miércoles, 30 de septiembre de 2020

Experimentar la mirada de Jesús


Cambiar la mirada es una invitación a dejar de entender al mundo como un conjunto de números o estadísticas.
Lo desafiante de la ternura está en ser capaces de reconocer entre tantos y tantas, rostros e historias concretas.
A veces la indiferencia y el miedo pueden llegar a ser una traba para vivir la ternura, por eso en esta Cuaresma podemos tomarnos un tiempo para examinar la dureza del corazón humano y de nuestro propio corazón.
En esto nos puede ayudar la imagen de un Jesús cercano, que se fija y se detiene en nosotros, que toca nuestras heridas con el deseo de purificarnos.
Se trata de una ternura que reconoce, que comprende, que se detiene y busca el modo de ayudarnos a sanarnos.
Que en este tiempo podamos experimentar la mirada tierna de Jesús en nuestras vidas, para reconocer lo importante que es mirar al otro del mismo modo.

Ciao.

martes, 29 de septiembre de 2020

Llevar los pesos unos de otros


Nada es más noble que la solidaridad, que es sensibilizarse con el sufrimiento de los demás y compartir su dolor.
El mismo Jesús fue aliviado por un momento de su cruz en el camino del Calvario, ayudado por Simón el Cirineo.
Este lo hizo avergonzado por los soldados, pero con seguridad, de alguna manera, se sensibilizó con el inmenso dolor de Jesús.
Hagamos la parte de Simón en este día, ayudemos al hermano a cargar su cruz, pero hagámoslo de forma solidaria y espontánea.
Quien se acuerda del hermano en su dolor, será recodado por él en su alegría.

Apolonio Carvalho Nascimento

Ciao.

lunes, 28 de septiembre de 2020

Primeras impresiones


Y tú, ¿También eres de los que solo das oportunidad a las primeras impresiones? Porque a veces la realidad nos sorprende al ir un poco más allá.

«Al fin y al cabo, ¿Qué puede revelarnos una primera impresión de alguien a quien sólo hemos visto un minuto en un vestíbulo de un hotel?  Es más, ¿Qué puede revelarnos una primera impresión de nadie? 
Pues no mucho más de lo que un acorde puede hacerlo de Beethoven, o una pincelada de Botticelli.
Por naturaleza, los seres humanos son tan caprichosos, tan complejos, tan maravillosamente contradictorios, que merecen no solo nuestra consideración, sino también nuestra reconsideración, y nuestra firme determinación de guardarnos nuestra opinión hasta habernos relacionado con ellos en todas las situaciones y a todas las horas posibles.»

Amor Towles (Un caballero en Moscú)

Ciao.

domingo, 27 de septiembre de 2020

La búsqueda de sentido


Aunque la búsqueda de sentido siempre ha sido un aspecto importante en la vida del ser humano, en nuestra época parece haberse convertido en una urgencia.
A pesar de la nueva visión del universo que nos han transmitido los físicos cuánticos y los cosmólogos modernos en la que se evidencia que la humanidad está íntimamente involucrada con lo que está sucediendo en el cosmos, muchos de nosotros aún seguimos atrapados por el concepto que plantearon Descartes y Newton.
Descartes y Newton consideraban que los seres humanos éramos meros observadores de un “universo mecánico” al que no aportamos nada.
Esta visión de estar solos, de ser insignificantes en un Universo indiferente, ha empeorado aún más con la falta de sentido que tiene en nuestro mundo científico la imagen de Dios, tal como es representada en la religión tradicional.
Así llegamos a una creciente sensación de soledad, de carencia de apoyo en la vida y, en los casos mas graves, a estados depresivos e incluso a comportamientos violentos.
Además, nuestra conciencia de las primeras impresiones emocionales y sociales, que configuran la imagen que tenemos de nosotros mismos y determinan nuestro comportamiento ante el mundo, nos hacen sentir aún más faltos de control, como autómatas con reacciones impulsivas. Incluso podemos sentirnos impotentes para cambiar.
Nos experimentamos como prisioneros de nuestro condicionamiento pasado, de nuestras propias necesidades insatisfechas; es decir, prisioneros del "ego".
Sin embargo, sí que podemos cambiar. Quizás no podamos modificar nuestras circunstancias. Pero por difíciles que éstas sean, podemos optar por cambiar nuestra actitud ante ellas: Tenemos la opción de no reaccionar de la manera en la que siempre lo hemos hecho; podemos salir de la prisión de nuestro pasado.
El gran regalo disponible para todos es la meditación, con su énfasis en abandonar los pensamientos y las imágenes ayudados por nuestra palabra de oración, nuestro mantra. La imagen de Dios, o lo que pensamos acerca de Él, ya no es lo importante pues la experiencia espiritual es lo realmente valioso.
El compromiso con la práctica de la meditación abre una forma más profunda, interior e intuitiva de conocimiento, pleno de significado, que a menudo es llamado el "Ojo del Corazón". Se trata de sabiduría más que de conocimiento.
En el silencio, escuchamos con claridad la voz interior de nuestro "yo verdadero" en lugar del falso parloteo del "ego". El "yo" nos desafía "a tomar nuestra cruz" y evitar que el ego siga creciendo con sus ideas. Y, así, podremos realizar los cambios necesarios y la integración de todo nuestro ser. Podremos abandonar nuestras respuestas aprendidas y dar paso a la libertad del momento presente en el que disponemos de la oportunidad de responder de forma creativa. Cuando descubrimos esta libertad, vamos aflojando las ataduras que nos sujetan a lo superficial.
Nuestro verdadero "yo" conectado con lo Divino es nuestra fuente y fortaleza y nos trae la sabiduría y la compasión. Así redescubrimos el sentido de la vida que habíamos perdido de vista. No nos referimos a un sentido general de la vida sino al que cada uno de nosotros tiene de forma única y personal. En el cristianismo existe una fuerte tradición del concepto de "vocación" y "destino": somos llamados "por nuestro nombre". Cada uno de nosotros es único y especial.
El término "llamar" parece sugerir algo grandioso, que debemos hacer algo especial, pero puede significar simplemente ser llamados a ser lo que realmente somos, donde estamos: Por ejemplo, a ser un buen padre o un verdadero amigo, ayudando a otros para que crezcan también ellos.
La meditación, con su énfasis en poner toda la atención en nuestro mantra, nos permite tener perspectiva sobre nosotros mismos y nuestras necesidades y deseos y dirigirnos a lo Divino y también a nuestros semejantes.
¿Qué diferente sería nuestro mundo entonces? Thomas Merton lo expresó con estas palabras: “Entonces fue como si de repente viera la belleza secreta de sus corazones, la profundidad de sus corazones donde ni el pecado, ni el deseo, ni el autoconocimiento pueden alcanzar el núcleo de su realidad, la persona que cada uno es a los ojos de lo Divino. 
Si tan solo pudieran verse a sí mismos como realmente son... Si tan solo pudiéramos vernos de esa manera todo el tiempo. No habría más guerras, ni más odio, ni crueldad, ni avaricia”.

