sábado, 30 de junio de 2012

Construir nuestros sueños





Si nuestros sueños se hicieran realidad... ¿Cómo sería nuestra vida en la actualidad? 

En el fondo del corazón, todos soñamos, todos creemos que
tenemos un don, que podemos ofrecer algo especial, que podemos
amar de una manera única, que podemos comunicarnos y entendernos
con los demás de un modo muy singular, que podemos mejorar este
mundo.
Entonces... Sigamos confiados y poniendo todo para lograr lo que
queremos en la vida.
Mantengamos vivas las aspiraciones y no dejemos todo en manos
del destino.
Hagamos nuestra parte del trabajo construyendo sobre los sueños,
avanzando sobre las aspiraciones, sabiendo que los logros necesitan de mucho esfuerzo, de coraje, de tiempo, de aciertos y errores, de tristezas, de alegrías y esencialmente de la fe, que es ese llamado interior que te sacude y te levanta cuando bajo cualquier excusa comienzas a renunciar.

"No hagas de tu realidad un sueño, has de tu sueño una realidad".

Ciao.




viernes, 29 de junio de 2012

¿Para qué sirven los valores?




Cuando el mar estaba en tormenta, los antiguos marinos para no perder 
la dirección hacia la que se dirigían, utilizaban las estrellas para guiarse. La 
brújula podía fallar, pero las estrellas, no.

Los valores son como las estrellas, nos guían a través de las tormentas de la
vida y nos permiten ir en la dirección correcta. El valor más importante es el
amor.

También, si seguimos a las estrellas incorrectas, podemos llegar al destino equivocado. Es cuando escogemos ser deshonestos, mentirosos o nos resistimos a perdonar.

Guiar y basar nuestra vida de acuerdo a los valores adecuados nos dará paz y calma. nos permite anclarnos emocionalmente, cuando las cosas se ven inciertas en nuestra vida.

La agencia de publicidad Leo Burnett tiene como logo, una mano intentando
alcanzar una estrella.
Su dueño, decía que no importaba si nunca podían alcanzarlas "Cuando menos, nunca nos enlodaremos las manos".

¡Qué bonito pensamiento!

¿El mundo está de cabeza? Qué importa. Apunta tu mano hacia las
estrellas. Cuando menos, no se te enlodarán las manos.


"Las cosas más importantes que tenemos son los valores que nos han inculcado 
nuestros padres... lo que pasa es que no todos nos acordamos de ellos."

Ciao.



jueves, 28 de junio de 2012

Soledad




¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que sonreíste con la alegría de vivir? 
Posiblemente, algunos de vosotros pensaréis: "En verdad no lo se, creo que es tanto que me parece jamás haberlo hecho. No encuentro palabras que describan lo que siento, sin embargo se muy bien el sentimiento que es. Puedo dibujar una sonrisa en mis labios y repetir una y mil veces que estoy bien, que soy feliz, pero siempre las lágrimas amenazan con brotar y derramarse en mí para delatarme y entonces dejar de fingir".

Dicen que los ojos son la ventana del alma y que con todo se puede mentir, con todo… menos con la mirada.

En nuestros ojos no se ve otra cosa que no sea soledad, pero ya no es esa soledad que tanto amabamos, que me nos hacía sentir vivos, personas con alma; en nuestros ojos no se ve mas que oscuridad, pero ya no es esa oscuridad que alumbraba nuestro sendero y con luz clara nuestro peregrinar por este mundo oscuro. En nuestros ojos solo se adivina vacío y un dolor que nos desgarra.

En las noches cuando las sombras y el silencio escuchan nuestras plegarias de muerte, nuestros ojos se vuelven vidriosos y las lágrimas empiezan a salir. Tenemos ganas de gritar todo lo que nos ahoga y nos hace infelices pero no podemos, no sabemos como, la traición de los seres que más amábamos nos han hecho perder la confianza en los demás.

A pesar de que nuestra razón sabe que son cosas que pasan, nuestro corazón tiene miedo. Miedo a esa soledad que nos acecha.

Es más fácil sentir lo que ahora sentimos, que arriesgarnos a volver a
sonreír con motivo de lo quesolemos llamar felicidad. Ese sentimiento que nace en algún lugar de nuestro ser, que es capaz de disipar todas nuestras dudas, nuestros miedos internos, de alejar los temores y que nos llevan a pensar que todo en este mundo es posible.

Quizás nos vean reír o escuchen nuestras carcajadas, pero nunca sabrán que detrás de ellas siempre se esconden nuestras lágrimas, nuestro dolor, y lo que esperamos que jamás conozcan. Ese dolor punzante que es la agonía de la vida, llamada tristeza.

Ciao.


miércoles, 27 de junio de 2012

Nadie




- Nadie alcanza la meta con un solo intento, ni perfecciona la vida con una sola rectificación, ni alcanza altura con un solo vuelo.

- Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces.

- Nadie recoge cosechas sin probar muchos sabores, enterrar muchas semillas y abonar mucha tierra.

- Nadie mira la vida sin acobardarse en muchas ocasiones, ni se mete en el barco sin temerle a la tempestad, ni llega al puerto sin remar muchas veces.

- Nadie siente el amor sin probar sus lágrimas, ni recoge rosas sin sentir sus espinas.

- Nadie hace obras sin martillear sobre su edificio, ni cultiva amistad sin renunciar a si mismo, ni se hace hombre sin sentir a Dios.

- Nadie llega a la otra orilla sin haber ido haciendo puentes para pasar.

- Nadie deja el alma lustrosa sin el pulimento diario de Dios.

- Nadie puede juzgar sin conocer primero su propia debilidad.

- Nadie consigue su ideal sin haber pensado muchas veces que perseguía un imposible.

- Nadie reconoce la oportunidad hasta que esta pasa por su lado y la deja ir.

- Nadie encuentra el pozo de Dios hasta caminar por la sed del desierto.

- Nadie deja de llegar a su meta, cuando se tiene la claridad de un don, el crecimiento de su voluntad, la abundancia de la vida, el poder para realizarse y el impulso de Dios.


Ciao.


martes, 26 de junio de 2012

En los buenos y malos momentos...





“Sus peores días nunca serán tan malos que usted no pueda alcanzar la gracia de Dios y sus mejores días nunca serán tan buenos que usted no necesite la gracia de Dios.” 
(Colleen Spencer)

Ésa es nuestra realidad y si la comprendemos, sea la circunstancia que sea, siempre seremos felices. Dios es todo para nosotros y no anhelamos estar lejos de él en ningun momento.
Cuando nos enfrentamos a nuestras luchas particulares, Él está a nuestro lado, peleando para asegurarnos la victoria.
Cuando las tempestades se abaten contra nuestras vidas, Él las disipa y hace brillar nuevamente el sol en nuestro tortuoso  camino.
Cuando nuestros días son de paz y tranquilidad, Él camina de la mano con nosotros, feliz por nuestra alegría.

Muchas veces vivimos distantes de Dios por creer que no lo necesitamos. Confiamos en nuestra sabiduría, en nuestra fuerza y en nuestra capacidad. Actuamos según nuestro modo de pensar y, si no conseguimos alcanzar los objetivos, reclamamos de todo y de todos, especialmente de Dios, olvidándonos de que nosotros lo excluimos de nuestros planes, cuando las cosas nos van bien.

Y cuando todo nos sale bien  y las victorias son constantes, en la mayoría de las veces llamamos a los amigos y hacemos una fiesta, conmemorando con un “yo solo lo conseguí“.
Proclamamos todas nuestras virtudes y capacidades y no recordamos de que “pedimos la bendición del Señor” y nuestra conquista aconteció a causa de Su intervención.

Si queremos realmente alcanzar la felicidad, no podemos abdicar de la presencia del Señor con nosotros.
Él es lo más importante que hay en nuestras vidas, tanto en los buenos como en los malos momentos. No sabemos hacer nada sin Él. No queremos hacer nada sin Él.

Él es todo para mí… siempre. ¿Y para vosotros?

Ciao.



lunes, 25 de junio de 2012

La pequeña vela




Erase una vez una pequeña vela que vivió feliz su infancia, hasta que cierto día le entró curiosidad en saber para qué servía ese hilito negro y finito que sobresalía de su cabeza.
Una vela vieja le dijo que ese era su “cabo” y que servía para ser “encendida”.
Ser “encendida” ¿qué significaría eso?. 
La vela vieja también le dijo que era mejor que nunca lo supiese, porque era algo muy doloroso.
Nuestra pequeña vela, aunque no entendía de qué se trataba, y aún cuando le habían advertido que era algo doloroso, comenzó a soñar con ser encendida. Pronto, este sueño se convirtió en una obsesión.
Hasta que por fin un día, “la Luz verdadera que ilumina a todo hombre”, llegó con su presencia contagiosa y la iluminó, la encendió. Y nuestra vela se sintió feliz por haber recibido la luz que vence a las tinieblas y le da seguridad a los corazones.
Muy pronto se dio cuenta de que haber recibido la luz constituía no solo una alegría, sino también una fuerte exigencia… Sí. Tomó conciencia de que para que la luz perdurara en ella, tenía que alimentarla desde el interior, a través de un diario derretirse, de un permanente consumirse…
Entonces su alegría cobró una dimensión más profunda, pues entendió que su misión era consumirse al servicio de la luz y aceptó con fuerte conciencia su nueva vocación.
A veces pensaba que hubiera sido más cómodo no haber recibido la luz, pues en vez de un diario derretirse, su vida hubiera sido un “estar ahí”, tranquilamente. Hasta tuvo la tentación de no alimentar más la llama, de dejar morir la luz para no sentirse tan molesta.
También se dio cuenta de que en el mundo existen muchas corrientes de aire que buscan apagar la luz. Y a la exigencia que había aceptado de alimentar la luz desde el interior, se unió la llamada fuerte a defender la luz de ciertas corrientes de aire que circulan por el mundo.
Más aún: Su luz le permitió mirar más fácilmente a su alrededor y alcanzó a darse cuenta de que existían muchas velas apagadas.
Unas porque nunca habían tenido la oportunidad de recibir la luz. Otras, por miedo a derretirse. Las demás, porque no pudieron defenderse de algunas corrientes de aire.
Y se preguntó muy preocupada: ¿Podré yo encender otras velas? Y, pensando, descubrió también su vocación de apóstol de la luz.
Entonces se dedicó a encender velas, de todas las características, tamaños y edades, para que hubiera mucha luz en el mundo.
Cada día crecía su alegría y su esperanza, porque en su diario consumirse, encontraba velas por todas partes: Velas viejas, velas hombres, velas mujeres, velas jóvenes, velas recién nacidas…. Y todas bien encendidas.
Cuando presentía que se acercaba el final, porque se había consumido totalmente al servicio de la luz, identificándose con ella, dijo con voz muy fuerte y con profunda expresión de satisfacción en su rostro:
¡Cristo está vivo en mí!
Ciao.

