2019

El síndrome de la rana hervida


¿Sufres el síntoma de la rana hervida? ¿Alguna vez has aguantado una situación hasta un límite que ni tan siquiera tú te imaginabas que podías ser capaz, como un estrés inmenso o una relación muy desgastante? 

Si lo has vivido, tranquilo, tranquila. No eres el único y simplemente has sido presa del síndrome de la rana hervida.

Si se pone una rana en una olla con agua, que se va calentando poco a poco, a razón de 0,02 grados por minuto, la pobre se queda tan tranquila y muere achicharrada.
Sin embargo, si la rana entra en el agua hirviendo, directamente salta.
Este es el denominado síndrome de la rana hervida y el que, inconscientemente, sufrimos las personas.
Somos capaces de aguantar y aguantar más y más bajo mil excusas ante situaciones que nos hacen daño, que nos vacían de fuerza y luego, con el tiempo, cuando hemos salido de la olla caliente, miramos atrás y nos preguntamos: ¿Cómo he podido soportar tal tormento? 
Pues porque tu capacidad de aguante puede llegar a ser inmensa, aunque ni tan siquiera lo sepas.
El miedo y la comodidad es el agua que nos va hirviendo por dentro. Pensamos que es lo “normal”. “Es normal que me haga esperar una hora”, “es normal trabajar todos los fines de semana” “es normal…”. Y mientras nos decimos todo ello, vamos quemándonos por dentro.
La buena noticia es que existe otro modo de afrontar la vida: La determinación de ser uno mismo y decir basta a aquello que no nos conviene.

Veamos algunas ideas para conseguirlo:

- Identifica cuando algo te está quemando. Parece fácil decirlo pero, recuerda, la mente es muy traicionera y se busca muchas excusas para seguir enredada en lo mismo.
Una buena manera es a través del cuerpo: Dolores de cabeza continuados, malestar en general o agendas imposibles que no te dejan descansar y, por tanto, pensar.
Cuando algo de lo anterior sucede, vives una situación que quizá te esté superando y necesitas ser sincero contigo mismo.
- Analiza qué ventajas te aporta la situación que “te quema”. Todo, absolutamente todo cuanto hacemos nos aporta un beneficio. Hasta el dolor.
Lo que es importante es hacerse la pregunta y responder con sinceridad: ¿Qué me aporta de positivo esta relación que me desgasta o este estrés? A veces, los beneficios ocultos son difíciles de identificar, pero si lo consigues, es un gran paso para librarte de ellos.
- Pon límites. Un buen truco son los cables trampas, es decir, límites que no estás dispuesto a tolerar sobrepasarlos.
“Como me haga otra vez esto, rompo con nuestra relación…”; “Como tenga que volver a quedarme otra noche trabajando hasta las mil, digo que no continúo con el proyecto”. Y una vez que lo definas, cúmplelo… No valen las excusas.  El agua seguirá ardiendo y si tú no reaccionas te acabarás achicharrando.
- Despierta la determinación. Comienza a acariciar el deseo de vivir de otro modo.
¿Qué pasaría si trabajara en otro sitio?, por ejemplo: Cuando uno está muy enfrascado en una situación que le duele se le olvida que existen otras maneras de vida.
A veces, nuestro único margen de maniobra es la actitud, tomarnos las cosas de otro modo. En la medida que comencemos a acariciar la alternativa, tendremos más fuerza para parar la situación que nos desgasta.
Y recuerda, una vez que has tomado la decisión de ser tu mismo, salta porque aunque no tengamos mapas de la vida, sí podemos entrenar nuestras brújulas.

 Pilar Jericó

Ciao.

viernes, 29 de noviembre de 2019

La Vida


El profesor, BERT HELLINGER, para quien no sabe, falleció el día 19/9/19. 
El Alemán que ya fue sacerdote, dejó el celibato y se convirtió en psicoterapeuta y escritor. 
Tenía 93 años, es conocido mundialmente por la creación del método terapéutico "Constelación familiar". dejó este texto maravilloso a continuación:

"La vida te decepciona para que dejes de vivir con ilusiones y ver la realidad.
La vida destruye todo lo superfluo hasta que quede solamente lo importante.
La vida no te deja en paz, para que dejes de culparte y aceptes todo como "es".
La vida va a retirar lo que tienes, hasta que dejes de quejarte y empezar agradecer.
La vida envía personas conflictivas para curarte, para que dejes de mirar hacia fuera y empezar a reflejar lo que eres por dentro.
La vida te permite caer de nuevo y de nuevo, hasta que decidas aprender la lección.
La vida te quita del camino y te presenta encrucijadas, hasta que dejes de querer controlar todo y fluyas como un río.
La vida pone a tus enemigos en la carretera, hasta que dejes de "reaccionar".
La vida te asusta y asustará cuantas veces sea necesario, hasta que pierdas el miedo y recuperes tu fe.
La vida te distancia de las personas que amas, hasta entiendas que no somos ese cuerpo, sino el alma que contiene.
La vida se ríe de ti muchas y muchas veces, hasta que dejes de tomar todo tan en serio y reírte de ti mismo.
La vida te rompe en tantas partes cuantas sean necesarias para que la luz penetre en ti.
La vida te enfrenta a los rebeldes, hasta que dejes de tratar de controlar.
La vida repite el mismo mensaje, si es necesario con gritos y tapas, hasta que finalmente lo escuches.
La vida envía rayos y tormentas, para despertar.
La vida te humilla y a veces te derrota de nuevo y de nuevo hasta que decidas dejar que tu ego muera.
La vida te niega bienes y grandeza hasta que deje de querer bienes y grandeza y comiences a servir.
La vida corta tus alas y poda tus raíces, hasta que no necesites alas ni raíces, sólo desaparezcas en las formas y tu ser vuele.
La vida te niega milagros, hasta que entiendas que todo es un milagro.
La vida acorta tu tiempo, para que te apures en aprender a vivir.
La vida te ridiculiza hasta que te hagas nada, nadie, para entonces se convierte en todo.
La vida no te da lo que quieres, sino lo que necesitas para evolucionar.
La vida te lastima y te atormenta hasta que sueltes tus caprichos y berrinches y aprecia la respiración.
La vida te esconde tesoros hasta que aprendas a salir a la vida y buscarlos.
La vida te niega a Dios, hasta que lo veas en todos y en todo.
La vida te despierta, te poda, te rompe, te decepciona... Pero créeme, eso es para que tu mejor se manifieste... Hasta que sólo el amor permanezca en ti ". 

Bert Hellinger

Ciao.

jueves, 28 de noviembre de 2019

¡Sí puedo!