Kim Nataraja
Traducido por WCCM España

Ciao.

Amado Jesús...


Amado Jesús, la vida, engendra vida, es creadora, hermosa, es don, felicidad... Y a la vez difícil, dura, injusta, un caos.
Nacemos sin pedir nacer, sin escoger familia o lugar, aprendemos a dar los primeros pasos, y ya nos creemos mayores, para hacer lo que queremos.
Pasamos por la vida sin saber vivir, más “muertos” en tristezas, que en alegrías, con miedo a vivir y miedo a morir, perdidos en el tiempo.
Tú te empeñas en mostrarnos el Camino y nosotros en vivir de espaldas a Ti.
Tú nos hablas de un Reino que no conocemos, no sabemos dónde está ni dónde buscar.
Como Buen Pastor, no cesas en la búsqueda de la oveja perdida para llevarla al redil y haces fiesta cada vez que encuentras una.
Un banquete sustancioso le regalas, besos de misericordia, quitamanchas de primera, ungüentos perfumados, paz regalada y Amor divino.
Enciendes una Luz en la profundidad de su ser, recobrando el sentido del dolor y sufrimiento, de la vida y de la muerte, tu Cruz adquiere la victoria, el alma resucita y la vida se vuelve de colores.

Manuela González Aguilera

Ciao.

sábado, 26 de septiembre de 2020

"Dime quien eres"


Ahora que la noche es tan pura, y que no hay nadie más que Tú, dime quién eres.
Dime quién eres y por qué me visitas, por qué bajas a mi que estoy tan necesitado
y por que te separas sin decirme Tu nombre.
Dime quién eres tú que andas sobre la nieve; Tú que, al tocar las estrellas, las haces palidecer de hermosura; Tú que mueves el mundo tan suavemente, que parece que se me va a derramar el corazón.
Dime quién eres, ilumina quién eres, dime quién soy yo también, y por qué la tristeza
de ser hombre.
Dímelo ahora que alzo hacia ti mi corazón, Tú que andas sobre la nieve.
Dímelo ahora que tiembla todo mi ser en libertad, ahora que brota mi vida y te llamo como nunca.
Sostenme entre tus manos; sostenme en mi tristeza, Tú que andas sobre la nieve.

Leopoldo Panero

Ciao.















viernes, 25 de septiembre de 2020

Serás un triunfador


Serás un triunfador... Cuando el egoísmo no limite tu capacidad de amar.
Cuando confíes en ti mismo aunque todos duden de ti y dejes de preocuparte por el qué dirán.
Cuando tus acciones sean tan concisas en duración como largas en resultados.
Cuando puedas renunciar a la rutina sin que ello altere el metabolismo de tu vida.
Cuando sepas distinguir una sonrisa de una burla, y prefieras la eterna lucha que la compra de la falsa victoria.
Cuando actúes por convicción y no por adulación.
Cuando puedas ser pobre sin perder tu riqueza y rico sin perder tu humildad.
Cuando sepas perdonar tan fácilmente como ahora te disculpas.
Cuando puedas caminar junto al pobre sin olvidar que es un hombre, y junto al rico sin pensar que es un dios.
Cuando sepas enfrentar tus errores tan fácil y positivamente como tus aciertos.
Cuando halles satisfacción compartiendo tu riqueza.
Cuando sepas obsequiar tu silencio a quien no te pide palabras, y tu ausencia a quien no te aprecia.
Cuando ya no debas sufrir por conocer la felicidad y no seas capaz de cambiar tus sentimientos o tus metas por el placer.
Cuando no trates de hallar las respuestas en las cosas que te rodean, sino en Dios y en tu propia persona.
Cuando aceptes los errores, cuando no pierdas la calma, entonces y sólo entonces, serás... ¡UN TRIUNFADOR!

Web católico de Javier

Ciao.

jueves, 24 de septiembre de 2020

Las hojas no se caen, se sueltan


Siempre me ha parecido espectacular la caída de una hoja.

Ahora, sin embargo, me doy cuenta que ninguna hoja “se cae” sino que llegado el escenario del otoño inicia la danza maravillosa del soltarse.

Cada hoja que se suelta es una invitación a nuestra predisposición al desprendimiento.

Las hojas no caen, se desprenden en un gesto supremo de generosidad y profundo de sabiduría: La hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire sabe del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento y en actitud de renovación.

La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío dejado por ella

es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja.

La coreografía de las hojas soltándose y abandonándose a la sinfonía del viento traza un indecible canto de libertad y supone una interpelación constante y contundente para todos y cada uno de los árboles humanos que somos nosotros.

Cada hoja al aire que me está susurrando al oído del alma ¡Suéltate!, ¡Entrégate!, ¡Abandónate! y ¡Confía!.