domingo, 24 de junio de 2012

Los 10 candados que impiden nuestra oración




1. Orar sin Conocer a Dios a Través de Jesús.
Jesús dijo: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí».


2. Orar con un Corazón sin Arrepentimiento.
 «Si en mi corazón hubiera yo abrigado maldad, el Señor no me habría escuchado; pero Dios sí me ha escuchado, ha atendido a la voz de mi plegaria».


3. Orar Para Hacer Alarde.
«Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas; porque a ellos les gusta ponerse en pie y orar en las sinago­gas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hom­bres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa».


4. Orar en Forma Repetitiva, con Palabras Vacías.
 «Y al orar, no uséis repeticiones sin sentido, como los gentiles, porque ellos se imaginan que serán oídos por su palabrería. Por tanto, no os hagáis semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes que vosotros le pidáis»

5. Oraciones que no se Hacen.
 «No tenéis, porque no pedís».

6. Orar con un Corazón Concupiscente.
: «Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres».

7. Orar Mientras Maltratas a tu Cónyuge.
 «Y vosotros, maridos, igualmente, convivid de manera comprensiva con vuestras mujeres [...] dándole honor como a coheredera de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no sean estorbadas».

8. Orar Mientras Ignoras a los Pobres.
 «El que cierra su oído al clamor del pobre, también él clamará y no recibirá respuesta».

9. Orar con Amargura en el Corazón hacia Alguien.
 «Y cuando estéis orando, perdonad si tenéis algo contra alguien, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone vuestras transgresiones. Pero si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos perdonará vuestras transgresiones».

10. Orar con un Corazón sin Fe.
«Pero que pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna del Señor, siendo hombre de doble ánimo, inestable en todos sus caminos».

Extracto del libro “El Desafío del Amor”
Alex y Stephen Kendrick

Ciao.


sábado, 23 de junio de 2012

La fábula del puercoespín




Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.
Los puercoespín dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se  abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.

Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o  desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona muy cercana puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro.
De esa forma pudieron sobrevivir.

Moraleja para meditar:
La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con  los defectos de los demás y a admirar sus cualidades.

Ciao.


viernes, 22 de junio de 2012

Cuidado con nuestros deseos




Hay una vieja leyenda sobre un hombre que vagaba por todo el mundo en busca de sus deseos más profundos.
Deambuló de una ciudad a otra, de un reino a otro en busca de satisfacción y felicidad, pero nunca en todos sus viajes la encontró.
Finalmente, un día, cansado de su búsqueda, se sentó debajo de un
gran árbol, al pie de una montaña.
Lo que no sabía es que se trataba de “El árbol del deseo”. Todo lo que uno desea cuando está sentado debajo del árbol inmediatamente se convierte en realidad.
Mientras descansaba pensó para sí mismo:
- "¡Qué hermoso lugar es éste. Me gustaría tener una casa aquí ", y al instante ante sus ojos aparece una hermosa casa.
Sorprendido y encantado pensó lo siguiente:
- "¡Ah, si tan sólo tuviera una mujer para estar aquí conmigo, mi felicidad sería completa ", y en un momento una hermosa mujer apareció y comenzó a llamarlo “esposo”.
- "Bueno en primer lugar, tengo hambre",- pensaba. "Me gustaría que hubiera comida para comer."
Inmediatamente una mesa de banquete apareció cubierta con todos los maravillosos tipos de alimentos y bebidas, platos principales,
pasteles, dulces de todas clases.
El hombre se sentó y comenzó a darse un festín, pero a medio camino a través de la comida, todavía se siente cansado, y pensó, "me gustaría tener alguien que me sirva esta comida", y por supuesto apareció un criado.
Terminando la comida, el hombre se sentó de nuevo a inclinarse
en contra de este maravilloso árbol y comenzó a reflexionar:
- "¡Qué sorprendente es que todo lo que deseo se haga realidad!. Hay una fuerza misteriosa sobre este árbol.
¿Me pregunto si vivirá un demonio en ella?"
Y, por supuesto, apenas se le ocurrió esto que un gran demonio apareció.
- "Oh, pobre de mí", pensó, "este demonio probablemente me va a comer" y eso es exactamente lo que pasó.

Tengamos cuidado con nuestros deseos, que éstos sean siempre guiados por el Señor Jesús.

Ciao.

jueves, 21 de junio de 2012

Las respuestas de Dios son PERFECTAS




“Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”. 2 Corintios 12: 7-9

Hoy meditaba sobre el hecho de que a veces Dios no quiere contestar de la forma que nosotros quisiéramos que lo hiciera.
Y es que pareciera que a veces quisiéramos que cada petición que pusiéramos delante del Señor, fuera contestada con un SI indiscutible, pero: ¿Qué pasa cuando Dios no quiere hacerlo?
Hay una cosa que tenemos que tener bien claro, y es el hecho de que para Dios no hay nada imposible, pero hay cosas que Dios las pudiera hacer, pero no las hace porque sabe que de esa manera mantendremos la sintonía con El y los pies sobre la tierra.
El Apóstol Pablo nos podría dar cátedra sobre esto, y es que a él le fue dado un aguijón en su carne que lo abofeteaba para que no se enalteciera en gran manera (como lo leímos al inicio) y a pesar que el mismo Pablo había orado y rogado al Señor para que se lo quitase, Dios no lo hacía.

A veces pensamos que nosotros tenemos como un pase VIP delante de Dios, que tendría que obligarlo a Él a respondernos en cada petición que hagamos, porque si no lo hace, entonces ya no le serviremos igual, ya no lo buscaremos igual. Como que si Dios estuviera obligado a responder siempre como nosotros quisiéramos.
A veces tenemos que aprender a aceptar el NO de Dios, y es que a pesar que no entendamos muchas veces ese NO debemos de estar seguros que era lo más recomendable para nuestra vida y salud espiritual. Dios que te conoce mejor que tú mismo, sabe qué hacer y qué no hacer en tu vida, porque conoce las intenciones de tu corazón, porque sabe tu futuro y todo lo que vendrá si a veces contestara con un SI a todo lo que le pides.
Y es que estas son palabras mayores, a ninguno de nosotros nos gusta que Dios nos diga NO cuando estamos pidiendo algo, pues el mismo hecho de pedir lleva la intención de recibir lo que estamos solicitando, pero hay momento en nuestra vida que Dios no querrá hacer aquello que nosotros le estamos pidiendo, y ¿Por eso dejara de ser Dios?, de ninguna manera, ¿Sera que no tiene el poder para hacerlo?, ni pensarlo, para El no hay nada imposible, es simple y sencillamente que NO QUIERE HACERLO porque El quiere enseñarte algo mas valioso que esa respuesta y es SU GRACIA.

Cuando el Apóstol Pablo solicitaba que le fuera quitado ese aguijón, Dios mismo le contestaba: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. Y es que si realmente nosotros recibiéramos lo que merecemos, creo que no fuéramos dignos ni siquiera de solicitar el favor de Dios, pues por naturaleza somos pecadores y somos orientados al mal. Más por su Gracia hoy somos lo que somos.
No le reclames a Dios del porque no te contesta esa petición que según tu tiene que ser contestada, en lugar de reclamar y enojarte disfruta de la GRACIA que Dios ha derramado sobre tu vida.
Dios actúa de una forma correcta y perfecta, El conoce cada uno de tus anhelos y sabe que darte y que no darte, El conoce tu pasado, tu presente y tu futuro, a El nada se le escapa y aunque desde tu punto de vista humano las cosas tendrían que ser como tú crees, desde el punto de vista Sobrenatural de Dios todo puede pintar distinto, porque El sabe lo mejor para nosotros.
Agradezcamos a Dios en TODO, deleitémonos en El y sobre todo CONFIEMOS plenamente que sus respuestas sean un SI o un NO siempre son PERFECTAS, gocémonos en su GRACIA incomparable y tengamos la convicción y certeza que su PODER se perfeccionara en nuestra vida.

¡Las Respuestas de Dios son Perfectas!


Fuente: Enrique Monterroza

Ciao.

miércoles, 20 de junio de 2012

El espejo de los padres




¿Sabías que los padres son responsables de lo que sus hijos creen de sí mismos, y que esto empieza desde el momento en que nacen?