Sí puedo hacer, hoy alguna cosa,
sí puedo realizar algún servicio,
sí puedo decir algo bien dicho,
dime cómo hacerlo, Señor.

Sí puedo arreglar un fallo humano,
sí puedo dar fuerzas a mi prójimo,
sí puedo alegrarlo con mi canto,
dime cómo hacerlo, Señor.

Sí puedo ayudar a un desgraciado,
sí puedo aliviar alguna carga,
sí puedo irradiar más alegría,
dime cómo hacerlo, Señor.

Grenville Kleiser

Ciao.


miércoles, 27 de noviembre de 2019

De talentos y prestaciones


Interesante la comparación que propone Daniel Cuesta Gómez para entender los muchos talentos que a veces desaprovechamos.

Quizá parezca que comprar una cámara de fotos es algo sencillo. Basta con mirar el presupuesto con el que contamos y ver cuál es la que mejor se ajusta a nuestras posibilidades. Pero el hecho de comprar la cámara no es algo tan simple. Tiene que ser mejor que la que tenemos en el móvil, tener capacidad, muchas funciones y sobre todo calidad.
Por eso muchas veces terminamos cargando con grandes aparatos que son difíciles de guardar en la mochila y además amenazan con rompernos el cuello si es que decidimos llevarla durante nuestras caminatas.
El problema está en que muchas veces, solo usamos una mínima parte de las posibilidades que nos ofrece nuestra cámara.
sabemos que están ahí –pues nos lo contaron en la tienda–, pero por dejadez, pereza o ignorancia, no terminamos de aprender a utilizar todas esas funciones.
El resultado es que al final terminamos haciendo las mismas fotos que haríamos con una cámara más sencilla y mucho más pequeña.
Pues bien, lo mismo que nos ocurre con la cámara de fotos nos puede pasar con la vida. Dios nos ha regalado un montón de capacidades y nos da cada día muchas oportunidades para superarnos y así ser felices y hacer felices a otros.
Sin embargo, el miedo, el desconocimiento o la comodidad hacen que nos conformemos con lo de siempre y no busquemos algo más en todo lo que hacemos.
Quizá ahora, cuando el curso está empezando, sea un buen momento para pararse a pensar cómo abordarlo.
Tal vez a muchos les baste con pasar dignamente sobre las cosas, haciendo más o menos lo mismo que el año pasado.
Pero seguramente haya muchos que quieran arriesgar y así superarse.
Cada uno puede decidir si quiere explorar y explotar las posibilidades de su cámara, o si prefiere ir pasando, haciendo las fotos de siempre.

Dani Cuesta, SJ

Ciao.

martes, 26 de noviembre de 2019

Eucaristía


Resulta casi una obviedad hablar del carácter central que la eucaristía tiene en la vida de la Iglesia.
La celebramos cada día, y quizá por eso muchas veces pasamos por ella de una forma mecánica, superficial. Escuchamos incluso a creyentes cristianos decir que siempre es lo mismo, que las cosas se repiten y que por lo tanto no hace falta ir tanto.
Es algo que produce cierta tristeza. Porque, a poco que estemos un poco atentos y con deseo de encuentro en el corazón, la eucaristía siempre trae algo: Una luz, una moción que pacifica…
Cuando la eucaristía pasa por nosotros, salimos cambiados, distintos, aunque solo sea un poquito.
Nuestra fe nos dice que Jesucristo se hace presente realmente en cada misa, pero necesitamos hacer de eso una experiencia real.
Cuando nos hacemos conscientes –y “sentientes”- de que Dios mismo se está haciendo presente en la eucaristía al consagrar un poco de pan y vino, nuestra vida queda modificada.
Si Dios entra en el mundo, todo lo demás se relativiza.
El cuidado de Dios por sus hijos ha quedado para siempre como centro de cualquier historia.

Espiritualidad Ignaciana.

Ciao.

lunes, 25 de noviembre de 2019

Hacerse cargo de los problemas de quien está a nuestro lado


Todos somos débiles y vulnerables. Nadie está exento de un error o de una caída. Por lo tanto, poniéndonos en la condición de igualdad, debemos ayudarnos mutuamente.
Podemos asumir los problemas del otro como si fuesen nuestros, de ese modo sabremos qué hacer para ayudarlo.
No juzgar y no condenar, sino ayudar al otro a levantarse.
El amor nunca es en vano.
Amar sin juzgar y sin pretensiones, puede realizar en nosotros el milagro del cambio que queremos ver en el otro. Esto servirá como un estímulo para él y para nosotros.
Muchas veces no tenemos la solución para los problemas de nuestros hermanos, pero la presencia amiga trae paz y serenidad, da coraje y luz.
Asumir los problemas de los demás no significa resolver las cosas por él. Significa estar cerca y ser solidario en las dificultades. Significa amarse mutuamente. Y el amor mutuo es más fuerte que cualquier problema.


Apolonio Carvalho Nascimento

Ciao.

domingo, 24 de noviembre de 2019

Solemnidad de Cristo Rey



Solemnidad de Cristo Rey: Último domingo del año litúrgico (Antes de Adviento)

Con la celebración de Cristo, Rey del universo, termina el año litúrgico.
Esta fiesta, con tinte escatológico nos recuerda que el cántico cristológico de San Pablo a los filipenses se cumplirá y todos gozaremos con el Rey Jesús de la herencia que nos consiguió con su sangre: El Reino de su Padre Dios.

«Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.»
Filpenses 2, 6-11

Aspectos más relevantes:
La fiesta de Cristo Rey cierra el año litúrgico. En ella se profesa que Cristo es el centro de toda la historia humana, el principio y el fin, el Alfa y la Omega. Jesús vino al mundo a anunciar el Reino de Dios, un Reino que no es de este mundo pero que se empieza a vivir aquí, en la tierra. Cristo reina en nosotros, su realeza procede de sus méritos, virtudes, servicio y amor. Su Reino es universal, es decir para siempre y para todos los que permanezcan unidos a Él. 

Origen de la solemnidad:
La fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de marzo de 1925. El Papa quería animar a los católicos a reconocer en público su fe, y que quien manda y gobierna en la Iglesia es Cristo. La fijó en el domingo anterior a la solemnidad de todos los santos.

En 1970 el Papa Pablo VI dio a la fiesta su actual título completo: «Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo» y la trasladó al último domingo del año litúrgico, destacando más el carácter cósmico y escatológico del reinado de Cristo, apuntando el tiempo de Adviento que anuncia la venida gloriosa del Señor.