Cada hoja que se desata queda unida invisible y sutilmente a la brisa de su propia entrega y libertad. Con este gesto la hoja realiza su más impresionante movimiento de creatividad

ya que con él está gestando el irrumpir de una próxima primavera.

Reconozco y confieso públicamente, ante este público de hojas moviéndose al compás del aire de la mañana, que soy un árbol al que le cuesta soltar muchas de sus hojas. Tengo miedo ante la incertidumbre del nuevo brote.

¡Me siento tan cómodo y seguro con estas hojas predecibles, con estos hábitos perennes, con estas conductas fijadas, con estos pensamientos arraigados, con este entorno ya conocido...! Quiero, en este tiempo, sumarme a esa sabiduría, generosidad y belleza de las hojas que “se dejan caer”.

Quiero lanzarme a este abismo otoñal que me sumerge en un auténtico espacio de fe, confianza, esplendidez y donación.

Sé que cuando soy yo quien se suelta, desde su propia consciencia y libertad, el desprenderse de la rama es mucho menos doloroso y más hermoso.

Sólo las hojas que se resisten, que niegan lo obvio, tendrán que ser arrancadas por un viento mucho más agresivo e impetuoso y caerán al suelo por el peso de su propio dolor.

José Maria Toro

LA SABIDURIA DE VIVIR


Ciao.


miércoles, 23 de septiembre de 2020

Vivir al día


 Hay una manera de entender este "vivir al día" que nos toca ahora, que es también escuela y camino hacia la libertad. Así lo propone Ignacio Sánchez Monroy.

Esta frase hecha puede enfocarse desde una connotación negativa, o al menos denotar cierta inestabilidad. Pero alrededor de la mitad de nuestro planeta vivía al día en su economía familiar antes de que la OMS decretara esta pandemia a finales de febrero, y seguramente serán más, desgraciadamente muchos más, los que tendrán que sobrevivir en el día a día tras el vuelco económico y social que nos ha dado la Covid-19.

Quienes así vivían ya eran conscientes de que la vida no está asegurada, que cada día trae su propio afán y que no hay que construir graneros cuando el trigo recolectado no alcanza a satisfacer las necesidades de cada momento. Para ellos el confinamiento ha supuesto una auténtica disyuntiva de «la bolsa o la vida», que en el fondo es lo mismo que decir «la vida o la vida» pues la bolsa equivale al sustento familiar para cubrir las necesidades básicas (techo, comida y servicios). Es esta la razón para que en muchos casos hayan puesto en riesgo su salud, que en una situación de pandemia es lo mismo que decir la salud de la comunidad.

Pero hay otra forma de entender «vivir al día», probablemente más acorde al tenor de las palabras, y que se hace más entendible cuanto más próximos estamos a la realidad antes descrita, o al menos más queremos afrontar el miedo ante una pandemia desde una visión cristiana.

La vida es un regalo, cada mañana sale el sol sobre justos e injustos de forma gratuita, sin que nada ni nadie nos garantice que eso se vaya a repetir sine die en nuestra existencia. De hecho la muerte, hecho biológico innegable y supuesto teológicamente necesario, es el comienzo de la Vida, con mayúsculas. Vivir al día, en lo espiritual, lo emocional y porque no también en lo material, puede ser una forma de vida de fe basado en el seguimiento de Jesús. Es una muestra de confianza en un Dios-Amor que nos regala cada instante para que cada persona, en la medida de su disponibilidad y talentos, vaya construyendo Reino.

Vivir al día te libera del futuro, que ya vendrá, te hace dar lo mejor de ti en cada momento, no porque sea el último, sino porque es el primero de cada instante, y te hace mirar a la muerte, por Covid o por lo que te vaya a tocar, con una mirada distinta, no atenazante, sin miedo.

El jesuita Díaz-Alegría decía que somos «okupas del Universo», y mientras podamos disfrutar de esa ocupación de la vida, que nuestro estar en el mundo sea para disfrutarlo y devolver tanto Amor recibido. Cada mañana tenemos una nueva oportunidad de hacerlo.

Ignacio Sánchez Monroy

Ciao.

martes, 22 de septiembre de 2020

Al despertar...


Al despertar esta mañana me preguntaba... ¿Que voy a hacer con mi vida?...
Y ahí mismo en mi habitación encontré la respuesta….

El TECHO me dijo: Tu puedes llegar alto.
La VENTANA me dijo: Observa y disfruta lo maravilloso que hay en el universo.
El RELOJ me dijo: ¡Valora! Cada minuto de tu vida cuenta.
El ESPEJO me dijo: Auto-exáminate antes de actuar.
El CALENDARIO me dijo: ¡Actualízate! Vive el presente.
La PUERTA me dijo: Abre la mente y el corazón para luchar por tus metas.
El PISO me dijo arrodíllate y no te olvides de agradecer lo que tienes y lo que puede venir.

Desconozco el autor.

Ciao.

lunes, 21 de septiembre de 2020

Talentos


Si el pintor entierra sus pinceles y la bailarina sus zapatillas.
Si el cantor se calla y el sabio olvida.
Si se apaga el fuego.
Si muere el viento.
Si se seca el pozo.
Si el novelista deja de imaginar y el fotógrafo cierra los ojos…
…¿Quién dibujará las olas?
¿Quién trazará, con su cuerpo, siluetas imposibles?
Nadie cantará.
Se disipará la memoria, maestra de niños y roca de ancianos.
Huirá el calor de la piel, y del alma.
Se detendrá el molino.
Se extenderá la sed por el mundo.
Los pobladores de relatos eternos no llegarán a nacer.
Nadie apresará la magia fugaz de un instante.
¡No bajes los brazos!
¡No entierres el talento en la tierra amarga de la inseguridad
y el desaliento!
¿Cuándo descubrirás la grandeza que hay en tus manos, el poder que hay en tus sueños?