Los niños creen 100% en sus padres, y son su primera figura a imitar. Para ellos papá y mamá son lo MÁXIMO, hasta que les demuestren lo contrario.
Y es que ellos son seres tan frágiles que con sólo una de tus palabras, o una acción involuntaria de uno de sus padres, pueden lastimar su corazó.
En este artículo aprenderemos el poder que tienen los padres sobre la autoestima de sus hijos.
¿Has visto a tu hijo llorar con tanto sentimiento sin razón, por algo que paso contigo, que hasta el aire les falta, y no has querido llorar con ellos? y aunque lo abraces y acaricies, podrás detener su llanto, pero no el dolor que hay en su corazón.
Las palabras y acciones tuyas pueden destruir el futuro de tu hijo, él será quien le dijiste que es, si le has dicho que es un campeón, entonces será un campeón, pero si por el contrario cuando derramó la leche o quebró un vaso, le dijiste “inútil”, has creado en él un sentimiento de fracaso que si no lo detienes a tiempo, tu hijo empezará a fracasar en todo.
Los niños aprenden 100% lo que viven, lo que ven, lo que se les dice, y eso es lo que ellos demostrarán a los demás. Si tu hijo se siente amado, aunque tú no estés a su lado, se sentirá seguro porque sabe que sus papás lo aman y están ahí, aunque no esten presentes.
Esto se logra diciéndoselo, abrazándolo, besándolo, y demostrándoselo en todo cuanto hace.
Has visto a un niño de 3 años, cuando hace cualquier cosa insignificante para uno, como pararse en un pie y decirte mami mira, él espera ver tu reacción, si en lugar de alabar su maroma lo regañas y le dices que estas ocupado, nunca más te ensenará una maroma por simple que sea, si por el contrario lo felicitas y le dices ?Wao!, verás que te seguirá mostrando sus hazañas, que aunque para tí sean simples, para él es uno de los mayores descubrimientos y que a la vez está desarrollando su capacidad motora.
¿Quieres darte cuenta si en tu casa hablan a gritos?, escucha cómo habla tu hijo, si habla a gritos es porque no le estas prestando la atención necesaria y esa es su manera de lograrlo o que esta acostumbrado a un ambiente hostil. En cambio si ves que tu hijo te llama la atención cuando subes el tono de voz con tu pareja o hacia ellos, quiere decir que no está acostumbrado a esto, y le desequilibras su entorno.
¿Quieres entonces que tu hijo sea un triunfador y sobre todo un niño FELIZ?, pues lo será siempre que tú estes ahí para ayudarle a limpiar la leche cuando la tire al suelo, para recoger los vasos rotos.
Lo será si estás ahí para alabar sus hazañas, para secar sus lágrimas cuando se de por vencido, para animarle a continuar y a terminar lo que ha empezado, para decirle que lo amas y que es el mejor regalo que Dios te ha dado.
Entonces sólo así tu hijo podrá decir “soy lo que soy, gracias a quien me lo enseñó”, y podrá salir adelante en las situaciones que se le presenten por más difíciles que sean.
Te invito a que esta noche, vayas a la cama de tu hijo, y mires lo indefenso que es, y sientas la paz que te transmite cuando esta dormido, y ahí frente a su cama, pregúntate, ¿Qué está aprendiendo mi hijo de mí?, y ora de la siguiente manera: Agradece a Dios por tu hijo, por este regalo precioso que te ha dado, sea en las circunstancias que fueran, es un regalo de Dios para tí. Pide perdón a tu hijo por cada palabra y acción que lo hirió, y pídele a Dios que sea Él quien te guíe de ahora en adelante.
Haz lo que hizo Abraham con Isaac en Génesis 22, entrégaselo a Dios y que sea Él, el encargado de guiarte en la educación de tu hijo. ¡Quien mejor que Dios, que tanto nos amo que entregó a su hijo único, para salvarnos!. (leer Juan 3:16)

A partir de ahora, recuerda que todo lo que tu hijo aprende, es lo que vive y que tu eres responsable en gran parte de esto. Y tu hijo enseñara a sus hijos lo que el aprendió.

Autor: Andrea Carrillo


Ciao.

martes, 19 de junio de 2012

Oración de Rechazo



Señor, Dios mío, en los Santos Nombres de Jesús y María, pido que me protejas y me fortalezcas para rechazar todas las cosas que me separan de Ti:

Rechazo y venzo a Satanás en los Santos Nombres de Jesús y María.
Rechazo y venzo a la maldad y la oscuridad en los Santos Nombres de Jesús y María.

Rechazo y venzo al orgullo, la lujuria, la envidia, la ira, el engaño, el odio, la pereza y la glotonería en los Santos Nombres de Jesús y María.

Rechazo y venzo el mundo, el demonio y la carne, en los Santos Nombres de Jesús y María.

Rechazo y venzo las atracciones del mundo: La riqueza, las posesiones, el poder y las distracciones en el Sagrado Nombre de Jesús y María.

Rechazo y venzo las atracciones del demonio: La desobediencia, la rebelión y las idolatrías, en los santos Nombres de Jesús y María.

Rechazo y venzo las atracciones de la carne: La sensualidad, la concupiscencia y la auto indulgencia, en los Santos Nombres de Jesús y María.

Rechazo y venzo las atracciones del entretenimiento: La disipación y las consolaciones mundanas, en los Santos Nombres de Jesús y María.

Rechazo y venzo cualquier cosa que me aleje de la Presencia de Dios en los Santos Nombres de Jesús y María.

Autor: José de Jesús y María

Ciao.

lunes, 18 de junio de 2012

Busca, ama y comparte...




Abre tu entendimiento y empieza a ver más con tu corazón que con tus ojos. 

¿Quién es la persona con la que nos sientes amados, protegios y seguros?
¿A quiénes extrañas cuando no están cerca de nosotros?
¿Quién nos motiva con su sonrisa, con su mirada, con sus palabras de aliento?
¿Quién es la primera persona en la que pensamos cuando nos sentimos alegres, tristes o melancolicos?
¿Quién es la persona que nos hace felices simplemente porque sabemos que ellas son felices?
¿Quiénes nos hacen sentir tristes cuando sabemos que están tristes?
¿Con quién queremos compartir nuestras alegrias, nuestros éxitos y  nuestros logros?
¿Con quién preferimos caminar en los momentos de pesar, tristeza y sufrimiento?
¿Quién nos motiva a superarnos, a crecer, a ponerle alas a nuestros sueños?
¿Quién nos hace sentir importantes, grandes y capaces de emprender las hazañas más complicadas, seguro de nosotros mismos, confiados en que no importa lo empinada esté la cuesta y que podremos superarla con la confianza de que esa persona especial esta y estara con nosotros,  por lo qie somos y no por lo que tenemos o hemos conseguido para ellos?
Seguros de que contamos con su aprecio, no porque alguno de los dos lo hayan decidido sino porque asi fue planeado desde el principio de los tiempos, más allá del tiempo y del espacio, en ese lugar que fue hecho exclusivamente para nosotros.
Pide a Dios con todo tu corazón que te permita identificar a esa otra mitad, que cuando aparezca en tu vida sea tan claro que no haya ninguna duda, que sepas con toda certeza que incluso a pesar de las mascaras y maquillajes adquiridos o impuestos a lo largo del camino, los ojos de tu corazón y tu corazón mismo te digan "es ÉL, lo sé, no puedo equivocarme". 

Que las sorpresas, golpes, heridas, decepciones, desilusiones, frustaciones y todo aquello que haya endurecido tu corazón no impidan reconocer a aquella persona que al igual que tu esta esperando por ti para que no haya espejismos ni enganos que te dirijan con la persona equivocada.
Tómate un tiempo para pensar en esto, probablemente sea el objetivo más importante de tu vida.


¿DÓNDE ESTÁ ESA PERSONA QUE ESTAMOS BUSCANDO Y AÚN NO LA HEMOS ENCONTRADO? 

Posiblemente mas cerca de lo que nunca imaginaste.
Dice una vieja leyenda cuarenta dias antes de nacer, a cada niño se le elige pareja en el Cielo.
Dos almas se crean en el firmamento y entonces un Ángel exclama:
- "Este niño será para esta niña". 
Los Angeles vuelan sobre la Tierra y ven desde arriba y a partir de ese día, no habrá obstáculo que impida su encuentro ni adversidad que vulnere su amor infinito.
De acuerdo con la leyenda, hermosa en su totalidad, hay una buena razón para que los Ángeles le elijan un niño a cada niña. Es la misma razón por la que Dios le da al hombre dos ojos, dos oidos, dos piernas y dos manos, para que se complementen y actuen juntos como si fueran uno solo...
Todos, y cada uno de nosotros, tenemos un ser en algún lugar del tiempo, de la distancia, alguien que esta hecho para nosotros, exactamente a nuestra medida y nosotros a la de esta persona.
Así que no te preocupes por asuntos menores, total, siempre hay alguien mejor por el grande amor que Nuestro Señor tiene para nosotros.
A muchos les cuesta mas trabajo que a otros encontrarla, pero Dios sabe cuando es el mejor tiempo para cada uno de nosotros.
¿La has encontrado ya tu ?

"NO HAY PUERTAS QUE EL AMOR NO ABRA, ABISMOS QUE EL AMOR NO CRUCE, NI PECADO QUE VERDADERO AMOR NO REDIMA " 

Ciao.

domingo, 17 de junio de 2012

El alma de la familia





Contra todo pronóstico el alma de la familia no es el dinero. Ni siquiera esa casa tan pulcra que hemos logrado levantar a base de hipotecas y variada ornamentación. Ni el fútbol rampante o los incombustibles seriales de televisión. Tampoco lo es ese sofá de piel que tanto nos hace sufrir cuando los niños se encaraman -¡con los zapatos puestos y gritos comanches!- sobre su preciado tacto. Ni los libros de papá, que se multiplican exponencialmente por cada metro cúbico de espacio disponible, precipitándose por las estanterías.

¿Será el alma de la familia las relaciones sociales y de buena vecindad? ¿Los amigos más leales y abnegados? ¿El trabajo esforzado o el deslumbrante coche de última generación que circula por nuestros sueños? ¿O será quizá los alborotos de los hijos, con el zigzag de sus notas, sus juguetes virtuales, sus cumpleaños y sus colegios? No, no me cuadra. ¿No tendrá dicha alma familiar algo más que ver con la paciencia del padre, que aguanta con aplomo la embestida de todos los demás miembros del clan? No, tampoco me lo parece.