Se le daba también un sentido nuevo. Al terminar con esta fiesta se resaltaba la importancia de Cristo como centro de toda la historia universal. Es el alfa y el omega, el principio y el fin. Por eso esta fiesta tiene ante todo un sentido escatólogico, ya que celebramos a Cristo como Rey de todo el universo.

Cristo Rey del universo y de cada uno de nosotros:
Pero sobre todo, Cristo quiere reinar en el corazón de cada uno de nosotros. Para eso tenemos que dejarle entrar. Si se lo permitimos, el Reino de Dios puede hacerse presente en nuestra vida. De tal manera que vamos instaurando el Reino de Cristo en nosotros mismos y después en nuestros hogares, trabajo, amistades y ambiente.

La Iglesia tiene el encargo de predicar y extender el reinado de Jesucristo entre los hombres.

Para lograr que Jesús reine en nuestra vida, primero tenemos que conocer a Cristo. Para ello es clave la lectura del Evangelio, la oración personal y los sacramentos. Se trata de conocer a Cristo de una manera experiencial en nuestra vida y no sólo de forma teológica.

San Josemaría decía: «Que busques a Cristo, que encuentres a Cristo, que ames a Cristo». Tres etapas que resumen a la perfección el itinerario de vida cristiana.

Fuente: Arguments

Ciao.

sábado, 23 de noviembre de 2019

"Enredados"


Vivimos en red. Estamos conectados unos con otros. Somos seres en conexión. No sólo por tener unas redes sociales en Internet a través de las cuales podemos contar cosas de nuestra vida, sino que la conexión que existe entre la vida de las personas es mucho mayor de lo que pensamos.
Nuestra condición de seres humanos nos hace caminar con unos patrones similares.
Todos vivimos momentos de tristeza, alegría, consolación, desolación… Todos somos capaces de identificar en el otro, más o menos, lo que está viviendo en ese momento.
Las vivencias personales nos enseñan y podemos, por ello, comprender y ayudar a los demás. A la hora de convivir sucede lo mismo.
Necesitamos mirar a los demás como si nos mirásemos a nosotros mismos, como hijos de un mismo padre. Muchos de nuestros enfados o bloqueos vienen porque nos miramos como extraños y no como hermanos. Ojalá seamos capaces de percibir en el otro lo que tiene de mí mismo.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

viernes, 22 de noviembre de 2019

A veces te hartas



Seguro que alguna vez te ha pasado. Una de esas conversaciones de aparente buen rollito donde la gente -muy "tolerante"- no deja de atacar lo que crees, lo que celebras, lo que vives... Y tú ahí aguantando el temporal. Y sí, como nos cuenta Alvaro Lobo Arranz, a veces te hartas...

Esto es una queja en voz alta. Sí. Por tantos cristianos anónimos que tienen que aguantar un tremendo chaparrón cuando dicen que son creyentes o surge cualquier tema relacionado con la Iglesia.
Hay gente muy cansina, y en ocasiones cruel. Me refiero a los clásicos cuñados, los amigos pesados o los compañeros de trabajo que todo lo saben y que revientan sobremesas, cafés de media mañana o grupos de wasap.
En algunos casos son buena gente que ante estos temas se comportan como víboras con más prejuicios que libros leídos y que beben de cuatro tópicos manidos y cine tendencioso.

Hay muchos cristianos –y pienso en familiares y amigos– que tienen que agachar la cabeza por no dar una mala contestación y mandar a tomar vientos al gracioso de turno.
Las acusaciones pasan por el IBI –que pocos saben lo que realmente implica–, la Guerra Civil y así hasta la conquista de América, la Inquisición o la Edad Media. Todo es culpa de la Iglesia. Es imposible el diálogo porque el odio a lo religioso es tal que no aceptan ninguna explicación.
Bajo el disfraz de tolerantes hay un gran repertorio de burlas, memes y chistes con poca gracia –ojo, con otros temas afortunadamente son muy respetuosos o no se atreven a bromear– que provocan más dolor que risa. Es un fenómeno cada vez más preocupante que hace que mucha gente viva su fe como una auténtica cruz.

Yo no digo que la Iglesia haga todo bien –ni antes ni ahora–, que sería mentir. También creo que debemos escuchar y pedir perdón cuando sea necesario, no perder la capacidad de dialogar y poner la otra mejilla si hace falta. Pero es alarmante que en una sociedad que presume de valores y libertades, cada vez cueste más decir que eres cristiano. Somos un blanco fácil y se nos puede reprochar un montón de cosas, pero tenemos –como todo el mundo– derecho a creer en Dios, a llevar una cruz, a rezar y a ir a misa cuando nos de la real gana sin tener que esquivar el dedo acusador.

Álvaro Lobo, SJ

Ciao.

jueves, 21 de noviembre de 2019

Toda persona tiene una historia


Toda persona tiene una historia... Todo viviente tiene un relato, algo que narrar. Todo hombre, toda mujer, tiene una vida que relatar a los demás. Una vida cincelada a base de lucha, de sufrimiento, de incertidumbre, de alegría, de lágrimas, de dureza, de celebración.
Todos estos sentimientos y acontecimientos reclaman un modo y orden que les otorgue un nudo lógico. Es justo. Toda vida es valiosa y, en su deseo de ser escuchada por otros, demanda una narratividad que le ayude a decir: ¡Este soy yo!
La tarea de dar orden a todo aquello que hemos vivido pertenece a la memoria. En efecto, la memoria espiritual nos hace caer en la cuenta de lo sagrado que ha sido nuestro camino; de que, a pesar de las fatigas y desilusiones, hemos estado constantemente acompañados por un Espíritu amable, que nunca se ha olvidado de nosotros, y que cada día nos ha ayudado a caminar con fe, aunque todo se presentase demasiado oscuro.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

La falsa sensación de comunidad


«Cuanto más numerosas son las personas con que estás en contacto permanente, tanto peor. El aumento del número de conexiones baja de manera directamente proporcional al denominador común. Y todo el tejido de relaciones gira en torno a este denominador común de forma muy rudimentaria.
No  es posible ninguna relación seria, no hay un intercambio de ideas ni ningún tipo de apego además de la dependencia de tener la sensación de que siempre tienes que estar cerca de alguien, de que estás conectado, al fin y al cabo.
Aireas un número finito de ideas y expresiones rudimentarias. Las relaciones se reducen a un corte superficial, en la capa más epidérmica. Planas, carentes de profundidad.
En este sentido, en realidad no llegas a conocer, de hecho, a nadie con quién estás en este tipo de contacto. Quizás sabes los nombres -o solo los apodos-, ves las fotos que ellos deciden compartir contigo y averiguas de ellos solo lo que quieren transmitir.
Por lo general, lugares comunes: Familia, juerga, entretenimiento excursiones como los turistas japoneses que se amontonan como ovejas, sin cesar, por el mismo camino, en la misma fila, con el mismo paso, con la misma ropa.
Incluso el ángulo desde el cual toman las fotos a menudo es idéntico. Visitar los mismos lugares, el mismo tipo de diversión, las mismas cosas fáciles de comunicar.
Cuanto más fáciles de comunicar, más superficiales serán. En la ausencia del pensamiento, todo es prefabricado. Una soledad profunda y ensordecedora».