José María R. Olaizola SJ

Ciao.

domingo, 20 de septiembre de 2020

Curiosidades Bíblicas


¿Sabias que?

El libro de Job es uno de los libros sapienciales del Antiguo Testamento que cuenta la historia de este hombre y como hizo para poder superar las pruebas que Dios le enviaba.
Este libro fue escrito alrededor del año 1473 antes de Cristo por Moisés. Hay también varios científicos y hechos históricos en el libro de Job.
l libro indica que la tierra es redonda mucho antes de la aparición de la ciencia moderna (Job 22:14). El libro menciona los dinosaurios, no por ese nombre, pero la descripción del behemot es, sin duda, parecida al dinosaurio, viviendo juntamente con el hombre (Job 40:15-24).

El libro de Job nos da un vistazo detrás del velo que separa la vida terrena de la celestial. En el comienzo del libro, vemos que a Satanás y sus ángeles caídos todavía se les permitía el acceso a los cielos, entrando y saliendo de las reuniones establecidas que allí se estaban llevando a cabo.
Lo que resulta evidente de estos relatos, es que Satanás está ocupado planeando su maldad en la tierra, tal como se registra en Job 1:6-7.
Además, este relato muestra cómo Satanás es "el acusador de los hermanos", que corresponde a Apocalipsis 12:10, y muestra su arrogancia y su orgullo, como se describe en Isaías 14:13-14.
Es increíble ver cómo Satanás desafía a Dios; él no tiene escrúpulos para enfrentar al Dios Altísimo. El relato en Job, muestra a Satanás como realmente es, soberbio y perverso en toda su esencia.

Su autoría es desconocida, aunque la tradición lo atribuye a Moisés. Según la tradición, Moisés pudo conocer la historia de Job durante su huida del Bajo Egipto. Si este fuera el caso, Job era un habitante de la península arábiga. Job es un tzadiq (un justo, un santo) para la tradición judía. En el contexto de la tradición católica, Job es considerado santo; la Iglesia católica lo acoge como modelo de santidad y entra en el santoral, siendo festejado el día 10 de mayo.
Una cosa es la existencia de Job y otra la caracteristica del Libro. Como que puede que Moisés halla conocido a Job pero que el Libro se escribió más para enseñanza que para historia.

Frank Morera Rivero- Apologetica

Ciao.

viernes, 18 de septiembre de 2020

Contra las tristeza de ahora


 No sé si también os pasa. Pero, un poco, percibo -en mí y en otros alrededor- que nos está asaltando la tristeza. Una tristeza diferente, no dramática -salvo en las situaciones desesperadas que, desgraciadamente, también hay-. 

Una tristeza silenciosa, que se lee entre las líneas de protocolos infinitos. La cháchara mediática ya nos está inmunizando y apenas nos afectan las indecencias partidistas de todo cuño que hace meses creíamos imposibles en una situación como esta. Sencillamente, apagamos, para no ver, no oír, no pensar demasiado. 

Las estadísticas están ganando la batalla a los rostros, y repetimos mecánicamente las cifras del día, aceptando ni poner nombre a los muertos. Vemos, con resignado pesimismo, que no va a quedar más remedio que ir confinándonos de nuevo. 

Quizás no como en marzo, probablemente sea algo más selectivo, con limitaciones menos severas. Pero, ciertamente, no la aparente seguridad que nos hemos permitido disfrutar en verano. Caminando por las calles vemos locales vacíos, carteles de liquidación, y en otros casos, negocios que intentan resistir, hambrientos de clientes. Clientes que, a su vez, miran desde fuera, temerosos de jugar a la ruleta con el virus.

Hace falta resistir. Resistir frente a la tentación de la derrota, con herramientas que son más necesarias hoy que nunca: El humor, la esperanza, y la capacidad crítica.

- Humor, para no dejar que el enfado que nos quieren instalar en la entraña se adueñe de nosotros; para no seguir bailando al son de tambores de guerra que solo benefician a los violentos. Humor para reírnos de lo absurdos que somos, de lo frágiles que nos hemos descubierto, de lo ridículas que parecen ahora las preocupaciones de hace un año.

- Esperanza, porque hubo no hace tanto unas semanas en que parecía posible que cuidásemos unos de otros de un modo diferente. Hubo un instante en que pareció razonable ir a una. Y en que parecía que se podían aparcar las mezquindades en favor del bien común. Me niego a creer que aquello fuera solo un espejismo, por más que hayan vuelto a coger las riendas los que cabalgan mejor a lomos de calamidades.

- Capacidad crítica, para señalar lo que no funciona, pero valorar lo que sí. Para no anclarse en los diagnósticos sin propuestas, pero tampoco en las propuestas sin fundamento. Para pensar en el largo plazo más que nunca ahora, cuando la alternativa es refugiarse en un carpe diem de series y reuniones virtuales. 

No podemos dejar que la tristeza venza la partida. Más que nunca, ahora, toca buscar la alegría verdadera de estar vivos y tener motivos.

José María Rodríguez Olaizola, SJ

Ciao.

jueves, 17 de septiembre de 2020

Querido humano: Entendiste todo mal


No viniste aquí para perfeccionar el amor incondicional.
De allá es de dónde vienes y allá es a donde volverás.
Viniste aquí para aprender:
El amor personal.
El amor universal.
El amor complicado.
El amor transpirado.
El amor alocado.
El amor fragmentado.
El amor entero.
El amor inspirado en la divinidad.
El amor tropezado.
El amor demostrado por la belleza de echarlo a perder frecuentemente
No viniste aquí para ser perfecto. Ya lo eras.
Viniste a aquí para ser hermosamente humano.
Defectuoso y fabuloso.
Para luego elevarte de nuevo y quedar solo como un recuerdo.
¿Pero el amor incondicional?
Córtala con ese cuento.
El amor, en verdad, no necesita ningún otro adjetivo.
No requiere modificadores.
No requiere perfección.
Sólo pide que te muestres.
Y que hagas lo mejor que puedas.
Que estés presente y te sientas lleno.
Que brilles, que vueles, que te rías, que llores, que te lastimes, que te cures, que te caigas, que te levantes, que juegues, que trabajes, que vivas, que mueras, siempre a tu manera.
Eso es bastante y es suficiente.