El alma de la familia está en otra cosa muy distinta. Algo sin lo cual todo lo anterior queda en nada. Alguien que ejerce como elemento aglutinador del hogar por excelencia. Sin dicho elemento el padre, los hijos, la casa, el coche y hasta los mismísimos sueños quedarían huérfanos sin remedio, vacíos.
Es alguien que da consistencia a la luz que entra por las ventanas de su esperanza, que hace del amor una arquitectura única donde se cobijan las preocupaciones de los demás. Alguien que es capaz de pensar en casi todo al mismo tiempo, sin perder ni una pizca de intensidad y cariño. Alguien cuya fidelidad es directamente proporcional al olvido de sí mismo. Alguien que administra sin ostentación su fortaleza y sacrificio.

Por supuesto que me estoy refiriendo a la figura de la madre. ¿A quién sino?
Es ella el alma de cada familia, la que nos provee del entusiasmo y brío necesarios como para encarar la vida con alguna garantía de felicidad.
Los niños -que ven donde los adultos no vemos- saben que su madre es mucho más que una mujer que va de lado a lado, trajinando sin parar entre ropa y comida. Quiero decir que se dan perfecta cuenta de que es una mujer transfigurada por la bienaventuranza de la entrega.
Todos sabemos que el beso de una madre es el consuelo perfecto para cualquier tipo de tristeza, y que una sola caricia suya engendra una seguridad que nos hace  inexpugnables al desaliento.

El alma de la familia no es un concepto abstracto. Tiene un cuerpo muy concreto. Un cuerpo precioso de mujer, femenino, que anda necesitado de piropos y cortejo, de ayuda que alivie la tensión de su labor abnegada.
Porque una familia que no cuida como debe de su alma -esposa y madre- está condenada a las malas caras y a la neurosis,  a una tibieza generalizada que desemboca en el hastío, en el desamor o en la ruptura.  Decididamente, una familia sin alma deja de ser familia. Y una sociedad sin familias -sin madres y esposas con un mínimo juicio- está abocada al delirio de una constante zozobra.

 GUILLERMO URBIZU

Ciao.

sábado, 16 de junio de 2012

No luches, no llores... ¡Vive!




¡No luches por lo que perdiste... lucha por lo que te queda!
¡No llores por lo que ha muerto en ti... lucha por volver a renacer!
¡No llores por quien se ha marchado... lucha por quien esta contigo!
¡No llores por quien te odia... lucha por quien te quiere!
¡No llores por tu pasado... lucha por tu presente!
¡No llores por tu sufrimiento... lucha por tu felicidad!

Ciao.


viernes, 15 de junio de 2012

Los ancianos, una bendición





La misericordia y la ternura de Dios, es un gran consuelo espiritual y nos permitirá descubrir nuevamente el amor y bondad en todos los días de nuestra vida.

Fragmento del discurso que el Papa Benedicto XVI dirigió 18 de septiembre de 2010 en el asilo para ancianos St. Peter’s Residence, en Lambeth, Gran Bretaña. 

Mis queridos hermanos y hermanas

(...)

Puesto que los avances médicos y otros factores permiten una mayor longevidad, es importante reconocer la presencia de un número creciente de ancianos como una bendición para la sociedad. Cada generación puede aprender de la experiencia y la sabiduría de la generación que la precedió. En efecto, la prestación de asistencia a los ancianos se debería considerar no tanto un acto de generosidad, cuanto la satisfacción de una deuda de gratitud.

Por su parte, la Iglesia ha tenido siempre un gran respeto por los ancianos. El cuarto mandamiento: «Honra a tu padre y a tu madre, como el Señor tu Dios te ha mandado» (Deut 5,16), está unido a la promesa, «que se prolonguen tus días y seas feliz en la tierra que el Señor tu Dios te da» (Ibid). Esta obra de la Iglesia por los ancianos y enfermos no sólo les brinda amor y cuidado, sino que también Dios la recompensa con las bendiciones que promete a la tierra donde se observa este mandamiento. Dios quiere un verdadero respeto por la dignidad y el valor, la salud y el bienestar de las personas mayores y, a través de sus instituciones caritativas en el Reino Unido y otras partes, la Iglesia desea cumplir el mandato del Señor de respetar la vida, independientemente de su edad o circunstancias.

Como dije al inicio de mi pontificado: «Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario» (Homilía en el solemne inicio del Ministerio Petrino del Obispo de Roma, 24 de abril 2005). La vida es un don único, en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural, y Dios es el único para darla y exigirla. Puede que se disfrute de buena salud en la vejez; aun así, los cristianos no deben tener miedo de compartir el sufrimiento de Cristo, si Dios quiere que luchemos con la enfermedad. Mi predecesor, el Papa Juan Pablo II, sufrió de forma muy notoria en los últimos años de su vida. Todos teníamos claro que lo hizo en unión con los sufrimientos de nuestro Salvador. Su buen humor y paciencia cuando afrontó sus últimos días fueron un ejemplo extraordinario y conmovedor para todos los que debemos cargar con el peso de la avanzada edad.

En este sentido, estoy entre vosotros no sólo como un padre, sino también como un hermano que conoce bien las alegrías y fatigas que llegan con la edad. Nuestros largos años de vida nos ofrecen la oportunidad de apreciar, tanto la belleza del mayor don que Dios nos ha dado, el don de la vida, como la fragilidad del espíritu humano. A quienes tenemos muchos años se nos ha dado la maravillosa oportunidad de profundizar en nuestro conocimiento del misterio de Cristo, que se humilló para compartir nuestra humanidad.

A medida que el curso normal de nuestra vida crece, con frecuencia nuestra capacidad física disminuye; con todo, estos momentos bien pueden contarse entre los años espiritualmente más fructíferos de nuestras vidas. Estos años constituyen una oportunidad de recordar en la oración afectuosa a cuantos hemos querido en esta vida, y de poner lo que hemos sido y hecho ante la misericordia y la ternura de Dios. Ciertamente esto será un gran consuelo espiritual y nos permitirá descubrir nuevamente su amor y bondad en todos los días de nuestra vida.

Con estos sentimientos, queridos hermanos y hermanas, me complace aseguraros mi oración por todos vosotros, y pido vuestras oraciones por mí. Que Nuestra Señora y su esposo San José intercedan por nuestra felicidad en esta vida y nos obtengan la bendición de un tránsito tranquilo a la venidera.

SS Benedicto XVI

Ciao.


jueves, 14 de junio de 2012

La vida en urgencias



Nunca había pensado ésto cuando he estado en algún hospital en Urgencias. Este artículo, me ha hecho reflexionar.


Todo pende de un hilo, todo puede cambiar en un momento. ¿Qué es lo que queda? ¿Qué es lo que vale?
A veces vemos el mundo desde la tranquila seguridad de una vida que avanza sobre ruedas. No hay problemas, no hay dificultades especiales.
Tal vez oímos que algún familiar está enfermo, que un amigo tuvo un accidente con la moto, o que el abuelo de mi amigo acaba de fallecer. Pero la música, el ruido, las prisas, nos hacen pasar rápido delante de hospitales y de cementerios, y nos hundimos en lo cotidiano.
Hay que vivir, otros se encargarán de los enfermos...

Todo se ve de otra manera si nos toca tener que esperar una o dos horas en la zona de urgencias de algún hospital de ciudad. Llegan con cierta frecuencia las ambulancias. Los enfermeros hacen bajar a un señor anciano, a una señora de media edad, a un joven que se ha caído de una escalera, a un niño que se torció la mano de un balonazo. Llega tal vez un herido de carretera, con la ropa teñida de sangre.

En los pasillos de algunos hospitales todo está a la vista: sanos y enfermos se mezclan y se entrecruzan en una confusión más o menos organizada. Una anciana tal vez grita palabras incomprensibles. Un joven murmura una y otra vez sus quejas de dolor. Una adolescente llora, en una camilla, mientras sus padres y amigos intentan consolarla.

Los médicos y las enfermeras entran y salen con prisa. Llevan una carpeta, apuntan datos, vuelven a mirar al enfermo que ya tiene una botella de suero, y murmuran a otro colega dos o tres palabras que no entendemos.
Los familiares permanecen de pie, esperan alguna respuesta, no tienen claro qué está pasando. Luego, un enfermero coge una camilla con un paciente más grave y lo introduce en una zona reservada. Los de fuera no saben qué ocurre, y tienen que esperar minutos, tal vez horas, alguna noticia sobre ese familiar o amigo que quizá se encuentra a las puertas de la muerte.

Es un misterio la enfermedad y el dolor. Todo ocurre demasiado rápido. Una luz en la carretera, el freno que no responde, los cristales del parabrisas que saltan por los aires, luego ruidos, confusión, un enfermero que corta la ropa de quien se queja sin entender bien qué es lo que pasa... Otras veces basta con haber comido algo que estaba fermentado: los dolores se hacen insoportables, empiezan los primeros delirios, y sin que uno pueda dar su opinión es llevado a toda prisa a la sección de urgencias.
Hay quien llega allí después de un espléndido día de excursión. Un paso en falso, una piedra suelta en el camino, y la cabeza deja fluir la sangre a toda prisa, mientras los amigos intentan detener, como pueden, la hemorragia.

La vida se ve de un modo nuevo cuando nos toca estar en urgencias. Somos grandes por nuestra capacidad de amar, por nuestros deseos de justicia y de paz, y somos pequeños, pobres, débiles, con este cuerpo frágil que mantiene equilibrios casi imposibles.
 Todo pende de un hilo, todo puede cambiar en un momento. ¿Qué es lo que queda? ¿Qué es lo que vale?