Igor Begler (La Biblia Perdida)

Ciao.

martes, 19 de noviembre de 2019

Hacen falta profetas


Hoy en día hacen falta profetas... No son tiempos fáciles, pero la dificultad no es excusa para ceder ante el desaliento, y para conseguirlo necesitamos personas que nos guíen por el camino de lo concreto. De lo importante.
El mundo está lleno de realidades, pero la tinta y las pantallas solo nos hablan de una pequeña parte.
Son tiempos difíciles, y más que nunca necesitamos profetas auténticos. 
- Que no llenen las horas con informaciones superficiales o sobre la omnipresente crisis, porque merecemos profetas que nos hablen, también, de lo bueno que está por venir, que rescaten lo importante de entre las marañas de lo banal.
- Que recuperen su legítima función de ser altavoz de los ignorados.
- Que informen pensando en las necesidades reales de la gente, que pasan por recibir información, no publicidad.
- Que luchen por contar la verdad sin temor a ser perseguidos por un ajuste económico.
- Que atiendan a lo importante.
- Que griten sin miedo lo que los poderosos de nuestro tiempo no quieren oír y no censuren su propia voz por miedo.
Y faltan buenas nuevas. En estos tiempos, más que nunca.

Elena Lozano Santamaría

Ciao.

lunes, 18 de noviembre de 2019

El sabor de la vida


 El sabor de la vida, no importa a quién le preguntes, ¿Te dará un sabor diferente? Todo depende de la forma de vivir del hombre, pero, ¿Dónde está el verdadero sabor de la vida?
 Cuando el hombre se mira en el espejo ve los ojos aburridos de un pobre hombre, de una pobre mujer, cuando te miras al espejo quieres cambiar el color de tu cabello, o quieres cambiar tu nariz.
 Para conocer la vida simplemente hay que vivir, la vida es vivir, la vida no es un objeto, la vida es un proceso. La vida es un néctar que hay que aprender a saborear.
No hay forma de conocer lo que es la vida más que viviendo, estando vivo, fluyendo, saboreándolo todo con ella.
 Si buscas el significado de la vida en algún dogma, en una determinada filosofía, en una teología, ten por seguro que te perderás en luchas y discordias intelectuales. El intelecto no puede reconocer lo que es la vida.  El intelecto no puede conocer el sabor de la vida y su significado.
 La vida no te está esperando en ninguna parte, la vida es algo que te sucede, está viva y te muestra los misterios de estar vivo.  La vida no se encuentra en el futuro como una meta que has de alcanzar, está aquí y ahora, en este mismo momento, en tu respirar, en la circulación de tu sangre, en el latir de tu corazón.
 Cualquier cosa que seas, es tu vida. Si te pones a buscar significados  en otra parte, te perderás la oportunidad de conocer el sabor de la vida.  Un espejo mágico no te puede mostrar lo que es la vida.
Una clave mágica no te puede mostrar lo que es la vida.

La vida se puede vivir de tres formas: 

La primera es forma de abajo, donde tus pasiones y debilidades te encadenan, la ira, el odio, los celos, aquí eres esclavo de los sentidos, del placer, de las emociones, de los demás, eres esclavo del día y la noche, no sabes para dónde vas, esta es la forma del esclavo.

La segunda es la forma del aprendiz, donde decides conocer quién eres, donde observas quién eres, donde te haces el propósito de conocer tu razón de ser, de ir más allá de tus limitaciones.
Aquí reconoces la necesidad de ir más allá del ego. Aquí necesitas ser valiente y dejar atrás lo antiguo, lo que has cultivado por miles de años, y atreverte a ser un ser humano real, totalmente nuevo.

La tercera forma de vivir es la más difícil, porque es la forma del hombre despierto; para el despertar necesitas haber comprobado que verdaderamente quieres ser nuevo y no ha sido fácil, has escalado muchas montañas, sin ningún reconocimiento, has dado todo sin ningún reconocimiento, has dado tu vida sin ningún reconocimiento y sólo cuando has aprendido a darlo todo sin esperar nada... En ese instante llegas a conocer el verdadero sabor de la vida.

El verdadero sabor de la vida se puede conocer de esta forma, pero necesitas estar muy atento, muy alerta, necesitas conocer los secretos de tu interior, las maravillas de tu corazón.
 Si deseas conocer el sabor de tu vida arriésgate a vivir sin conflictos, sin orgullo y verás como ese mismo sabor te enseña a vivir en medio de un mundo duro, difícil y violento, al conocer el verdadero sabor de tu vida, podrás disfrutar lo que otros no pueden ver por falta de ojos claros, por falta de mente clara, por falta de un corazón... Puro... ¡Disfruta el sabor de tu vida!

Desconozco el autor

Ciao.

domingo, 17 de noviembre de 2019

Pedir - Agradecer


La capacidad de pedir viene muy aparejada a la experiencia de recepción que hayamos tenido.
Si nunca nos hemos sentido regalados por nadie, no vamos a poder reconocer nunca el significado de un regalo.
Si nunca hemos sentido que podíamos contar con alguien, nos va a costar reconocer los límites de nuestra autosuficiencia.
Sin embargo, sería muy raro que esta fuera toda nuestra experiencia del mundo.
Generalmente, si creemos que en la vida nadie nos ha regalado nada, es porque no hemos estado atentos. Por eso, es importante que le dediquemos algún tiempo de nuestra oración para reconocer las cosas buenas que hay en nuestra vida y los regalos que hemos recibido de Dios y de os demás.
Que algunas, es cierto, serán fruto de nuestro esfuerzo, pero otras muchas, en cambio descubriremos son puro regalo de Dios. Incluso en aquellas que sabemos que hemos trabajado para conseguirlas, podemos mirar hacia atrás y pensar "no sé qué hice para poder conseguir esto". 
Es ahí en donde descubrimos la gracia que Dios nos regala.
¿Te ha pasado alguna vez algo así? 