Courtney Walsh


Ciao.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Vuelta al cole


Hay, sin duda, opiniones de todo tipo. Pero es bueno escuchar a los educadores. Aquí una de ellas, Almudena Colorado Espinosa, razona porque ve necesaria la vuelta a clase, por más incertidumbres que toque afrontar.

En estos días he leído y oído muchos comentarios acerca de este tema, tanto por parte del gremio de profesores como de las familias. Y en todos sitios he encontrado la crispación propia del temor que provoca el inicio de este septiembre tan extraño e incómodo que nos toca vivir.
Como profesora que soy, he de decir que entiendo los argumentos de uno y otro lado que se plantean. Entiendo los miedos, las inseguridades, las incertidumbres, el desconcierto ante la falta de claridad de las medidas y la desconfianza que éstas despiertan debido a la manera tan poco sistemática en que se van tomando por parte de los que nos gobiernan. Insisto, lo entiendo, y en algunos casos (no en todos) lo comparto.
Sin embargo, a pesar de todos ellos y de mis propios temores y dudas, hay una certeza que late dentro de mí cada vez con más fuerza: Debemos empezar. Los colegios deben empezar a funcionar. Con todas las medidas de seguridad que sean posibles, por supuesto. Con toda la precaución, cautela y cuidado del que seamos capaces. Pero sí, los colegios deben empezar a funcionar.
Y es que la escuela es el lugar donde muchos de nuestros niños y niñas podrán encontrar un atisbo de que la vida empieza a normalizarse. Más allá de la necesidad de que aprendan contenidos está la necesidad de que contacten entre sí, de que se relacionen, socialicen y convivan, incluso cuando las condiciones del mundo no son las idóneas.
La escuela es el lugar donde los niños y niñas pueden sentir la igualdad frente a la desigualdad de condiciones que se han vivido durante el confinamiento. Es el lugar donde algunos niños y niñas encontrarán la protección y el cuidado que no han vivido en sus casas mientras han estado confinados. Y es también el lugar donde aprenden a conocerse, a conocer a los otros, a reconocerse en la convivencia…en definitiva, aprenden lo que es la vida. Y eso es casi tan importante (o más) que la titulación que vayan a tener el día de mañana.
Por tanto, creo que esta vuelta al cole es el tiempo para la audacia, la responsabilidad y el trabajo conjunto. Es el tiempo para atrevernos a luchar aun cuando sabemos que no será fácil; para comenzar caminos que entrañan un riesgo y que no dejan clara la meta a la que nos llevan, pero que debemos comenzarlos para poder avanzar.
Ahora es el momento de redoblar esfuerzos y oración, de proponer opciones creativas y responsables que sean una alternativa a la inmovilidad y el bloqueo que provoca el miedo; de sacrificar “lo que yo quiero para mí” por “lo que es conveniente para todos como sociedad”. 
Es tiempo para trabajar juntos, colegio y familia. Si así lo hacemos, esa será la mejor escuela para nuestros niños y niñas, el futuro de nuestro mundo.

Almudena Colorado

Ciao.


martes, 15 de septiembre de 2020

No perder la capacidad de volar



Gracias a Jaime Tatay Nieto SJ por recordarnos que de vez en cuando hay que alzar la mirada y ver para aprender...

Auspiciar, del latín auspiciare, significa adivinar o predecir, literalmente mirar (spicio) las aves (avis). 
La observación atenta de los pájaros –un auspicio– era una práctica común en el mundo antiguo por medio de la cual los augures adivinaban lo que iba a suceder.
Las aves eran mensajeras de los dioses, de ahí que conocerlas e interpretar sus comportamientos fuese una cuestión vital.
Los pájaros forman parte también del imaginario de todas las religiones. 
En la Biblia encontramos numerosas referencias a las aves e invitaciones constantes a contemplarlas y aprender de ellas. Los evangelios muestran a un Jesús ornitólogo, que nos propone observar el comportamiento de estos sorprendentes animales alados y aprender de ellos: «Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas?» (Mt 6, 26).
En el siglo XX, los psicoanalistas han afirmado que la atracción que ejercen las aves y la visión positiva que de ellas se tiene en la mayoría de las culturas –y la razón, por tanto, que explica la facilidad con la que nuestra psique las acepta y les otorga un valor simbólico profundo– está relacionada con la ascensión y el deseo de elevación, y con la interpretación del vuelo como símbolo de purificación, libertad y protección.
Los griegos empleaban el término averno (áornos) para designar los infiernos. 
Etimológicamente, averno (de a, sin, y ornis, ave) significa «sin pájaros», el lugar al que no se acercan las aves. El averno es, por tanto, un lugar sin aves, sin augurios, sin sueños, sin futuro.
Las aves, como el resto de las formas de vida, han atravesado épocas de extinción y épocas de radiación evolutiva. En la actualidad, debido a la rápida transformación de los ecosistemas terrestres por la acción humana, se ha acelerado su ritmo de extinción. En sentido biológico no resulta exagerado afirmar que nos encaminamos hacia un averno.
Entre todas las aves, sin embargo, las terrestres o no voladoras son especialmente vulnerables a los cambios. Al perder la capacidad de volar su supervivencia depende de su habilidad para correr o nadar.
Los pingüinos son el grupo más conocido de estas aves, aunque hay muchas más –unas 60 especies– como el avestruz, el faisán, el ñandú, el emú o el kiwi.
Las aves terrestres fueron comunes en el pasado, pero los mamíferos ocuparon su nicho ecológico y las acabaron desplazando. Han sobrevivido solo en sitios remotos y extremos o en islas lejanas, donde nadie las desplaza. El mensaje del registro fósil es claro: cada vez que un ave pierde la capacidad de volar, su posibilidad de extinción se dispara.
A la luz de la larga y fascinante historia de estos sorprendentes animales alados, la exhortación del Maestro –«Mirad las aves del cielo»– adquiere una actualidad insospechada.
Porque la religión, como las aves, cuando deja de mirar al cielo pierde 'las alas', se atrofia y termina por desaparecer.
Las aves siguen siendo un signo de los tiempos, un auspicio que debemos interpretar como los antiguos augures y como el propio Jesús, que nos pidió que las mirásemos atentamente.
Alcemos pues la vista al cielo y contemplemos las aves para no perder nunca la capacidad de volar.