Son preguntas que podemos hacernos una tarde cualquiera, tal vez sin tener que ir a la zona de urgencias de un hospital. Son preguntas que nos invitan a levantar los ojos, mirar al cielo, y buscar, más allá de las estrellas o del smog que cubre nuestras ciudades, a ese Dios que nos hizo con barro frágil y con un soplo misterioso, eterno, de espíritu...

P. Fernando Pascual LC

Ciao.

miércoles, 13 de junio de 2012

Diferencia entre carácter y mal humor


 Muchas personas confunden el mal humor con el  carácter.

Están en un error. La falta de carácter denota debilidad de nuestros principios ante las decisiones y los problemas que nuestra vida debemos tomar.
Mientras que el mal humor revela  la ausencia de amor, y la debilidad para luchar en la vida por lo que deseamos.

La energía y el trabajo obstinado superan y vencen los mayores obstáculos.
Nada hay imposible para quien sabe trabajar y esperar.
La impaciencia que parece energía y vigor del espíritu, no es más que una debilidad, estancamiento interior y un afán para sufrir.
La impaciencia hace perder las ocasiones más importantes:
Vivir, disfrutar de una buena compañía, de la famila, tus amigos, de los buenos momentos o simplemente del sentido de existir.
La falta de carácter es el reflejo de una personalidad indefinida que obscurece el talento, rebaja el valor, y hace al hombre desigual, débil e insorpotable.
Las personas de carácter son más raras y difíciles de encontrar y abundan más las personas explosivas, impacientes y de mal genio.
El Carácter descubre, revela y da fruto al talento. El talento gracias al carácter es un don de la naturaleza y del Misterio.

Debemos siempre recordar siempre:

"El carácter fuerte, es el resultado de mil victorias logradas por el hombre sobre sí mismo".
El carácter, es de aquellas personas sinceras y directas que gustan de la verdad y se comprometen con sus labores, convicciones e ideales.

"El carácter con amor te hace inteligente, respetuoso, fuerte, humilde, sincero, y acepta sus errores,

El mal humor aumenta las lisuras, el mal lenguaje, la soberbia , te hace hipòcrita, hiriente, no respeta y nunca acepta sus errores"

"El talento es una cualidad, fruto del carácter que es una virtud".

"El mal humor carece de control y equilibrio personal, sin gozar de buena salud mental y espiritual".

"Hay que tener carácter para enfrentar las adversidades, la mentira, la injusticia e ignorar las calumnias, envidias y trivialidades".

"El carácter firme te ayuda a no tomar actitudes pasivas ante las dificultades, màs bien las enfrenta como reto, balance, discernimiento, cordura y gran talento".

Si no  nos gobernamos a nosotros mismos, no sabemos controlar nuestros impulsos, nuestros conflictos y nuestros desórdenes  emocionales, jamás podremos encontrar el equilibrio dentro de nosotros .
El que sabe  gobernarse a sí mismo, podrá saber guiar a los demás siendo un líder para ellos.

SER LÍDER ES SABER SERVIR A LOS DEMÁS CON AMOR Y RESPETO.

Ciao.

martes, 12 de junio de 2012

Tú conduces de tu vida





"Cuando conduzco el coche, me molesta que quien está junto a mi, me diga que camino tomar, que me detenga o que tenga cuidado.
Yo soy el conductor. Yo se porque hago lo que hago. Y el conductor es el único que lo sabe. Nunca hago caso de quien quiere decirme como conducir, porque por eso pasan accidentes".

Así solemos quejarnos cuando llevamos al lado a alguien que nos dice en todo momento cómo debemos conducir nuestro coche.

Estos consejod cotidianos podemos compararlos con las similitudes que tiene este ejemplo con nuestra vida.

Nuestro coche se llama “vida” y el Ser Supremo ha sido lo suficientemente generoso, como para darnos a cada quien un “coche” propio.

Todos somos los conductores de nuestra propia vida. Desafortunadamente, muchos no asumen esa responsabilidad.

Son conductores miedosos, que les gusta preguntar a cuanto tripulante tienen, que deben hacer.

Y como resultado, tienen accidentes o no están satisfechos con su vida. ¿Por qué siguen escuchando los consejos de otros, cuando no están satisfecho con los resultados?

Simple. Es más fácil culpar a otros de sus fracasos, que ser responsables de sus decisiones.

Es el caso de la chica que le pregunta a sus padres ¿Qué debo estudiar? O el caso del chico que pregunta ¿Cuál carrera da más dinero?

Porque el precio de seguir los impulsos de tu corazón, de tomar tus propias decisiones, es la posibilidad de fracasar.

Nadie puede esperar tener éxito en lo que le gusta con tan solo unos intentos. La historia está llena de hombres que estuvieron peleando por sus ideas, y que después de fracasos temporales, obtuvieron el éxito. Aplicaron la persistencia en sus sueños.

La sensación de libertad, de asumir el control del volante de tu vida, te dará una seguridad y energía interior que no tiene precio.

Para un militar, su orgullo son las heridas de guerra. Y para el hombre de negocios, hablar de sus fracasos, antes de alcanzar la cima.

Aunque las derrotas temporales te causen dolor… Cuando sean cosa del pasado, te divertirá recordarlas. Le dará más valor a tu éxito.

Detén a esa persona que mata tus pasiones, y no la escuches cuando quieran dirigir el coche de tu vida, a una velocidad diferente a la que tú lo haces.

Ellos no conocen porqué haces lo que haces. No conocen tu vida, como tú la conoces.

Elllos no comprenden tus sueños y tus motivos.

Finalmente, ellos en sus consejos, proyectan lo que ellos son. Lo que ellos hacen o querrían hacer. Lo que harían en tu lugar. Y si son unos mediocres, y les hacemos caso… vamos a acabar siendo unos mediocres también.

Observa que las personas que han tenido éxito, primero se escuchan a sí mismas. Fueron tercas en escucharse primero a ellas mismas, antes que a los demás.

¿Que consejo os puedo dar?
Hay dos frases que me encantan: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar” de Machado, y otra de Malcolm Forbes, que dice: "Sigue intentando hasta que tengas éxito".

Recordando mi vida, veo que las actividades en que he tenido más éxito, son en las que he aplicado estas dos frases. Y no olvidemos añadir otro ingrediente imprescindible para no desfallecer: La esperanza.

En lo que más he tenido éxito, siempre hubo un momento en el que tuve un fracaso tan doloroso, que se abrían ante mi dos caminos: Seguir adelante a pesar de que parecía que no lo lograría, o resignarme.

Al tomar el camino de seguir adelante… ¡Lo logré! Te confieso que ya no creía en mi. Pero tenía la esperanza de lograrlo. Y la esperanza, transformó en realidad mis sueños.

También, hubo momentos en los que elegí el camino de la resignación. Me excusé ante mi misma, con mil pretextos de porque había fracasado. Pero no dejo de pensar que pude haber elegido la otra vereda y que pude haber tenido éxito.

La esperanza debes mezclarla con la persistencia también. Tu vida es fruto de la esperanza y persistencia combinadas.

La fe en Dios también ha sido muy importante para mi. Me ha dado la paz y serenidad necesarias cuando parece que mi mundo se pone de cabeza.

Te invito a que experimentes la emoción de conducir el coche de tu vida. Disfrútalo a tu ritmo, a tu manera.

Ciao.


lunes, 11 de junio de 2012

¿Eres la víctima?



Casi la mayor parte de nuestra vida, nos la pasamos culpando a los demás por todas las cosas que nos pasan, cuando en realidad, uno mismo es el responsable de lo bueno o lo malo que acontece.

Mi pregunta es ¿Por qué nos victimizamos tanto?... ¿Por qué siempre los demás son culpables de lo que nos pasa? ¿Por qué es que no nos gusta responsabilizarnos por nuestras cosas? ¿Por qué es que no buscamos primero en nosotros mismos, la causa de nuestros problemas?… ¿Quién es la víctima?… Algunas veces se han hecho estas preguntas de los “Por qué”…

Cuando las cosas no salen como uno quiere, cuando la vida no es lo que esperábamos, o cuando todas las puertas (según nosotros, están siempre cerradas), es la hora de buscar un culpable de nuestra situación, de nuestro mal humor, o de la depresión que estamos atravesando en ese momento...

Cuando el dinero es lo que nos mueve la vida, y siempre nos hace sentir miserables, por aquello que no podemos tener en ese mismo instante, nos vuelve infelices y fieles creyentes de que el dinero de verdad es muy importante y que con él podríamos estar mejor…

¿Cuántas cosas inciertas?... Cuántas conclusiones absurdas llegamos a tener, nada más porque no queremos agarrar nuestro toro por los cuernos, o sea nuestra vida, y poner orden y ponerle fin a todo, esos sin sabores que nosotros mismos en nuestro día a día causamos…

La vida no se trata de dinero, ni de frustraciones, ni de belleza, se trata de tener un alma pura, de concientizarnos de que somos responsables de las cosas que hacemos, y de saber que tan solo con tener la suficiente voluntad podemos lograr eso que tanto anhelamos, solo es cuestión de disponernos a querer las cosas y generar las herramientas suficientes para que eso que anhelamos ser u obtener sea realmente posible.

Entonces si quieres dejar de ser siempre la víctima, el que tiene los peores problemas del mundo a cada momento, el que nunca tiene suerte en el amor, ni en el trabajo, ni con los amigos, pues ya es hora de que mires en ti y te dispongas a cambiar el modo de ser, ya esta bueno de mirarte con los ojos de compasión en todo momento, poniéndote como siempre “la víctima” a todo momento, despierta y deja de ser el inconforme con la vida, y lánzate a la aventura de mirar la vida con optimismo y decídete a cambiar y a tomar el toro por los cuernos.