Hoy os invito a hacer este ejercicio y luego, a pedir con confianza aquello que desees o necesites, sin olvidarte de agradecer a Dios todos los regalos que te da cada día.

Ciao.

sábado, 16 de noviembre de 2019

Decir gracias nos llena de alegría


Ser agradecido a Dios, a todos los que me rodean. Decir gracias en mi corazón, antes de decirlo con palabras.
Eso me lleva a practicar acciones que están en sintonía con ese agradecimiento continuo y sincero a la vida que me fue dada.
Yo agradezco cuando entiendo que toda la vida es un regalo y eso me llena de alegría, porque fui considerado digno de recibir todo lo que tengo y lo que soy.
El solo hecho de comprender que Dios me ama inmensamente hace que mi corazón se regocije de alegría: Por todo lo que he vivido, por el momento presente de la vida y por toda la eternidad.
Mi agradecimiento a Dios debería ser inmenso cuan inmenso es su amor por mí. Sin embargo, soy imperfecto y no siempre recuerdo agradecer.
Que mi petición de perdón tenga el valor de un agradecimiento por entender que Dios es todo y yo soy nada.
Gracias Señor mi Dios, por todo. Gracias a todos, por siempre.

Apolonio Carvalho Nascimento

Ciao.

viernes, 15 de noviembre de 2019

Borrar...


Borra de tu memoria los días tristes y valora las bendiciones y los regalos de Dios de cada día preparando con valentía tu vida para un mejor futuro.
No es fácil, lo sé, pero también sé que si se puede. Nada que valga la pena se logra sin lucha y sin sacrificio.
Deja atrás todo lo que un día te hizo daño y ya no cargues el saco de las tristezas.
Suelta lo que te pesa, para que puedas cargar los regalos que la vida te da en cada momento.
Ponle un cerrojo a todos tus malos recuerdos y déjate llevar por tu corazón con Fe, Esperanza y Amor a ti mismo y a la misma vida que es hermosa, cuando la valoras y la disfrutas.

Ciao.

jueves, 14 de noviembre de 2019

Aceptemos con gratitud la ayuda del hermano


Muchas veces olvidamos agradecer pequeños favores recibidos. 
Es muy importante mantener viva la gratitud en nuestros corazones, porque además de ser agradecidos con el hermano, nos volvemos cada vez más generosos y fomentamos la generosidad de quien nos ayuda.
Cuantas veces olvidamos agradecer a Dios por su amor, por las gracias recibidas, por su protección y asistencia.  Esto debería ser constante en cada oración que hacemos.
El agradecimiento a Dios nos da la humildad de aceptar la ayuda del hermano.
Después cada momento de unión con Dios, la gratitud permanece en el corazón como una fragancia suave de la atmósfera que seguramente existe en el Paraíso, o como un canto que repite en infinitos tonos una única palabra: ¡Gracias! 

Apolonio Carvalho Nascimento

Ciao.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

¿Qué significa agradecer 3 veces?


 ¿Qué significa agradecer 3 veces? ¿Por qué agradecemos 3 veces?

Primero porque la Gratitud es la mayor expresión del amor, es la gran multiplicadora de la vida y porque es un verdadero seguro de Salud.
Segundo porque el número 3 representa algo que se ve como un Todo… mira esto:
- En lo holístico un Ser Integral es : Cuerpo, mente y espíritu.
- En la Biblia Dios es: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
- Las dimensiones del tiempo son 3: Pasado, presente, futuro.
- Los estados del agua son 3: Sólido, líquido y gaseoso.
-Tercero porque el Universo tiene 3 planos de manifestación: Físico, mental y etérico.
Entonces cuando yo digo, pienso o escribo 3 veces gracias hago esto:
*GRACIAS por todo lo que soy.
*GRACIAS por todo lo que tengo.
*GRACIAS por todo lo bueno que ahora fluye hacia mí..
Gracias, gracias, gracias.

1) GRACIAS por todo lo que soy, ya que me considero afortunada por ser como soy, con mis virtudes y algún que otro defecto. Por mis ganas de vivir, por mi afán de superación y por mi forma de ver las cosas. Gracias al Universo por todo lo que he aprendido, por todo lo que siento y especialmente por el amor y la ilusión que tengo. Gracias por mi espíritu emprendedor, por las ganas y fuerza que tengo de aportar valor a los demás.

2) GRACIAS por todo lo que tengo, por mi trabajo que me gusta y me apasiona. Por todas las cosas que he hecho a lo largo de mi vida que han sido muchas y especialmente por tener una gran familia. Quiero dar las gracias por mis padres, especialmente por el 93 cumpleaños de mi padre que pronto vamos a celebrar. Por mis hijos, hermanas y por toda la familia, por mis amigos y tantas cosas buenas que me han pasado a lo largo de los 56 años de vida. También agradezco las cosas que no me han salido todo lo bien que me hubiera gustado, pero que sin duda son fuentes de aprendizaje. También quiero dar las gracias por mis enemigos (si los hubiera) que también constituyen parte del estímulo en mi crecimiento personal.

3) GRACIAS por todo lo que me queda por hacer en el futuro y sobre todo por la persona en la que me quiero convertir. Estoy convencida que todas las cosas se van a aliar para seguir dando abundantes frutos a lo largo de mi vida. Espero que el futuro esté cargado de cosas excelentes y que a las cosas negativas les pueda sacar el jugo para aprender, darles la vuelta y sacar todo lo positivo que pueda.

Ciao.

martes, 12 de noviembre de 2019

Diversidad en la "Casa de la armonía"


Recientemente he tenido la oportunidad de compartir un viaje con varios compañeros de diversos países. Y, como dice el refrán, "cada uno somos de nuestro padre y nuestra madre" (incluso entre los que compartimos una misma fe).
Pero esta diversidad es consustancial a la Iglesia, ya que como nos recuerda el Papa Francisco “es católica, porque es la «Casa de la armonía», donde la unidad y la diversidad hábilmente se combinan entre sí para ser riqueza». 
Pensemos en la imagen de la sinfonía, que significa acuerdo y armonía, diferentes instrumentos tocan juntos, cada uno conserva su timbre inconfundible y las características de sonido se funden y acuerdan en algo común.
No todos somos iguales, y no debemos ser iguales. Todos somos diversos, diferentes, cada uno con sus propias cualidades y esa es la belleza de la Iglesia: cada uno trae lo propio, lo que Dios le dio, para enriquecer a los demás. Y entre los miembros hay esta diversidad, pero es una diversidad que no entra en conflicto, no se contrapone; es una variedad que se deja fundir en armonía por el Espíritu Santo; Él es el verdadero «Maestro», y Él mismo es la armonía”.
Pidámosle pues al Señor que nos ayude a vivir esta diversidad de acentos, carismas o grupos dentro de su Iglesia, no como un problema, sino como un don del Espíritu.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

lunes, 11 de noviembre de 2019

¿Es necesario lo que estoy por comprar?