Jaime Tatay, SJ

Ciao.

lunes, 14 de septiembre de 2020

¿A qué edad he llegado?


¿A qué edad he llegado? Mis pensamientos vuelan y respondo:

* La edad en que se olvidan los rencores.
* La edad en que se perdonan los errores.
* La edad en que lo más mínimo tiene importancia y en que lo que más importa pasa y puede esperar un poco.
* La edad propia para amar con las ansias guardadas.
* La edad de perdonar y pedir que me perdonen.
* La edad en que veo a mis hijos crecer y hacer su vida.
* La edad en que las lágrimas afloran dulcemente y rápidamente por mis mejillas.
* La edad en que la sonrisa brota de mis labios a la menor indicación de la dulzura.
* La edad, "amigos" en que esta palabra resuena con alegría en mis oídos.
* La edad en que amo, y permito que me amen.
* La edad en que todo pasa y deja huella.
* La edad de los recuerdos y los olvidos.

 Autor desconocido

Ciao.



domingo, 13 de septiembre de 2020

Mañana es nunca...


Si la dejadez se impone a tu voluntad, si vacilas y no tienes seguridad, si tus fuerzas te dominan fácilmente para acercarte a lo que no te edifica, si la pereza corroe tu cerebro...

Mañana es nunca...
Si no tienes mentalidad ganadora, si condicionas tu conciencia, si no utilizas tu capacidad reflexiva.

Mañana es nunca...
Si no razonas, y no buscas comprender con claridad lo último, el por qué de las cosas, y el supremo fin de la existencia humana.

Mañana es nunca...
Si no te ubicas en la realidad, si no comprendes ciertamente tu condición de persona humana, si te gusta vivir una vida fácil, si no tienes formación personal, si has perdido el camino, si no sabes valorar con honestidad y valentía... ¡ La vida misma !¡ Su esencia !

Mañana es nunca...
Si no guardas el debido respeto por las plateadas canas de tus padres, si no consideras las experiencias de otras gentes, si realmente no sabes vivir como Ser Humano. Si no analizas con tu conciencia, la dimensión humana.

 Autor desconocido

Ciao.

sábado, 12 de septiembre de 2020

Hubo un tiempo en que...


HUBO UN TIEMPO EN QUE:
Pensé que no podía... Y no pude.
Creí que no sabía nada...  Y nada supe.
Pensé que no tenía fuerzas... Y flaquee.
Subestime mi capacidad... Y no fui capaz.

LUEGO APRENDÍ:
Que si creo que puedo... Puedo.
Que sé más de lo que ni siquiera imaginaba.
Que tengo las fuerzas que decido tener.
Que no hay carga que mis hombros no puedan soportar, y...
Que puedo llegar a donde yo me lo proponga.

Autor desconocido

Ciao.

viernes, 11 de septiembre de 2020

Superar las contrariedades que encontramos


Que cada contrariedad que se presente en este día sea un estímulo a vivir mejor la caridad, que sea la oportunidad de superar barreras y seguir adelante, que representen momentos en los cuales pueda ir más allá de mí mismo para vivir el otro.
Que nada me moleste, ni mis límites, ni los límites de los demás,  mucho menos las circunstancias.
Que mi proyecto para este día sea solo hacer la voluntad de Dios en cualquier situación y a toda costa.
Nada me detiene si tengo una meta segura. Y mi meta es no alejarme de la vivencia del amor.
Que yo sea lo suficientemente humilde para saber perdonar y pedir perdón
Que cada contrariedad sirva para repensar y fortalecer la fraternidad con todos.

 Apolonio Carvalho Nascimento

Ciao.

jueves, 10 de septiembre de 2020

Las mentiras que nos gusta decirnos


Aunque todos amamos la verdad en el sentido de que detestamos que nos mientan, es un hecho que por cuidar una imagen, por conveniencia o por estrategia el pecado de la mentira está a menudo en nosotros y a nuestro alrededor.
Aparte de esas mentiras conscientes e intencionadas, hay sin embargo otro modo de presencia de la mentira a través de ambientes de falsedad y de engaños que están tan generalizados que ni siquiera los percibimos.
A estas llamamos “mentiras que nos gusta decirnos.” Su influencia es tanto más fuerte cuanto más lejos queda de nuestra percepción ordinaria de lo verdadero y lo falso.

Ejemplo de siete de esas mentiras, muy generalizadas todas:

1. “Lo tengo controlado…”

2. Atención: Uno se considera mejor que el promedio; o la excepción.

3. La idea de que las cosas se van a equilibrar por sí mismas.

4. “Hice algo ‘prohibido’ y no me pasó nada”

5. Lo legal es lo mismo que lo moral; lo normal estadístico es lo mismo que lo normal ético

6. La mentira del mosquito: si el problema ya no me molesta, quiere decir que ya se solucionó.

7. Las leyes para las minorías no afectarán a las mayorías.

Fray Nelson

Ciao.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Sobrepasar las fronteras que nos separan de los demás