Ciao.


domingo, 10 de junio de 2012

El humo de Satanás no sólo está en el Vaticano



Estupendo artículo encontrado en http://blogs.periodistadigital.com/dialogosinfronteras.php


Los últimos sucesos en el Vaticano nos están dejando anonadados. No es que la furia impetuosa de los detractores suene con mayor fuerza ahora que en el pasado, sino que el eco mediático nos alcanza como un bofetón en el rostro. Todos conocemos la intriga de la curia Vaticana, hay películas y libros en abundancia, pero eso no nos exime de sentir vergüenza por las luchas palaciegas de la curia.
Lo cierto es que Benedicto XVI está rodeado de personas y las personas somos todas pecadoras. Seguramente por ello mismo algunos predicen el fin de la Iglesia por no saber ésta adecuarse a los tiempos modernos.

Los hijos aventajados de la “fe adulta” o adulterada, según como se mire, piden una vuelta a la Iglesia de los primeros tiempos, despojada del poder mundano, sin Vaticano, sin curia. Al mismo tiempo que promueven una adaptación de la fe a la sociedad moderna, muy puestos en relajar la vida a los tiempos que corren. Es una contradicción que no termino de entender.
De un lado nos piden vivir sin poderes mundanos como en los primeros tiempos del cristianismo, pero su ideal como creyentes se queda en la suela de los zapatos de aquellos primeros testigos del crucificado que abandonaron todo por su causa.

Una se pregunta si los predicadores mediáticos que viven de adulterar la fe, acomodándola a una sociedad hedonista y propia del paganismo, no recuerdan que el mundo es el primer enemigo del creyente. El mundo con sus poderes y atractivos. Allí donde se posa el vivir a cuenta de la Iglesia, de los pobres, de una fe intelectual convertida en ideología, allí mismo nace el humo de Satanás que ahora se pavonea por los corredores Vaticanos.

La primera y conmovedora noticia sobre la joven Emanuela Orlandi desaparecida de manera misteriosa en 1983 en la Ciudad del Vaticano, despliega toda su intriga en rotativos confusos que hablaban de un secuestro para ser utilizada como esclava sexual. Se ha perdido el norte con los titulares y también con la probada honestidad de los informadores que antes de provocar una infamia, debieran contrastar fuentes.
Pero no ha sido así, se ha tirado del hilo de una mala traducción para asegurar que en la curia Vaticana existen orgias y fiestas que bien podrían denominarse dionisiacas o demoniacas. Pero la realidad es que en el original del texto no se habla en ningún momento de clérigos sino de personal de una embajada extranjera y de un gendarme que sería el encargado de escoger a las chicas. En cualquier caso ni en las mejores novelas de intriga tendríamos un argumento tan sólido para urdir una trama.

Con su estilo mordaz y cáustico lo desvela en su blog Pedro Fernández de Barbadillo, quien no deja en muy buen lugar a los supuestos becarios de los medios, concediendo que sean ellos los encargados de la citada traducción chapucera.

La segunda lectura nos la da el periodista italiano Victtorio Messori a cuenta de los papeles robados en las estancias del mismo Benedicto XVI y cuyo hurto se atribuye al mismísimo mayordomo del Papa.
En cierta medida deja caer el peso de los acontecimientos al escaso perfil de la curia en la marcha de la cosas. Estamos por tanto frente a la falta de santidad de quienes debieran ser sujetos de probada virtud.
Bajo mi punto de vista ese es un mal endémico que ha perseguido a la Iglesia durante todos los tiempos. Por tanto no estoy de acuerdo con el reputado periodista.

El idílico panorama de un cristianismo excelente, no ha existido nada más que en la imaginación de quienes utilizan los textos para sacar de ellos aquello que les conviene.
Las herejías y las apostasías fueron tan corrientes en los primeros siglos como lo son ahora. Y afortunadamente siempre ha sobresalido la excelencia por encima de la mayoría que suele ser bastante mediocre.

Basta recorrer el santoral para hacernos una idea de que cada época ha tenido sus intrigas palaciegas y sus hijos virtuosos que han sobresalido de entre la misma escoria que hoy nos rodea.
No hay que alarmarse con este bombardeo constante de escándalos. Si las piedras hablasen todavía saldría más porquería.
Lo que tenemos que mantener en claro es que no se nos pide adaptarnos al mundo sino transformarlo con la única fuerza de la gracia. Y para eso siempre se ha pedido mucha oración y bastante ascetismo para acostumbrarnos a dominar los sentidos.

Los que proclaman que sólo nos examinaran del amor, no sé si están pensando en ese amor que cita San Pablo, que se ha convertido en un himno que se lee en el sacramento del matrimonio y que debiera adornar las paredes de nuestras habitaciones:

“Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.

Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.

Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.

El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas.

Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.

Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.

En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande todas es el amor”.


Carta de San Pablo a los Corintios 13, 1-13

Si ponemos esa excelencia como meta en nuestras vidas, seguro que mejoramos bastante las relaciones humanas que hay a nuestro alrededor. Podríamos afirmar que la corrupción dejaría de ser un mal endémico y aparecerían los millones sustraídos por arte de birlibirloque. Aparecería también el Códice Calixtino sustraído de la Catedral de Santiago y tirando del hilo encontraríamos a quienes siguen urdiendo intrigas palaciegas.


Carmen Bellver

Ciao.


sábado, 9 de junio de 2012

¿Estás construyendo una imagen o tu integridad?




¿Estás construyendo una imagen o tu integridad?


Imagen es lo que la gente piensa que somos. Integridad es lo que realmente somos.
Sin lugar a dudas, todos hemos conocido personas que no eran lo que aparentaban.
Lamentablemente, muchos se han dedicado más a labrar su imagen que su integridad, y luego no entienden cuando de repente «caen».
Aún los amigos que pensaban conocerlos resultan sorprendidos.
Las respuestas a las siguientes preguntas determinarán si estás construyendo una imagen o tu integridad:

Congruencia: ¿Eres la misma persona, sin importar quién esté contigo? Sí o no.

Decisiones: ¿Tomas decisiones que son las mejores para los demás, aún cuando otra decisión podría beneficiarte a ti mismo? Sí o no.

Crédito: ¿Estás siempre dispuesto a dar reconocimiento a las personas que se han esforzado por alcanzar su éxito? Sí o no.

Thomas Macaulay dijo: «La medida del verdadero carácter de un hombre es lo que él haría si nunca lo encontraran».
La vida es como un tornillo, a veces nos aprieta. En esos momentos de presión se descubrirá lo que está dentro de nosotros. No podemos dar lo que no tenemos.
La imagen promete mucho pero produce poco. La integridad nunca desilusiona.

(Basado en el libro "Desarrolle el Líder que Está en Usted" por John C. Maxwell)

Ciao.

viernes, 8 de junio de 2012

Veremos a Dios



Pero, al asegurar esto, ¿sabemos lo que decimos? ¿sabemos lo que significa ver a Dios?...

¿Qué es lo que esperamos en la otra vida? Nosotros no tenemos la menor duda: ¡Veremos a Dios! Pero, al asegurar esto, ¿sabemos lo que nos decimos? ¿sabemos lo que significa ver a Dios?...

Llama mucho la atención en la Biblia el miedo que los judíos tenían de ver a Dios. Al sentir su presencia, se cubrían el rostro, porque podían morir con la vista del Señor. Así lo hace Moisés ante la zarza ardiendo:

- Se cubrió el rostro, porque tenía miedo de mirar a Dios.

Y el mismo Dios le dijo:

- No podrás ver mi rostro, porque nadie puede verme y seguir viviendo...

Y recordemos a Jacob, a quien se aparece Dios, y exclama después:

- ¡He visto a Dios, y sin embargo no he muerto!...

Por eso venía a veces la nube, que manifestaba que Dios estaba allí, pero al mismo tiempo ocultaba su presencia, como ocurrió en la inauguración del Templo de Salomón. 


Y este miedo lo tuvieron incluso los apóstoles, en el mismo Evangelio. En el Tabor, apenas oyen la voz de Dios, escondido en la nube que aparece sobre el monte, caen aterrados y apegan el rostro al suelo, hasta que se acerca Jesús y les anima:

- ¡No temáis!...

Así era la fe de Israel. Pero viene Jesús, y en su sermón programático de las bienaventuranzas proclama y promete:

- ¡Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios!


La gente que oía a Jesús decir esto por primera vez, debió quedarse loca de alegría. 

-¿Cómo es posible eso de que vamos a ver a Dios, si a Dios no lo ha visto ni lo puede ver nadie? ¿Cómo es que ahora Jesús, el Maestro de Nazaret, que hace estos prodigios y que enseña con esta autoridad, nos dice que vamos a ver al mismo Dios?...

Los humildes, los sencillos, los de conciencia recta, ven a Dios con una fe sin trabas ya en este mundo, y después contemplarán a Dios cara a cara, sin velos. 


Como nos dice Pablo: 
- Ahora vemos como en espejo, después cara a cara.


Y completa Juan: 
- Aún no se ha manifestado lo que seremos, porque, cuando llegue, veremos a Dios tal como es él..

¿Medimos lo que esto significa?...

Sin darnos cuenta, estamos contando un imposible. ¿Cómo una criatura puede ver al Dios invisible, al que es santísimo, al que supera todas las fuerzas humanas y las de los mismos ángeles? Sin embargo, lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. Y esto es lo que Dios nos promete: que lo veremos tal como es: lo contemplaremos sin velos, cara a cara, en una dicha y en un gozo inenarrables, metidos en Él de tal manera que miraremos a Dios con los ojos del mismo Dios...

Esta es la gracia de las gracias. Todas las gracias que Dios nos hace van dirigidas a esta final: a verle a Él en la Gloria. Y, cuando lo veamos y poseamos, ya no desearemos nada más, porque se habrán colmado para siempre todos los anhelos del corazón.