Siguiendo en la línea del post de ayer, me hago y os hago esta pregunta:
¿Es necesario lo que estoy por comprar?

Siempre me hago esa pregunta cuando estoy por comprar algo. Eso me ayuda a no ser un consumidor compulsivo.
Además, tengo la costumbre de cuestionar toda publicidad, especialmente las más elaboradas y que dan la idea de una vida más feliz con la compra de ese producto.
Cuando realmente necesito algo, trato de comprarlo en función de su utilidad y mi gusto personal, nunca porque es una marca famosa.
La pregunta de hoy me lleva sobre todo a reflexionar sobre mis necesidades y las necesidades de los demás, completando la reflexión de ayer, cuya frase decía que aquello que tenemos demás pertenece a quien no tiene.
Es bueno planificar que los gastos no excedan las ganancias y nunca comprar algo que no necesito, por más barato que sea.
Este equilibrio me hace vivir el aspecto de la economía dentro de la voluntad de Dios.
La fe en la divina Providencia me ayuda a vivir bien la comunión fraterna, y no me falta nada.

Apolonio Carvalho Nascimento

Ciao.

domingo, 10 de noviembre de 2019

Lo que tenemos de más pertenece a quien no lo tiene


"Lo que tenemos de más pertenece a quien no lo tiene ".

Debemos entender esta frase como un principio que nos ayuda a vivir la comunión fraterna, que nos sensibiliza para ver la necesidad del otro.
La experiencia plena de la comunión se da cuando logramos tener un desprendimiento total de los bienes y ponemos en común no sólo lo superfluo, sino todo lo que tenemos.
Otro principio básico de la comunión fraterna es que ella debe ser libre y espontánea, fruto del amor a Dios y al prójimo.
Cuando vivimos el amor mutuo, la comunión se convierte en la normalidad de nuestra vida, junto con la fe en la providencia divina.
Vivamos la frase de hoy de la siguiente manera: Lo que tenemos demás pertenece a Dios, y Él lo dará a quien más necesita.

Apolonio Carvalho Nascimento

Ciao.

sábado, 9 de noviembre de 2019

Tu espacio sagrado


"Cuánto silencio Señor en tu espacio Sagrado, hace tiempo que no vengo a saludarte, hablar contigo y con tu Gracia escucharte.
Fuera sigue el mundo en su curso, con sus prisas, estresante, no se detiene para ver su rumbo.
Gracias por tu invitación, por impulsarme a venir a tu Casa,
para restaurar la mía.
Mar en calma, calma y sosiego, contigo se anda caminos abriendo ojos a ciegos, anunciando tu Buena Nueva.
Gracias Señor por no olvidarte de mí, a pesar de que yo si mi olvido de Ti muchas veces en el mundo.
Por tu Divina Misericordia, ten compasión de esta alma pobre y pecadora.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amen"

Manuela González Aguilera

Ciao.


viernes, 8 de noviembre de 2019

La presencia de Dios en los malos momentos


Hay momentos de nuestra vida en los que lo pasamos realmente mal. Pensamos que estamos solos y que nadie nos comprende, incluso llegamos a dudar de la presencia de Dios. Son tiempos de oscuridad en los que nos sentimos aislados y enfadados con todas las circunstancias que nos rodean.
El problema es que no nos damos cuenta de todas las otras cosas buenas que tenemos.
Especialmente, podríamos hablar de la presencia de tantas personas que nos acompañan durante nuestra travesía en el desierto.
Son hombres y mujeres que no tienen la solución a nuestras inquietudes, pero nos escuchan, rezan por nosotros y se sientan a nuestro lado para decirnos que no estamos solos. Estas personas son la presencia de Dios en nuestro sufrimiento. Por ello, podemos animarnos a pensar que también nosotros podemos ser alguien especial para otro que lo está pasando mal, rezar por él, decirle alguna palabra consoladora y así llevarle a Dios a su vida.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

jueves, 7 de noviembre de 2019

¿A dónde van los que se van?

 
Las iglesias se vacían. Todo permite pronosticar que se trata de un fenómeno que irá en aumento. Los pastores aparecen preocupados e inquietos.
¿Cómo lograr que vuelvan los que ya no están? ¿Qué habría que hacer para recuperar a quienes se han alejado? 
Muchos se hacen esas preguntas y otras semejantes. Pocos se preguntan dónde están los que se fueron.

No se trata de hijos como aquel de la famosa parábola que reclamó su parte de la herencia y se marchó a un país lejano. Por lo tanto, no es suficiente la actitud del padre que espera el retorno del hijo arrepentido. Se trata más bien de emigrantes forzados. De quienes abandonaron el hogar a su pesar.
¿Ya no había lugar para ellos en esa casa? ¿Era imposible el diálogo y la comprensión mutua? ¿O se fueron simplemente aburridos, o cansados de esperar una palabra o un gesto que nunca llegaron? ¿Descubrieron otro hogar y viven felices en su nueva casa o siguen sin encontrar su sitio como si fueran “personas sin hogar” espiritual?

En cualquier caso, esas preguntas son las que verdaderamente deberían inquietar a los pastores. No es lo mismo preguntarse por qué las iglesias se vacían que preguntarse dónde están los que no están.
Tampoco sirve quedarse buscando culpas propias o ajenas mientras se contempla las iglesias semivacías.
Si verdaderamente me duele la situación la urgencia es otra: ¿Dónde están? Si ahora modificamos lo que haya que modificar en nuestras comunidades ellos no se van a enterar, ya no vienen. ¿Los vamos a dar por “perdidos”? ¿Dónde buscarlos?.

Si un hijo abandona la casa y nadie lo busca, entonces es probable que tuviera buenas razones para alejarse. Si su ausencia no importa lo suficiente como para salir en su búsqueda es evidente que nadie valoraba su presencia y que, por lo tanto, ya no tenía sitio en esa casa. Son cuestiones que deberían inquietar.