Sobrepasar las fronteras que nos separan de los demás...
Además de las fronteras geopolíticas, creadas por acuerdos diplomáticas o por conquistas violentas, existen muchas otras fronteras entre nosotros y los otros.
El único modo de sobrepasarlas es a través del amor. Cualquier otro tipo de acuerdo está destinado al fracaso, cuando no aumenta la separación en lugar de ayudar a superarla.
Las fronteras entre nosotros son muchas: La riqueza y la pobreza, las ideas y opiniones diferentes, las profesiones o cargos ocupados, y así, todas las diferencias que puedan existir entre nosotros.
Debemos sobrepasarlas inmediatamente, ahora, en el momento presente, amándonos unos a los otros como Jesús nos amó. Caso contrario corremos el riesgo de crear una frontera entre nosotros y Dios.
Y lo peor de todo: Que nos demos cuenta muy tarde, cuando no podamos eliminar el abismo que nosotros mismos creamos. Como ocurrió en la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro. (Cf. Lc. 16,19-31)

Apolonio Carvalho Nascimento

Ciao.

martes, 8 de septiembre de 2020

Aprender a celebrar los fracasos


“Tenemos que aprender a celebrar los fracasos”. Esta frase del padre Adolfo Nicolás nos la deberíamos grabar a fuego.
La realidad es que nadie quiere ser un fracasado en la vida y por ello todos luchamos por conseguir el éxito. La paradoja es que sólo se consigue el verdadero éxito a través del fracaso.
La lucha está servida. De una parte, nos emocionamos ante la humildad de quien se deja guiar por los caminos de Dios a través de la prueba o el sufrimiento. Pensemos en lo que nos produce el final de la vida de Arrupe.
Por otra, soñamos en lo secreto, con ser capaces de conquistar nuestros ideales. Luchamos con todas nuestras fuerzas para que no se nos escapen del control de nuestras manos. Y, sin embargo, esto sucede. Es entonces que el fracaso se convierte en bendición de Dios.
Nuestra indigencia se convierte así en la puerta por la que Dios puede entrar en nuestras vidas. Benditos fracasos.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

lunes, 7 de septiembre de 2020

Bailamos con el tiempo que nos ha tocado vivir


A veces un párrafo da tanto en el clavo describiendo lo sorprendente de los tiempos que uno vive...
Bailamos con el tiempo que nos ha tocado vivir...

«Un hombre puede estar en profunda disonancia con su época. Cabe la posibilidad de que un hombre haya nacido en una ciudad famosa por su cultura idiosincrática y, sin embargo, las costumbres, las modas y las ideas que enaltecen esa ciudad ante los ojos del mundo no tengan ningún sentido para él.
A medida que pasan los años, mira a su alrededor en un estado de confusión, sin comprender las tendencias ni las aspiraciones de sus coetáneos.
Para semejante personaje no existe ninguna posibilidad de romance ni de éxito profesional: Eso queda reservado a los hombres que están en sintonía con su época.
Para ese individuo, las opciones son rebuznar como una mula o buscar consuelo en libros pasados por alto que descubre en librerías pasadas por alto. Y cuando su compañero de habitación llega a casa tambaleándose a las dos de la madrugada, no tiene más remedio que escuchar, callado y perplejo, el relato de los útimos dramas de los salones de la ciudad. [...]
Sin embargo, a veces los acontecimientos se desarrollan de tal forma que, de la noche a la mañana, el hombre que no estaba en sintonía se encuentra en el lugar adecuado en el momento adecuado.
Las modas y las actitudes que tan ajenas le parecían desaparecen de pronto y son suplantadas por modas y actitudes en perfecta armonía con sus sentimientos más profundos.
Entonces, como un marino solitario a la deriva durante años por mares ignotos, una noche despierta y descubre las constelaciones conocidas en la bóveda celeste.
Y cuando eso sucede, cuando se produce ese extraordinario realineamiento de los astros, el hombre que durante tanto tiempo no había sintonizado con su tiempo experimenta una lucidez suprema. De pronto, todo lo ocurrido en el pasado se entiende como un preámbulo necesario, y todo lo que promete el porvenir tiene el máximo sentido y y la máxima lógica.»

Amor Towles (Un caballero en Moscú)

Ciao.


domingo, 6 de septiembre de 2020

Prohibiciones

Prohibiciones...
El que no ayuda, que no coma.
El que no escucha, que no predique.
El que no ama, que no juzgue.
El que no ríe, que no exija.
El que no celebra, que no legisle.
El que no comparte, que no reclame.
El que no comprende, que no opine.
El que no sirve, que no mande.
El que no perdona, que no presuma.
El que no siente, que no condene.
El que no sueña, que no haga planes.
El que no espera, que no desespere.

José María R. Olaizola, SJ

Ciao.

sábado, 5 de septiembre de 2020

Enfrentados con nosotros mismos


No pocas veces terminamos enfrentados con nosotros mismos por excedernos en nuestras pretensiones respecto de nuestra persona u otras personas.
Parece que sugiriéramos a la vida los precios con los cuales pagar el disfrute de la misma o si tuviéramos que padecer algo para poder recibir de ella tantas cosas buenas que, sin esforzarnos tanto, llegan a nuestro corazón y nuestras manos.
El famoso “en todo amar y servir” no es resultado de un buen propósito sino más bien del «conocimiento interno de tanto bien recibido» , esto es, de la gratuidad con que hemos recibido la vida y sus dones.
El consumismo de bienes, servicio e información es como un remolino que va poniendo precio, mérito, pago y exigencia a todo lo que encuentra a su paso, dejándonos por fuera de la gratuidad con que el sol sale por las mañanas, con que los amigos nos regalan de su tiempo, con que el vino nos alegra las comidas, y así cada uno puede alargar su lista con tantas cosas que Dios no se ahorró y de balde nos pone todos los días.
Tal vez sea la ventana a la ternura de Dios que se manifiesta en todas las creaturas, con la que podamos descansar un poco y descubrir que nuestras energías están para algo más que las preocupaciones, que están para “el Reino de Dios y su justicia” (Mt 6, 33)... Para lo cual tal vez tengamos que romper con una mirada de ver la vida para entrar de verdad en ella.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