El Catecismo de la Iglesia Católica nos resume todo con estas palabras famosas de San Agustín: 

- Allí descansaremos y veremos; veremos y amaremos; amaremos y alabaremos. He aquí lo que acontecerá en el fin sin fin. ¿Y qué otro fin tenemos, sino llegar al Reino que no tendrá fin?...

Todo esto es un sueño, el feliz sueño de los creyentes. Un sueño bendito, no producido por una droga alucinante, sino por la Palabra de Dios, que nos lo promete con toda su seriedad divina:

- ¡Verán a Dios!... ¡Lo veremos cara a cara!... ¡Lo veremos tal como es Él!...

Esta llamada de Dios a su visión y a su gloria tiene su precio. No es una imposición, es una oferta. Es un regalo, pero condicionado. Dios nos crea y nos pone en este mundo con una dirección precisa. Nos coloca en el principio de la carretera, y nos dice: 

- ¡Adelante, y hasta el fin! No te desvíes. No te salgas de la autopista. En un cruce que se atraviese, no te vayas ni a derecha ni a izquierda...


El gran Catecismo de la Iglesia Católica nos repite lo que aprendimos de niños en el pequeño catecismo de nuestra parroquia: Que Dios nos ha puesto en el mundo para conocerle, servirle y amarle, y así ir al cielo. Esta es la carretera, la autopista real que conduce a Dios.

Lo conocemos y lo aceptamos con la fe.
Le servimos con nuestra adoración, nuestro culto y nuestra entrega a los hermanos que nos necesitan. Así le amamos con todo el corazón.


El ver a Dios será regalo y será premio. Dios se nos ofrece, pero nos exige esfuerzo. Requiere perseverancia hasta el fin. Por eso nos repite la Carta a los Hebreos:

- La perseverancia os es necesaria para alcanzar la promesa, todo eso que Dios nos ha ofrecido por nuestra fidelidad a su Palabra.

- ¡Oh Dios, Tú eres mi Dios! ―repetimos con el salmo―, mi alma está sedienta de ti... ¡Y cuándo llegaré, para ver el rostro de mi Dios!... Lo veremos sin morir, sino viviendo siempre, siempre....


 Pedro García (Misionero Claretiano)

Ciao.

jueves, 7 de junio de 2012

Lucha por tu familia... y por la de alguien más




Hace años, en la reserva ecológica más grande de Sudáfrica, hubo exceso de elefantes.
Los encargados decidieron tomar a trescientos elefantes machos y separarlos de sus padres y demás elefantes adultos. Los «huérfanos» fueron llevados a otro parque nacional, donde el rinoceronte imperaba como «rey del parque». El rinoceronte no tiene enemigos naturales. No tiene depredadores, ni siquiera el león, el tigre o el oso.
El rinoceronte es demasiado fuerte para eso y por lo tanto los cuidadores de la reserva pensaron que no habría problemas al mezclar a los elefantes con los rinocerontes.

Pero al poco tiempo empezaron a encontrar rinocerontes muertos en el parque. No podían entender qué estaba pasando, por lo que instalaron cámaras de vigilancia. Se sorprendieron al ver que los elefantes jóvenes, los que ya no tenían padre o madre, habían formado pandillas y atacaban con mucha violencia a los rinocerontes.
Ni siquiera está en el instinto que Dios les dio el impulso de actuar de esa manera, pero la falta de influencia materna y paterna hizo que se diera ese extraño y fatal fenómeno.

Creo que algo similar acosa y amenaza a nuestros hijos. La razón por la que se meten en problemas muchas veces puede rastrearse a la falta de modelos positivos en sus vidas.
No tienen quien declare bendición sobre ellos, quien ore sobre ellos. No tienen figuras paternas y muchos ni siquiera tienen figuras maternas positivas y saludables.
Eso no significa que sean chicos incorregibles. Sencillamente, es un hecho que los niños sin guía paterna a veces hacen cosas que de otro modo no harían, de estar papá y mamá presentes.

Tenemos la responsabilidad de llegar a esos niños que no tienen figura paterna ni materna.
Quizá puedas ser mentor o mentora de un joven o de una chica adolescente. Si realmente quieres recibir bendición, no luches sólo por tu familia.
Pelea también por la de alguien más. Cubre la brecha de esa madre soltera, de ese padre que cría solo a sus hijos. Cuando llevas a tu hijo a jugar a la pelota, lleva también a ese otro niño que no tiene figura paterna. Haz lo mismo con otros niños y niñas.
Ayúdalos a descubrir su identidad.

(Basado en el libro "Lo Mejor De Ti" por Joel Osteen)

Ciao.




miércoles, 6 de junio de 2012

Genuflexión: Mucho más de lo que parece




Muchas veces pienso que los católicos nos movemos por instinto al hacer ciertos rituales. Nos los han enseñada desde pequeños y ya, como si fuéramos robts los hacemos, sin pararnos a pensar en su historia o su significado. Mirad lo que he encontrado en la sección de Iglesia del periódico La Gaceta, que me ha parecido de un gran interés para que conozcamos el significado de algunos gestos religiosos que hacemos.


De rodillas:
Mientras en algunas iglesias modernas el sagrario se retira del lugar central y elevado para pasar un segundo plano, cada vez más fieles prescinden de la tradicional costumbre de la genuflexión. La guerra contra la genuflexión es mucho más que la batalla por un pequeño gesto.

 Ocurrió en una iglesia de Ginebra en el siglo XIX. Como cada día al final de la jornada, el vicario de la parroquia, el obispo suizo Gaspard Mermillod recorría la iglesia antes de cerrar, revisando que no quedase nadie rezagado o escondido con malas intenciones.
En su solitaria ronda de seguridad, a media luz, Mermillod pasó por delante del sagrario. Como cada noche, se detuvo, se arrodilló, recitó una breve oración y besó el suelo, antes de seguir revisando el resto del templo.
De pronto, llegados de una esquina de la iglesia, escuchó unos pasos entre la penumbra, y al instante distinguió a una elegante mujer.
El obispo salió a su paso y le preguntó:
- “¿Qué busca usted, señora, por estos lugares a una hora semejante?”.
Y la dama, le respondió:
- “Perdone usted mi atrevimiento. Soy protestante. Sin embargo, he oído con mucho interés los sermones que usted ha predicado últimamente sobre la eucaristía. Y he querido saber con certeza si usted creía verdaderamente cuanto en ellos nos ha dicho… Como prueba, quise ver cómo se portaba usted ante el tabernáculo al encontrarse solo en la iglesia y no creerse visto por nadie”.

La genuflexión, solitaria, llena de fe, y silenciosa, de aquel devoto obispo suizo caló tan hondo en el corazón de esta mujer, que muy pocos días después se convirtió y pidió su ingreso en la Iglesia Católica.
Desde entonces, la conversión de la genuflexión de Mermillod ha servido como recordatorio de la importancia de este sencillo gesto de adoración, que encierra en su brevedad, insignificancia aparente y sencillez buena parte del misterio y de la esencia de la fe católica.

La burla de los judíos:
No es fácil determinar el origen histórico de la genuflexión que hacen los católicos frente al sagrario. Muchos autores cristianos coinciden en que debe de tratarse de un gesto heredado de la cultura romana, como señal de respeto hacia una autoridad.
Otros, en cambio, como el capellán Antonio Lobera y Abio, en su libro "El porqué de todas las ceremonias de la Iglesia y sus misterios", vincula su origen a las burlas sufridas por Cristo durante la Pasión:
“Solo sé que la genuflexión en el santo sacrificio de la misa simboliza la burla que hicieron los judíos al pasar por delante de la majestad de Cristo, y que ellos solo doblaban la rodilla; y que para desmentir esta burla, nos manda la rúbrica que lleguemos con la rodilla hasta el suelo”.
Sea cual sea su origen, no hay dudas sobre su significado, y no por casualidad a partir del siglo XII la genuflexión se convirtió en el símbolo más popular entre los fieles que desean mostrar su adoración y reverencia ante el Santísimo Sacramento.
El Ceremonial de los Obispos nº 69 recuerda que la genuflexión, “que se hace doblando la rodilla derecha hasta la tierra, significa adoración; y por eso se reserva para el Santísimo Sacramento, así como para la santa cruz desde la solemne adoración en la acción litúrgica del Viernes Santo en la Pasión del Señor hasta el inicio de la Vigilia Pascual”.

A pesar de que en algunas iglesias la arquitectura moderna de las últimas décadas ha contribuido a descentrar la atención del sagrario -concediéndole una ubicación secundaria-, la Iglesia recuerda con frecuencia que este, en donde se reserva el Santísimo Sacramento, es el lugar más importante
del templo; de ahí que, al menos hasta hace poco, el sagrario estuviera ubicado en lugar principal en la mayoría de las iglesias, y frecuentemente, alineado con el pasillo central, para facilitar también que los fieles pudieran dirigir hacia él su mirada, sus oraciones, genuflexiones y símbolos de adoración, y sus pasos.
“Es fácil comprender que, en cualquier iglesia o lugar sagrado, lo más importante es el sagrario, porque allí está Dios”, escribe Jesús Simón Pardo en San José, un hombre corriente, “pasando las imágenes a un lugar secundario, pues solo representan al santo, advocación mariana o pasajes de la vida del Señor al que están dedicadas”. Y añade: “Carece de sentido entrar en la iglesia y dirigirse directamente a rezar ante una imagen cualquiera sin saludar al Señor, pasando por delante del sagrario sin hacer ningún signo de respeto, expresivo de nuestra fe”.

La pérdida de la costumbre de la genuflexión en muchas iglesias camina en paralelo a otra práctica litúrgica en decadencia, si cabe aún más importante: La de arrodillarse en la santa misa en el momento de la consagración.
Cada vez son más los fieles que permanecen de pie durante el momento central de la eucaristía, por comodidad o influidos por doctrinas teológicas perniciosas, que pretenden acabar con la adoración a Dios.