Sin embargo, más inquietante aún para pastores y pastoralistas podría ser otra pregunta: La cuestión sobre el abandono de “las prácticas religiosas” puede plantearse de otra manera, a saber, que a determinada edad cada uno tiene derecho a elegir su camino y decidir en qué lugar quiere vivir.
¿Por qué entonces ir a buscarlos? ¿Por qué afligirse si la casa está vacía? ¿Qué nos debería hacer suponer que sin nosotros ellos no pueden crecer y ser felices? ¿No se esconde cierta soberbia o frustración debajo de la preocupación por aquellos que se han alejado del hogar?

Quizás, para algunos, más inquietante que “el síndrome de las iglesias vacías” sea la posibilidad de que quienes “no están” estén muy bien, hayan encontrado válidas motivaciones para vivir y también nuevas riquezas espirituales o religiosas.

¿Por qué buscar a quienes no están?
No parece un buen punto de partida suponer que quienes se alejaron de la Iglesia lo han hecho arrastrados por los errores que cometieron en sus vidas o por culpa del mal testimonio de los cristianos, hay otras posibilidades. De hecho, hace ya tiempo que muchas personas se acostumbraron a buscar respuestas a las preguntas esenciales de la vida en otra parte y no en los sombríos rincones de las iglesias.
¿No habrán encontrado lejos de casa respuestas válidas para sus vidas y también para las nuestras?

Quizás ese sea uno de los motivos más válidos para ir al encuentro de los que no están. Quizás no se trata de ir a buscarlos para “traerlos nuevamente al rebaño” sino para dialogar con ellos y enterarnos qué encontraron cuando buscaron en otros sitios. Quizás allí encontremos las respuestas que no descubrimos recorriendo cabizbajos nuestros templos vacíos. Quizás allí nos reencontremos con el Buen Pastor que ya encontró a sus ovejas antes que nosotros; que nunca se apartó de ellas, que hace tiempo las tiene sobre sus hombros y con ellas nos está esperando para caminar con él por caminos completamente nuevos.

Jorge Oesterheld (Sacerdote)

Ciao.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Nuestros sueños


La vida conducida por largos sueños sin profundizar en el ser, nunca despertará, realidades y satisfacciones.
Largos sueños, carentes de bases contundentes que sirvan de sustentación, terminarán perdidos en lo irrealizable e inalcanzable.
Esas bases contundentes, crearán soportes que permitirán acercar a lo deseado.
De no existir los soportes, se cuestionará la viabilidad y quedarán envueltos en simples ilusiones.
Vivir de ilusiones, distraerá de la responsabilidad con que deberá llevarse la vida.
Contener los sueños, demanda, importante expresión de fortaleza para hacerse probables.
Conocerse interiormente, identificará condiciones que proyectarán, razones fundamentales y no meras pretensiones.
Intentar recorrer la vida con sueños imposibles de conquistar, encaminará a desanimar y desvalorar los días restantes de la existencia.
Soñar no es malo, pero hay que tratar, no convertirlo en ficción.
El soñador, no concretiza expectativas a desarrollar en la vida.
Los sueños ambiciosos distan de la capacidad personal del soñador.
El mismo, plantea una vida rodeada de fantasías que entorpecerán a disfrutar posiciones reales.
El soñador es inconformista e inaceptable de sí mismo, por no arribar a lo propuesto, debido, a la falta de valoración para interpretar y posibilitar las ideas.
Hay sueños justos que armonizan y solidarizan con la persona y la vida.
Los sueños necesitamos convertirlos en reales, pues, de lo contrario, persistirán siendo sueños.
Los sueños sin concretizar, distorsionarán y mantendrán al soñador, atrapado en el vacío.
Aprendes a soñar, a partir, de quien eres interiormente, entonces, la vida tomará rienda segura.

¿Logras hacer realidad los sueños concebidos?

Leonardo Andujar Zaiter


Ciao.

martes, 5 de noviembre de 2019

Amistad


"La amistad que se puede concluir, nunca fue verdadera".  (San Jerónimo)

Cuando a una amistad le ponemos fecha de caducidad, por los motivos que fuere, estamos desvirtuando su sentido auténtico. Porque un amigo de verdad lo es para siempre. Aunque haya encontronazos, momentos de duda y disgustos en las relaciones.
Un amigo auténtico no nos hiere nunca, aunque pueda parecernos que sí. Las heridas que nos cause siempre son saludables y curables. Sus críticas nunca tienen maldad.
A los amigos no se les quita y se los pone según nos venga bien.
Es precisamente en las crisis donde se prueba si la amistad lo es o no.

Ciao.

lunes, 4 de noviembre de 2019

Todos somos santos

El día 1 de Noviembre, celebrábamos la Festividad de Todos los Santos. Esas personas conocidas y desconocidas que durante su vida agradaron a Dios viviéndola como a Él le gusta y según sus Mandamientos.
En las misas escuchábamos que todos estamos llamados a la santidad. Unas palabras que nos deben animar a conseguir esa santidad que Dios está esperando de todos nosotros sus hijos.

Porque... Todos somos santos para Dios.
Santo es el que ama, santo es el que gasta su tiempo en los demás.
Santo es el alegre y divertido, por cariño.
Santo es el que pone sus preocupaciones en Dios.
Santo es el que vive atento al hermano.
Santo es el que llora con quien sufre, santo es el que regala los detalles, santo es el que facilita una tarea, santo es el que libera de una culpa, santo es el que cura un resentimiento, santo es el que alivia el peso al compañero, santo es el que regala su ternura y dice el amor, santo es el que no tiene nada suyo, santo es el que actúa ecológicamente.
Santo es el que exprime la Vida con pasión.
Santo es el que no se deja abatir por los problemas.
Santo es el que rezuma misericordia.
Santo es el que trabaja por conseguir justicia.
Santo es el que acoge al que está caído, santo es el que acompaña al desvalido.
Santo es el que festeja la vida con la gente.
Santo es el que adivina lo que necesita el otro.
Santo es el que descansa al preocupado.
Santo es el que facilita la elaboración de un duelo.
Santo es el que acaricia la vida del hermano.
Santo es el que tiene una casa abierta y mesa puesta.
Santo es el que sabe vivir en amistad.
Santo es el que disculpa a todo el mundo.
Santo es el que libera de todo resentimiento.
Santo es el que te hace encontrar a Dios, santo es el que todo esto lo vive en compañía de Dios.

¿Tú eres santo? ¡Felicidades, porque regalarás felicidad! ¡Felicidades, hoy es tu santo!