viernes, 4 de septiembre de 2020

Dios sale a tu encuentro


¿De qué modo o en qué circunstancias ha salido Dios a nuestro encuentro?
Rezando con esta pregunta, descubrí que la mayor parte de las veces en las que me encontré con Dios habitando en mi historia y en mi vida, fue en esas en las que abandoné el control sobre las cosas, relajé mis expectativas y me permití abrirme al camino que Dios tuviera para mi.
Esta experiencia me enseña que los momentos más auténticos de comunicación con Él ocurren cuando nos volvemos disponibles para recibir la vida, aceptándola tal y  como nos viene en aquellos aspectos que se nos escapan de nuestras manos o sobre los que no tenemos intervención alguna.
En mi historia, tu historia, en vuestra historia:  ¿Cuáles son los modos o circunstancias en los que más plenamente podéis encontraros con Dios?

Ciao.

jueves, 3 de septiembre de 2020

Ven y verás


Ven.
Así empieza todo. Sal. Acércate. Sígueme. Muévete.
No esperes. No negocies. No exijas. Atiende.
Escucha dentro. Fíate del deseo más hondo que te habita.
Deja que la sed te guíe. Ven. Y verás.

El amor sin condiciones. Una justicia inmortal.
La misericordia inesperada. Una amistad invencible.
El mundo al revés. La compasión fecunda.
El poder estéril. La debilidad más fuerte.
La verdad desnuda.
Y el espejo de unos ojos que cuentan tu historia como nunca la imaginaste.

José María R. Olaizola, SJ

Ciao.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Palabra de Vida Septiembre 2020



«Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos» (Lc 6, 38)

«Había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírlo…» (Lc 6, 17-18).
Así introduce el Evangelista Lucas el largo discurso de Jesús que proclama las bienaventuranzas, las exigencias del Reino de Dios y las promesas del Padre a sus hijos.
Jesús anuncia libremente su mensaje a hombres y mujeres de distintos pueblos y culturas que han acudido a escucharlo; es un mensaje universal, dirigido a todos y que todos pueden acoger para realizarse como personas, creadas por Dios Amor a su imagen.

«Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos».

Jesús revela la novedad del Evangelio: El Padre ama a cada uno de sus hijos personalmente, con un amor «desbordante», y le da la capacidad de expandir el corazón hacia los hermanos, cada vez con mayor generosidad. Son palabras acuciantes y exigentes: Dar de lo nuestro; bienes materiales, pero también acogida, misericordia, perdón; con generosidad, a imitación de Dios.
La imagen de la recompensa abundante vertida en el regazo nos da a entender que la medida del amor de Dios para con nosotros es desmedida, y que sus promesas se realizan por encima de nuestras expectativas, a la vez que nos libera de la ansiedad de nuestros cálculos y plazos y de la desilusión de no recibir de los demás según nuestra medida.

«Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos».

A propósito de esta invitación de Jesús, Chiara Lubich escribió: «¿Nunca te ha pasado, al recibir un regalo de un amigo, que también tú has sentido la necesidad de hacerle otro…? […] Si te sucede así a ti, imagínate a Dios, a Dios, que es Amor. Él recompensa siempre cada regalo que hacemos a nuestro prójimo en su nombre. […] Dios no se comporta así para enriquecerte o para enriquecernos. […] Lo hace porque cuanto más tenemos, más podemos dar; para que –como verdaderos administradores de los bienes de Dios– hagamos circular todas las cosas en la comunidad que nos rodea […]. Ciertamente, Jesús pensaba en primer lugar en la recompensa que tendremos en el Paraíso, pero todo lo que sucede en esta tierra es ya preludio y garantía de ello».

«Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos».

Y ¿Qué sucedería si nos comprometiésemos a practicar este amor juntos, con muchos otros hombres y mujeres? Ciertamente daría origen a una revolución social.
Cuenta Jesús, de España: «Mi mujer y yo trabajamos en consultoría y formación. Nos apasionaron los principios de la Economía de Comunión y quisimos aprender a mirar al otro: A los empleados, considerando los sueldos y las alternativas a los despidos necesarios; a los proveedores, respetando los precios, los pagos, las relaciones de larga duración; a la competencia, con cursos conjuntos y ofreciendo nuestra experiencia; a los clientes, aconsejándoles en conciencia aun a costa de nuestro propio interés.
La confianza que se generó nos salvó cuando llegó la crisis de 2008. Más tarde, a través de la ONG «Levántate y Anda», conocimos a un profesor de español en Costa de Marfil que quería mejorar las condiciones de vida en su pueblo mediante un paritorio. Estudiamos el proyecto y le dimos la cantidad necesaria. No se lo podía creer. Tuve que explicarle que eran los beneficios de la empresa. Actualmente la maternidad «Fraternidad», construida por musulmanes y cristianos, es símbolo de la convivencia. En los últimos años los beneficios de nuestra empresa se han multiplicado por diez».

LETIZIA MAGRI

Ciao.

martes, 1 de septiembre de 2020

Manos


Manos...
Manos que sumen, que acojan, que acaricien. Manos que trabajen, que envuelvan, que se abran en gesto de bienvenida...

Esta semana no voy a hablar de sentimientos, ni ideas, ni deseos, si eso es posible. Esta semana no voy a hablar de fracaso, ni de éxito.
Esta semana sólo voy a ser consciente de que las palabras solas no bastan, de que para construir hacen falta manos, manos que toquen, que rocen, que acaricien.
Manos que perciban la realidad, que sangren o descansen, que agarren el timón de una y mil naves que están en marcha, o que se endurezcan en los remos.
Manos que sujeten a quien cae, que detengan a quien abusa, que acompañen a quien se agota.
Hacen falta manos que perciban lo duro y lo suave, lo frío y lo caliente, lo denso y lo ligero. Manos que hablen.

Pastoral SJ

Ciao.