No es algo ‘no moderno’:
Este tipo de vicios litúrgicos, enormemente contagiosos, a veces vienen propiciados de nuevo por el propio diseño del templo, ya que actualmente encontramos en varios lugares de Europa - pero también en España- no pocas iglesias de reciente construcción que han decidido eliminar los reclinatorios, tanto entre los bancos, como en el lugar de recibir la comunión, como en los
confesionarios.
Tal vez alarmados por esta peligrosa espiral de pérdida de símbolos pequeños, pero esenciales para la fe de los católicos, la Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice publicó el pasado año el documento Los signos externos de devoción por parte de los fieles.
Una parte de este documento se dedicó a recordar la importancia y el significado de arrodillarse durante la consagración o al recibir la comunión: “Queremos destacar el arrodillarse en la consagración y, donde se conserva este uso desde el Sanctus hasta el final de la Plegaria eucarística, o al recibir la sagrada Comunión”, afirma, “son signos fuertes que manifiestan la conciencia de estar ante Alguien particular”.“Arrodillarse ante Dios no es algo ‘no moderno’”, advierte el documento, “sino que corresponde a la verdad de nuestro mismo ser”.

Por último, el papa Benedicto XVI, consciente de la importancia de estos detalles, se mostró más firme aún en su Teologia della liturgia pidiendo a los fieles y a los parroquias que hayan perdido estas costumbres que las recuperen cuanto antes: “Quien aprende a creer aprende también a arrodillarse, y una fe, o una liturgia que desconociese el arrodillarse, estaría enferma en uno de sus puntos capitales. Donde este gesto se ha perdido, se debe aprender de nuevo, para que nuestra oración permanezca en la comunión de los apóstoles y los mártires, en la comunión de todo el cosmos, en la unidad con Jesucristo mismo”.

¿Sabía usted que...?:
- El Ceremonial de los Obispos nº 69 señala la supresión de la genuflexión doble que se realizaba, por ejemplo, ante el Santísimo expuesto.
- A quienes no pueden realizar la genuflexión, por su avanzada edad o por enfermedad, la Iglesia recomienda sustituirla por una leve inclinación de cabeza ante el sagrario.
- El origen de la palabra “genuflexión” procede del latín genu flexio, que significa ‘flexión de rodilla’.
- Durante la liturgia el sacerdote que preside la eucaristía hace también tres significativas genuflexiones: después de la consagración del pan, después de la consagración delvino y justo antes de comulgar.

ITXU DÍAZ

Ciao.

martes, 5 de junio de 2012

El olor del cocido



En plena campaña de la Declaración de la Renta y de la guerra del PSOE , algunos Sindicatos paniaguados y demás progres, contra el IBI de la Iglesia Católica, me llega este correo que os lo traslado, porque nos hace reflexionar de cuál es el verdadero papel real de nuestra Iglesia católica.

Leerlo es, esta “realidad esta aqui ya”


 El olor del cocido


UNA COMIDA DIFERENTE

Pagó la última ronda de unas cervezas que le habían sentado divinamente después de una intensa semana de trabajo, se lo habían pasado bomba despotricando del viaje del Papa, de la hipocresía de la Iglesia , de todo lo que les pedía el anticlericalismo que los unía como la amistad que se profesaban y que les servía para estar colocados en la misma empresa pública de la Junta.

Se fue a casa para comer algo antes de echarse una buena siesta, pero de camino se encontró con un olor que lo llevó directamente hasta el paraíso efímero de su infancia. Un olor a cocido, a caldo humeante, el aroma que lo recibía cuando llegaba a su casa después del colegio, con su madre atareada en la humilde cocina donde la olla hervía sin cesar.

Entró en un local que le pareció un restaurante modesto, pero con encanto; iba distraído, pensando en el Informe Técnico sobre Prevención de Riesgos Psicosociales de las Personas Expuestas a Situaciones de Disrupción Económica Familiar que le habían encargado en la empresa pública donde trabaja.
En realidad, no era un restaurante; sino un autoservicio frecuentado por gente de toda condición. Había personas ataviadas a la antigua usanza, junto a individuos solitarios que vestían según las normas alternativas del arte povera.

De pronto abrió los ojos y se quedó pasmado al comprobar que, quien le servía la comida en la bandeja, era una monja. Aquello era un comedor social y se vio rodeado de eso que nunca se nombra en los informes ni en los dosieres que prepara: POBRES.

Quiso retirarse, pero la monja no lo dejó. Le sonrió y le dijo que no se preocupara, que la primera vez es la más complicada, que no debía avergonzarse de nada, que el cocido estaba buenísimo y que, de segundo, había filete empanado, que no se perdiera las vitaminas de la ensalada ni de la fruta, y que podía rematar la comida con un helado de los que había regalado una fábrica cuyo nombre obvió.
Se vio sentado a una mesa donde un matrimonio mayor, y bien vestido, comía en silencio, sin levantar los ojos de la bandeja.
Enfrente, un tipo con barba descuidada sonreía mientras devoraba el filete empanado y le contaba su vida: Había perdido el trabajo, el banco se había quedado con su casa, después del divorcio no sabía a dónde ir; menos mal que las monjas le daban comida y ropa, y que dormía en el albergue bajo techo: «Al final, he tenido suerte en la vida, compañero; así que no te agobies, que de todo se sale…».
No podía creer lo que estaba sucediendo. Nadie le había pedido nada por darle de comer, ni le habían preguntado por sus creencias. Se limitaban a darle de comer al hambriento, sin adjetivos.

Al salir, no le dio las gracias a la monja que le había dado de comer. Pero no fue por mala educación, sino porque no podía articular palabra. Una inclinación de cabeza. Ella le contestó con una sonrisa leve. «Vuelve cuando lo necesites y, si no estoy, di que vienes de parte mía. Me llamo Esperanza».
Pregunta:


¿Hay algún comedor social regido por los sindicatos?

Ciao.

Post Data del correo:
Si quieres puedes borrarlo; nadie se enterará.
Pero también puedes reenviarlo, por si alguien se acuerda y en las próximas declaraciones de la Renta, además de para ‘fines sociales’ pone la ‘X’ en la casilla de la Iglesia. 
Que tengas una buena semana.



lunes, 4 de junio de 2012

Desde las puertas del dolor




El sufrimiento es un misterio que se esconde detrás de cada esquina, que salta a cada paso en el camino de la vida.

El sufrimiento es un misterio que se esconde detrás de cada esquina, que salta a cada paso en el camino de la vida. Tras un día espléndido, tras unas vacaciones de sueño, tras un éxito en el trabajo o en los estudios, de repente, como un ladrón, inicia un dolor de muelas, un extraño zumbido en la cabeza, la sensación de la traición de un amigo, un accidente ensangrentado...

Ante la prueba, ante el dolor, cada uno siente la tentación de encerrarse en sí mismo, de desfallecer en su esperanza, de sucumbir como si todo estuviese perdido. El pensamiento gira para encontrar la manera de quitar la fuente del mal, de sanar, de curar la herida de un abandono o de un desprecio. Parece que se despiertan una serie de mecanismos de autodefensa, y que uno se convierte en el centro de todo.

En ocasiones, el dolor crece y triunfa sobre nuestro estado de ánimo. Aumenta el sentimiento de derrota, de fracaso. La vida empieza a adquirir un color oscuro y triste. Los demás, incluso aquellos que nos amaban también en la prueba, desaparecen en las tinieblas de la tristeza y la desesperación.
Si el dolor crece hasta llenar completamente el corazón, puede llegar a ser obsesivo, puede quitar las energías que siguen vivas y que dejarían abierto un espacio a otros planes y proyectos, a otros trabajos y esperanzas.
Al final, se asoma a nuestra mente la idea de una rendición total o del suicidio, como fuga desleal y rápida para “arreglar” un problema que nos agobia de un modo trágico, sin que nadie nos consuele.

Junto a los calmantes y los antidepresivos, existen defensas profundas para que el dolor no llegue a invadir el centro de nuestro corazón. Ante el sufrimiento más agobiante, hay hombres y mujeres que han sabido triunfar, que no se han dejado hundir. Su mirada supo encontrar algo o alguien por quien aceptar la prueba, con quien superarla.

Para algunos la victoria inicia gracias al deseo de estar con el esposo o la esposa, de cuidar a los hijos o a los padres. Hay enfermos que sacan energías inexplicables de su anhelo por ayudar a quienes tienen necesidad de ellos.

Otros miran un crucifijo, y descubren en Cristo la fuerza que no es capaz de dar ningún tratamiento médico. Se unen al Cristo que sufre y dan a su dolor un sentido nuevo: pueden salvar a otros, pueden dar esperanza al mundo, pueden encontrar una dicha profunda al saber que están junto al Jesús que murió en una cruz por ellos. Esta fe en el momento del dolor, lo sabemos, no es algo merecido, no se puede comprar: es un don. Quien cree de verdad sabe qué distinto es el sufrimiento si Cristo está a nuestro lado. Pero también el no creyente puede abrirse, por medio del dolor, a la acción de un Dios que hace 2000 años quiso ser hombre como nosotros.

La respuesta al sufrimiento es personal, intransferible. Cada uno tiene que darla. Los demás podemos acompañar a quien vive la agonía más atroz o la tristeza más profunda, pero no podemos decidir su manera de sufrir. Está en sus manos.
Una decisión correcta iluminará de esperanza su corazón, y así entre los hombres brillará una luz nueva, se desencadenará una energía profunda. Es entonces cuando recordamos que vale la pena vivir. Es entonces cuando el sufrir se convierte en fuente de energías insospechadas que rejuvenecen el rostro de nuestro planeta milenario, gracias a la paz de quien acoge el dolor con la fe en el corazón y la sonrisa en los labios.

 P. Fernando Pascual

Ciao.