Ciao.

domingo, 3 de noviembre de 2019

El tiempo de Dios


Hay que reconocer, Dios tiene tiempo suficiente para dedicarlo a nosotros.
No importan las múltiples necesidades requeridas atender. Él sabe bien, cuando asumirnos y sentirnos acogidos.
Nunca deja en abandono, aun, constituyan las peores tormentas.
Trae tranquilidad y consuelo a modo de amor.
Gozaremos de privilegios al recibir generosidad.
Enseña a liberarnos y a vivir mejor.
No existirán momentos difíciles sin ayudarnos.
Dios brinda abundancia y derrama misericordia.
La vida privilegiada con Dios, es valorada, por encima, de tantas tentaciones y cuantos tipos de males.
De seguro, nadie podrá resistir, habitar fuera de la influencia divina.
Difícilmente, el hombre por sí solo, conseguirá liberarse de las perturbaciones y situaciones que acontezcan frecuentemente.
Recordemos, Dios es Creador y dueño de la vida, por lo que, imposible desatender a sus hijos.
Al construir la convicción, Dios actuará sobre cada persona, proveyendo seguridad y alegría permanente.
Las circunstancias presentadas, sucederán, con dominio divino y no quedará sepultado, el propósito destinado de manera individual.
Dios es maravilloso y hace posible, lo que vaya a servir de bien, a la existencia del hombre.
No vale la pena cometer el error de preguntarnos, ¿Por qué a mí?, pues, caeremos en cuestionar al mismo Dios.
Dios no tarda en actuar y el instante preciso a emplear, resultará oportuno.
Guía y mira más allá, de la confianza puesta en El.
La compresión profunda, facilitará la vocación de encontrar a Dios y aprender a comunicarnos.
Entreguemos las tormentas y sentiremos la oportunidad de rebasar, eventos negativos que procuran llevarnos a dudar de Dios y volver vulnerable, el crecimiento espiritual.
¿Crees fielmente en Dios?

Leonardo Andujar Zaiter

Ciao.

sábado, 2 de noviembre de 2019

In memoriam


Rescatando el sentido de este día y respetado de entre las insulsas calabazas y falsas telarañas, propongo un brindis por los que ya no están.
Por los abuelos, padres, tíos, primos, hermanos... Por los amigos y amores que se fueron tan de mañana.
Ya son polvo de estrellas pero mantienen sus lares en nuestro corazón.
A todos y cada uno de ellos, un cálido recuerdo y tres palabras: Gracias, perdón, os quiero.
Por los que no están con nosotros.
Por los que faltan y dejaron su ausencia escritas en recuerdos.
Por aquellos que dejaron de ver nuestros ojos y nosotros los suyos, por aquellos que el corazón les falló y dejaron de escribir notas en la partitura de nuestra vida...
 Por aquellos que prometieron ser felices y murieron luchando por conseguirlo, por aquellos que no llegaron a serlo y por aquellos que murieron con una sonrisa en la cara tras años, y miles de recuerdos vividos.
Acordémonos verdaderamente de ellos y recemos por nuestros seres queridos que ya no están con nosotros, en este día de difuntos.

Ciao.

viernes, 1 de noviembre de 2019

Palabra de Vida Noviembre 2019


 «Alegraos con los que se alegran; llorad con los que lloran» (Rm 12, 15)

Después de haber ilustrado a los cristianos de Roma sobre los grandes regalos que Dios ha hecho a la humanidad en Jesús y al donar el Espíritu, el Apóstol Pablo indica cómo responder a la gracia recibida, sobre todo en las relaciones entre ellos y con todos.
Pablo invita a pasar del amor por quienes comparten la misma fe, al amor evangélico, dirigido a todos los seres humanos, pues para los creyentes el amor no tiene fronteras ni se puede limitar a unos pocos.
Un detalle interesante: En el primer lugar encontramos la alegría compartida con los hermanos. En efecto, según el gran Padre de la Iglesia Juan Crisóstomo, la envidia hace mucho más difícil compartir la alegría de los demás que sus penas.
Vivir así podría parecer una montaña demasiado impracticable de escalar, imposible de coronar. Sin embargo, es posible porque los creyentes están sostenidos por el amor de Cristo, del que nada ni nadie podrá nunca separarlos (cf. Rm 8, 35).

«Alegraos con los que se alegran; llorad con los que lloran».

Comentando esta frase de Pablo, Chiara Lubich escribió: «Para amar cristianamente hace falta “hacerse uno” con cada hermano […]; entrar lo más profundamente posible en el ánimo del otro; comprender de verdad sus problemas, sus necesidades; compartir sus sufrimientos y alegrías; inclinarse sobre el hermano; hacerse en cierto modo él, hacerse el otro. Esto es el cristianismo; Jesús se ha hecho hombre, se ha hecho hombre para hacernos a nosotros Dios; de ese modo el prójimo se siente comprendido, aliviado».
Es una invitación a ponerse «en el pellejo del otro» como expresión concreta de una caridad verdadera. Quizá el amor de una madre sea el mejor ejemplo para ilustrar la práctica de esta Palabra: La madre sabe compartir la alegría con el hijo que goza y el llanto con el que sufre, sin juicios ni prejuicios.

«Alegraos con los que se alegran; llorad con los que lloran».

Para vivir el amor con esta dimensión, sin cerrarnos en nuestras preocupaciones, en nuestros intereses o en nuestro mundo, hay un secreto: Reforzar la unión con Dios, la relación con Aquel que es la fuente misma del Amor. 
Se dice que la copa de un árbol suele estar en proporción al diámetro de sus raíces. Así nos sucederá también a nosotros: Si día a día hacemos crecer en profundidad nuestra relación con Dios, también en nosotros crecerá el deseo de compartir la alegría y llevar los pesos de quienes están a nuestro lado; nuestro corazón se abrirá y se hará cada vez más capaz de contener todo lo que vive en el momento presente el hermano que tenemos al lado. A su vez, el amor al hermano nos hará entrar aún más en la intimidad con Dios.
Viviendo así veremos un cambio en los lugares donde estamos, comenzando por las relaciones familiares, en la escuela, en el trabajo y en comunidad, y experimentaremos con gratitud que, más pronto o más tarde, el amor sincero y gratuito vuelve y se hace recíproco.
Esta es la fuerte experiencia de dos familias, una cristiana y una musulmana, que han compartido dificultades y momentos de esperanza. Cuando Ben cae gravemente enfermo, Tatiana y Paolo están en el hospital con su mujer, Basma, y sus dos hijos hasta el final. Aun en medio del dolor por haber perdido a su marido, Basma reza con sus amigos cristianos por otra persona gravemente enferma, con su esterilla dirigida a La Meca. Dice: «La alegría más grande es sentirse parte de un solo cuerpo donde cada uno tiene en el corazón el bien del otro».

Letizia Magri 

Ciao